MEDIO AMBIENTE
RECICLAJE DE RESIDUOS DE APARATOS ELÉCTRICOS Y ELECTRÓNICOS
La Facultad de Agronomía ya contribuyó a recuperar más de 2000 residuos electrónicos a través del programa FAUBA Verde
Celulares, computadoras, cargadores, cables y pequeños electrodomésticos cuando dejan de utilizarse, se convierten en residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE).
Los RAEE contienen metales como hierro, cobre y aluminio, además de plásticos, vidrio y pequeñas cantidades de metales preciosos que pueden reutilizarse como materias primas. Sin embargo, también pueden contener sustancias peligrosas, como metales pesados y retardantes de llama, que pueden liberarse al suelo, al agua y al aire cuando estos residuos se queman, se entierran o se desarman sin las condiciones adecuadas.
En Argentina se generan aproximadamente 517.000 toneladas de RAEE por año, de las cuales solo el 3 % se recupera por vías formales.
La falta y/o la ineficaz gestión de los materiales que pueden recuperarse y de sustancias peligrosas que requieren tratamiento especial, puede traducirse en contaminación ambiental.
Frente a esta problemática, la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA), a través de la Subsecretaría de Ambiente y el programa FAUBA Verde, impulsa jornadas de recolección para promover una gestión responsable de estos residuos. Con este programa, la institución ya contribuyó con la recuperación de más de 2.000 residuos electrónicos.
La iniciativa comenzó en 2016 y, desde 2023, se realiza al menos una vez por semestre. Desde entonces, la participación fue creciendo de manera sostenida año tras año. Estos resultados “muestran que la comunidad reconoce cada vez más la importancia de separar y entregar correctamente estos residuos”, destaca Micaela Olivan, subsecretaria de Ambiente de la FAUBA y Tamara Fernández -coordinadora de FAUBA Verde- apunta que “No se trata solamente de reciclar: también buscamos promover la reutilización, reducir impactos ambientales y fortalecer redes de trabajo cooperativo”.
Esta recuperación permite reducir la contaminación, aprovechar materiales y evitar parte de la extracción de nuevos recursos naturales. “Cuando un equipo se descarta junto con los residuos comunes, se pierde la posibilidad de recuperar materiales valiosos y aumenta el riesgo de contaminación”, explica Fernández. “La entrega en los puntos de recepción permite que cada aparato siga un circuito adecuado y seguro”, añade Olivan.
¿Qué hace la FAUBA con los aparatos recolectados?
Durante cada jornada, estudiantes voluntarios y el equipo de FAUBA Verde reciben, clasifican y registran los dispositivos. Los equipos que todavía funcionan o pueden repararse son derivados a la Unidad de Tecnologías de la Información (UTI) de la Facultad, que evalúa su reutilización en distintas áreas de la institución.
El resto es retirado por la Cooperativa Reciclando Trabajo y Dignidad, encargada de desarmar los aparatos, separar los materiales recuperables y derivar los componentes peligrosos para su tratamiento adecuado. De esta manera, la iniciativa no solo contribuye al cuidado ambiental, sino que también promueve el trabajo cooperativo y la economía popular.
“Una parte de los equipos puede tener una segunda vida y otra parte puede transformarse en materiales recuperados. Por eso es fundamental que los aparatos lleguen completos y que no sean desarmados en los hogares ni descartados en la vía pública”, manifiestan.
Además, las colectas dejaron de concentrarse principalmente en los residuos generados por la Facultad. En 2025, cerca del 80 % de los aparatos recibidos provenía de los hogares de integrantes de la comunidad universitaria y vecinos del barrio, lo que refleja una mayor participación comunitaria.

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