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martes, 24 de septiembre de 2024

SALUD

LA OPINIÓN DE ESPECIALISTAS


LA MATERNIDAD TAMBIÉN TIENE SUS SOMBRAS...

Entendiendo la depresión posparto

Escribe: GUILLERMINA GUTIÉRREZ. Psicóloga Perinatal


La última vez, hablamos del puerperio y la diferencia entre tristeza y depresión posparto. Repasando, el puerperio, engloba todos los cambios que acontecen a nivel fisiológico, psicológico y social tras la llegada del bebé en la persona que lo ha gestado. La tristeza posparto (baby blues) es un estado esperable, inmediato al parto, transitorio y que afecta a la gran mayoría de puérperas. En cambio, la depresión posparto, es un estado que se instala insidiosamente (de menos a más), suele aparecer en el transcurso del primer año de puerperio y afecta a un gran porcentaje de personas que han gestado: se estima que entre el 10 y el 20%.

Hay que decir también, que a veces esta depresión no es tan "pos" y en algunos casos empieza a manifestarse durante la gestación (se calcula que entre un 25 y 30% de personas que padecen una depresión posparto tienen los primeros síntomas durante el embarazo).

Es curioso, pero a la depresión posparto también se la llama "la depresión sonriente", porque se camufla detrás del ideal de la "feliz maternidad". Muchas madres sienten vergüenza por sentirse tan tristes y no lo expresan.

Por eso, una de las circunstancias más preocupantes de la depresión posparto es que, si bien su nombre circula mucho socialmente, no suele diagnosticarse y, por tanto, no recibe el tratamiento que merece en una gran mayoría de casos.

Es importante no olvidar que, como todo padecimiento mental, la depresión posparto ocurre en un contexto. Si bien es la persona puérpera quien manifiesta los síntomas, la pareja (si la hay) y la red familiar y social, como parte de ese contexto, favorecen u obstaculizan el mejoramiento del cuadro

¿Cómo podemos ofrecer nuestra ayuda a una persona que probablemente está padeciendo una depresión posparto?

Primer punto: no pretender que las cosas sean de otra manera, no se trata de pedirle que ponga "más ganas" o juzgar diciendo que "es falta de voluntad", tampoco esperar, porque "ya se le va a pasar".

Segundo punto: no presuponer cómo se siente la otra persona, sino preguntar. Pero preguntar con disposición para escuchar, por más que nos cueste entender. Ofrecer explícitamente un tiempo y un espacio tranquilo para conversar, es fundamental.

Tercer punto: podemos decirle a esa persona que estar triste es frecuente en el puerperio, pero si esto sucede casi todos los días, casi todo el tiempo, es importante consultar a un especialista en Salud Mental Perinatal, psicóloga/o o psiquiatra.

La depresión posparto tiene la particularidad de afectar el rol materno y el vínculo con el bebe, pero en realidad, se parece a cualquier otro estado depresivo en cualquier otro momento de la vida.

Suelo decirle a quien consulta, que la depresión es como tener puesto un par de anteojos sucios… pasado, presente y futuro, todo, se ve manchado a través de la tristeza.

Los estados depresivos se caracterizan por una extrema y constante tristeza, llanto frecuente, cansancio (por más horas que se pase en la cama), falla la concentración (por ejemplo, para mirar una peli), dificultad para tomar decisiones (aún las más triviales). Faltan ganas de hacer cosas básicas del día a día (bañarse, salir a dar un paseo). Situaciones o actividades que anteriormente resultaban placenteras ya no lo son, quizás las reuniones familiares o sociales se evitan, y la persona se va aislando. También es frecuente que el sueño y la alimentación cambien, y se duerma o coma mucho, o al revés, muy poco.

La depresión durante el posparto puede expresarse a través de una preocupación excesiva por la salud del bebe, con frecuentes visitas a guardias, miedo a permanecer a solas con el bebe por no sentirse capaz de cuidarlo o por temor a lastimarlo. El cansancio propio del puerperio se agrava, incluso al punto de no poder amamantar. Al mismo tiempo, no se logra descansar en los ratos que el bebe también lo hace.

Claro está, que todo este estado genera un clima de intranquilidad. Pueden surgir pensamientos sobre la posibilidad de lastimar al bebe o lastimarse a sí mismo/a. Estos pensamientos, aunque no necesariamente se lleven a la acción, son riesgosos, asustan y generan culpa.

¿Qué cosas concretas se puede hacer?

Alentar a quien esté pasando por esta situación a superar el temor de ser catalogada como "mala madre" y contar lo que están sintiendo: ocuparse de sí misma es, también, priorizar el cuidado de su bebe.

Ofrecer cuidar al bebé o cualquier otra actividad que alivie la carga del trabajo doméstico (limpiar, cocinar, hacer las compras, etc.) y facilitar que se haga un tiempo para hacer una consulta.

Despejar los mitos de la medicación psiquiátrica: si llega a requerirla, existen opciones que no interfieren en la lactancia o en cubrir las demandas del bebe.

Recalcar que consulte con un especialista en Salud Mental Perinatal. Lamentablemente, a veces, las barreras para el diagnóstico y el tratamiento la ponen los mismos profesionales que no están capacitados.

Ya tenemos IG, buscanos: lic.guillermina.gutiérrez

¡Hasta la próxima!

lunes, 2 de enero de 2023

LA OPINIÓN DE ESPECIALISTAS

SOCIEDAD

SALUDO PARA LOS DOLIENTES

Tu mejoría no empieza hoy, empieza cuando puedas dejar de llorar.


Escribe: ADRIANA DEZA  -  Psicóloga (MN: 55.836)




Según la teoría ocupada en la investigación de las personas con dificultades psíquicas o problemas existenciales no resueltos, se enuncia al consultor de diferentes maneras. Todos los nombres y sus variadas acepciones se encuentran equidistantes a una distancia exacta del dolor. En esta oportunidad, elijo llamarlos dolientes.

Los dolientes son por lo general sujetos/as con un pasado complejo ¿por qué no? triste. En el presente está muy de moda ignorar a la tristeza, exaltar la capacidad resiliente, fortaleza, la no victimización, creo que a un extremo perturbadoramente insensato. Porque la realidad de algunos seres es cruel y por lo tanto, el tiempo de recuperación, largo. Largo y difícil. Con esto no desestimo para nada, las ayudas de los libros de autoayuda, los videos y todo el material actual y pasado, para generar resistencia en los seres parlantes (nosotros) y hacernos sentir mejor. Pasa que muy pocos se detienen en el duelo, en la melancolía, en el dolor, en la angustia. Y muchas veces, los padecientes, pacientes, consultantes o dolientes, como elegí llamarlos aquí, se sienten peor. Es algo así como contar dinero delante de los pobres, o comer muy rico delante de un niño desamparado, con la ñata contra el vidrio como dice el tango, cirujano eximio de la vulnerabilidad en carne viva.

Siempre sostuve que perdonar a los injustos, es ser cómplice del delito, potencial o consumado. Lo sigo pensando. Ciertos principios no cambian. El cambio lo operan las personas. En un mundo mejor, la gente se aferraría más a los principios y nos los dejaría fácilmente. No hablo de instalarse en la melancolía para no salir más, hablo de la comprensión humanitaria de la angustia del doliente.

Doliente que padece un vacío existencial desde niño. Doliente que quisiera erguirse y aprender a sortear obstáculos, doliente que aún sabiendo que su hogar lo intoxica tiene motivos para quedarse. Doliente que no sabe cómo comportarse y percibe con claridad, que su indecisión genera rechazo. Doliente, observador de las máximas triviales al estilo de “mirar la copa llena y no la vacía” y tiene el alma apretada por múltiple amarguras sin superar.

A ese hombre o mujer, le dedico esta nota. Los quiero saludar desde el anonimato, les quiero decir, que los felicito por su lucha para seguir respirando, ya que, en cada respiración hay un poco de esperanza. Esperanza de un futuro que todavía no tiene forma, no tiene imagen y por momentos pareciera, no estar. Sin embargo, aunque hoy, no me creas, un día cualquiera te despertarás y empezarás a sentir un pequeño alivio. Cual animal herido y perdido en la calle, asomarás tu rostro y una sonrisa podrá resultar un estímulo para avanzar unos pasos.

Sabemos que a la amargura le sigue un descenso del aparato inmune, por eso, a los dolientes les comento, que caminen, vayan a un parque, miren flores, pájaros. La naturaleza genera milagros. La naturaleza alivia. La naturaleza nos ayuda a pensar y a sentir. Podemos colocar una rosa en la tumba de un ser amado, enterrar papeles escritos con nuestros peores recuerdos y hacer volar globos con nuestros deseos más íntimos.

Comenzamos un nuevo año y lo común es recibir saludos de buenos augurios. Como sostengo en esta nota, puede que hoy, no te resulte satisfactorio nada de ello. Entonces, te saludo de todos modos y te digo con mis mejores intenciones: date tiempo de llanto, soledad y reflexión. Porque lo último que necesitamos en este momento, es agregar alguna nana, por tener las defensas bajas.

Hoy no hay sugerencias, ni métodos.
Hoy. Te acompaño con mi mejor energía y deseos conscientes, de que tus penares terminen pronto.

Recuerda: tu mejoría no empieza hoy, empieza cuando puedas dejar de llorar.

La Lic. Adriana Silvia Deza es Psicóloga, Magíster en Neuropsicología clínica. Ex profesora de Filosofía secundaria y universitaria. Especialista en investigación educativa. Ex perito psicológica laboral.

sábado, 10 de diciembre de 2022

LA OPINIÓN DE ESPECIALISTAS

SOCIEDAD


LOS ACUMULADORES


Escribe: Lic. en Psicología ADRIANA SILVIA DEZA (M.N. 55.836)



Existen varios nomencladores de salud de Mental. El más validado hasta hace poco es el DSM 5. Si bien, existe un consenso mundial en psiquiatría al realizarlo, hay varios puntos en el mismo, que consideran atenuantes. Es decir, factores socio-culturales incidentes en el sujeto padeciente, al punto de enmascarar su cuadro mental. Por qué digo: atenuantes, término más jurídico si se quiere que ¿psicológico? Porque me parece adecuado. Efectivamente, existen casos en dónde los criterios diagnósticos deben ser atenuados, por factores que escapan a dichos criterios.

Los acumuladores de animales y los acumuladores de objetos tienen algo en común, juntan ganas de tener algo que no pueden y entonces, juntan. A pesar de esta coincidencia las diferencias son demasiadas como para realizar una analogía. El tema de los animales y sobre todo, por tratarse de seres vivos, formará parte de otra nota y a futuro.

Acumular objetos implica rodearse de elementos importantes para esa persona sola interiormente y a veces, sola también exteriormente. Las piezas la abrazan, le dan seguridad y en ocasiones, forman un muro facilitador para alejar a los intrusos. Esos intrusos, que nunca supieron o no pudieron ver, la necesidad afectiva y material de ese prójimo sufriente. Ser humano que encuentra como defensa psicológica abrigarse con elementos útiles. La utilidad se convierte en real. Una blusa, un saco, un pantalón. Esa cosa que para el otro, no sirve, es empleada para vestirse. Acá no hablo de acumular y vender como forma de vida. A no equivocarse. Estoy enunciando una carencia. Un poder decir la verdad íntima de ese sujeto/a. De no poder actuarla. Convertirla en acto. Si para Aristóteles la semilla es un árbol en potencia y el árbol la semilla en acto. Para Hegel, un adulto es la actualización de un niño, que conserva en él, parte de ese niño y como tal, se relaciona consigo mismo y los otros.

El acumulador quiere actualizar su verdad. Sabe que no puede. Sigue manteniendo a su niño en su adultez, aunque a ese pequeño no le permiten dormir más con el peluche, sin dejarlo de considerarlo "loco" o "loca".

El acumulador tuvo que desacumular parte de su vida. Separarse de seres queridos y además de hacer duelos, aprender a soltar (está de moda). Tuvo que encontrar un lugar dónde estar. Juntar fuerzas, juntar desesperanzas y convertirlas en esperanzas. Juntar dinero cuando no se tiene y aprender a conformarse con mercadería de trueque Si, el acumulador cambia sus ganas de tener un calzado nuevo por uno usado. También sucede, que aún con dinero, compra muchas chucherías en lugar de un objeto determinado.

El acumulador junta y junta. Con cada juntada cubre en cierta medida la falta. La falta quizás alguna vez se satisfaga. Por lo menos, por un tiempo. Ese tiempo puede durar años. Y aquí, hay que celebrar y no, juzgar para criticar mal.

En muchas oportunidades, el acumulador dejó de aceptar ofertas laborales interesantes para cuidar a sus padres o a uno de los dos, deja de lado posibilidades de salvarse solo/a para seguir acompañando a un hermano/a. No lo hace porque la soledad física es insoportable, lo hace por solidaridad. Lo hace porque tiene valores propios, pero valores al fin.

El acumulador suele tener una historia de entregas existenciales. Por eso, ahora necesita guardar, necesita no volver a perder. Juntar es su única forma de saciar el hambre de tanto despojo.

Como el acumulador no puede tener lo que quiere, junta ganas. Y esas ganas, se transforman en juntadas.

martes, 18 de octubre de 2022

LA OPINIÓN DE ESPECIALISTAS

SOCIEDAD


UNA CERTEZA...

EL AMOR PUEDE LLEGAR A CUALQUIER EDAD.


Escribe: ADRIANA DEZA - Lic. en Psicología (*)


Definir al amor es más difícil que su finitud. Sí, el amor es finito, se termina ¿Será una relación sexual controvertida? como dijo el gran “Lacan” ¿Será un amor real aquel, que se basa en el conocimiento del otro? como sostuvo el no menos grande “Platón”. ¿Será dar u ofrecer? Si pensamos en que a pocos les importa nuestro interior, la segunda premisa resultará más tentadora. Para no ser percibidos como criticadores de la raza humana, digamos que, si quieres conseguir amistades, amantes, gente que te quiera: aprende a escuchar. Y no lo digo por mi profesión, más que terapia, me dedico a evaluaciones neurocognitivas y psicodiagnósticos, a veces, algún caso, amerita la psicoterapia, depende, puede o no, ser. Escucho bastante, pero en muy poco tiempo. Hago pocas intervenciones, aunque en ocasiones, contundentes. Tanto como para decidir cambiar de profesión o de pareja.

El afecto forma parte de mi trabajo, obviamente, siempre hay una excepción pero no voy a hablar de psicópatas sino de amor.

Amor en sus diferentes formas. Se puede amar a una mascota, un amigo, un pariente, un vecino, el amor tiene diferentes estereotipos y personajes. Uno de los amores más dependientes y anormales, es el amor de pareja. Los inicios de un vínculo amoroso compartido nos hace ir a la luna todas las noches y parecer payasos, al que nunca se le borra la sonrisa. Nos hace felices, aunque por momentos nos sintamos enfermos o un poco locos. Perdemos nuestra capacidad de concentración y los diferentes canales de comunicación se convierten en sabia para nuestras venas.

¿Alguna vez te pasó? Seguro que sí. De lo contrario, te va a pasar. ¿Es cuestión de proponértelo? No completamente. Algo de eso hay. Como se dice comúnmente “nadie tocará el timbre de tu casa, para proponerte ser tu pareja” ¿Entonces?

Según mi experiencia de vida, hay algunos pasos previos que definen la posibilidad casi del 100% de conseguir pareja. Y cómo quiero verlos alegres, se los cuento.
1) Empieza por arreglarte a vos mismo. Verte bien, te dará las ganas necesarias como para intentar seducir.
2) Comienza a buscar grupos en dónde se comparta un interés de tu agrado. Café literario, canto, actuación, natación, ajedrez o lo que se te ocurra.
3) No repitas lugares que resultaron mal. A veces, no se trata de encontrar un alma gemela por los parecidos sino lo contrario, los polos opuestos se atraen.
4) Trata de hacer un viaje, cerca o lejos. Te aseguro, al regreso, serás otra persona.
5) Si te conviertes en otra persona, por fuera y por dentro, probablemente te conectes con alguien.
6) Intenta puntear cualquier relación humana con diálogo y desde el principio. Nunca se sabe, si estás disputando en una charla con tu futuro amoroso.
7) Guarda tus secretos y tus penas para tu psicoterapeuta. El secreto profesional te protege y de la angustia, salen las mejores respuestas, cuando las conversas con un psicólogo/a. Al resto, tus quejas los aleja. Es mentira que en un taxi u otro sitio, hablas como si hicieras terapia. Te aseguro y hablo con conocimiento de causa, que 6 sesiones de terapia darán una posible solución a tu problema. La catarsis, no lo es. Es como ir al baño cuando tienes necesidad de ello.
8) Insiste, si alguien es de tu agrado, insiste. No te limites en gastos. Obsequia, busca frases bellas, flores, indumentaria, calzado, entradas para un recital. Insiste, no tanto para perder otras oportunidades, insiste lo suficiente para lograr tu meta.
9) Por último, no hay edad para amar y esto es cierto como que existen muchas historias avalando esto. El refrán siempre hay un roto para un descosido, es súper acertado.

Espero haberte brindado alguna idea alentadora. La esperanza nos mantiene vivos los proyectos.

(*) Lic. en Psicología: Adriana Silvia Deza. M.N.: 55.836. Magíster en Neuropsicología clínica. Especialista en investigación educativa. Ex profesora de filosofía en enseñanza secundaria y universitaria.

miércoles, 16 de febrero de 2022

LA OPINIÓN DE ESPECIALISTAS

SALUD MENTAL


EL MALTRATO PSICOLÓGICO
Psicópatas.


Escribe: ADRIANA SILVA DEZA - Lic. en Psicología (M.N: 55.836) (*)


Se sabe desde hace bastante, lo ocurrido al empatizar con un Psicópata (por necesidad, miedo o lo que fuere) esta aparente concordancia, nos obliga a la negación de nuestro yo. Decir esto, equivale a decir, que nos obliga a dejar de ser quien somos. Dejar nuestros principios, nuestra ética, nuestra parte noble si es que la tenemos. Vamos a suponer que sí. Porque buenos y malos hubo desde siempre; en las enfermedades mentales, las profesiones, la sociedad y desde una mirada micro, en nuestro entorno más cercano. Este entorno, incluye a la familia. Sí, a la familia.
La familia como institución para muchos está perimida, para otros en transición y la gran mayoría según se informa o desinforma, todavía halla en ella, el único verdadero núcleo de afectos y pertenencia como para defender a ultranza con amor, valentía y compromiso de vida. Ahora bien ¿qué pasa si ingresa un familiar político psicópata? Por poner alguno de múltiples ejemplos que hay. ¿Y si este familiar político, es un yerno? O ¿una nuera?
Supongamos que venimos bien, con un hijo, dos o tres. Conflicto normal mediante, somos un equipo dirigido al mismo objetivo común. Nos ayudamos económicamente, a veces, compartimos vacaciones, fiestas de cumpleaños o aleatorias. Digamos, somos gente común con lazos de unión sinceros y cero malintencionados.
Los nuevos miembros (entiéndase novios, novias, cuñados, cuñadas, sobrinos, etc.) son recibidos cordialmente con la sana pretensión de agrandar al grupo y fortalecer aquello, que consideramos valioso; la tan mentada, hasta aquí, familia. Y no hablo de una familia extensa, al estilo de los 80, donde convivían padres, suegros, nietos e incluso, sobrinos. Y acá, atentos. No hay crítica. La clase alta suele vivir en viviendas lo suficientemente cómodas como para poder disfrutar de almuerzos y cenas de esta índole, porque luego cada integrante, vuelve al sector del inmueble habitado, con suficiente privacidad como para no desear, mudarse. Tampoco en este punto, juzgo a la clase baja o media. La falta de recursos económicos puede obligar a juntarse y esto, no es sinónimo de malestar ni mucho menos. Todo depende de la esencia de cada cual. Repito: hay buenos y malos, siempre.
El psicópata, casi no tiene sentimientos, ni remordimientos, ni piedad, no los tiene, ni con sus hijos. También se sabe, que hay diferentes niveles de psicopatología al respecto. En esta nota, no hablo de los asesinos en acto. Hablo de los psicópatas de menor valía, por decirlo de algún modo, de los asesinos potenciales. Como la gotita de la tortura medieval, corroen lentamente a los miembros más cercanos, pareja e hijo/a/s. Porque para el psicópata o la psicópata, la pareja y el hijo/a o hijos/as son de su propiedad exclusiva, no sólo para decidir por ellos sino para alimentarse. Sí, el psicópata o la psicópata se nutre de su esposo/a, hijo/a y tiene que acabar con aquellos seres honestos y nobles, que aman a sus parejas e hijos. ¿Cuál es la causa o las causas? Manipular, dominar, ejercer un poder que siempre ansiaron tener en algún otro ámbito pero nunca pudieron. En síntesis, son unos fracasados con complejo de gente poderosa. ¿Entonces? Se aprovechan de la bondad. Estudian a sus víctimas mucho antes de generar un vínculo. El psicópata o la psicópata propician la relación, nunca es al revés. Agotan casi todas las instancias para obtener a la presa. Cuando lo logran, si en algún momento, este sujeto pretende ser, lo castigan con el silencio y la amenaza de separación. Si hay hijos de por medio, esto es mucho peor. La amenaza incluye, llevarse a los niños. Sobre todo si son menores. Llegada aquí, el dolor se hace extensivo a los padres de la presa elegida, tal vez, hace añares, por estos seres malvados, que de cometer un delito terminan presos porque tienen conciencia del bien y del mal. Y mientras en el ámbito social, parecen gente normal, incluso hasta solidaria, en el ámbito privado, viven rodeados de un círculo propio y matando lentamente, al entorno de su esposo/a e hijo/a.
El psicópata/a invisibiliza a los padres de su pareja, empieza con uno, y si el otro no tolera, también es incluido en el paquete de los “enemigos”. Si tiene hijo/a, los próximos “enemigos” serán los abuelos. Que siempre hacen todo mal, aunque vean a su nieto/a una vez a la semana, un rato. Además el lavado de cerebro de su pareja, paulatinamente hace que estos, se enfrenten a su familia. En fin, el cuadro es desolador. Y si alguien hasta acá, cree que no puede ser, basta con que se informe de todos los casos, en los cuales un acosador logró abusar sexualmente de menores, utilizando el lavado de cerebro. (Muchos de estos casos, se hicieron paradigma de nuevas leyes).
Por último, el tema queda incompleto y por su complejidad, requiere nuevos artículos, por tanto, volveré a escribir sobre psicópatas.
Señales a tener en cuenta: excesiva preocupación por un desconocido/a por mostrarse confiable, incluirlo en su grupo íntimo, a partir de empezar a mostrarle que su familia o amigos tienen algunos defectos, no menores. Instarlo a hablar de sí. Tratar de contenerlo por nimiedades y hacerle creer, que son situaciones importantes. Mostrarse muy ético en lo discursivo solamente (observar al entorno y la conducta). Son intransigentes, rígidos, creen tener siempre la razón. Muy rencorosos (aunque la causa sea una tontería como por ejemplo, “me miró mal”). También suelen vanagloriarse de una intuición que nunca se equivoca. El eje de su perversión, es venderse como buena gente y ser un canalla dependiente de su presa y sus posibles presitas (hijo/a o hijos/as).
Si alguna de estas señales te hace ruido, llámate al silencio y aléjate. Todavía estás a tiempo de salvarte y salvar a la gente que verdaderamente te ama.
La mayoría de las víctimas de los psicópatas tarda aproximadamente entre 5 a 10 años en darse cuenta (tal vez, ya sea demasiado tarde). No lo permitas. Tu salvación está en tu conducta y si esta, es consciente, coherente y racional, no va traicionarte, en cambio el psicópata/a, sí.

(*) Magíster en Neuropsicología clínica.
Ex profesora de Filosofía occidental secundaria y universitaria.
Especialista en investigación educativa.
Consultorio privado en Paternal. CABA


Consultas:
Whatsapp: 11.3656.0318

jueves, 30 de diciembre de 2021

LA OPINIÓN DE ESPECIALISTAS

SOCIEDAD

¡ CELEBREMOS !
Fin y principio de año nuevo.

Escribe: ADRIANA SILVIA DEZA
Lic. en Psicología. (M.N.: 55.836). Magíster en Neuropsicología clínica.


Haber y debe. Balance. Dar vuelta la página. Terminar por fin. Empezar con fe y alegría.


Diciembre es un mes clave para realizar un análisis del año vivido. Luego de las fiestas navideñas, los recuerdos amargos y dulces, las presencias y ausencias. Llega por fin o no, la culminación del año, en este caso del 2021. Año que como todos sabemos tiene la particularidad de estar atravesado por la nueva peste del siglo XXI. Y tal cual era de esperarse al inicio del Covid, aparecieron las vacunas y con ellas, cierta esperanza de seguir viviendo. Por supuesto, los antivacunas con derecho a serlo, no estarían de acuerdo con esta frase. Este tema lo abordé hace bastante y hoy, no motiva este artículo. Su mención es aleatoria, a una cuestión más inquietante. ¿Qué hicimos este año? ¿Qué nos llevamos? ¿Para qué seguir? Y cuando digo seguir, no me refiero al simple hecho de respirar. Como dice una canción bastante conocida "transcurrir no es lo mismo que vivir, ni honrar la vida". De esto quiero hablar. De una vida valiosa y digna, cuya valía amerite continuarla. Porque no podemos ser tan hipócritas de suponer que cualquier existencia y en cualquier circunstancia nos acredita a querer seguir. Para no ponerme demasiado realista e inexorablemente oscura, voy a obviar a los refugiados, migrantes, bebés y personas en general criadas en guerra, a los abusados, en fin, a los eternos sufrientes pululando por el planeta tierra. No por acción y gracia de poderes demoníacos sino por la maldita condición humana, por suerte jaqueada, por otras condiciones humanas mejores. Gracias a las segundas, todavía el planeta sobrevive y con él, nuestro breve transitar.
Sí, el camino de la existencia es un soplo tibio en el huracán de las múltiples vidas humanas. ¿Tuvimos en cuenta este año, cuánto daño hicimos? ¿Cuánto bien? Porque suele ser bastante común, golpearse el pecho y decir y decirse. Yo no. No me equivoco, Te miro y te saco, son toda una basura. Claro, en esa totalidad ¿dónde cabemos? ¿En qué parte limpia quedamos para sentirnos excluidos de la mugre
Encuentros y desencuentros ¿es sólo eso? El conflicto forma parte de la vida. Ahora bien, si ese conflicto condujo a un ser querido a terminar con un Accidente cerebro vascular por una desmedida conducta nuestra ¿da lo mismo?
Mientras maldecís al incesto enarbolás a tu familia como el mejor modelo a seguir. La endogamia es lo tuyo y por ende, el incesto. No extrínseco sino intrínseco a tu personalidad. Por eso, a pesar de decir amar a tu pareja, no querés saber nada con su madre, padre, hermanos, cuñados/as, etc. Porque tus elecciones son siempre óptimas y las de él o ella, no.
Te pasaste todo el año trabajando pero a la hora de festejar un encuentro de dos horas. Preferís alejarlos de tu núcleo cercano. ¿Tanto te cuesta celebrar en familia la llegada del año nuevo? ¿Podés por una vez siquiera, obviar los detalles insignificantes? ¿Alguna vez te detuviste a pensar, el daño causado a la familia del hombre o mujer, que decís amar? ¿Será qué mentís? ¿Será, qué te mentís?
¿Qué te hace creer que sos bueno o buena? La bondad es carencia de mal para algunos filósofos. Es bastante aproximado a una certeza. No me vengas con que todo es interpretación porque matar siempre es malo y ayudar a quien lo necesita siempre es bueno. Tampoco me vengas con ardides falsamente éticos. Al estilo, de matar por venganza o ayudar para expiar culpas propias. No estoy hablando de eso, que por supuesto existe y exige otro artículo. Estoy hablando de algo más simple. Unirse para festejar en familia el fin del año que se va y el nuevo que llega. Sí, estoy hablando de contar del 1 al 10 regresivamente tomados de la mano. De disfrutar y no de sufrir. Brindemos aunque sea con agua, olvidemos por dos horas; el avance de la insignificancia y en comunión de almas y corazones, compartamos la algarabía de un día diferente. Tal vez, un pretexto. No importa. Lo sabés. En ocasiones, así como los cumpleaños, este tipo de fiestas son excusas para la concordia.
Hay niños y niñas solos, hay abuelos y abuelas solos, hay mucha soledad inevitable y otras soledades menos solas con nuestra colaboración. Un timbrazo, una campana, una sonrisa, un saludo. La visita a un hospital, un geriátrico, puede calmar a nuestra propia soledad además de la ajena.
Si tenés familia, tratá de anestesiar con olvido las pequeñeces y disfrutalos. Este año puede ser el último. La vida es una ráfaga prestada por el azar, el destino, Dios o los dioses. Podés malgastarla pero no arrastres a otros en un momento de disfrute.
Nada ni nadie merece la entrega sacrificial de un ser vivo. No hay causa ni persona que merezca tu nulidad como sujeto. No permitas que te nadifiquen, no te perdones nadificar a un ser estimado o querido. Si de verdad, lo querés.
En general, somos críticos feroces de nimiedades. Esta hermosa fiesta amerita focalizarse en la algazara a lo grande y sin pequeñeces tan ridículas como absurdas.
En un diccionario de etimología dice sobre celebrar: "hacer una ceremonia de respeto o alegría, festejar, honrar, elogiar. Del Latín celebrare "frecuentar, ir muchas veces; ir mucha gente; llenar; celebrar (…) numeroso (…) festejado. (…)".
Llega un nuevo año, y con él, la esperanza de un futuro mejor. ¡Festejemos y celebremos con nuestra mejor energía!




(*) Exprofesora de Filosofía Occidental en enseñanza secundaria y universitaria. Especialista en investigación educativa.

Contacto:
11.3656.01318
Consultorio privado en CABA.

jueves, 2 de septiembre de 2021

LA OPINIÓN DE ESPECIALISTAS

VÍNCULOS


DESAPEGO

¿Quiero separarme?
Maltrato psicológico, daño moral. Toxicidad. 

Parte I.


Lic. en Psicología. ADRIANA SILVIA DEZA. M.N: 55.836
Magíster en Neuropsicología clínica.


Hoy un encuentro amoroso, mañana un insulto público por las redes. Una semana somos novios. Luego captura de pantalla con foto de antaño. Tengo que esconder mis marcas, las exteriores y las interiores. Trato pésimo a mis hijos y la culpa no me deja vivir. Busco métodos. En uno, me convencen de que la culpa no sirve. No sirve ¿para quién? Porque mi familia va a terminar como mínimo, con trastorno límite de la personalidad.
Me encuentro y comienzo un alejamiento en calma. Terminamos a los insultos en el mejor de los casos o en una cama dónde cada vez nos llevamos mejor. Ante la pregunta ¿novios para siempre? Respondo. No. Quiero un hogar. Hijos felices, jardín, pileta, mascota y si es posible renovación de votos con fiesta según nuestras tradiciones. El proyecto dura un día como máximo. ¿Fundirnos en uno por la pasión? La intensidad es proporcional a las consecuencias.
En terapia digo la verdad, el secreto profesional me ampara siempre. Mi verdad es: “no sé qué quiero” Tomo distancia y cuando descubro que ya tiene una nueva pareja, los celos no me dejan dormir.
Hablo del tema con los amigos, miro documentales, cursos, leo y en general, casi todo me convence. El punto, es llevarlo a la práctica.
Te quiero contar, le quiero informar, que el desapego va a detener el sufrimiento fuerte y mejorará su calidad de vida y la de su familia. También que aprender a quererse a uno mismo, no significa convertirse en un monstruo egoísta, educando a futuros infelices.
El desapego, no es un método, no se aprende en pasos determinados y es para débiles. El desapego se trabaja en terapia virtual o presencial con protocolo y lleva como mínimo 12 sesiones, a razón de una por semana.
Cuando la necesidad lo amerita, les hago test neurocognitivos. En ocasiones, un déficit de esta índole puede favorecer el maltrato recibido y efectuado.


Consultas:
CEL: 15.3656.0318 
Consultorio privado: Avda. San Martín 2885. CABA.