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domingo, 23 de noviembre de 2025

SALUD

LA OPINIÓN DE ESPECIALISTAS


¿QUÉ HACEMOS PARA ACTIVAR EL CUERPO?

¿Qué produce la actividad física en nuestro cuerpo y las emociones?

Escriben: SILVINA MARTÍNEZ* y MÓNICA AGUILLÉ**



Sabemos los beneficios de la actividad física, y que tales beneficios comienzan a temprana edad y se proyectarán a lo largo de la vida en bienestar físico y emocional.

La actividad física nos lleva a conectarnos con nuestro propio cuerpo, con el otro y con la naturaleza.

Entrevistamos a la doctora Cecilia Penna, médica especialista en psiquiatría y medicina del deporte, miembro de la comisión directiva de la Asociación de Médicos Deportólogos de Argentina.

¿Por qué es importante la actividad física?

Porque somos un cuerpo que está internamente y constantemente en ritmo. Mientras nosotros nos creemos quietos la sangre se mueve, el corazón late, los músculos se contraen y relajan, la síntesis y las sinapsis están totalmente activas.
No hay nada quieto en el cuerpo.

¿Y qué pasa con nuestra mente?

Las ideas son movimientos y transductores de electricidad, que es movimiento también. Cuando uno toma conciencia de que está todo en movimiento, colabora a que sea más efectivo nuestro funcionamiento y no retrocede con la inactividad.
Es mucho más exigido para un cuerpo sedentario mantener activo el hígado, el riñón, los intestinos, el corazón, el organismo en general.

¿Qué sucede a nivel microscópico?

A nivel bioquímico, cuando haces actividad ya está demostrado que activas todos los sistemas neurobiológicos que generan crecimiento en zonas cerebrales. Es decir, favorece la producción no sólo de proteínas sino también de axones, de dendritas, de conexiones nuevas neuro sinápticas, favorece la neuroplasticidad.

Y ¿cómo observamos los efectos?

Te sentís más despejado cuando estás en movimiento, con más energía, descansas mejor, siempre se supo intuitivamente.
Tenemos muchos ejemplos en lo cotidiano y en la historia. Quien fue el fundador de la Asociación de Fútbol Argentina, la AFA, Alexander Hutton, quien vino de Holanda, observaba que cuando los niños jugaban a las bolitas en cuclillas en el recreo luego al entrar a clase no estaban despabilados, notaba que costaba activarlos y fue así que se le ocurrió enseñarles a jugar al fútbol, por ese entonces en Argentina no se jugaba este deporte , él les enseñó, No había ningún estudio científico en su época y él observó a los niños más despiertos para aprender matemáticas al volver al aula.

¿Cómo fue para la mujer lograr su lugar en el deporte?

Tuvo que vencer barreras basadas en creencias culturales que se basaban en que tenían que mantenerse quietas, “su cuerpo solo estaba preparado para gestar”.
Fue el doctor Enrique Romero Brest, el creador del Profesorado de Educación Física quien inventó la pelota al cesto para que jugarán las mujeres.
Así fue el inicio de las mujeres en el deporte.
En los años 60’, 70’ tiempos revolucionarios, las mujeres lucharon por su lugar en el deporte.
Una pregunta que nos hacemos al considerar el hábito de la actividad física es cómo y cuándo se ha perdido este hábito saludable o si nunca estuvo bien instalado.

¿Qué rol cumplen los profesionales de la salud?

Considerando que es una herramienta valiosa que se debe prescribir a los pacientes, los beneficios abarcan tanto la salud física como la salud mental. En 1964 ya se había estipulado en cardiología la prescripción de actividad física, lo que debe extenderse a las demás especialidades.


¿Cuáles son los beneficios en las enfermedades no transmisibles, crónicas como la diabetes, cardiopatías, enfermedades metabólicas?

Está demostrado que frena la evolución mórbida de tales enfermedades, entre otras.

¿Qué pasa con las emociones?

Cuando activas neurológicamente el cerebro, se alivian las emociones negativas, estas más predispuesto a conectarte con el afuera. La persona inicia un ciclo virtuoso donde a partir de su experiencia saludable por ejemplo dice: si yo camino me alivio, después veo como sigo, pero empiezo por la caminata

¿Qué es la actividad física programada (AFP) que con tanta dedicación promovés y a la que te dedicás

A partir de la prescripción de la actividad física se requiere un coaching para hacer un seguimiento, es una herramienta valiosa para tener presente en cada paciente según sus gustos y posibilidades, promoviendo las caminatas, el deporte, el baile.
Toda actividad física produce beneficios, por ejemplo la actividad física pasiva puede ser un inicio, mediante la kinesiología, ese movimiento pasivo activa las articulaciones. Esta estimulación llega como información al cerebro y desde ese estímulo aumentan los factores neurobiológicos que, junto con todo lo que he explicado, benefician el estado de ánimo. La miosina que hoy llaman “la proteína de la felicidad”, una sustancia producida en el músculo, cuando este se activa (los músculos se contraen y se relajan), las articulaciones también se movilizan,provoca todos estos beneficios,así es como el cuerpo está entendiendo a través del movimiento que necesita interactuar con el medio, empieza a conectarse

¿Y cómo comenzamos?

Mover el cuerpo, empezar por ahí, acercarte a una plaza, animarte a tomar una clase, o simplemente caminar, luego vendrán las ganas de conectarte con otros.
Inicialmente tomate media o una hora por semana para caminar, encontrate con alguna amiga o amigo y simplemente paseá por algún lugar abierto y disfrutá del entorno, de este modo comenzás a estar más activo.
Una propuesta atractiva y accesible son los espacios de calistenia en las plazas, consiste en hacer ejercicio con el peso de tu cuerpo, en el Congreso de la OMS, en Toronto, 2010*** se dispuso que los gobiernos de todos los países proveyeran recursos accesibles, gratuitos a la comunidad para mantener saludable a la población.


Silvina Martinez* Médica psiquiatra UBA. Formada en Periodismo Médico en la Asociación Médica Argentina(A.M.A)
Mónica Aguillé** Médica psiquiatra UBA. Formada en Periodismo Médico en la Asociación Médica Argentina (A.M.A).

miércoles, 3 de julio de 2024

SALUD

LA OPINIÓN DE ESPECIALISTAS


¿SABÉS QUÉ ES LA SALUD MENTAL PERINATAL?


Muchas mujeres y personas con capacidad de gestar experimentan cambios en su salud mental durante el embarazo, parto y posparto. La Salud Mental Perinatal es el campo de estudio que aborda estos cambios.


Escribe: GUILLERMINA GUTIÉRREZ.
Psicóloga Perinatal




Tradicionalmente, la atención en esta etapa ha sido médica y se ha centrado en la salud física de la mamá y del bebé. Cada vez más, afortunadamente, entendemos que no hay salud sin salud mental, y es por lo que a la etapa perinatal también tenemos que considerarla desde una perspectiva integral.

¿Por qué es importante la Salud Mental Perinatal?

Pensá un instante: ¿qué ideas o imágenes asociás a la maternidad?

Generalmente, relacionamos esta etapa con “felicidad”. Pensamos que una persona embarazada está en su “plenitud”, que una mujer se “realiza” a través de la maternidad. Y, solemos creer también, que existe el “instinto materno”, que las mujeres están dotadas “naturalmente” de la capacidad de maternar.

Los prejuicios acerca de cómo debe ser la transición a la maternidad, además del tabú que pesa sobre la salud mental, minimizan y normalizan el sufrimiento que puede aparecer en el período perinatal.

¿Qué esperar, entonces?

La verdad es que estamos impregnados de estereotipos sobre la maternidad ideal, pero ¿qué pasa en realidad?

Quienes hemos transitado y acompañamos a personas en la etapa perinatal, solemos decir que es un momento plagado de ambivalencias emocionales.

¿Podemos estar tristes y felices al mismo tiempo? Si, efectivamente.

¿Con miedo a no ser capaces, pero afrontando la gran carga de cuidados que demanda un bebé? ¡También!

La etapa perinatal implica vulnerabilidad por los grandes cambios que se producen a todo nivel: físico, psíquico, vincular y social. Cambios en el cuerpo, en nuestra personalidad, al asumir una nueva identidad, en la reconfiguración de la pareja y la familia, cambios laborales… la maternidad, evidentemente, es una crisis vital.

Puede pasar, y de hecho pasa más de lo que suele imaginarse, que el umbral de malestar sobrepase lo tolerable, en intensidad y/o en tiempo. La cotidianeidad se vuelve una carga pesada que asusta, angustia y entristece.

La OMS (Organización Mundial de la Salud) estima que 1 de cada 5 mujeres en los países de medios y bajos ingresos, presenta un problema de salud mental perinatal.

Ansiedad y miedos excesivos, tristeza profunda durante la gestación y/o el puerperio, estrés postraumático por un parto con riesgo para la salud de la madre o el bebé o bien por haber sufrido violencia obstétrica, violencia de género por parte de la pareja, angustia e incertidumbre frente a un diagnóstico inesperado, duelo por un/a hijo/a que falleció durante la gestación, el parto o a los pocos días de nacer…

¿En qué consiste la promoción, prevención y tratamiento en Salud Mental Perinatal?

La detección y el tratamiento oportuno de los problemas de Salud Mental Perinatal es fundamental para el bienestar de las madres, sus bebés y sus familias.

Lo importante, sobre todo, es no atravesar en soledad estos momentos, disponer de una red de contención y recibir ayuda especializada.

Contar con un espacio individual o grupal de acompañamiento psicológico específico de Salud Mental Perinatal durante la gestación y el puerperio, es una opción para prevenir y/o abordar estos problemas. Es fundamental un entorno seguro donde las personas que transitan este período se sientan libres de manifestar sus emociones y experiencias, donde se sientan cuidados y no juzgados.

A veces, unas pocas consultas bastan para despejar el problema. Otras, es importante recibir una derivación oportuna para una asistencia interdisciplinaria (piscología, psiquiatría, puericultura, fisioterapia u otras especialidades). El foco de la intervención puede ser flexible y variable: la mamá, la díada mamá-bebé, la pareja, la familia.

Hasta aquí, algunas nociones generales sobre la salud mental en el período perinatal. Las próximas ediciones nos detendremos con mayor profundidad en cada fase del continum perinatal: embarazo, parto y puerperio.

miércoles, 10 de abril de 2024

LA OPINIÓN DE ESPECIALISTAS

SALUD MENTAL


¿MI HIJO ES BORDER?

¿Qué significan las categorías borderline, límite de personalidad o fronterizo?


Escribe: ADRIANA DEZA
Lic. en Psicología (M.N. 55836). Magister en Neuropsicología clínica


Los términos bordeline, trastorno límite de la personalidad o fronterizo son prácticamente sinónimos. En el sentido de estar al borde de un estado normal. Sin embargo, cada vez se hace más difícil establecer una conceptualización sobre lo "normal" y también acerca de las otras nomenclaturas expresivas de ciertas patologías mentales. Incluso el vocablo mental, ha sufrido muchas críticas a lo largo de los años, señalado con más énfasis por el psicoanálisis. El objetivo de esta nota no es profundizar el contexto de di-chas palabras o mejor, el marco teórico, sólo se menciona lo básico, en cuanto a constructos categoriales temáticos para introducirnos brevemente en el tema.

Como padres, educadores y profesionales de la salud mental, nos interesa identificar ciertos conflictos psíquicos específicos a efectos de poder contribuir a la inserción de los niños en el mundo social, evitar que sean discriminados, contribuir a un buen desempeño escolar. En resumen, mejorar la calidad de vida de ellos y nosotros.

Si bien, cada uno de los actores nombrados padece desde un lugar diferente la frustración de estos niños y niñas con problemas, los padres parecen ser los más afectados, por muchos motivos y uno de los más llamativos, es la negación y el estado defensivo hacia los profesionales que señalan ciertas complejidades conductuales. Esto resulta, lo más común y luego de la aclaración arriba manifestada, lo normal.

En general, los padres somos seres a los que les preocupa más la felicidad de nuestros niños que la nuestra. Y por ello, en principio no podemos aceptar, así como así, la primera observación realizada venga de donde venga. ¿Qué hacer? Un psicodiagnóstico, una evaluación neurocognitiva y un estudio conductual, suelen ser los más habituales para decidir si el menor necesita la intervención de un neurólogo, de un psiquiatra o simplemente psicoterapia. En ocasiones, ni siquiera. En un test neurocognitivo se puede establecer con bastante seguridad lo que afecta al pequeño o pequeña, púber o adolescente. Es verdad, que a medida que los chicos crecen se hace más difícil actuar de manera preventiva y corregir ciertas conductas pasibles de ser reeducadas con el adiestramiento adecuado.

Hablamos de aprender habilidades personales y sociales para responder de manera correcta. Y encuadrarse dentro del encastre cultural de "normal".

¿Puede aprenderse la normalidad? Si. ¿De forma acabada? No. ¿En qué medida? La proporción varía en relación al efecto buscado, el ámbito y la meta. ¿Por qué? Porque algunos chicos tienen un razonamiento que funciona desde lo simple a lo complejo y otros al revés. ¿Por qué? Son múltiples los factores. Uno: el desarrollo de las funciones cerebrales en los niños es asimétrico.

¿El sufrimiento psíquico de un niño bordeline es mucho? Sí. ¿De los otros casos enunciados al comienzo? Sí.

¿Por qué decidimos recortar en trastorno límite de la personalidad? Porque muchos no detectados a tiempo terminan mal. Consumen sustancias, contraen HIV, terminan privados de su libertad. Además, porque existen en la actualidad concepciones teóricas que los señalan como un tipo de personalidad y no, como una enfermedad. Así como el DSM V y la Cie 11, sacaron definitivamente la homosexualidad como una patología, lo mismo ocurrió con el TLP. No obstante, si no se trata tempranamente, las consecuencias son muy dolorosas.

Existen varios criterios diagnósticos para determinar si un niño, púber o adolescente padece esta patología o tipo de carácter conflictivo. Uno de ellos, es la incapacidad de empatizar con el prójimo, la crueldad y la temeridad. Estos rasgos de por sí, dañan al sujeto enfermo y los posibles afectados del accionar de este. Como la inteligencia en sus diferentes funciones puede ser incluso, más elevada que la media promedio, nuestros bebés como solemos decirlo, pueden acabar hasta con nosotros. La manipulación es un atributo marcado en el TLP como lo es, la capacidad para mentir compulsivamente. Sin entrar, en conjeturar acerca de la posibilidad de que estos sujetos lleguen a un cargo de autoridad y sus terribles consecuencias. Imaginemos por un momento que nuestro ama-do hijo o hija, termina preso por haber incendiado el auto del vecino, haber acosado por una red de internet o lo que es peor, haber amenazado a alguien. Las víctimas reaccionan de distintas formas. La ley, los medios, las redes, mano propia. Hay que pensar que las víctimas pueden ser también TLP. Con lo cual, el panorama se oscurece.

La historia reafirma cada día que pasa la condición de psicótico de Hitler. ¿Cuántos casos son sospechados de locura? Llegados aquí. ¿Y si podemos evitarlo con una simple consulta psicológica? Y cuando decimos una, no nos referimos a una sola sesión sino a un estudio de varias. ¿Vale la pena?

La crisis económica y social nos afecta a todos. Dentro de esta totalidad los niños la padecen con mayor dificultad. Dependientes por necesidad de sus cuidadores (padres o no), poco entienden de los recortes a sus útiles y elementos didácticos para mejorar su desempeño escolar.

Son tiempos en dónde pocos pueden o no quieren, hacerse eco del dolor ajeno. Tiempos mundiales en dónde, ni por ser niños se salvan en algunas regiones de ser señalados con los peores adjetivos.

¿Cómo afrontan los padres los déficits de atención? Y si además ¿hay un tras-torno de aprendizaje?

Los papás trabajan y los chicos utilizan más de la cuenta los celulares o la TV. Los Juegos que hasta en algunos casos, los ayudan a pensar, contribuyen negativamente en la etapa de lecto-escritura. Abundan pequeños con sospecha de Dislexia y trastorno en el neurodesarrollo. Si bien, algunos casos cuentan con una etiología genética, otros casos se han forjado día a día, por falta de ejercitación. Se sabe, que un miembro que no se utiliza se atrofia. Pues, los mismo ocurre con algunas funciones del cerebro y, por ende, sus consecuentes fallas en la motricidad fina.

En ocasiones, durante las tres o cuatro sesiones de una evaluación neurocognitiva, los pequeños aprenden a escribir correctamente su nombre, comprender una historia breve y ciertas pautas de conducta, si se quiere, escolares. ¿Hay rehabilitación para el déficit de atención? Si. ¿Se puede mejorar un trastorno de aprendizaje? Si. Los niños lo merecen. Tratemos de darles un espacio accesible dentro de la comunidad.

De esto se trata esta nota.

martes, 9 de agosto de 2022

LA OPINIÓN DE ESPECIALISTAS

SALUD MENTAL

LA SUPUESTA O NO, PELIGROSIDAD DE LOS ENFERMOS MENTALES


Escribe: Lic. ADRIANA SILVIA DEZA - PSICÓLOGA (*)
Magíster en Neuropsicología clínica M.N.55.836

En general cuándo se trata de explicar cómo se forma alguien peligroso, se apunta a su traumática infancia, pubertad o adolescencia. Ya es, una verdad de perogrullo, la conocida historia de qué hacer con los niños pequeños víctimas de abusos. La mayoría, suele decirse, se convierte en victimario. ¿Entonces? ¿Qué hacemos con las víctimas? los psicólogos tratamos de suturar las heridas con diferentes métodos psicoterapéuticos ¿por qué? las víctimas son inocentes y es de seres canallas, pensar en otras alternativas diferentes, que no sean, ayudarlos a reparar y repararse, tal vez una forma, es enmendar en otros, el calvario padecido. Acá obviamente, no menciono los avatares propios del consumo de sustancias. Los datos empíricos sobre la importancia de la adicción y efectos nocivos abundan por encima de otros aspectos psíquicos, abundan sí y en extremo. Un esquizofrénico medicado puede vivir y hasta trabajar, sin significar un peligro para nadie. Y así, podría enumerar diferentes casos. Ahora bien ¿hay certeza? No. Esto no se da únicamente por ser un padeciente portador de alguna enfermedad psíquica, se da, en cualquier persona, en un momento límite de su existencia.
Todo humano puede convertirse en un violento, perder el control, dar una trompada, gritar, enojarse, responder a una provocación con un insulto, un video o una crisis de angustia. Si esto no fuera así, seríamos androides. Luego, prevenir esta posibilidad es según mi criterio, una suerte de utopía. Es imposible saber cuándo a un sujeto se le salta la térmica, hablando en criollo estricto.
La defensa y la ira, forman parte de las emociones básicas de casi todos los seres vivos. El ser humano las tiene también. ¿Cualquiera puede ser un asesino? Difícil. Con la excepción de que la violencia inesperada surja en defensa propia. Me refiero a un acto necesario o inconsciente, en dónde no nos queda otra cosa, qué defendernos. A esta altura, calculo que nos entendemos y son innecesarios los ejemplos.
El hilo conductor de esta nota pretende justificar lo absurdo de estigmatizar a los abusados como posibles abusadores, colocar el mote de peligroso a un padeciente psíquico, cuándo en verdad, cualquiera puede ser igual o más peligroso, sin ser un enfermo mental. No voy a meterme con la delincuencia. No forma parte de esta nota.
Las personas peligrosas suelen tener una historia de maltrato animal y otros hechos de conflictos callejeros severos. No hablo de una discusión banal. Hablo de conducir a una persona a una internación clínica por la golpiza. Acá, estoy descartando un acto de defensa de otro, que pone en riesgo nuestra vida. Estoy pensando en algo tan absurdo como hacerlo por un choque automovilístico u otra causa, sin demasiada importancia. Me viene a la mente un recuerdo, iba paseando a mi pequeño perro en un parque, de repente otro mucho más grande vino en posición de ataque. Lo espanté. Creo que aplaudí con las manos y le dije algo así como ¡fuera¡ Ipso facto, apareció una mujer enardecida y con un palo, dispuesta a partirme la cabeza. A la distancia, pensó que le había pegado a su perro. Me costó bastante, hacerla entrar en razón. Finalmente, se impuso la racionalidad y la evidencia. En ningún momento, agredí a su perro, sólo defendí al mío. Este es un claro ejemplo de la pérdida del control por motivos, si se quiere, poco importantes. O por el mero presupuesto de que un semejante puede hacer algo, que a otro, lo saca. Hay mucha gente sacada. Hay muchos posibles violentos por cualquier motivo y en cualquier situación inesperada. ¿Se puede prevenir? Repito: difícil.
La única manera de mantener la calma, es autoexigirse un control extremo. ¿Y el otro? ¿Qué pasa cuándo nos provocan al límite del desgarro existencial?
Por desgracia, cuando ocurre un infortunio se buscan antecedentes porque antes, no tiene sentido. Un ejemplo reciente, es el hombre preso por asesinar a tiros a un perro cuyo ladrido le molestaba.
La búsqueda de posibles señales peligrosas, suele darse dentro de cada familia, afectada por violencia familiar. Aquí, suele ser conveniente, separarse. Y esta conducta de alejamiento es una toma de posición reduccionista, una arista ¿por qué? no es el tema interpelante de este artículo.
Hoy, hablo de la posible peligrosidad de todos, todas y todes. También de la imposibilidad de prevenirlo. ¿Qué hacemos? ¿Nos quedamos encerrados para siempre? O pasamos de ser, seres civilizados a dejar de serlo, por etiquetaciones absurdas, sin ningún rigor científico, ni ético, ni realista.
Estudiar, respetar, querer, ayudar, tratar de brindar comprensión y cariño, son la base de una vida mejor.
Dejemos de crear prejuicios que atentan contra una sociedad pacífica, tratemos cada día, de dar un ejemplo de solidaridad y entendimiento. No hay otra manera. Se trate de un enfermo mental o cualquiera.
Pensemos cuando tememos de la portación de rostro de alguien, cuando lo acusamos sin pruebas de su posible devenir amenazador ¿qué proyectamos de nosotros mismos? ¿Será que vemos en el inventado enemigo/a, lo que seríamos capaces de hacer? Según mi juicio, es así. Por lo menos, lo es, en el ciudadano común. Ciudadano común formateado por lo que elige ver. Si, elige.
Elijamos mirar al bien, evitar observar a la violencia, el destrato, la injusticia. Y puede ocurrir, que dejemos de ver al prójimo como un criminal en potencia. De lo contrario, insisto, hay que quedarse encerrado en la casa para siempre.

(*) Ex profesora de filosofía en enseñanza secundaria y universitaria. Especialista en investigación educativa.

Consultorio privado en C.A.B.A.
CEL: 1136560318

jueves, 9 de junio de 2022

LA OPINIÓN DE ESPECIALISTAS

SALUD MENTAL


SÍNDROME DEL ACUMULADOR COMPULSIVO


El trastorno que te lleva a vivir en medio de objetos inútiles


Desde papeles de diario, revistas, contenedores de comida, zapatos y cables, hasta paraguas o tapitas de botellas. Cosas en buen estado o destruidas por el uso y el tiempo, se transforman en objetos preciados para el acumulador.
Se trata de una condición que no distingue entre hombres y mujeres, cultura o situación económico-social.
Afecta al menos a un 2,6% de la población mundial, con porcentajes más elevados en personas mayores de 60 años y en aquellas con otros diagnósticos psiquiátricos como ansiedad o depresión, según indica la Asociación Estadounidense de Psiquiatría.
Y, la severidad de sus síntomas, de acuerdo a un estudio publicado en el Journal of Psychiatric Research, "ha empeorado notablemente" durante la pandemia de covid-19.

Otra característica importante es el fuerte impulso que tienen las personas que padecen este trastorno de adquirir y guardar objetos.

Los peligros de acumular

Los peligros para la salud de no abordar este problema son múltiples y más serios de lo que aparentan, empezando por los físicos.
La acumulación compulsiva puede dar lugar a todo tipo de ambientes peligrosos: riesgos de incendios, de caídas, de lesiones y un riesgo tremendo de infestación que aumenta la posibilidad de desarrollar enfermedades como el asma.
En términos de salud mental, deja a quienes lo sufren aislados socialmente: guardan el secreto de una condición estigmatizada por la sociedad, que lo interpreta como un problema de pereza, inmoralidad o carencia de estándares personales y no lo entiende como uno de salud mental.
Si bien muchos podemos identificarnos con la tendencia a conservar objetos ya sea porque son bellos, por si acaso, porque nos traen lindos recuerdos o porque pensamos que podemos encontrarle algún tipo de utilidad -desde el punto de vista evolutivo somos en esencia cazadores recolectores y tendemos a traer y conservar objetos en nuestra vida- eso no nos convierte necesariamente en acumuladores compulsivos.
Es importante entender que es un comportamiento y, como tal, ocurre en un continuum, que va desde leve hasta severo.

¿Cuándo estamos ante un caso de acumulación compulsiva o simplemente frente una persona con "alma de coleccionista"?

A veces es una línea difícil de trazar, pero se convierte en un problema y en algo diagnosticable cuando causa impedimentos o angustia en el individuo o en quienes están a su alrededor.
También cuando la actividad diaria dentro del hogar se ve imposibilitada por el desorden y la acumulación.
Probablemente tengas en tu cabeza la imagen de una vivienda repleta hasta el techo de cosas inútiles, donde no cabe un alfiler, con una montaña de objetos acumulados que apenas deja espacio para que su dueño -una persona de mediana edad o mayor- pase por la puerta.
No es desacertada, pero estos son los casos más extremos, y los que llegan -por razones obvias- a las noticias y programas de televisión.


Causas

La acumulación de objetos, sin embargo, es solo la manifestación del problema, la cara obvia.
Por debajo del desorden, tanto metafórica como literalmente hay partes de este problema que son menos visibles, pero que son no obstante impulsores muy importantes para el desarrollo de este comportamiento.
Hay ciertos rasgos de personalidad -la dificultad para tomar decisiones, el perfeccionismo y la procrastinación- que, cuando se combinan, pueden predisponer a un individuo a desarrollar el síndrome de acumulación compulsiva.
Sabemos que estas personas toman decisiones más lentamente y sulen cuestionan su decisión casi inmediatamente después de tomarla.
No hay una causa única que de lugar a este desorden. No es solo la biología evolutiva, no es solo la genética, o la neurobiología, pero todas esas cosas juegan un rol.
El cerebro de un acumulador compulsivo funciona de manera diferente, estas diferencias fueron observadas en tomografías computarizadas, realizadas en personas a las que se les pedía realizar tareas que involucraban acomodar y descartar posesiones.
La combinación de estas causas con algunas experiencias de vida y en particular experiencias alrededor de la pérdida es lo que impulsa este problema, que pese a que en la mayoría de los casos se vuelve obvio en la mediana edad, suele comienzar a desarrollarse en la infancia o en la adolescencia. Las investigaciones sugieren que en más del 50% de los casos el problema surge entre los 11 y 20 años de edad.

Tratamiento

Hasta la fecha, no hay una cura. Pero el tratamiento más promisorio es la terapia cognitivo-conductual especializada en el trastorno de acumulación compulsiva.
El ojetivo de la TCC en sentido amplio es cambiar la forma de pensar de las personas para modificar su comportamiento y mejorar cómo se sienten.
Los resultados han sido moderados.
Hay otras modalidades como grupos de autoayuda con facilitadores o distintas aproximaciones de grupo.
Asimismo, hay mucho que la familia o los seres queridos pueden hacer para ayudar.
Primero, acercarse al problema con empatía y calidez, en vez de asumir una posición acusatoria.
Es importante también reconocer que por más buenas intenciones que tengan, los amigos y familiares no siempre son las personas más indicadas para brindar ayuda.
Aún así, pueden ofrecerle al acumulador apoyo para buscar y conseguir una intervención externa.

Fuente: BBC

viernes, 20 de mayo de 2022

LA OPINIÓN DE ESPECIALISTAS

SALUD MENTAL


NO AL MALTRATO PSICOLÓGICO

Vamos a pegotearnos más.


Escribe: ADRIANA SILVIA DEZA - Lic. en Psicología (M.N.: 55.836)*



Nos invaden con muchos pensamientos, que terminamos adoptando como propios. El tan mentado sentido común, no es otra cosa, que lo que llamo “sociedad tabánica” como tábanos molestos, los medios de desinformación, las personas en sus diferentes funciones, en fin, la sociedad. Ni hablar de los estragos de la Pandemia, aún en pañales y mutando día a día. Nos dicen, nos recalcan, nos obligan a creer que somos dueños de nuestras creencias.

La solidaridad parece un valor olvidado, ser amable una virtud de pocos, la bondad como carencia del mal, directamente está en extinción y en medio de semejante deshumanización, se pone de moda “soltar”. Hay que soltar te dicen cuando hacés un duelo. Soltá cuando te morís de amor por un hombre y te acaba de dejar. Aprendé a soltar le sugieren al padre desesperado cuyo divorcio, lo tiene alejado de sus amados hijos porque a su ex, se le ocurre castigarlo con lo más preciado de su vida. Soltá, cuando la misma ex u otra, le pone dos testigos falsos y le dicta una perimetral, para que ni siquiera puede ver de lejos a sus pequeños. Soltá me dicen a mí, cuando critico a ciertas mujeres porque con el tema de la violencia de género, criticarnos se convierte en un error irreparable. Porque claro, ahora, son todas buenas madres, buenas compañeras, buenas esposas, buenas, buenas, y ellos, son todos, todos, malos. A ver, gente linda, nunca la parte es el todo. Por eso, creo, que la lucha más importante para mantener nuestra salud mental es ser libres. Dentro, de nuestras restringidas posibilidades de sujetos vinculados por lazos sociales.

Sin entrar en definiciones complejas y a efectos, de ser muy directa en este tema. Diré algo: hay una libertad física (me libero de cadenas), hay una libertad mental (estoy en mi casa pero sueño estar en otro lado) y hay una libertad de ausencia de interferencia, (decido y elijo). Esto que acabo de hacer, es por supuesto un reduccionismo de un tema mucho más complejo. ¿Por qué? Porque me interesa hablar del pegoteo. Si, ese pegoteo que nos hace demostrar afecto a las personas cercanas. Ese pegoteo, para tolerar las nimiedades y dejar los penares para los grandes eventos.

Pegotearse con los hijos, aunque sea tocándole la cabeza y preparando una rica comida. Pegotearse con la pareja y masajearle la cabeza hasta hacerlo dormir. Pegotearse con nuestra mejor amiga y llamarla todos los días, por lo menos con un mensaje o un emoticón. Pegotearse para decirles a los alumnos cuanto los extrañamos en vacaciones. Ese pegoteo para decirle al jefe, lo linda que le queda esa camisa. Ese pegoteo para decirle a nuestro hombre, lo seductor que sigue siendo, aún con el tiempo. Ese pegoteo, que alegra cuando la pareja te dice, unos kilos de más no importan, el amor no tiene peso. Ese pegoteo, que hace que el médico te pregunte algo más que su específica especialidad. Algo digo, hablo de un minuto. Ese pegoteo, para que el vendedor entienda que no tenés porqué saber el nombre exacto de lo que vas a comprar y dedique parte de su trabajo para explicarte un poco. Ese pegoteo pergeñador de sentido, cuando no funciona el sistema pero los empleados no hacen una tertulia, mientras vos esperás apurado, pensando en las mil cosas que te esperan todavía.

Si, estimados lectores, hablo de pegoteo, ligadura, buena onda, amabilidad, afecto, comprensión, y todos los modos del amor al prójimo.

En lugar de soltar, propongo, pegotearse. En lugar de soltar, demando agarre. En lugar de soltar, llevemos flores al santuario. En lugar de solar, invitemos a nuestro cumple hasta al pariente más lejano. En lugar de solar, vayamos a buscar a los abuelos al geriátrico, aunque sea por dos horas.

No tenemos que aprender a soltar si queremos estar mejor. No tenemos que aprender a soltar, si queremos salvar al Planeta. No tenemos que soltar si queremos estar contentos.

Soltar implica en el mejor de los casos, no sentir. Propongo lo contrario.

Insisto, en lugar de soltar, agarre. Pegarse con ternura, comprensión, diálogo, inteligencia, acotación y despegarse cuando sólo es imprescindible.

No hagamos un hábito de un defecto, porque el sentido común lo dice. A ese sentido, también lo hacés vos. Podés cambiarlo.

Vamos a pegotearnos más.

(*) La Lic. Deza es Magíster en Neuropsicología clínica. Especialista en investigación educativa. Ex profesora de Filosofía secundaria y universitaria.

Consultorio privado en Paternal.
CEL: 1536560318
www.evaluacionneurocognitiva.com.ar

viernes, 18 de marzo de 2022

LA OPINIÓN DE ESPECIALISTAS

SALUD MENTAL


EL MALTRATO PSICOLÓGICO
Psicópatas.

Parte 2.

Escribe:  Licenciada en Psicología: ADRIANA SILVIA DEZA (M.N.:55.836)
Magister en Neuropsicología clínica. Especialista en Investigación.


Vimos en el anterior artículo, que nos ocurre cuando nos vemos obligados a relacionarnos con un psicópata. Tenemos que negar a nuestro yo. Y con él, también a nuestros valores. Esto implica, convertirnos en una especie de muñeco llamado (dummy) utilizado por el ventrílocuo. Ese mágico y atractivo personaje, que logra hacer decir a su pequeño pinocho, cualquier cosa. Lo interesante es que lo dicho, parece salir de la boca de otro y sin embargo, no es así. El psicópata en menor o mayor escala hace lo mismo.
También vimos en otros artículos: que el psicópata genera un vínculo de necesidad (se vuelve necesario para seducir). Regalos costosos o con apariencia romántica, actitudes muy compañeras, etc. El trabajo para cohesionarse con su presa elegida es arduo y meticuloso.
Cuando el psicópata o la psicópata está decidido/a no para. Entre otros motivos porque su meta existencial es el control y la manipulación de su posible pareja y descendencia.

Aclaración: si bien, los ejemplos se basan en general en historias reales, no se los muestra del mismo modo, como tampoco se pueden tomar a rajatablas, en el orden en que se presentan. Se los enuncia, con fines preventivos y son conocidos popularmente como SEÑALES.

El psicópata adiestra a su pareja con el famoso método de ensayo y error, premios y castigos, pero aplicados a situaciones anómalas que se van naturalizando dentro del núcleo familiar.
1.a) El psicópata ensaya lentamente, hasta dónde puede llegar con su control. Primero impone la comida, segundo la forma de administrar el dinero, luego, influye en la mirada hacia los seres, que quieren a su pareja o hijos, para que se vean sólo los aspectos negativos. Y si existen los positivos, sólo son aquellos que hablan de sometimiento o aceptación sobre cualquier tema, propuesto obviamente por el psicópata o la psicópata. Cuando la manipulación ejercida no alcanza, son capaces de endilgarle a un bebe de 15 meses la responsabilidad de la elección. En tal sentido, un ejemplo básico suele ser, el de los regalos. Si estos provienen de allegados al psicópata o la psicópata siempre serán lindos y su hijo o hija, los adorará. Ahora bien, si los obsequios provienen de los abuelos políticos o cualquier otro miembro que verdaderamente ame a su pareja e hijos, dirán que son feos, que al niño/a no le gustan o cualquier otra mentira, para distorsionar la comunicación y la verdad. Verdad que nunca puede salir a la luz.
1.b) Adiestrar sobre el error es consecuente con hasta dónde llegar. Un ejemplo claro es, el nene pone cara extraña cuando ve a tu mamá, le molesta que tu mamá, le diga te extrañé y nimiedades por el estilo. Sobre todo, cuando se trata de abuelos que aman a sus nietos y se comportan comúnmente. Es volver raro lo conveniente y si no se logra el objetivo, adjudicarle la responsabilidad de la elección a un bebé.
1.c) El premio puede ser una cena romántica con sexo incluido, si la presa por ejemplo, aceptó finalmente la sugerencia del psicópata (renunciar a un buen trabajo porque éste forma parte de una empresa familiar y esa familia, no es, la del psicópata).
1.d) Hay castigo con silencio e invisibilización de la pareja cuando éste, no obedece alguna indicación. Ejemplo: el psicópata o la psicópata, quiere lejos a la gente que ama verdaderamente a su novio/a, por tanto, no le permite en un fin de semana que sus suegros se comuniquen. Pase lo que pase. Así se trate de un hecho grave. Esto incluye si hay hijos, preguntar por la salud de uno ellos. No se puede. ¿Por qué? Así lo decide el controlador o la controladora, seguramente con razonamientos falaces, único estilo de pensar, pasible de un psicópata o una psicópata.

Consecuencias: estos sujetos nefastos generan daños psíquicos en sus parejas, hijos, hijas y todo aquel que haya intentado acercarse con amor sincero a ellos. Uno de los más habituales es negar la visita a los padres, luego de una separación o no permitir a los abuelos políticos visitar a su hijo/a por cualquier nimiedad. Sin importarle siquiera la erosión psíquica pergeñada en su pequeño/a, que por un lado siente el amor recibido y por otro, no termina de entender porque esas dulces personas dadoras de amor, ocasionan tanto malestar a mamá y luego, no vienen más.

A tener en cuenta: las personas afectadas por los psicópatas suelen padecer "daño psíquico post-trauma y daño psíquico" existen otros tipos de daños que tal vez, sólo puedan ser judicializados porque lograr un acuerdo racional de visitas por ejemplo, con un psicópata o una psicópata, suele ser bastante difícil.

QUE LE PASA A LA SUPUESTA VÍCTIMA QUE EMPEZÓ A DEJAR DE SERLO.

Deja de discutir y da la razón, para evitar situaciones violentas delante de los hijos.
Empieza a somatizar la angustia de fingir ser un dummy.
Tiene que hacer si o si, terapia para poder decirle a alguien su verdad, antes de enloquecer o lo que es peor, deshumanizarse.
Desarrolla un desapego de las cosas que antes quería porque finalmente descubrió, que si sus gustos no son compartidos por su pareja, habrá boicot.
Aprende a sonreír aunque sufra en extremo.
Miente estar de acuerdo para no demostrar su fragilidad y descontrol emocional.
En ocasiones, cuestiona a su pareja delante de su hijo/a para evitar la validación de una medida extrema o injusta.
Consulta a un abogado/a de familia.
Trata de realizar alguna actividad fuera del entorno familiar. Es muy común que el psicópata quiera compartir todas las actividades de su pareja, siempre. El objetivo, es controlar.
Empieza a observar a otros grupos familiares, de amigos, en la escuela, y percibe cada vez con más nitidez, que no es amor lo que lo tiene unido/a hace años a la psicópata o al psicópata. No sabe bien qué es. Cree tal vez, ver menos a los hijos menores que ama, si decide divorciarse.
Teme no estar mejor solo/a. Seguro que no. El psicópata si no tiene a quien controlar pierde su meta vivencial y el a medias sometido/a, desconoce hasta rutinas diarias sin las utilizadas en convivencia con su pareja psicópata. ¿Qué hacer?
Lo importante, es que se inicia la toma de conciencia, única palanca de un posible cambio.
Lo saludable sería separarse, por lo menos un tiempo. La distancia ayuda a sufrir, reflexionar y fortalecerse. De paso, vamos experimentando la soledad de a ratos.
No hay que alejarse de la familia que nos quiere, aunque no tengamos ganas. Hay que inventar una nueva rutina y hacerlo con gente confiable. Ya habrá tiempo, de cambiarla. No en pleno duelo.
Si hay hijo/a o hijos, la valentía tiene que fluir con toda la fuerza de la que seamos capaces. Tratar de negociar en buenos términos en principio, un régimen de visitas si hay menores, para verlos seguido y que sufran lo menos posible la separación, de sus padres.
Si se logra un buen acuerdo, tratar de reglarlo judicialmente para evitar una posible ruptura del pacto.
Algo que puede ocurrir y no es lo recomendable, es que la víctima del psicópata se revincule con alguien vulnerable y noble como lo ha sido él o ella, (ojalá lo siga siendo). Y en lugar de crear una nueva relación sana, consciente o inconscientemente se convierta en un aprendiz de psicópata necesitado de venganza o justicia, según el caso. En ocasiones, muchos años de sometimiento provocan una necesidad de revancha hacia la vida de consecuencias impensadas.

Consideraciones finales:
Dado que, el psicópata no resiste ninguna terapia porque no existe la mínima intención de cambiar nada. La evitación de la consolidación del vínculo se impone de suyo.
Es claro, el nivel de destrucción familiar y social que causan. Una desgracia para quien se enamore en principio de una o uno. Las consecuencias son como mínimo horrendas.
He mostrado un lado oscuro de este tipo de psicopatía sin llegar a los criminales en acto. La intención obviamente, es preventiva.
Pensemos que las personas comunes, pueden ser rencorosas, envidiosas y hasta vengativas. Si no cambian es por un tema de esencia o falta de voluntad para ser mejores. Pero poseen un Ser, con bondad o maldad. El psicópata puro, no.

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miércoles, 16 de febrero de 2022

LA OPINIÓN DE ESPECIALISTAS

SALUD MENTAL


EL MALTRATO PSICOLÓGICO
Psicópatas.


Escribe: ADRIANA SILVA DEZA - Lic. en Psicología (M.N: 55.836) (*)


Se sabe desde hace bastante, lo ocurrido al empatizar con un Psicópata (por necesidad, miedo o lo que fuere) esta aparente concordancia, nos obliga a la negación de nuestro yo. Decir esto, equivale a decir, que nos obliga a dejar de ser quien somos. Dejar nuestros principios, nuestra ética, nuestra parte noble si es que la tenemos. Vamos a suponer que sí. Porque buenos y malos hubo desde siempre; en las enfermedades mentales, las profesiones, la sociedad y desde una mirada micro, en nuestro entorno más cercano. Este entorno, incluye a la familia. Sí, a la familia.
La familia como institución para muchos está perimida, para otros en transición y la gran mayoría según se informa o desinforma, todavía halla en ella, el único verdadero núcleo de afectos y pertenencia como para defender a ultranza con amor, valentía y compromiso de vida. Ahora bien ¿qué pasa si ingresa un familiar político psicópata? Por poner alguno de múltiples ejemplos que hay. ¿Y si este familiar político, es un yerno? O ¿una nuera?
Supongamos que venimos bien, con un hijo, dos o tres. Conflicto normal mediante, somos un equipo dirigido al mismo objetivo común. Nos ayudamos económicamente, a veces, compartimos vacaciones, fiestas de cumpleaños o aleatorias. Digamos, somos gente común con lazos de unión sinceros y cero malintencionados.
Los nuevos miembros (entiéndase novios, novias, cuñados, cuñadas, sobrinos, etc.) son recibidos cordialmente con la sana pretensión de agrandar al grupo y fortalecer aquello, que consideramos valioso; la tan mentada, hasta aquí, familia. Y no hablo de una familia extensa, al estilo de los 80, donde convivían padres, suegros, nietos e incluso, sobrinos. Y acá, atentos. No hay crítica. La clase alta suele vivir en viviendas lo suficientemente cómodas como para poder disfrutar de almuerzos y cenas de esta índole, porque luego cada integrante, vuelve al sector del inmueble habitado, con suficiente privacidad como para no desear, mudarse. Tampoco en este punto, juzgo a la clase baja o media. La falta de recursos económicos puede obligar a juntarse y esto, no es sinónimo de malestar ni mucho menos. Todo depende de la esencia de cada cual. Repito: hay buenos y malos, siempre.
El psicópata, casi no tiene sentimientos, ni remordimientos, ni piedad, no los tiene, ni con sus hijos. También se sabe, que hay diferentes niveles de psicopatología al respecto. En esta nota, no hablo de los asesinos en acto. Hablo de los psicópatas de menor valía, por decirlo de algún modo, de los asesinos potenciales. Como la gotita de la tortura medieval, corroen lentamente a los miembros más cercanos, pareja e hijo/a/s. Porque para el psicópata o la psicópata, la pareja y el hijo/a o hijos/as son de su propiedad exclusiva, no sólo para decidir por ellos sino para alimentarse. Sí, el psicópata o la psicópata se nutre de su esposo/a, hijo/a y tiene que acabar con aquellos seres honestos y nobles, que aman a sus parejas e hijos. ¿Cuál es la causa o las causas? Manipular, dominar, ejercer un poder que siempre ansiaron tener en algún otro ámbito pero nunca pudieron. En síntesis, son unos fracasados con complejo de gente poderosa. ¿Entonces? Se aprovechan de la bondad. Estudian a sus víctimas mucho antes de generar un vínculo. El psicópata o la psicópata propician la relación, nunca es al revés. Agotan casi todas las instancias para obtener a la presa. Cuando lo logran, si en algún momento, este sujeto pretende ser, lo castigan con el silencio y la amenaza de separación. Si hay hijos de por medio, esto es mucho peor. La amenaza incluye, llevarse a los niños. Sobre todo si son menores. Llegada aquí, el dolor se hace extensivo a los padres de la presa elegida, tal vez, hace añares, por estos seres malvados, que de cometer un delito terminan presos porque tienen conciencia del bien y del mal. Y mientras en el ámbito social, parecen gente normal, incluso hasta solidaria, en el ámbito privado, viven rodeados de un círculo propio y matando lentamente, al entorno de su esposo/a e hijo/a.
El psicópata/a invisibiliza a los padres de su pareja, empieza con uno, y si el otro no tolera, también es incluido en el paquete de los “enemigos”. Si tiene hijo/a, los próximos “enemigos” serán los abuelos. Que siempre hacen todo mal, aunque vean a su nieto/a una vez a la semana, un rato. Además el lavado de cerebro de su pareja, paulatinamente hace que estos, se enfrenten a su familia. En fin, el cuadro es desolador. Y si alguien hasta acá, cree que no puede ser, basta con que se informe de todos los casos, en los cuales un acosador logró abusar sexualmente de menores, utilizando el lavado de cerebro. (Muchos de estos casos, se hicieron paradigma de nuevas leyes).
Por último, el tema queda incompleto y por su complejidad, requiere nuevos artículos, por tanto, volveré a escribir sobre psicópatas.
Señales a tener en cuenta: excesiva preocupación por un desconocido/a por mostrarse confiable, incluirlo en su grupo íntimo, a partir de empezar a mostrarle que su familia o amigos tienen algunos defectos, no menores. Instarlo a hablar de sí. Tratar de contenerlo por nimiedades y hacerle creer, que son situaciones importantes. Mostrarse muy ético en lo discursivo solamente (observar al entorno y la conducta). Son intransigentes, rígidos, creen tener siempre la razón. Muy rencorosos (aunque la causa sea una tontería como por ejemplo, “me miró mal”). También suelen vanagloriarse de una intuición que nunca se equivoca. El eje de su perversión, es venderse como buena gente y ser un canalla dependiente de su presa y sus posibles presitas (hijo/a o hijos/as).
Si alguna de estas señales te hace ruido, llámate al silencio y aléjate. Todavía estás a tiempo de salvarte y salvar a la gente que verdaderamente te ama.
La mayoría de las víctimas de los psicópatas tarda aproximadamente entre 5 a 10 años en darse cuenta (tal vez, ya sea demasiado tarde). No lo permitas. Tu salvación está en tu conducta y si esta, es consciente, coherente y racional, no va traicionarte, en cambio el psicópata/a, sí.

(*) Magíster en Neuropsicología clínica.
Ex profesora de Filosofía occidental secundaria y universitaria.
Especialista en investigación educativa.
Consultorio privado en Paternal. CABA


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jueves, 30 de diciembre de 2021

LA OPINIÓN DE ESPECIALISTAS

SOCIEDAD

¡ CELEBREMOS !
Fin y principio de año nuevo.

Escribe: ADRIANA SILVIA DEZA
Lic. en Psicología. (M.N.: 55.836). Magíster en Neuropsicología clínica.


Haber y debe. Balance. Dar vuelta la página. Terminar por fin. Empezar con fe y alegría.


Diciembre es un mes clave para realizar un análisis del año vivido. Luego de las fiestas navideñas, los recuerdos amargos y dulces, las presencias y ausencias. Llega por fin o no, la culminación del año, en este caso del 2021. Año que como todos sabemos tiene la particularidad de estar atravesado por la nueva peste del siglo XXI. Y tal cual era de esperarse al inicio del Covid, aparecieron las vacunas y con ellas, cierta esperanza de seguir viviendo. Por supuesto, los antivacunas con derecho a serlo, no estarían de acuerdo con esta frase. Este tema lo abordé hace bastante y hoy, no motiva este artículo. Su mención es aleatoria, a una cuestión más inquietante. ¿Qué hicimos este año? ¿Qué nos llevamos? ¿Para qué seguir? Y cuando digo seguir, no me refiero al simple hecho de respirar. Como dice una canción bastante conocida "transcurrir no es lo mismo que vivir, ni honrar la vida". De esto quiero hablar. De una vida valiosa y digna, cuya valía amerite continuarla. Porque no podemos ser tan hipócritas de suponer que cualquier existencia y en cualquier circunstancia nos acredita a querer seguir. Para no ponerme demasiado realista e inexorablemente oscura, voy a obviar a los refugiados, migrantes, bebés y personas en general criadas en guerra, a los abusados, en fin, a los eternos sufrientes pululando por el planeta tierra. No por acción y gracia de poderes demoníacos sino por la maldita condición humana, por suerte jaqueada, por otras condiciones humanas mejores. Gracias a las segundas, todavía el planeta sobrevive y con él, nuestro breve transitar.
Sí, el camino de la existencia es un soplo tibio en el huracán de las múltiples vidas humanas. ¿Tuvimos en cuenta este año, cuánto daño hicimos? ¿Cuánto bien? Porque suele ser bastante común, golpearse el pecho y decir y decirse. Yo no. No me equivoco, Te miro y te saco, son toda una basura. Claro, en esa totalidad ¿dónde cabemos? ¿En qué parte limpia quedamos para sentirnos excluidos de la mugre
Encuentros y desencuentros ¿es sólo eso? El conflicto forma parte de la vida. Ahora bien, si ese conflicto condujo a un ser querido a terminar con un Accidente cerebro vascular por una desmedida conducta nuestra ¿da lo mismo?
Mientras maldecís al incesto enarbolás a tu familia como el mejor modelo a seguir. La endogamia es lo tuyo y por ende, el incesto. No extrínseco sino intrínseco a tu personalidad. Por eso, a pesar de decir amar a tu pareja, no querés saber nada con su madre, padre, hermanos, cuñados/as, etc. Porque tus elecciones son siempre óptimas y las de él o ella, no.
Te pasaste todo el año trabajando pero a la hora de festejar un encuentro de dos horas. Preferís alejarlos de tu núcleo cercano. ¿Tanto te cuesta celebrar en familia la llegada del año nuevo? ¿Podés por una vez siquiera, obviar los detalles insignificantes? ¿Alguna vez te detuviste a pensar, el daño causado a la familia del hombre o mujer, que decís amar? ¿Será qué mentís? ¿Será, qué te mentís?
¿Qué te hace creer que sos bueno o buena? La bondad es carencia de mal para algunos filósofos. Es bastante aproximado a una certeza. No me vengas con que todo es interpretación porque matar siempre es malo y ayudar a quien lo necesita siempre es bueno. Tampoco me vengas con ardides falsamente éticos. Al estilo, de matar por venganza o ayudar para expiar culpas propias. No estoy hablando de eso, que por supuesto existe y exige otro artículo. Estoy hablando de algo más simple. Unirse para festejar en familia el fin del año que se va y el nuevo que llega. Sí, estoy hablando de contar del 1 al 10 regresivamente tomados de la mano. De disfrutar y no de sufrir. Brindemos aunque sea con agua, olvidemos por dos horas; el avance de la insignificancia y en comunión de almas y corazones, compartamos la algarabía de un día diferente. Tal vez, un pretexto. No importa. Lo sabés. En ocasiones, así como los cumpleaños, este tipo de fiestas son excusas para la concordia.
Hay niños y niñas solos, hay abuelos y abuelas solos, hay mucha soledad inevitable y otras soledades menos solas con nuestra colaboración. Un timbrazo, una campana, una sonrisa, un saludo. La visita a un hospital, un geriátrico, puede calmar a nuestra propia soledad además de la ajena.
Si tenés familia, tratá de anestesiar con olvido las pequeñeces y disfrutalos. Este año puede ser el último. La vida es una ráfaga prestada por el azar, el destino, Dios o los dioses. Podés malgastarla pero no arrastres a otros en un momento de disfrute.
Nada ni nadie merece la entrega sacrificial de un ser vivo. No hay causa ni persona que merezca tu nulidad como sujeto. No permitas que te nadifiquen, no te perdones nadificar a un ser estimado o querido. Si de verdad, lo querés.
En general, somos críticos feroces de nimiedades. Esta hermosa fiesta amerita focalizarse en la algazara a lo grande y sin pequeñeces tan ridículas como absurdas.
En un diccionario de etimología dice sobre celebrar: "hacer una ceremonia de respeto o alegría, festejar, honrar, elogiar. Del Latín celebrare "frecuentar, ir muchas veces; ir mucha gente; llenar; celebrar (…) numeroso (…) festejado. (…)".
Llega un nuevo año, y con él, la esperanza de un futuro mejor. ¡Festejemos y celebremos con nuestra mejor energía!




(*) Exprofesora de Filosofía Occidental en enseñanza secundaria y universitaria. Especialista en investigación educativa.

Contacto:
11.3656.01318
Consultorio privado en CABA.

jueves, 16 de diciembre de 2021

LA OPINIÓN DE ESPECIALISTAS

SALUD


Nadie tiene que estar solo en estas fiestas navideñas.
CUERPO SANO EN MENTE SANA


Escribe: Lic. en Psicología ADRIANA DEZA
Ex profesora de Filosofía Occidental en enseñanza secundaria y Universitaria.
Especialista en investigación educativa.


Llega Papá Noel y con él, la gestualidad más tierna de cualquier niño o niña pequeño. El recibimiento al hogar se espera desde antes. Escribir la nunca y suficientemente ponderada carta. Cerrar el sobre, colocar el nombre del afortunado/a previa aclaración, de que hay muchos chicos en el mundo y por tanto, puede que lo pedido sea cambiado por otro juguete.
Armar el árbol de Navidad es un ritual familiar plagado de entusiasmo y creación compartida. Desde los adornos comprados hasta los fabricados con antelación y esmero para disponer de más dinero. Cuando digo familiar, me refiero a su madre e hijo/a, a su padre e hijo/a. A cualquier niño/a acompañado de un cuidador, estable o circunstancial.
Los hospitales están plagados de salas en dónde abundan niños sin familia, que contentos reciben la visita de voluntarios para festejar las fiestas navideñas. Esos voluntarios pueden ser personas solas decididas a transformar su tristeza en alegría. Ayudar a ser feliz a un niño nos hace más bien, del supuesto.
Compartir con el abuelo o abuela un brindis. Si, este ser que alguna vez fue tan pequeño como tu hijo/a, sobrino/a o vos. Ese abuelo que repite varias veces lo mismo y te aburre. Sin embargo, en los medios de comunicación te repiten todo el día el mismo relato y a pesar de que te exaspera, los seguís escuchando y hasta repetís como un perico ebrio esa sarta de barbaridades.
Insisto en que la mayoría de las enfermedades psicológicas mutadas en psiquiátricas, son causa de un mal adiestramiento familiar. No niego a las genéticas, que también las hay. Pero si aprendiendo habilidades sociales un sujeto con cierto trastorno de personalidad, puede formar parte de la comunidad sin ser discriminado. Va de suyo, la mejoría del otro y la nuestra, si aprendemos a dedicar dos horas de nuestro valioso tiempo en la construcción de afectos.
Los chicos son el reflejo del hogar. El futuro. La esperanza.
Toda persona mayor alguna vez fue un bebé. Todo anciano/a fue pequeño.
Por último y parafraseando a Hegel, la semilla es la etapa de afirmación, el tronco delgado del futuro árbol, el extrañamiento y separación de la semilla, que aún la alberga. Y al final, el robusto árbol, la afirmación de la afirmación o síntesis. No termina allí, porque este árbol vuelve a dar frutos y los frutos nuevas semillas. Estas caen a la tierra y la dialéctica sigue su inexorable curso. Por eso la realidad es dialéctica.
Lo dicho, somos un pequeño eslabón en la cadena de la vida. Vivimos en relación aunque no lo sepamos.
Si nos sentimos solos, aprovechemos esa angustia para construir un lazo de amor.
Nadie tiene que estar solo en estas fiestas navideñas.

viernes, 8 de octubre de 2021

LA OPINIÓN DE ESPECIALISTAS

SALUD MENTAL


LA OBSESIÓN
¿Único camino para enfrentar a la psicosis?

Parte 2

Escribe: ADRIANA S. DEZA (*) - Lic. en Psicología: M.N: 55836
Magíster en Neuropsicología Clínica.


En la parte uno, hice referencias varias sobre el psicoanálisis, la psiquiatría, el cognitivismo y una tesis propia “crear una obsesión útil al sujeto como primer paso para incorporar de manera consciente o no, pautas para la regulación emocional y racional”.
La etiología de la obsesión tiene varias causas (como casi todas las enfermedades, no sólo mentales), en esta oportunidad no voy a adentrarme en ellas sino en sus síntomas. Si es un mecanismo de defensa, si la represión no funcionó, si existe una falta de serotonina que afecta al cerebro, etc. Hoy, no será el tema en cuestión. Sí, la coincidencia que encuentro en dos aspectos. La obsesión es un pensamiento intrusivo, invade al sujeto y lo perturba. Asimismo, se convierte en compulsión cuando dicha obsesión se traslada a la conducta. “A diferencia de la obsesión, que es un acontecimiento mental, la compulsión es una conducta” (Sinopsis de psiquiatría, 2008, Kaplan y Sadock). En los diferentes análisis e investigaciones documentadas, en general es muy complejo erradicar una obsesión, su obstinada reiteración en nuestra mente puede convertirse en una idea delirante y en muchos casos (no todos) llevarnos a la locura. Creo que como un mecanismo de defensa la volvemos compulsión, es decir la hacemos conducta. Este comportamiento es irracional pero en el sentido, que aún sabiendo que su carácter pareciera dominarnos. Una parte de su racionalidad pugna por dominar a esa otra parte irracional, pero no puede evitarlo. Ocurre que, cuando la obsesión compulsiva no es maligna, ésta puede desviarse según la personalidad del sujeto o la sujeto y convertirse en un acto similar, a la pasión por algo. No debe ser pasión por alguien, porque el peligro radica en convertirse en un acosador, controlador o manipulador en el mejor de los casos. Entonces, el primer atajo para mejorar, es acentuar el síntoma. Sí, agregar a lavarse las manos, escribir una frase resumida de un libro en lo posible (un clásico) y luego sumar al segundo hábito, otro: memorizar la frase o el resumen de la frase. No es conveniente, agregar más de 5 costumbres seguidas porque si la persona trabaja, su labor se verá entorpecida. Pero la idea es producir un desplazamiento racional de un síntoma a otros hábitos. Inexorablemente la psiquis tiende a quedarse con dos o uno, cuando la angustia cede un poco. Este debilitamiento de la ansiedad provocadora de la angustia, se produce muy lentamente haciendo consciente lo inconsciente. Volviendo racional lo irracional. El sujeto elegirá en una situación social, una de sus obsesiones menos llamativa y acorde al contexto donde se encuentre. El límite, es el fracaso de la racionalización. Cuándo la razón no puede transformar en cualidad, un evento molesto y disocial.

(*) Exprofesora de Filosofía secundaria y universitaria.
Especialista en investigación educativa.


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