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martes, 27 de octubre de 2026

INSTITUCIONALES

MEDIO AMBIENTE


RECICLAJE DE RESIDUOS DE APARATOS ELÉCTRICOS Y ELECTRÓNICOS


La Facultad de Agronomía ya contribuyó a recuperar más de 2000 residuos electrónicos a través del programa FAUBA Verde



Celulares, computadoras, cargadores, cables y pequeños electrodomésticos cuando dejan de utilizarse, se convierten en residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE).

Los RAEE contienen metales como hierro, cobre y aluminio, además de plásticos, vidrio y pequeñas cantidades de metales preciosos que pueden reutilizarse como materias primas. Sin embargo, también pueden contener sustancias peligrosas, como metales pesados y retardantes de llama, que pueden liberarse al suelo, al agua y al aire cuando estos residuos se queman, se entierran o se desarman sin las condiciones adecuadas.

En Argentina se generan aproximadamente 517.000 toneladas de RAEE por año, de las cuales solo el 3 % se recupera por vías formales.

La falta y/o la ineficaz gestión de los materiales que pueden recuperarse y de sustancias peligrosas que requieren tratamiento especial, puede traducirse en contaminación ambiental.

Frente a esta problemática, la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA), a través de la Subsecretaría de Ambiente y el programa FAUBA Verde, impulsa jornadas de recolección para promover una gestión responsable de estos residuos. Con este programa, la institución ya contribuyó con la recuperación de más de 2.000 residuos electrónicos.

La iniciativa comenzó en 2016 y, desde 2023, se realiza al menos una vez por semestre. Desde entonces, la participación fue creciendo de manera sostenida año tras año. Estos resultados “muestran que la comunidad reconoce cada vez más la importancia de separar y entregar correctamente estos residuos”, destaca Micaela Olivan, subsecretaria de Ambiente de la FAUBA y Tamara Fernández -coordinadora de FAUBA Verde- apunta que “No se trata solamente de reciclar: también buscamos promover la reutilización, reducir impactos ambientales y fortalecer redes de trabajo cooperativo”.

Esta recuperación permite reducir la contaminación, aprovechar materiales y evitar parte de la extracción de nuevos recursos naturales. “Cuando un equipo se descarta junto con los residuos comunes, se pierde la posibilidad de recuperar materiales valiosos y aumenta el riesgo de contaminación”, explica Fernández. “La entrega en los puntos de recepción permite que cada aparato siga un circuito adecuado y seguro”, añade Olivan.

¿Qué hace la FAUBA con los aparatos recolectados?

Durante cada jornada, estudiantes voluntarios y el equipo de FAUBA Verde reciben, clasifican y registran los dispositivos. Los equipos que todavía funcionan o pueden repararse son derivados a la Unidad de Tecnologías de la Información (UTI) de la Facultad, que evalúa su reutilización en distintas áreas de la institución.

El resto es retirado por la Cooperativa Reciclando Trabajo y Dignidad, encargada de desarmar los aparatos, separar los materiales recuperables y derivar los componentes peligrosos para su tratamiento adecuado. De esta manera, la iniciativa no solo contribuye al cuidado ambiental, sino que también promueve el trabajo cooperativo y la economía popular.

“Una parte de los equipos puede tener una segunda vida y otra parte puede transformarse en materiales recuperados. Por eso es fundamental que los aparatos lleguen completos y que no sean desarmados en los hogares ni descartados en la vía pública”, manifiestan.

Además, las colectas dejaron de concentrarse principalmente en los residuos generados por la Facultad. En 2025, cerca del 80 % de los aparatos recibidos provenía de los hogares de integrantes de la comunidad universitaria y vecinos del barrio, lo que refleja una mayor participación comunitaria.

martes, 25 de agosto de 2026

CIUDAD DE BUENOS AIRES

HIGIENE URBANA Y MEDIO AMBIENTE


EL RECICLADO PORTEÑO, EN RIESGO


La posibilidad que el gobierno de la ciudad imponga condiciones en los nuevos pliegos de licitación que las cooperativas de recuperadores urbanos no tengan capacidad de cumplir, abre interrogantes que van mucho más allá de la mera recolección y reciclaje de residuos secos y podrían acarrear serias consecuencias en materia social y económica si este universo de personas vuelve a ser empujado a la marginalidad. 

Un informe de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires advierte y adopta su cargo.



Frente al vencimiento de los contratos que el Gobierno de la Ciudad mantiene con las cooperativas de recuperadores urbanos, las autoridades han planteado la necesidad de una “modernización” del sistema, lo que podría traducirse en un desplazamiento de las cooperativas y una privatización, si las condiciones impuestas en los nuevos pliegos, especialmente los requisitos económicos y patrimoniales previstos para participar dejarán a los cooperativistas fuera de competencia.

Dentro del esquema que rige hasta ahora, las cooperativas además de la recolección de los residuos generados por residentes, realizan tareas de capacitación, campañas de divulgación y tienen celebrados convenios con empresas e instituciones públicas y privadas, entre ellas la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires .

Desde estos claustros han elegido emitir opinión y en un informe alertan que las decisiones que se tomen en esta materia no solo van a afectar la higiene urbana, que en nuestra ciudad está reglada por ley, sino que también puede traducirse en graves consecuencias para amplios sectores de la población cuyo sustento depende del trabajo en estas cooperativas.

En ese sentido la Subsecretaría de Ambiente de la Facultad de Agronomía de la UBA y el programa FAUBA Verde expresaron su preocupación por el nuevo esquema de contratación que impulsa el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires para la recolección, traslado y procesamiento de residuos sólidos urbanos secos. Advierten que las modificaciones propuestas podrían dificultar la participación de las cooperativas de recuperadores/as urbanos/as, protagonistas del sistema de reciclado porteño desde hace más de una década.

Las cooperativas de recuperadores/as urbanos/as forman parte del sistema de gestión de residuos reciclables de la Ciudad de Buenos Aires desde hace más de una década. Su incorporación fue reconocida por la Ley N.º 992 , que prioriza la participación de las cooperativas y organizaciones de recuperadores en la recolección diferenciada. Posteriormente, la Ley N.º 1.854 de Basura Cero consolidó un modelo de gestión basado en la separación selectiva, la recuperación y el reciclado de residuos.

En este contexto, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires abrió el proceso para definir un nuevo esquema de contratación del servicio de recolección, traslado y procesamiento de residuos sólidos urbanos secos. El anteproyecto de pliego modifica de manera significativa las condiciones de participación en el sistema y pone en discusión el lugar que ocuparán las cooperativas de recuperadores/as urbanos/as.

El Centro Interdisciplinario de Estudios en Políticas Ambientales (CIEPA-FAUBA) elaboró ​​​​el informe ¿Reciclado con inclusión o privatización? Lo que está en juego en el nuevo pliego de la Ciudad, que analiza el anteproyecto y sus diferencias respecto del esquema vigente.


¿Qué cambia en los nuevos contratos?

Según señala el informe, el nuevo esquema propone modificaciones que podrían dificultar la participación de las cooperativas:

• Las zonas de trabajo se reducen de 15 a 6, lo que aumenta considerablemente la escala de cada contrato.


• Se incorporan mayores exigencias económicas, financieras y administrativas, que podrían resultar difíciles de afrontar para las cooperativas.


• Solo una de las seis zonas sería pre-adjudicada a una cooperativa.


• La incorporación de recuperadores/as urbanos/as deja de ser un requisito para participar y pasa a ser solamente un criterio que suma puntos en la evaluación.

“Estos cambios deben analizarse no sólo desde la dimensión operativa de la gestión de residuos, sino también teniendo en cuenta las consecuencias sociales y económicas para quienes desarrollan tareas de recuperación de materiales” , expresan desde la Subsecretaría de Ambiente y FAUBA Verde.

Desde hace varios años, la Facultad trabaja junto a cooperativas de recuperadores/as urbanos/as, entre ellas El Álamo y Reciclando Trabajo y Dignidad. "Esta articulación busca promover una gestión de residuos que contemple de manera integrada los objetivos ambientales y las dimensiones sociales y económicas del sistema. Recuperar materiales, fortalecer el trabajo cooperativo y promover la economía circular son, para estos espacios, partes de un mismo proceso" , destacaron.

El vínculo con las cooperativas también forma parte de la formación de estudiantes. A través de trabajos finales de grado, pasantías, visitas y charlas, se generan espacios de encuentro entre cooperativistas, estudiantes y docentes para conocer el funcionamiento del sistema de reciclado, intercambiar saberes sobre el trabajo de los/as recuperadores/as urbanos/as y abordar los desafíos de una gestión de residuos con inclusión social.

Frente a las modificaciones planteadas, la Subsecretaría de Ambiente y FAUBA Verde manifestaron su preocupación y acompañaron a las cooperativas de recuperadores/as urbanos/as en la defensa de un sistema de reciclado con inclusión social.

miércoles, 19 de agosto de 2026

CIUDAD DE BUENOS AIRES

ESPACIOS VERDES


EL DESAFÍO AMBIENTAL DE BUENOS AIRES:

UNA CIUDAD MÁS VERDE, UNA CIUDAD MÁS VIVIBLE 


Mientras la crisis climática intensifica las temperaturas y los fenómenos extremos, la ciudad enfrenta un profundo déficit de espacios verdes, una distribución desigual y una creciente presión sobre el suelo público. ¿Qué lugar ocupa la infraestructura verde en la agenda urbana porteña?


Escribe: GUILLERMINA BRUSCHI



En términos de calentamiento global, cuando organismos internacionales indican que un posible mejor escenario superaría lo definido por el Acuerdo de París con temperaturas globales que se mantendrían en niveles récord hasta 2029, las alertas se encienden, pero las acciones parecen no ser consecuentes.

En julio pasado, el Secretario General de Naciones Unidas, Antonio Guterres , debió reiterar su llamamiento sobre el calor extremo mientras leíamos reportes de más de 20.000 muertos solo en junio en Europa. Ya es un hecho, cada fracción de grado adicional intensifica los riesgos y peligros para las personas y los ecosistemas (olas de calor, lluvias extremas, sequías, pérdida de hielo, calentamiento de los océanos y aumento del nivel del mar).

Para menguar estas amenazas, el accionar de las ciudades es clave. Representan el 70 % de las emisiones y albergan más de la mitad de la población mundial. Establecer políticas urbanas responsables es una decisión ineludible con ejes críticos: control de emisiones, energías limpias, infraestructura resiliente y soluciones basadas en la naturaleza (preservación e incremento de la infraestructura verde de calidad, gestión del agua y restauración de ecosistemas).

Muchas ciudades se han puesto en marcha: Copenhague busca transformarse en ciudad “esponja”; París sustituye el asfalto por suelo permeable en espacios como la Plaza del Hotel de Ville, y Lisboa planea plantar 240.000 árboles bajo la iniciativa LIFE LUNGS, por citar solo tres ejemplos. ¿Y Buenos Aires?

La capital argentina tiene apenas 7 m2 verdes por habitante según datos de la Dirección General de Estadística y Censos, frente a los 10 o 15 recomendados, con apenas un 51% compuesto por parques y plazas. Esta escasez significa también inequidad y dificultades de acceso. Así la Comuna 8 goza de 20.5 m2/h incluyendo la Reserva Lago Lugano y la Comuna 1 casi 19 m2/h contando Puerto Madero, contrastando distribuidos con los 0,2 m2/h de la Comuna 5, la que menos tiene. La Comuna 11 con apenas 1.5 m2/h es superada en carencia únicamente por la Comuna 3 (0,5m2/h) y la 5 y comprende al barrio con mayor déficit verde de CABA, Villa Santa Rita, con apenas 0.06 m2/h conseguidos tras una demanda ciudadana centenaria que el GCBA respondió parcialmente.


Lejos estamos de la norma de planificación urbana 3-30-300: cada ciudadano debe ver, como mínimo, tres árboles de tamaño significativo desde las ventanas de su hogar, escuela o lugar de trabajo; cada barrio debe tener al menos un 30% de cobertura vegetal y ningún ciudadano debe vivir a más de 300 metros de un espacio verde público de calidad (a 5 minutos). Husqvarna, una solución satelital que indica cuán verdes son las ciudades, reporta que Buenos Aires cuenta con apenas un 4% de su superficie cubierta por pasto. Los indicadores son rotundos: no solo estamos lejos de lo los parámetros para las ciudades resilientes y saludables, sino que estamos muy por detrás de las vanguardias: Oslo encabeza los rankings globales con 281 m2/h según StatRenker (sobre datos OMS, UN-Habitat, EEA, entre otras).

Entonces… ¿los esfuerzos para mejorar la infraestructura verde urbana no deberían protagonizar la agenda? Así parece establecerlo el Plan Urbano Ambiental (2008) indicando que “se debe promover la creación de nuevas plazas, plazoletas y patios de juego en relación adecuada a la densidad poblacional”.

Sin embargo, “Buenos Aires carece de una política pública para paliar el déficit verde. La mayor parte de los espacios ganados se generó al calor de las luchas vecinales que sostuvieron demandas sobre terrenos que hubieran tenido otros destinos. No solo falta proactividad para generar nuevos espacios sino que se agreden los ya constituidos, proponiendo estacionamientos subterráneos que transformarían esas plazas en macetas dañando los árboles añosos, o actividades comerciales que nada tienen que ver lo que debe ofrecer un espacio verde apaciguando el trajín urbano”, indica Fabio Márquez, Lic. en Diseño del Paisaje y docente universitario (@paisajeante).

Este escenario de carencias se complementa con otro de excesos. Según Tejido Urbano, en los últimos 20 años se sumaron más de 40 millones de m2 de edificación. Según el informe, las áreas más construidas fueron el norte y el oeste, zona esta última, que comprende a las Comuna 11 y 3 que ya mencionamos como las que menos espacios verdes poseen. Mayor constructividad, significa más hormigón y más cemento y, por lo tanto, mayor efecto isla de calor. Así, Buenos Aires mide entre 1.5 y 3.5ºC más de temperatura que sus alrededores según el Plan de Acción Climática 2030.


La “Ley Hojarasca”

“La Ciudad de Buenos Aires se encuentra en emergencia social, habitacional y ambiental como consecuencia de la consolidación de un modelo urbano basado en el despojo de nuestros bienes comunes. En los últimos 30 años la temperatura máxima anual aumentó casi un grado como consecuencia del deterioro, la fragmentación y la destrucción de las grandes superficies verdes. Sólo en los últimos 10 años se privatizaron el equivalente a 75 Plazas de Mayo de superficies verdes públicas. Durante la gestión de Jorge Macri se vendieron 8 hectáreas del Parque de la Ciudad, uno de los pulmones metropolitanos más importantes; se avanzó con los estacionamientos subterráneos en diferentes plazas transformando un espacio absorbente en una simple terraza verde y recientemente se aprobó la denominada “Ley de Hojarasca” que derogó la ordenanza 46.229. Ahora el Poder Ejecutivo tiene vía libre para privatizar el escaso suelo verde porteño. Las plazas se pueden transformar en shoppings, emprendimientos privados, enrejarse y hasta se podría cobrar entrada como sucede en el Parque Sarmiento” nos explica la Ing. María Eva Koutsovitis, Coordinadora de la Cátedra de Ingeniería Comunitaria (CLIC-FIUBA) (@mariaevakoutsovitis).


Efectivamente, como eco de la norma impulsada por el gobierno nacional, el 18 de junio la Legislatura aprobó por 30 votos positivos y 23 negativos la “Ley Hojarasca” porteña con el objetivo de derogar una veintena de normas “obsoletas”. Paralelamente, el GCBA hacía pública la disposición 145/DGCoyP/26 para instalar “núcleos de servicios” en 16 espacios verdes con cánones mensuales que oscilan entre un $590.000 para el Parque Indoamericano y $2.640.000 para el Parque Mujeres Argentinas, sumas que no pueden compararse con un alquiler comercial.

Grupos ciudadanos alzaron las voces, ya que la ordenanza derogada impedía la “concesión, cesión, transferencia de dominio, tenencia precaria, permiso de uso o cambio de destino de todo espacio destinado a parque, plazas, plazoletas y de todo otro espacio verde de uso público”. Una de las posiciones más críticas fue la de la Asociación Amigos del Lago de Palermo que advirtió la eliminación de las limitaciones para la instalación de negocios gastronómicos según la ley 4950, marco regulatorio para permisos de uso precario, que establece que debe evitarse “interferir con el normal desarrollo de otras actividades existentes en el lugar ni restringir al público, en forma alguna, el normal uso y goce del parque y de sus instalaciones y servicios”. Siendo que los espacios verdes son claves para el ocio, el juego infantil, el esparcimiento y las actividades compartidas y deportivas al aire libre (esenciales para la salud física, mental y social de las personas) y entendiendo que el acceso a estos núcleos de servicios sería monetizado: ¿es posible otorgar estos permisos sin interferir con el uso normal de una plaza y sin restringir al público?

Los vecinos remarcaron que la iniciativa contradice el Código Urbanístico (CUr) y la zonificación Urbanización Parque (UP) con la que cuentan muchos espacios verdes porteños, para la cual solo se podrán autorizar “obras de exclusiva utilidad pública que complementen y no alteren el carácter de las UP”. El grupo subrayó que entre los usos que la norma habilita para estos casos no se admiten bares, considerando emprender acciones legales y la presentación de un proyecto para restablecer la ordenanza derogada. Adicionalmente, la Ing. Koutsovitis señaló que la nueva ley es un “fraude”, dado que al modificar el destino de parques y plazas debió ser sometida a la doble lectura y aprobarse con mayoría agravada.


No solo comercios, también estacionamientos.

La sustracción de metros verdes no solo se circunscribe a los núcleos de servicio. El GCBA también presentó la disposición N.º 262/DGCOYP/26 para licitar el diseño, construcción y explotación de estacionamientos subterráneos disuasorios para las Comuna 4 y 13: Plaza Armenia (Palermo), Plaza España (Barracas), la Plaza Noruega (Belgrano), Parque de la Innovación (Núñez) y un terreno en Lavardén y Los Patos (Parque Patricios).

“Cada vez que se hace un estacionamiento o se coloca cemento debajo de una plaza estamos perdiendo suelo absorbente”, explica María Angélica Di Giacomo, fundadora de Basta de Mutilar Nuestros Árboles (@bastademutilar) Según el CUR, se entiende por suelo absorbente el terreno que puede derivar las aguas pluviales o de riego a las napas inferiores, aclarando específicamente que las losas parquizadas no serán consideradas suelo absorbente.

“Las superficies absorbentes, el verde vegetal vivo y el follaje frondoso son indispensables para que el agua pase directamente a las napas, para retener agua de lluvia y para disminuir la temperatura. Acciones como las que propone el GCBA constituyen un permanente avasallamiento de la infraestructura verde. Es necesaria una política publica de planificación y gestión que privilegie el bien común, la salud pública y el derecho a un ambiente sano de quienes habitamos y transitamos la ciudad”, agregó Di Giacomo.

Los vecinos de “Palermo Resiste” también se manifestaron en defensa de la Plaza Armenia y el Observatorio de Derecho de la Ciudad presentó un amparo ambiental para detener la licitación. La presión ciudadana llevó a excluir dicho espacio del proyecto, aunque todavía no median documentos que lo garanticen. Mientras tanto, el proceso licitatorio para las otras cuatro plazas continúa, trascendiendo el avance de un solo oferente tras la apertura de sobres técnicos.

Los efectos colaterales

Estas iniciativas no solo implican la pérdida de los ya escasos metros verdes, sino que pueden ser la punta del iceberg de un proceso de privatización de espacios comunes con un alto riesgo para el arbolado añoso cuya pérdida es irrecuperable, ya sea por excavaciones o por trazados de servicios cloacales, eléctricos e hidráulicos. Otros impactos ambientales negativos, como la contaminación lumínica y sonora (durante la construcción y posteriormente por el funcionamiento de los comercios), afectaría a la flora y la fauna e imposibilitaría la relajación y sosiego. Debe considerarse también, la inhabilitación de uso de los espacios durante la realización de las obras que podría tomar hasta 24 meses.

Considerando todos estos efectos en un escenario de jaque climático, en una ciudad con una amplia oferta gastronómica y con variadas opciones de estacionamientos y transportes públicos, cabe preguntarse qué motivaciones impulsan realmente estas decisiones y por qué se eligen los espacios verdes y no otros. A esto se suma la ausencia de acciones concretas para la creación de nuevos parques y plazas más allá de las limitadas respuestas a las demandas vecinas (con cada vez más proyectos de ley presentados) y de la creación de ciertas herramientas que no parecen promover avances reales: las Áreas de Promoción de Espacios Verdes incluidas en el último CUR; el proyecto para un “déficit verde cero” ; o la ley 6467 (2021) para crear plazas de bolsillo temporales.

Quizás la reflexión debe ir más allá de lo normativo y de los intereses comerciales. Tal vez se trate de definir si permitiremos que los espacios a habitar sean cada vez más los que el dinero nos procura, en detrimento de aquellos públicos, gratuitos, que nos pertenecen a todos. Quizás responder esta pregunta permita pronosticar quién ganará la pulseada, si la lógica del uso público irrestricto o la privación del espacio común y sus consecuencias.

jueves, 19 de marzo de 2026

ESPACIO PÚBLICO

ENTREVISTA


EN DEFENSA DEL ARBOLADO PÚBLICO

“La acción nos salva y la unión nos fortalece”


María Angélica Di Giacomo
Bajo esta consigna el colectivo “Basta de Mutilar Nuestros Árboles” lanzó un relevamiento del arbolado público para establecer su estado y mensurar ejemplares maltratados o afectados por la desidia. María Angélica Di Giacomo conduce este espacio ciudadano y nos contó los alcances de esta iniciativa.


Vivir en nuestra ciudad tiene aspectos fascinantes y otros menos placenteros. Como toda urbe inserta en una megalópolis registra desigualdades sociales, territoriales y ambientales.

En esta última dimensión, el rol que cumple el arbolado público resulta clave en el equilibrio ambiental. Está científicamente comprobado que los árboles tienen un valor inconmensurable tanto para el bienestar de las personas como para los ecosistemas.

Los árboles contribuyen a la producción de oxígeno, la absorción de dióxido de carbono (gas que aporta al efecto invernadero ), la intercepción de contaminantes, la retención de partículas, la retención de agua de lluvia y la morigeración de temperaturas extremas, entre las cuestiones más importantes. También aportan beneficios para la salud psíquica y física de la población, le dan identidad a los barrios, a las comunas y la ciudad toda.

En consonancia con estos principios, la ciudad de Buenos Aires sancionó la ley 3263 de Arbolado Público Urbano que tiene por objeto "proteger e incrementar el Arbolado Público Urbano, implementando los requisitos técnicos y administrativos a los que se ajustarán las tareas de intervención sobre los mismos". A estos efectos, existe un Plan Maestro de Arbolado Público y es función de cada comuna implementarlo.

¿Pero la letra de molde, se condice con la realidad que vivimos los porteños día a día?

Según los expertos, en zonas urbanas debería haber un árbol cada 3 habitantes. Si bien algunas de las zonas más privilegiadas de nuestra ciudad pueden acercarse a esta estadística, en otras, como los barrios populares, el promedio es un árbol cada 80 habitantes.

Pero este no es el único aspecto a tener en cuenta, porque los árboles y su importancia ambiental no solo se cuenta en cantidad de ejemplares sino que su valor fundamental se apoya en su frondosidad, cada rama, cada hoja cuentan. En función de esto, resulta trascendente como se los cuida y se los mantiene.

Convocatoria abierta a la ciudadanía
Hablar de este tema resulta esencial a la hora de preservar un bien común que debe estar entre los más preciados por la comunidad.

Por eso nos pareció clave conversar con María Angélica Di Giacomo , quien lidera el grupo Basta de Mutilar nuestros Árboles . Este espacio ciudadano, creado en 2012, se aboca a investigar los beneficios de la arboleda frondosa y dedica tiempo para trabajar por la conservación y protección del patrimonio arbóreo de la ciudad, detener su destrucción y maltrato.

Recientemente ha lanzado una convocatoria para que la comunidad participe activamente de un relevamiento que busca establecer el estado del arbolado urbano y visibilizar los casos de maltrato y desidia. La información que se recabe será útil para armar una base de datos que sirva como insumo para que desde esta asamblea se impulsen proyectos en defensa del arbolado, presentación de trabajos en congresos y profundizar investigaciones en curso.

Angélica nos brindó una entrevista donde pudimos abordar distintos aspectos que la ocupan y preocupan en cuanto al arbolado público.

P: ¿Qué objetivos persigue esta convocatoria?

R: Básicamente son los siguientes:
• Aprender a observar el arbolado urbano para conocer, conocer para respetar, respetar para proteger.
• Generar conciencia sobre el mantenimiento del arbolado por parte de los gobiernos municipales.
• Comprender la importancia del arbolado en el ambiente del que formamos parte.
• Generar una base de datos para poder impulsar proyectos concretos de defensa de nuestro arbolado.
• Reconocer la importancia de la participación ciudadana en el cuidado del bosque urbano.
• Observar la realidad del arbolado urbano en una manzana típica de la ciudad.
• Fortalecer la acción directa en el cuidado y la preservación del arbolado urbano
• Obtener información relevante para nuestros trabajos de investigación y presentaciones a congresos.

P: ¿Cómo surgió la idea de hacer esta convocatoria?

R: En realidad la teníamos planeada desde hace alrededor de dos años pero la actividad cotidiana de Basta de Mutilar no nos ha dejado espacio para concretarla antes.
Mucho de nuestro tiempo lo invertimos recibiendo las denuncias que nos llegan a diario desde distintos barrios y comunas. Esto evidencia que hay una falta de escucha de parte de funcionarios, porque de otro modo, no tendríamos tanto trabajo.

Basta de Mutilar le dice
"no a la poda reiterada y sistemática"
P: ¿Cuál sería el primer lugar dónde el vecino tendría que poder reclamar?
R: Si se pudiera denunciar, el 147 sería un buen comienzo. Pero en el 147 los operadores solo están entrenados para recibir reclamos por podas o extracciones. No hay manera de pedir lo que nos importa a nosotros, que es el cuidado y preservación. No toman denuncias por casos de incumplimiento de la ley, maltratos y talas ilegales .

P: Por eso decidió emprender esta iniciativa…

R: Nosotros fuimos haciendo actividades en las plazas durante varios años. Al finalizarlas, solíamos dar una vuelta de manzana para ver el estado de la arboleda. En estas experiencias siempre aparecen casos de incumplimiento de la ley y todas las formas de maltrato. Esos intercambios resultaban muy formativos para la gente, empezaban a tener el ojo más entrenado para observar ciertas cosas a las que antes no le prestaban atención.
Este año decidimos hacerlo de manera más orgánica con este relevamiento. Y hay que aclarar que no se trata de un censo para contar árboles, ni ver qué tipo de especies hay, tampoco queremos contabilizar las planteras que faltan. Nuestro foco está puesto en visibilizar el maltrato y la falta de cumplimiento de las leyes de protección y defensa del arbolado.

P: ¿Quiénes pueden formar parte de este proyecto?

R: Esperamos que se sumen todas las personas que deseen hacerlo, especialmente quienes alguna vez nos han consultado y pedido asesoramiento, como así también quienes integran colectivos que participan de nuestra red.  Nosotros en este momento estamos cursando las primeras invitaciones.

P: ¿Cómo se hace el relevamiento?

R: Pedimos que como mínimo cada uno haga una manzana, pero generalmente, una vez que las personas emprenden la tarea, se entusiasman y suelen hacer áreas más grandes. Hay quienes ya han relevado hasta 30 manzanas.
Nosotros le enviamos un enlace que contiene una planilla de excel y la pueden completar en línea desde su celular. Para aquellos que no están familiarizados con este programa, pueden imprimir la planilla, completando a mano cada casillero y luego, cuando ya tengan todo el recuento, le sacan una foto y la envían a nuestro correo electrónico (arboladourbanocaba@gmail.com).

P: Por lo que contás, la idea es generar en el ciudadano mayores conocimientos y a la vez ejercer un control sobre las autoridades de aplicación, ¿es así?

R Así es. Basta de Mutilar le dice no a la poda sistemática y reiterada. Consideramos que solo en casos muy específicos se debe podar, cuando no queda otra alternativa. Puede ser el caso de ramas secas, dañadas, con alguna enfermedad o que produzcan un inconveniente grave.
Para nosotros la poda verde, también llamada “despeje de luminarias ” es un invento nefasto , del mismo modo que es ilegal la poda de corredores .
En este tema nos cuesta muchísimo, porque ni siquiera el Poder Judicial ha logrado que el gobierno respete las sentencias y la ley.
Por eso, ahora nos enfocamos a que cada comuna se involucre en la problemática, particularmente en los casos de maltrato y talas ilegales .

P: Aquí surgen varios interrogantes. El primero: en nuestra experiencia observamos que los vecinos suelen pedir “despejes de luminarias” en las reuniones de cercanía y en los reclamos que hacen a la Comuna, aduciendo, principalmente, problemáticas de inseguridad. ¿Ustedes que responden?

R: El vecino no puede pedir poda porque no es especialista y el bien común debe primar sobre los intereses particulares.
En cuanto a seguridad, Macri sostuvo que solo el 12% de los delitos ocurren durante la noche. De ser cierto este dato, el tema de la seguridad no mostraría un correlato directo con la nocturnidad ni con la iluminación. Y en todo caso, debemos buscar que haya luz en la vereda, pero no por eso afectar a seres vivos ni inducir a la contaminación lumínica.
La ley 3263 habla de educación y concientización de la ciudadanía. Las comunas deberían empezar por ahí. Ellos deben hacer campañas permanentes para dar a conocer el valor del arbolado, las ventajas para la salud ambiental, física y psíquica de quienes transitamos y vivimos en esta ciudad.
Y algo que casi no se difunde es que de todas las ventajas que produce un árbol, la mayoría de ellas dependen de su follaje. Con lo cual con cada poda, cada hoja que se saca, nos quita beneficios. Eso no se lo dicen al vecino.
Por esto, con la plantación sola no basta. Nosotros esperamos que también se preserve la integridad de nuestros árboles.

P: Y el segundo punto, en nuestra comuna suelen haber reclamos por talas ilegales. Desde la Junta Comunal indican que el vecino que sea testigo de estos sucesos, debe formular en el momento la denuncia al 911. ¿Ustedes están de acuerdo con este procedimiento?

R: Este tema es realmente un drama. Nosotros recibimos varias denuncias todas las semanas por talas ilegales y maltratos. En muchos casos están involucradas empresas constructoras pero también hay vecinos que lastiman deliberadamente a los árboles de sus veredas y compañías de servicios públicos que actúan de manera descuidada.
Nosotros solicitamos que las comunas se involucren más con estas problemáticas porque con recomendarle al vecino que llame al 911 no alcanza. Suele suceder que cuando llega la policía le presentan resoluciones y órdenes de extracción “truchas” y los agentes no están debidamente capacitados ni informados de cómo deben proceder en estas circunstancias. A veces, no saben ni el nombre de la persona que debe firmar estas actuaciones, muchos menos pueden controlar.

P: ¿Considerarás que las autoridades en esta materia no ejercen la función como deberían?

R: Me parece que en esta ciudad priman los intereses de las empresas con más poder: inmobiliarias, constructoras, gastronómicas…. El avasallamiento en el espacio público por parte de estas empresas no se detiene y tampoco se sanciona desde las Juntas comunales que tienen Poder de Policía (ley 1777) y deben ejercerlo.
Entonces, lo que nosotros decimos es que se escucha más al vándalo, porque las talas y el maltrato son casos de vandalismo, que destruyen un bien común para beneficio del bolsillo de unos pocos.
Desde Basta de Mutilar Nuestros Árboles percibimos que esto no se ve como un problema de la magnitud que es, no se le da la importancia que debería.

P: ¿Ves algún aspecto positivo y avance de la ciudad en materia de arbolado público?

R: Ha habido algunas buenas noticias. El pliego de licitación de mantenimiento de arbolado público de 2023 por medio del cual se contrata a empresas tercerizadas para hacer los trabajos, ha introducido que el cuidado durante los primeros 18 meses de un árbol plantado corresponde a la empresa, incluida la revisión de tutores, riego y control de plagas.
Otro paso positivo es que en el nuevo contrato se pasó la apertura de planteras al rubro A (obligatorio). Esto era algo que hace años veníamos pidiendo porque antes estaba en el rubro B, que es optativo.
Hay otros aspectos que ya estaban antes, como es que las empresas concesionarias están comprometidas durante el período de poda a extraer objetos extraños que pudieran tener los ejemplares, como clavos, tornillos, alambres, cinta. Sería correcto que las comunas ejerzan el debido control para ver si se cumple o no.
Por eso, nos parece que este relevamiento que estamos encarando puede ser muy valioso y va a arrojar resultados sorprendentes.
Otro aspecto que rescatamos es que algunos consejos consultivos comunales están entendiendo nuestro mensaje gracias a la participación de vecinos activos y desde ellos se van dando resultados alentadores.


P: Pero hay urgencias que no pueden esperar…

R: El arbolado es una herramienta no estructural para la adaptación al cambio climático y ello ya está ocurriendo. No podemos demorarnos porque nuestra salud depende del follaje frondoso. Los árboles son los seres vivos más longevos, no solamente forman parte de la identidad barrial sino también de nuestra memoria personal y social.
Desde nuestro espacio permanentemente hacemos hincapié en que el arbolado es un bien común, que tiene valor patrimonial, es un ser vivo y todo daño que le hagamos es irreparable. Hasta ahora sentimos que no hay suficiente escucha.

P: Basta de Mutilar Nuestros Árboles viene trabajando desde el año 2012, en que instancias accionan?

R: Trabajamos a todo nivel. Con el Poder Legislativo venimos colaborando desde el año 2017 asesorando a equipos de legisladores. A nivel judicial colaboramos con la acción de amparo interpuesta por la doctora Claudia Heras , en una causa que aún no ha concluido porque a pesar de tener sentencia, el gobierno de la ciudad no ha pagado las astreintes (multas diarias) y sigue apelando sin cumplir con la ley de arbolado público.
A nivel profesional y académico trabajamos en forma conjunta con la  Red Argentina del Paisaje  y la Asociación Nacional de Arboricultura.
Y a nivel ciudadano, permanentemente estamos atendiendo dudas y denuncias de los vecinos. Para ellos elaboramos instructivos. En Instagram ya superamos los 19.000 seguidores.
También intentamos estar en contacto permanente con las juntas comunales .
Trabajamos en todos los niveles posibles porque entendemos que “la acción nos salva y la unión nos fortalece”, pero a pesar de todo esto, sentimos que no damos abasto.