NOTA DE TAPA
UNA CIUDAD, DOS MODELOS
De la Ciudad soñada en nuestra Constitución, a la ciudad real en la que hoy habitamos.
Escribe: Lic. MÓNICA ALEJANDRA RODRÍGUEZ. Dirección.
Nuestra Constitución, la que rige en la ciudad de Buenos Aires, cumplió 30 años de vigencia ininterrumpida.
Más allá de los actos académicos y protocolares que movilizaron a especialistas, ciudadanos con una participación más intensa, a una parte de la dirigencia y funcionarios de gobierno, para la inmensa mayoría de los habitantes la fecha pasó totalmente desapercibida. Se perdió así una oportunidad histórica de haber hecho una campaña de concientización sobre la importancia que los principios plasmados en la letra de molde de ese libro tienen (o deberían tener) en la vida cotidiana que quienes habitamos la ciudad.
Lo cierto es que cuando esta Carta Magna se dictó, fue absolutamente disruptiva. Marcó un antes y un después. Hasta ese momento, quienes vivíamos en este territorio éramos meros habitantes de la Capital Federal, con derechos políticos muy acotados en el ámbito local. Residíamos en un municipio cuyo intendente no podíamos elegir, ya que era un delegado del Poder Ejecutivo Nacional designado por el presidente con acuerdo del Senado. En ese entonces solo votábamos a los miembros de un Concejo Deliberante que tenían facultades muy limitadas y a consejeros vecinales, cuyas funciones, en rigor, eran bastante difusas.
La Constitución no solo sentó las bases de nuestra autonomía, pasando de ser un mero municipio y asiento del gobierno federal a transformarnos en una ciudad-estado con jerarquía similar a la del resto de las 23 provincias argentinas; también trazó el rumbo de un modelo de ciudad con principios innovadores para la época. Una ciudad co-gestiva, con respeto por los derechos de tercera generación: ambientales, de consumidores y de usuarios; normas con perspectiva de género, descentralización política y desconcentración administrativa.
Celebración del 30º aniversario de la Constitución de la Ciudad
Pese a la indiferencia generalizada, un grupo de organizaciones no gubernamentales reunidas a instancias del Foro Vecinal Ciudadano impulsó una agenda conmemorativa y reflexiva. De este grupo participaron también las siguientes organizaciones de la sociedad civil: Rumbos, Basta de Mutilar Nuestros Árboles, Instituto Argentino Ferroviario y la Asociación Ciudadana por los Derechos Humanos.
Como puntapié inicial, realizaron una encuesta para evaluar cómo percibe la ciudadanía el texto normativo; sobre esos resultados, redactaron un Manifiesto reflejando los avances que los encuestados consideran que se fueron dando a lo largo de estos treinta años y las asignaturas que aún están pendientes. Finalmente, organizaron un encuentro institucional en el salón San Martín de la Legislatura de la Ciudad que fue encabezado por la Legisladora Bárbara Rossen (Fuerza por Buenos Aires)
¿Cómo percibe la ciudadanía la Constitución de la Ciudad?
A partir del relevamiento realizado, el Foro Vecinal Ciudadano concluyó que la Constitución es “percibida como invisible en la vida social” y que los habitantes consideran que se aplica de manera “fragmentaria”.
En ese sentido, el informe observa que hay un menosprecio hacia los derechos socioambientales y un flagrante incumplimiento de los derechos sociales básicos (salud, educación, vivienda y trabajo), sumado a una gran deuda pendiente: la sanción de un Código Ambiental.
Asimismo, el relevamiento enfatiza que los mecanismos de participación contemplados en la ley fundamental “pese a ser utilizados, no funcionan adecuadamente”. Ocurre con las audiencias públicas, las comunas, los pedidos de acceso a la información pública (ley 104) y organismos de control, los cuales, debido a una implementación ineficaz, no brindan respuestas satisfactorias.
De la encuesta surge que los vecinos perciben los derechos enunciados en la Carta Magna como meras declaraciones de intenciones, carentes de ser garantías institucionalizadas. Por ello, el documento exige la obligación institucional de desplegar “una acción política que difunda la Constitución para su apropiación, implementación y transformación urbana y democrática”.
Una ciudad autónoma pero no autosuficiente
Al abordar la cuestión autonómica, el análisis expone que hace 3 décadas se consagró una autonomía completa en lo formal, pero relativa en la práctica territorial y funcional, al ser la ciudad de Buenos Aires parte de un conglomerado mayor como el AMBA.
En la vida cotidiana, en la economía, en la movilidad y en materia ambiental, no hay fronteras político-administrativas- que valgan. Por eso, la ciudad posee autonomía, pero adolece de autosuficiencia. Frente a esta realidad, el documento plantea la necesidad imperiosa de una gobernanza metropolitana cooperativa, capaz de coordinar políticas ambientales, de seguridad y redes de transporte e infraestructura verde articuladas entre la ciudad, la provincia y la Nación.
La democracia participativa, subutilizada
En su diagnóstico el foro concluye que la institucionalidad no se respeta plenamente, mostrando avances parciales y tensiones permanentes. Esto se evidencia en la falta de uso de herramientas clave como el referéndum o la revocatoria de mandato, el escaso tratamiento que reciben las iniciativas populares y las limitaciones de hecho impuestas a las comunas, que carecen de presupuesto propio y quedan subsumidas a la delegación de partidas determinadas por el Poder Ejecutivo de turno.
Entre las demandas principales este foro sostiene la necesidad de:
• Una descentralización real y efectiva hacia las comunas
• Difusión plural y masiva de los principios constitucionales.
• Instancias de participación vinculantes (audiencias, referéndums e iniciativas populares).
• Democratización ciudadana en el presupuesto participativo
• Ordenamiento urbano y ambiental integral
• Fortalecimiento de la independencia judicial y la ampliación del acceso a la justicia.
• Políticas públicas preventivas con estrategias metropolitanas de largo plazo compartidas entre los distintos niveles de gobierno.
Ejercicio de la memoria para construir el futuro
El encuentro en el Palacio Legislativo reunió a organizaciones civiles como Rumbos, Basta de Mutilar Nuestros Árboles, el Instituto Ferroviario Argentino motivados por el Foro Vecinal Ciudadano. Contó además con la participación de referentes urbanos como Manuel Ludueña, la convencional y legisladora (M.C.) María José Lubertino y legislador (M.C.) Pablo Bergel, el Observatorio de Derecho a la Ciudad, el colectivo #SinBarrerasNiTuneles-Comuna 11 y miembros de diversos consejos consultivos comunales, entre otros.
En la mesa redonda que se constituyó, María José Lubertino -protagonista directa de la gesta de 1996 como convencional constituyente- destacó “Para mi hoy es un día de celebración”, y a renglón seguido pasó a contextualizar aquel momento histórico: “A pesar que en el gobierno de De la Rúa imperaban ideas bastante conservadoras, se dio la confluencia de las ideas progresistas que traía el Frente Grande, un grupo rebelde del radicalismo y personalidades de profundas convicciones como Elio Brailovsky”.
La convencional ponderó los avances que significó la Constitución en materia ambiental y de autonomía política, aunque expresó su preocupación por los retrocesos recientes, en particular la pérdida de la perspectiva de género en las políticas públicas y los déficits de accesibilidad que aún tiene la ciudad para las personas con discapacidad. Asimismo, recordó la intensidad de los debates de 1996 y el rol determinante de las organizaciones sociales y de las mujeres, que discutieron de igual a igual con los convencionales en cada una de las comisiones hasta alcanzar consensos que dieron sus frutos porque según el entender de Lubertino “mejoraron sustantivamente la calidad de la norma”.
Por su parte, Pablo Bergel, legislador (M.C.) y referente del Foro Vecinal Ciudadano, señaló que “esta constitución construyó un modelo de ciudad con una fuerte autonomía, aunque quedando a mitad de camino entre una provincia y un municipio”. Bergel recordó el papel precursor que impuso el Foro Ambiental Ciudadano y luego el Foro Vecinal en la construcción de una fuerte presencia y participación que tuvieron las más de 150 organizaciones no gubernamentales que formaron parte de aquellos debates, fueron escuchadas y algunas de sus ideas incorporadas al texto constitucional.
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| Legisladora de la ciudad de Buenos Aires Bárbara Rossen |
El cierre de la jornada estuvo a cargo de la legisladora Bárbara Rossen, quien advirtió que la Ciudad fue pensada para quienes la habitan, pero con el tiempo derivó en un modelo asentado como «un plan de negocios».
Esta legisladora que responde al espacio Fuerza por Buenos Aires, profundizó en la idea que transformó el modelo urbano: de una ciudad que aspiraba a ser fuerte en ejes como el medio ambiente, la salud y educación pública pasó a convertirse en campo propicio para alquileres temporarios, donde los jóvenes son prácticamente obligados a migrar a la provincia de Buenos Aires por falta de oportunidades y el acceso a la vivienda dejó de ser un derecho para transformarse en un activo financiero y reserva de valor. Y afirmó sin titubear que “Hoy la toma de decisiones es a puertas cerradas y sin escuchar a nadie”. No obstante, no quiso dejar una señal pesimista, instando a los presentes a sostener la participación comunitaria y a no renunciar al derecho de seguir participando activamente en la construcción de una ciudad más equitativa y democrática.




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