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martes, 30 de junio de 2026

CIUDAD DE BUENOS AIRES

SALUD PÚBLICA

ACV

La importancia de reconocer los factores de riesgo y actuar a tiempo

El sistema de salud público de la ciudad desarrolla un plan para dar una rápida y efectiva



El Accidente Cerebrovascular es una de las principales emergencias médicas y puede afectar a cualquier persona en cualquier momento y lugar. Identificar los síntomas puede ser clave no solo para salvar una vida sino también para actuar dentro de la llamada “hora de oro” que puede evitar secuelas graves y/o permanentes.

¿Cómo se identifica un ACV?

o Dificultad para hablar
o Pérdida de fuerza en brazos o piernas
o Boca torcida
o Impedimento visual repentino
o Dificultad para hablar

El Ministerio de Salud de la Ciudad ha consolidado una Red Única asistencial para optimizar los tiempos de respuesta y concientizar sobre los cambios en el estilo de vida que disminuyen su incidencia.

El Ministerio de Salud de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires lleva adelante el desarrollo y monitoreo del Plan Integral de ACV, una estrategia sanitaria que unifica el protocolo asistencial en el subsistema público de salud para asistir de forma rápida y coordinada los casos de Accidente Cerebrovascular (ACV) isquémico registrados en el territorio porteño.

El programa, implementado desde julio de 2025 bajo el modelo de Red Única, articula de manera centralizada las tareas de prevención, la atención de emergencia mediante el SAME, el diagnóstico prioritario por imágenes, el tratamiento especializado en guardias y la posterior rehabilitación del paciente.

Esta política de salud pública busca dar respuesta a una patología tiempo-dependiente que representa la tercera causa de muerte y la principal causa de discapacidad en la Argentina. A través de una red ordenada de efectores que incluye 14 hospitales especializados para actuar a tiempo en estos casos.

Cuando alguien se comunica con el 107, se activa el Código ACV y el SAME traslada al paciente directamente al centro más cercano para recibir diagnóstico y tratamiento. Para ello, está dispuesta red de stroke:

o Unidades de Stroke: Hospitales Ramos Mejía y Pirovano

o Stroke teams: Argerich, Durand, Fernández y Santojanni

o Red de Stroke: Álvarez, Grierson, Penna, Piñero, Rivadavia, Tornú, Vélez y Zubizarreta.


De esta manera, el sistema público tiene la capacidad de absorber la demanda y estandariza los criterios de intervención médica inmediata.


¿QUÉ ES UN ACV Y QUIÉNES ESTÁN EN RIESGO?

Un accidente cerebrovascular (ACV) ocurre cuando se interrumpe o reduce el suministro de sangre a una parte del cerebro, privando al tejido cerebral de oxígeno y nutrientes. Si bien el riesgo estadístico de sufrir un evento de estas características aumenta de forma progresiva con la edad, los especialistas advierten que un ACV le puede ocurrir a cualquier persona, independientemente de su etapa vital.

El hospital Zubizarreta forma parte de la Red de Stroke

La medicina divide los factores de riesgo en dos grandes categorías:
• Factores de riesgo no modificables: Elementos biológicos inherentes al individuo que no se pueden alterar, tales como la edad cronológica, el sexo al nacer y la carga genética o antecedentes familiares propios.

• Factores de riesgo modificables: Aquellas conductas, patologías concomitantes o hábitos ambientales sobre los cuales se puede intervenir activamente para generar cambios saludables en el estilo de vida. Entre los principales indicadores analizados en la red pública se encuentran la hipertensión arterial (el factor con mayor prevalencia registrado en el programa), la diabetes, el tabaquismo, el sedentarismo, la dislipidemia y el sobrepeso.

 

CADA MINUTO CUENTA

Las autoridades sanitarias enfatizan conocer los factores de riesgo y realizarse los controles clínicos periódicos en los centros médicos más cerca. Esta política de salud pública busca dar respuesta a una patología tiempo-dependiente que representa la tercera causa de muerte y la principal causa de discapacidad en la Argentina. A través de una red ordenada de efectores que incluye dos Unidades de Stroke de alta complejidad (hospitales Ramos Mejía y Pirovano) y cuatro establecimientos con equipos especializados de Stroke Team (Fernández, Santojanni, Argerich y Durand), el sistema público absorbe la demanda y estandariza los criterios de intervención médica inmediata.

lunes, 21 de julio de 2025

SALUD

SALUD PÚBLICA


HOSPITALES EN PELIGRO

Abrazo al Instituto Roffo

A pesar de la diferencia de contexto, como sucedió hacia fines de los años noventa, el Hospital de oncología volvió a recibir embates de una política que pone en jaque su capacidad de atención, investigación y ejercicio de la docencia.


Dicen que solemos valorar lo que tenemos, cuando corremos el riesgo de perderlo.

La salud pública argentina, con sus más y sus menos, con sus virtudes y sus defectos, siempre ha sido un faro dentro de nuestro continente y en materia de investigación, docencia y tratamiento del cáncer, particularmente el Hospital “Dr. Ángel H. Roffo” es un referente indiscutido a nivel mundial por la calidad de sus profesionales y la atención que brinda.

Quienes ya tenemos años de experiencia acumulada y nos dedicamos a la información, presenciar y compartir este nuevo llamado a abrazar simbólicamente al Instituto Roffo en un intento de visibilizar un deterioro presupuestario, que de seguir avanzando y profundizándose podría traer consecuencias mucho más graves de las que ya está atravesando, es una especie de déjà vu, un volver a vivir aquellos días de los años 1998 y 1999, cuando la comunidad hospitalaria, universitaria y vecinal se unió en pos de evitar un intento de cierre por parte de las autoridades nacionales de aquel entonces.


AQUÍ VILLA DEL PARQUE
EDICIÓN ENERO 1999
¿QUÉ SUCEDIÓ EN AQUELLOS AÑOS?

Ejercitar la memoria colectiva puede ser un buen ejercicio para evitar que políticas destructivas y de desmantelamiento de los sectores públicos que funcionan de manera virtuosa puedan seguir llevándose a cabo en nuestro país.

En enero de 1999, el periódico Aquí Villa del Parque bajo el título “Ataque al Roffo, ataque a la vida”, comunicaba una movilización para impedir el intento de cierre por parte del Poder Ejecutivo Nacional.

En el cuerpo de la nota se describía “…Vecinos, instituciones y pacientes se han sumado a la defensa del Instituto de Medicina Experimental Ángel H. Roffo, que hoy se ve subestimado y con visos de pretender su cierre o privatización, anulando así un establecimiento modelo en América, que ha honrado al país por la labor trascendente en la lucha por el tratamiento del cáncer y su cura, sin discriminación alguna” … A renglón seguido agregaba: “Por supuesto, la modalidad más usada para debilitarlo ha sido la falta de presupuesto y la mora en los pagos, que ciertas obras sociales, algunos dicen, usan como herramienta política para debilitar al Hospital público, como parte de una campaña muy bien orquesta, que inspirada en una seudo libertad de mercado quiere incorporar la atención de la salud en una filosofía estrictamente monetarista y cotizable, en detrimento de su función eminentemente humanitaria”. Y el artículo periodístico concluye: “Atacar al Roffo, es atacar a la vida y no podemos creer que en nuestro país, se haya perdido el sentido de la solidaridad. Y si algunos persisten en sumergir al sistema de salud, o venderlo al mejor postor, quizás reciban el merecido castigo de la justicia de los hombres, o la que a veces se pretende ignorar que es la divina, aún para los agnósticos o incrédulos. Defender al hospital es y será justicia”.


TODO PARECIDO CON LA ACTUALIDAD… ES MERA “COINCIDENCIA”

Por supuesto los contextos y las formas hoy no son las mismas que antaño, pero sabemos que las políticas de abandono y desfinanciamiento pueden conducir al mismo fin.

Escuchar las palabras que pronunció su directora, la doctora Roxana de Ávila ante una multitud que se congregó el pasado 10 de julio para acompañar y defender al instituto en este momento crítico, da verdadera dimensión del problema: “La situación económica del país de un tiempo a esta parte hace que el hospital no cuente con los recursos necesarios para su correcto financiamiento, además no disponemos de presupuesto asignado desde 2023”.

Y continuó… “A esto se suma el incremento excesivo de los valores de todos los insumos que se utilizan a diario, de los medicamentos, de los servicios que se contratan y del equipamiento médico, afectando también la infraestructura hospitalaria”.


No menos compleja es la situación del personal y en este sentido De Ávila señaló “los salarios de los trabajadores de la salud aumentan muy por debajo de la inflación, esto provoca la deserción de profesionales altamente capacitados y la imposibilidad de contar con personal que los reemplace”.

Y todo en definitiva repercute en los pacientes: “Esta falta de recursos afecta a más de 100.000 pacientes con cáncer que se atienden anualmente, cuyos tratamientos son costosos y prolongados en el tiempo, al padecimiento de la enfermedad se agrega la incertidumbre y angustia y muchas veces la impotencia en los trabajadores de la salud”.

Acto seguido hizo un llamado: “le pedimos a las autoridades nacionales y a los legisladores que reflexionen y presten especial atención a la situación que está viviendo este centro de excelencia…”

Finalmente recordó una reflexión del Dr. Roffo: “El instituto representa a la que vez que una casa de estudios y ciencia, un oasis para aquel que el destino lo ha señalado brutalmente” y cerró su alocución diciendo “Si bien hoy gracias a gente como el doctor Roffo el cáncer es una enfermedad tratable, crónica e incluso curable, estos son los motivos que nos guían para que sigamos abrazando estos principios, día a día sin bajar los brazos”.

Luego de un cerrado aplauso, se inició esta marcha multitudinaria que dio la vuelta al hospital al son de “El Roffo no se toca” y “unidad de los trabajadores… y al que no le gusta, se jode, se jode”.


Los pacientes acompañaron esta
movilización y no dudaron en 
dejar su testiomonio 
TESTIMONIO DE MÉDICOS, AUXILIARES Y PACIENTES

En esa mañana nuestro medio también pudo recoger otros testimonios como el doctor Roberto Rodríguez, director del Área Técnica. El galeno se refirió a los costos de las terapias… “un paciente oncológico de cualquier diagnóstico es de alta complejidad y tiene alto costo, porque más allá de los insumos que se requieren en caso de cirugías, se requiere también cierta aparatología. Las internaciones de los pacientes están alrededor de los 200 y 300 dólares. A esto hay que sumarle otros costos que son los estudios por imágenes, el tipo de alimentación (…) Y los pacientes que llevan a cabo tratamientos de quimioterapia también suelen bajarles las defensas, empieza la fiebre y se infectan y se deben internar en salas de aislamiento y los costos de antibióticos en los esquemas de aislamiento son carísimos, puede rondar entre los 20.000 y 30.000 dólares por quince días de tratamiento."

Alejandra es técnica de laboratorio y trabaja hace más de 36 años en el hospital: “tenemos mucho menos recursos, estamos haciendo un gran esfuerzo humano, porque tratamos que con lo que tenemos seguir funcionando de la mejor manera” y fue muy gráfica… “en estos 36 años que trabajo aquí hubo épocas en las que el hospital estuvo mejor, se lo dotó del equipamiento y hubo alguna etapa que no estuvo tan bien, pero como esta no recuerdo ninguna otra”.

Finalmente conversamos con Silvia que es paciente del hospital: “Soy docente jubilada y una de las afortunadas en tener obra social en este país. Cuando me diagnosticaron cáncer de mama en etapa 3 hace siete años, mi obra social (IOMA) no supo darme respuesta con el tratamiento que necesitaba. Yo era muy consciente que cada día perdido para mi era tiempo valioso para mi vida. Gracias a la obra social de mi marido (UAS) comencé a atenderme en el Roffo y acá me salvaron la vida (…) 
Y continúa contándonos: "Después de la pandemia me volvió la enfermedad. Esta vez tenía metástasis, tengo metástasis en mediastino, en pulmón, en vértebras de la columna y acá, en el hospital, me vuelven a salvar la vida, porque yo ya no tenía esperanza de vida. No tenía buen pronóstico. Pero ellos consiguieron hacerme un tratamiento de protocolo con un laboratorio. Me evaluaron y pude entrar en el programa. Hoy, después de cinco años, puedo decir que sigo, el cáncer se redujo a la mitad y vengo desde Cañuelas [donde reside] cada 28 días a atenderme. 
Y emocionada concluye: "Pero para mi lo más importante es que cuando entrás, ya entrás sanándote, porque ellos te sanan el alma, los trabajadores te sanan el alma, nosotros no solamente necesitamos una cura terapéutica, necesitamos contención, los pacientes que vienen acá son pacientes especiales, entramos sabiendo que nosotros venimos a tratar de ganar un poquito más de vida, nada más. Y acá nos dan ese amor y esa esperanza que necesitamos. Nunca me dejaron caer en el hospital, en esos días que tuve que hacer las quimios, cuando perdía el pelo y las chicas me decían, `dale que vas a ganar la batalla, vas a ganar la batalla´. Y aquí estoy. Hoy no vengo por mi, vengo a darle la mano a todos estos trabajadores porque por el amor que ponen, para ellos no es solamente un trabajo”.

miércoles, 25 de junio de 2025

CIUDAD

ENTREVISTA


LA VOZ DE LA EXPERIENCIA

La mirada de Sara Eichenbaum sobre el estado de la salud pública porteña


Con una vida dedicada al sistema de salud pública de la Ciudad de Buenos Aires, desde el Hospital Gutiérrez hasta la coordinación del Consejo Consultivo de la Comuna 11, Sara Eichenbaum comparte su vasta experiencia y ofrece un análisis profundo sobre el presente y futuro de los servicios de salud destinado a atender a los habitantes.


La salud pública busca proteger y mejorar la salud de la población a través de la promoción de estilos de vida saludables, la prevención de enfermedades y lesiones, y la respuesta a problemas de salud a nivel comunitario.

La salud pública en la Ciudad de Buenos Aires se organiza a través de un sistema de atención que incluye 34 hospitales, centros de salud CeSAC (Centros de Salud y Acción Comunitaria) y CEMAR (centros de Especialidades Médicas de Referencia), que brindan servicios gratuitos, con el objetivo de promover, mantener y proteger la salud de todos los habitantes de la ciudad.

Sara Eichenbaum es una mujer comprometida, de convicciones firmes y mente abierta. A sus setenta y dos años muestra una energía vital innata e intacta que combina a sus conocimientos y experiencia profesional la convierte en un referente indiscutible y persona de consulta en temas de su especialidad vinculados a la salud pública y organización del sistema de la ciudad de Buenos Aires, que conoce en profundidad por haber desarrollado toda su vida profesional en el ámbito público. Desde 1973 hasta principios del 2000 se complementó en el Departamento de Bacteriología del Hospital de Niños Dr. Ricardo Gutiérrez y de allí pasó a formar parte de la Coordinación de Redes de Diagnóstico y Tratamiento dependiente de la Secretaría de Salud del Gobierno de la Ciudad, cargo en el que estuvo hasta 2007. En ese entonces se conformó el Programa de pesquisa neonatal de la Ciudad para el diagnóstico y tratamiento de enfermedades inaparentes, en área en la que estuvo hasta su jubilación. En la actualidad continúa haciendo sus aportes a la comunidad como miembro de la Comisión de Salud del Consejo Consultivo de la Comuna 11 y recientemente ha adoptado la coordinación del órgano participativo, función que comparte con otras dos vecinas.

Con ella pudimos conversar y atravesar un abanico de temas que compartimos con los lectores.

P: ¿Cómo ves la ciudad en materia de salud?

R: Si tengo que resumirlo en una palabra diría que está precarizada. Esto fue sucediendo paulatina pero sostenidamente a lo largo de estos últimos dieciocho años. Basta ver que en el presupuesto del año 2000 el área de salud tenía destinado -junto con educación- alrededor del 27% del total presupuestario, mientras está reducido a apenas el 5.96% y sobre esta realidad, además hay partidas subejecutadas.

P: ¿Qué significa que una partida sea subejecutada y qué consecuencias trae?

R: Te doy un ejemplo de lo que sucede en el área de diagnóstico por imágenes. Hoy en día los equipos, aun cuando se coloquen los de última generación, tienen una vida útil promedio de 5 a 10 años, luego quedan obsoletos por la velocidad de la transformación científico- tecnológica.
El CEMAR I que comparte edificio con el CeSAC 22, ubicado en la calle Fragata Sarmiento 2152 (Comuna 15), cuenta con un mamógrafo que se colocó en el año 2017. Este equipo era utilizado solamente cuatro horas por día, tres veces por semana por una técnica en mamografía que después debía enviar los estudios al Hospital Durand para que un médico radiólogo realizara los informes. Recién el año pasado y gracias a un acuerdo que se realizó con el sector de residentes de diagnóstico por imágenes se empezó a utilizar tres veces por semana con turnos de 12 horas. Y este año se llamó a concurso de cargos. Es decir, se esperaba casi 8 años para dar un mejor aprovechamiento a un equipo que ahora está prácticamente en retirada.
¿Por qué pongo este ejemplo? Porque esta forma de gestionar privada a miles de mujeres de la ciudad de tener un mejor acceso a la salud. En la ciudad, entre el sector público y privado hay 26 mamógrafos funcionando. Si el sistema estuviera adecuadamente articulado, podría garantizarle a todas las mujeres mayores de 45 años hacerse una mamografía una vez al año, como corresponde. Esto sería formidable para la prevención y el diagnóstico precoz.
Tengamos siempre presente que es el Estado el que está obligado a la prevención.

P: ¿Por qué crees que no se hace?

R: Porque no hay personal suficiente.

Nuevo CeSAC 50, Villa Devoto, Comuna 11

P: Recientemente se inauguró el Centro de Salud y Acción Comunitaria 50 en la avenida Lastra 4180, Villa Devoto. ¿Qué opinión te merece?

R: Creo que es muy positivo que finalmente se haya creado este CeSAC porque obedece a una antigua demanda de vecinos y de instituciones de la Comuna 11.
Tuve oportunidad de visitar las instalaciones junto a representantes de entidades que están agrupadas en la Red de la Comuna 11. Hicimos una recorrida con el Dr. Julio Spinoso que es el Jefe de Departamento que está a cargo del espacio.
Nos explicó que ya están funcionando cinco consultorios en los que atienden un médico clínico, un pediatra y un psicólogo. Tienen vacunatorio y farmacia.
Desde mi perspectiva sería deseable que hubiera más consultorios y muchas más especialidades. También tendrían que tener atención vespertina, no estar limitado solo a recibir pacientes por la mañana. Esto le quita a muchos la posibilidad de llegar a la consulta por cuestiones laborales y de saturación del sistema, no se consiguen turnos. Si esto se hiciera, junto con la implementación de la atención por demanda espontánea en los CeSAC, contribuiría en gran medida también a descongestionar las guardias hospitalarias.
El nuevo CeSAC hasta el momento no cuenta con un sistema informático integrado al hospital Zubizarreta, esto complica a los médicos para llevar adelante las historias clínicas digitalizadas y a la hora de las derivaciones para el paciente se transforma en un incordio.

P: La farmacia de los CeSAC entregan medicamentos gratuitamente a las personas que están empadronadas en el sistema. ¿Cómo está funcionando?

R: Me atrevería a decir que es donde se siente con más intensidad la crisis del sistema.

P: ¿Por qué?

R: Para comprenderlo hay que mirar un marco más general. Históricamente la ciudad de Buenos Aires tiene un plan Remediar propio que cuenta con una lista de 175 medicamentos. El Ministerio de Salud los adquiere a través de compras centralizadas.
A la vez, nuestra ciudad cuenta desde el año 2005 con la ley 1768 que creó el Polo Farmacéutico de la Ciudad, ubicado en avenida Cruz y Escalada, Villa Lugano. En ese lugar, hay una parcela de 2.500 m2 reservada para construir el Laboratorio de Producción Pública de Medicamentos.
En la actualidad, en el Polo Farmacéutico están instalados cuatro laboratorios privados, pero nunca se concretó el laboratorio estatal.
Contar con laboratorio propio tendría un valor estratégico. Le daría al Estado de la ciudad la posibilidad de intercambiar medicamentos e insumos médicos con laboratorios provinciales, con organismos del mismo tenor de las Fuerzas Armadas y de la CONEA que produce radiofármacos. Si a ello le sumamos que la ciudad tiene una alta capacidad de compra de insumos médicos, podemos concluir que el sistema público de salud podría obrar como una especie de regulador del mercado de medicamentos, evitando que los precios se disparen.

P: ¿En qué se traduce la crisis?

R: Hay personas que están perdiendo los sistemas prepagos porque no pueden afrontarlos, otros se caen de las obras sociales porque se transforman en trabajadores precarizados o porque directamente están desempleado y están las malas coberturas médicas que no responden debidamente a sus afiliados Por último, PAMI disminuyó significativamente la cantidad de medicamentos que entregaba gratis. De todo este universo de personas, un gran porcentaje que tiene radicación en la ciudad pasó a empadronarse en los centros de salud porteños para poder recibir al menos algunos medicamentos en forma gratuita.
De este modo, solo en el CeSAC 34 (Comuna 11), entre 2023 y 2024, hubo un 300% de aumento de empadronados.
De un tiempo a esta parte está ocurriendo que cuando los pacientes concurren a las farmacias del centro de salud a retirar sus remedios, solo le dan algunos de los que les corresponden para sus patologías, otros no los tienen en existencia. Esto se traduce en que el paciente termina comprando el medicamento y abonándolo de su bolsillo. Al mes siguiente, vuelve a repetirse el mismo escenario.
Esta mecánica tiene consecuencias. Por un lado, para el gobierno, los medicamentos que no se entregan, terminan significando un ahorro y posiblemente le sobre un porcentaje de la partida previsto para este año. Y bajo el argumento de que la partida no se terminó de ejecutar, probablemente en el próximo presupuesto se asignarán menores recursos a esa área. Así el sistema se va achicando y se van dando menos prestaciones. Y eso se refleja en los porcentajes cada vez más pequeños que se destinan al área de salud en el presupuesto de la ciudad.
La contracara de esto es lo que sucede en el territorio. Los pacientes que necesitan medicamentos que son indispensables para atender enfermedades crónicas y no cuentan con recursos para comprárselos de manera privada, terminan violentandose con el farmacéutico del centro de salud, que solo es un empleado. Pero en el estado de nerviosismo en el que caen algunas personas al ver vedado el acceso al medicamento que necesitan para vivir, no logran comprender que la culpa no es del empleado que lo atiende sino de un Estado que no genera las acciones necesarias para brindarle el servicio que merece.
En CeSAC 34, el jefe de farmacia terminó pidiendo una licencia psiquiátrica porque no soportó la presión.
Como este hay otros ejemplos similares. En el CeSAC 22 cada profesional de salud atiende a 5.000 pacientes cuando debería tan solo atender a 1.000.
Si el Estado tendría una mejor estrategia posiblemente optimizaría los recursos y tendría una excelente prestación. A todo esto, nos referimos cuando hablamos de precarización.

CeSAC 34, Villa del Parque, Comuna 11

P: ¿Considerás que los Centros de Salud y Acción Comunitaria son útiles y positivos dentro del sistema de salud pública de la ciudad?

R: Absolutamente, aunque se repite la falta de personal y la necesidad de atender más especialidades.
En nuestra comuna deberíamos tener el doble de los centros de salud que actualmente existen para cubrir mínimamente la demanda que está creciendo.
Deberíamos aspirar a tener un centro de salud cada diez manzanas a la redonda, que es lo que normalmente una persona está dispuesta a caminar.
Sería muy importante contar con promotores de salud que hicieran tareas territoriales preventivas a la par que los habitantes dispusieran de un acceso integral a la salud, que contemple el acompañamiento a lo largo de todo el ciclo vital de la vida y tienda a que las personas gocen de la mayor autonomía posible.
Otra especialidad que hay que fortalecer es el área de salud mental que también se achicó, pero merecería una nota aparte.