miércoles, 16 de febrero de 2022

LA OPINIÓN DE ESPECIALISTAS

SALUD MENTAL


EL MALTRATO PSICOLÓGICO
Psicópatas.


Escribe: ADRIANA SILVA DEZA - Lic. en Psicología (M.N: 55.836) (*)


Se sabe desde hace bastante, lo ocurrido al empatizar con un Psicópata (por necesidad, miedo o lo que fuere) esta aparente concordancia, nos obliga a la negación de nuestro yo. Decir esto, equivale a decir, que nos obliga a dejar de ser quien somos. Dejar nuestros principios, nuestra ética, nuestra parte noble si es que la tenemos. Vamos a suponer que sí. Porque buenos y malos hubo desde siempre; en las enfermedades mentales, las profesiones, la sociedad y desde una mirada micro, en nuestro entorno más cercano. Este entorno, incluye a la familia. Sí, a la familia.
La familia como institución para muchos está perimida, para otros en transición y la gran mayoría según se informa o desinforma, todavía halla en ella, el único verdadero núcleo de afectos y pertenencia como para defender a ultranza con amor, valentía y compromiso de vida. Ahora bien ¿qué pasa si ingresa un familiar político psicópata? Por poner alguno de múltiples ejemplos que hay. ¿Y si este familiar político, es un yerno? O ¿una nuera?
Supongamos que venimos bien, con un hijo, dos o tres. Conflicto normal mediante, somos un equipo dirigido al mismo objetivo común. Nos ayudamos económicamente, a veces, compartimos vacaciones, fiestas de cumpleaños o aleatorias. Digamos, somos gente común con lazos de unión sinceros y cero malintencionados.
Los nuevos miembros (entiéndase novios, novias, cuñados, cuñadas, sobrinos, etc.) son recibidos cordialmente con la sana pretensión de agrandar al grupo y fortalecer aquello, que consideramos valioso; la tan mentada, hasta aquí, familia. Y no hablo de una familia extensa, al estilo de los 80, donde convivían padres, suegros, nietos e incluso, sobrinos. Y acá, atentos. No hay crítica. La clase alta suele vivir en viviendas lo suficientemente cómodas como para poder disfrutar de almuerzos y cenas de esta índole, porque luego cada integrante, vuelve al sector del inmueble habitado, con suficiente privacidad como para no desear, mudarse. Tampoco en este punto, juzgo a la clase baja o media. La falta de recursos económicos puede obligar a juntarse y esto, no es sinónimo de malestar ni mucho menos. Todo depende de la esencia de cada cual. Repito: hay buenos y malos, siempre.
El psicópata, casi no tiene sentimientos, ni remordimientos, ni piedad, no los tiene, ni con sus hijos. También se sabe, que hay diferentes niveles de psicopatología al respecto. En esta nota, no hablo de los asesinos en acto. Hablo de los psicópatas de menor valía, por decirlo de algún modo, de los asesinos potenciales. Como la gotita de la tortura medieval, corroen lentamente a los miembros más cercanos, pareja e hijo/a/s. Porque para el psicópata o la psicópata, la pareja y el hijo/a o hijos/as son de su propiedad exclusiva, no sólo para decidir por ellos sino para alimentarse. Sí, el psicópata o la psicópata se nutre de su esposo/a, hijo/a y tiene que acabar con aquellos seres honestos y nobles, que aman a sus parejas e hijos. ¿Cuál es la causa o las causas? Manipular, dominar, ejercer un poder que siempre ansiaron tener en algún otro ámbito pero nunca pudieron. En síntesis, son unos fracasados con complejo de gente poderosa. ¿Entonces? Se aprovechan de la bondad. Estudian a sus víctimas mucho antes de generar un vínculo. El psicópata o la psicópata propician la relación, nunca es al revés. Agotan casi todas las instancias para obtener a la presa. Cuando lo logran, si en algún momento, este sujeto pretende ser, lo castigan con el silencio y la amenaza de separación. Si hay hijos de por medio, esto es mucho peor. La amenaza incluye, llevarse a los niños. Sobre todo si son menores. Llegada aquí, el dolor se hace extensivo a los padres de la presa elegida, tal vez, hace añares, por estos seres malvados, que de cometer un delito terminan presos porque tienen conciencia del bien y del mal. Y mientras en el ámbito social, parecen gente normal, incluso hasta solidaria, en el ámbito privado, viven rodeados de un círculo propio y matando lentamente, al entorno de su esposo/a e hijo/a.
El psicópata/a invisibiliza a los padres de su pareja, empieza con uno, y si el otro no tolera, también es incluido en el paquete de los “enemigos”. Si tiene hijo/a, los próximos “enemigos” serán los abuelos. Que siempre hacen todo mal, aunque vean a su nieto/a una vez a la semana, un rato. Además el lavado de cerebro de su pareja, paulatinamente hace que estos, se enfrenten a su familia. En fin, el cuadro es desolador. Y si alguien hasta acá, cree que no puede ser, basta con que se informe de todos los casos, en los cuales un acosador logró abusar sexualmente de menores, utilizando el lavado de cerebro. (Muchos de estos casos, se hicieron paradigma de nuevas leyes).
Por último, el tema queda incompleto y por su complejidad, requiere nuevos artículos, por tanto, volveré a escribir sobre psicópatas.
Señales a tener en cuenta: excesiva preocupación por un desconocido/a por mostrarse confiable, incluirlo en su grupo íntimo, a partir de empezar a mostrarle que su familia o amigos tienen algunos defectos, no menores. Instarlo a hablar de sí. Tratar de contenerlo por nimiedades y hacerle creer, que son situaciones importantes. Mostrarse muy ético en lo discursivo solamente (observar al entorno y la conducta). Son intransigentes, rígidos, creen tener siempre la razón. Muy rencorosos (aunque la causa sea una tontería como por ejemplo, “me miró mal”). También suelen vanagloriarse de una intuición que nunca se equivoca. El eje de su perversión, es venderse como buena gente y ser un canalla dependiente de su presa y sus posibles presitas (hijo/a o hijos/as).
Si alguna de estas señales te hace ruido, llámate al silencio y aléjate. Todavía estás a tiempo de salvarte y salvar a la gente que verdaderamente te ama.
La mayoría de las víctimas de los psicópatas tarda aproximadamente entre 5 a 10 años en darse cuenta (tal vez, ya sea demasiado tarde). No lo permitas. Tu salvación está en tu conducta y si esta, es consciente, coherente y racional, no va traicionarte, en cambio el psicópata/a, sí.

(*) Magíster en Neuropsicología clínica.
Ex profesora de Filosofía occidental secundaria y universitaria.
Especialista en investigación educativa.
Consultorio privado en Paternal. CABA


Consultas:
Whatsapp: 11.3656.0318

No hay comentarios:

Publicar un comentario