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miércoles, 20 de mayo de 2026

EDITORIALES

NOTA DE TAPA


RECONSTRUIR EL HORIZONTE


El desafío de devolverle a la educación su lugar protagónico, como motor del progreso personal y desarrollo del país.


De la Argentina del guardapolvo blanco y nuevas generaciones universitarias al debate actual. Un análisis que abraza la memoria histórica y la fuerza de la comunidad educativa. La crisis como nueva oportunidad.


Escribe: Lic. MÓNICA RODRÍGUEZ. dirección



Históricamente la educación ha sido en Argentina un puente al progreso individual y una esperanza para el desarrollo colectivo. Durante décadas nos enorgullecimos de contar con una educación pública, de calidad, libre y gratuita para todos , una educación que supo no discriminar ni por origen ni sector social y abrió horizontes a jóvenes que pudieron insertarse en el mundo laboral. Una educación pensada para contribuir a forjar un futuro de crecimiento personal pero también concebida para un país que aspiraba al desarrollo a partir no solo de la explotación y exportación de productos primarios y extracción de recursos naturales, sino también cimentando una estructura económica con sólido mercado interno producto de la fuerza de la industria, el impulso de la ciencia y tecnología, el fortalecimiento de las economías regionales y el dinamismo del comercio, como factores de sostenimiento de la actividad y motores de transformación.

Hoy ese modelo está siendo puesto en crisis. Una vez más. En los últimos cincuenta años Argentina ya atravesó por pasajes similares. Y cada uno de ellos dejó un tendal de sectores sociales dañados, pérdidas de empresas de capital nacional y ciudadanos que no fueron capaces de reinsertarse. Sumado a ello los aciertos y desaciertos de gobiernos que pretendieron ir por otros caminos, nos trajeron hasta aquí. Pero esta vez, a diferencia de otras, los cambios son más profundos, más acelerados y pueden ser determinantes e irreversibles. Vamos hacia un perfil de país muy distinto al que conocemos, al menos quienes hoy somos contemporáneos. En este proyecto, los replanteos no son sólo económicos, son transformaciones multidimensionales, que llevan la bandera de la denominada “batalla cultural”.

Ante eso y como simples ciudadanos de a pie, no podemos menos que preguntarnos ¿Hacia qué tipo de sociedad vamos? ¿Qué implicancias y consecuencias tiene este nuevo proyecto de país? ¿Qué sectores serán los ganadores y cuáles estarán entre los perdedores? ¿Qué tipo de educación necesita el modelo que se está implementando hoy? ¿Una educación para todos o segmentada, a la que solo pueda acceder una parte de la población? ¿Cómo podrán insertarse los individuos al mercado de trabajo? ¿Habrá trabajo para todos? ¿Qué papel jugará la tecnología y la Inteligencia Artificial en la modificación de las reglas de juego? ¿Es un modelo hacia una sociedad más justa e inclusiva? ¿Qué pasará con los que quedan fuera del sistema? Y principalmente, ¿Es el tipo de país en el que queremos vivir? ¿Es la nación que soñamos dejarle a nuestros hijos?

Esta última pregunta es medular. Mi papá, que nació en 1927 en el seno de una familia humilde, siempre me contaba que desde muy chico y ante la imperiosa necesidad, se vio obligado a dejar sus estudios cuando terminó la escuela primaria, a pesar de ser el mejor promedio de la clase y abanderado de la escuela. Él no pudo elegir, no le dieron la oportunidad, tuvo que ir a trabajar. En el caso de mi papá, su prodigiosa capacidad y tenacidad, le permitieron ir forjándose a lo largo de su vida una formación autodidacta, pero siempre me pregunté ¿Qué hubiera pasado si él hubiera tenido la posibilidad de seguir estudiando y contar con un título bajo el brazo?, ¿Hasta dónde habría llegado una persona dotada con su inteligencia y empatía? Es un análisis contra fáctico imposible de responder, pero lo cierto es que en aquellos tiempos estudiar era un privilegio difícil de alcanzar para quienes provenían de familias pobres. A las niñas de las clases más desfavorecidas se las solía enviar a estudiar corte y confección para que tuvieran una salida laboral o pudieran hacer su ropa; a los varones, desde muy corta edad se los ponía como aprendices de carpintería, construcción, zapatero o cualquier otro oficio... Pero llegarían épocas donde los hijos de aquellos trabajadores sacrificados tuvieron mejores oportunidades desde un Estado que cambió las reglas. Las mejores condiciones de vida y el reconocimiento de ciertos derechos hicieron que muchos pudieran soñar con que sus hijos concluyeran estudios secundarios e incluso llegaran a la universidad. Así la tan mentada y aspiracional frase “m'hijo, el doctor” comenzó a ser una realidad que enorgullecía a padres que veían a su descendencia convertida en profesionales, un pasaporte casi asegurado a un mejor porvenir. En la Argentina del día de hoy sigue habiendo primeras generaciones de jóvenes universitarios y a juzgar por las últimas y masivas movilizaciones es algo que de manera transversal e independientemente del pensamiento político de cada uno, el conjunto social parece querer defender como un derecho adquirido que no está dispuesto a soltar.

Pero la realidad de hoy es mucho más compleja. Los jóvenes no solo se enfrentan a un contexto de incertidumbre económica. No menos desafiante es para ellos la transformación tecnológica impulsada por la IA que está trayendo modificaciones superlativas en el mundo laboral. Ya no alcanza con encontrar una vocación como pasaje a un mejor futuro, el desafío es mucho mayor, los chicos deben ser capaces de darle sentido y proyectar su vida.

Llegar hoy a los estudios superiores no es tarea sencilla, partiendo que muchos jóvenes no logran visualizar su futuro y no pueden imaginar qué trabajo tendrán a los 30. Así lo reflejan distintas investigaciones.

Un informe publicado por Radar Educativo señala que “más de la mitad de los adolescentes argentinos (52%) no proyecta su futuro laboral” . Guillermina Laguzzi , una de las autoras de este trabajo expresa “estamos ante una señal de alerta sobre cómo la escuela y la sociedad están preparando a las nuevas generaciones para transitar el mundo del trabajo”. Y agrega: “Esta incertidumbre se concentra más en quienes ya parten en desventaja por su nivel socioeconómico o su rendimiento académico”.

Es cierto, no todos los chicos cuentan con las mismas herramientas. Elegir el camino puede ser más sencillo para aquellos que crecen rodeados de profesionales universitarios, manejan idiomas, viajan, poseen mejor acceso a la información y cuentan con redes de contacto, mientras que otros están más condicionados porque provienen de hogares donde los adultos tienen trabajos inestables o viven en ambientes donde la lucha diaria por la supervivencia se antepone a cualquier sueño compartido. Estas realidades se agudizan aún más en familias numerosas, hogares monoparentales donde la mujer es el único sostén de familia o lugares en los niños y adolescentes que conviven con la violencia y/o adicciones intrafamiliares.


Las posibilidades concretas que rodean a cada adolescente son  distintas, mientras algunos amplían sus horizontes a otros se les va  van cercenando, no es falta de sueños, es falta de referencias . Existen chicos muy capaces pero desconocen ciertos caminos porque nadie de su entorno transitó esas experiencias y no los pueden guiar. Es ahí donde la escuela y las políticas públicas cumplen un rol clave: acercar mundos que hoy parecen muy ajenos.

Pero la escuela secundaria se ha convertido en mucho más que eso y está obligada a cumplir roles para los cuales no fue pensada. Es el epicentro, el punto en el que convergen múltiples emergentes, es en definitiva una “caja de resonancia” de una sociedad cada vez más heterogénea y segmentada, donde la desigualdad ya no es circunstancial, sino que se está volviendo estructural y estamental.

Veamos algunos datos. Según el Observatorio de Argentinos por la Educación , en la ciudad de Buenos Aires los jóvenes que egresan en tiempo y forma (sin repetir ni abandonar, con niveles académicos satisfactorios en las pruebas estandarizadas de Lengua y Matemática) es el 23% . Y si este número parece bajo, hay que decir que es el más alto del país, porque en otras provincias apenas el 10% de la población escolar cumple con estos estándares. Si se deja de lado el desempeño académico y solo se mide el flujo escolar (es decir, el estudiante que ingresa a primer año y logra alcanzar el último año de la secundaria en el tiempo estimado), el índice trepa al 61% de los estudiantes.

Pero estos son valores promedio. Los porcentajes varían significativamente según el sector de gestión (estatal o privado). En las escuelas de gestión privada el desgranamiento es menor, mientras que en la gestión estatal el abandono o la repitencia estiran el tiempo de egreso de los chicos, llevando a que muchos terminen sus estudios más tarde a través de planes de terminalidad o bachilleratos de adultos.

En esta línea, un reciente relevamiento realizado por FUNDAR y CIAS en quince escuelas de barrios populares del AMBA da muestra de ello. El informe reveló que el 42% de los jóvenes encuestados de entre 19 y 24 años abandonan la escuela y de los que asisten el 59% tiene sobre edad. De los chicos que asisten a estas escuelas, el 79% comenzó a trabajar antes de los 18 años y un 36% antes de los 16 años. Algunos chicos también suelen acumular insistencias o abandonar la escuela para cuidar a hermanos más pequeños por la necesidad de los padres de enfrentar largas jornadas de trabajo.

Estos no son solo “datos” , detrás de cada número hay jovencitos y familias que atraviesan realidades muy disímiles y el único punto de encuentro para muchos de ellos es precisamente la escuela, que no está preparada para barajar ciertas realidades que irrumpen en el aula y la sacan de foco del proceso enseñanza-aprendizaje , que es la tarea esencial que deben cumplir estas instituciones.

La investigación cuenta que dentro de las aulas conviven perfiles con trayectorias muy distintas, y lo que las diferencias no son capacidades individuales sino condiciones de vida. Los docentes diferencian a los comprometidos de los desconectados (que asisten pero no se involucran en el aprendizaje y priorizan el trabajo) y luego están los conflictivos , que reproducen en el aula la dinámica de la calle en la que no están exentos los malos comportamientos y la violencia. La directora de una de estas escuelas estima “sólo un 40% de sus estudiantes tiene un proyecto de vida vinculado al estudio”.

El documento detalla que las escuelas públicas de barrios populares del AMBA deben hacer muchas más cosas además de enseñar... "Distribuyen alimentos, median conflictos familiares, consiguen turnos médicos, detectan situaciones de abuso y violencia, alojan a quienes sufren inundaciones y enfrentan una pandemia invisible de salud mental que las hace operar en modo bombero. El 52% de los jóvenes encuestados reporta haber sufrido ansiedad y el 37% depresión. El 51% dice que la mayoría de sus amigos consumen drogas y el 15% reconoce ser o haber sido adicto.” El resultado es que muchas escuelas están desbordadas por estas problemáticas.

En sus consideraciones finales la investigación subraya que "los niños, jóvenes y adolescentes no crecen solos, crecen en tramas sociales. Tramas que entretejen familias, escuelas, servicios y espacios de sociabilidad que, cuando funcionan, les permiten acumular los recursos que necesitan para imaginar una vida que les organice el presente". Y a modo de advertencia, dicen "Lo que este trabajo muestra es que en los barrios populares bajo estudio esas tramas están fuertemente deterioradas: muchas familias ya no pueden acompañar la crianza de sus hijos, los servicios están sobrepasados, el barrio carece de alternativas a 'a esquina' (donde las malas juntas llevan a que los chicos que quedan fuera de la escuela caen rápidamente en la droga y/o delincuencia".

Desde las entradas de la enseñanza secundaria este tema surge en cada sala de profesores, aunque esas charlas suelen quedar entre esas cuatro paredes. “Más allá de la catarsis” es un podcast realizado por un grupo de docentes de escuelas medias públicas de la ciudad de Buenos Aires que se anima a analizar estas realidades que atraviesan los claustros escolares. Realizan entrevistas a especialistas, invitan a un debate abierto y hacen propuestas partiendo de su experiencia y su mirada.

En una de sus entregas analizaron algunas de las problemáticas de la escuela media. 

Seleccionamos algunas para compartir en estas páginas:

Aulas superpobladas. Sostienen que décadas de desfinanciamiento llevaron a una falta de infraestructura adecuada. Y aseguran que la baja de la natalidad puede ser una oportunidad para elevar la calidad educativa. Proponen que en vez de cerrar cursos, se vaya disminuyendo la cantidad de alumnos por aula hasta llegar a un número ideal de 25 chicos por curso.

Espacio escolar para estar y estudiar. Los deterioros en la infraestructura no solo se limitan a cuestiones edilicias. Los chicos suelen estar en ámbitos donde no ven verde ni cielo. Es necesario que las instituciones tengan un lugar para correr, jugar un partidito de fútbol, ​​espacios verdes para sentarse y charlar debajo de un árbol… No solo pesan las cuestiones básicas.

Desinterés de ir a la escuela. Para muchos jóvenes está en crisis el sentido de estar en la escuela. Es otra de las preocupaciones de estos docentes. Según su visión "la escuela ya no es señal de salida futura. El título de la secundaria ya no garantiza nada. Hoy los chicos empiezan a laburar antes de tener el título. La escuela no está demostrando un propósito real".  Muchos jóvenes lo ven “como un trámite que hay que cumplir o que 'lleva a…'”.
Estos profesores creen que “hay que volver a construir un contrato pedagógico con los estudiantes. La escuela debe formar, enseñar y dejar algo valioso".
Observan que hay escuelas que funcionan mejor que otras. Y las que funcionan bien son aquellas que tienen un propósito claro, por ejemplo: las técnicas, artísticas, normales… La clave para ellos es vincular más la escuela con el mundo del trabajo y los estudios superiores. Dentro de los incentivos, puede ser clave promover viajes de estudio, becas, materiales y convocatorias de investigación que le abran a los chicos nuevos horizontes. La escuela debe buscar una forma de premiar el estudio y el esfuerzo; que no pierda valor.

• Reglas claras.  Ni punitivismo ni antipunitivismo.  ¿Cómo lidian las secundarias con el desorden, el mal comportamiento y la violencia? ¿Cómo se generan las condiciones que establecen una convivencia sana en la escuela? Los docentes señalan que hay chicos revoltosos que no permiten que se dicten clases. Esto es normal. Lo anormal es la inacción desde la escuela. Establecer reglas de no sanción muchas veces hace que los docentes sientan que no se puede hacer nada. Hay que defender que en la escuela haya orden para poder aprender. El orden no se construye solo con sanciones disciplinarias, se construye con el ejemplo, con un proyecto de escuela coherente y ante los problemas, que haya reglas claras y consecuencias que se apliquen. Actualmente, de acuerdo a los códigos de convivencia se sigue un protocolo: poner notas en el cuaderno, citar a la familia, un acta de compromiso con el estudiante y si ese compromiso se rompe, está la última instancia que es el consejo de convivencia que evaluará que medida tomar, que puede ser el cambio de curso, cambio de turno o incluso cambio de escuela. El sentido del protocolo es que el estudiante pueda en cada paso ir reflexionando sobre su comportamiento, pero lo que suele suceder es que el tiempo que se demora en seguir todos esos pasos, la ruptura de las reglas hace ver que no se está tomando ninguna decisión. Y esto es malo para la escuela y para la convivencia porque hace ver que en la escuela se puede hacer cualquier cosa.
Los profesores apuntan una reflexión: "muchas veces centrarse en los problemas lleva a que no se atiendan las necesidades de los otros. Por eso, quizás se tienen que evaluar medidas disciplinarias fuertes, que existen, pero generalmente no se aplican (suspensiones con efecto real sobre las faltas y la regularidad) y por otro lado la expulsión de los estudiantes que ya pasaron por todas las instancias de diálogo".

En este último punto cabe preguntarse ¿Qué pasa con los revoltosos, “inadaptados” o “desconectados” si se los saca de las escuelas?. Según los registros, ya hay una importante deserción escolar en el nivel medio, si a ello le sumamos más chicos que queden expulsados ​​del sistema por “inadaptados” o porque no responden a los estándares académicos, puede significar que más de ellos terminen en la “esquina” y expuestos a las “malas juntas” . Las autoridades han constatado que el ciclo que lleva a un chico que abandona la escuela a quedar atrapado por las drogas y/o la delincuencia puede ser un corto lapso de apenas seis meses. Debe haber un plan “B”.

Ese "plan B" no puede ser el calabozo ni el desamparo de la calle; debe ser una red contundente de políticas públicas, comunidad e instituciones intermedias que sostienen allí donde la escuela tradicional ya no llega. Implica pensar en trayectorias alternativas, escuelas de oficios conectadas con el siglo XXI, espacios de salud mental accesibles y un rol del Estado que no actúe solo como “bombero”  o permanezca indiferente ante la crisis, sino que sea un arquitecto de oportunidades .

La escuela pública argentina tiene una historia dorada que la respalda, pero no puede cargar sola con el peso de un tejido social que se viene deshilachando y con estados que la vienen desfinanciando.

Redefinir la escuela y su régimen de convivencia es urgente para cuidar a los que quieren aprender, pero no podemos perder de vista el mapa completo. La educación fue históricamente el motor de la movilidad social en Argentina, si el nuevo modelo de país prescinde de la educación como herramienta de desarrollo colectivo y la reduce a un bien de consumo segmentado, la fractura será irreversible.

Al final del día, la pregunta sigue siendo la misma que nos desvela como sociedad: ¿qué vamos a hacer con los que se caen del mapa? Porque un país que se resigna a perder a sus jóvenes en "la esquina" oa encerrarlos en una cárcel, es un país que está rifando, inexorablemente, su futuro.

Recordando a mi papá ya su ejemplo de vida, no me gustaría volver a esa Argentina en la que él se crió, quiero ese país donde el mérito y el trabajo se encontraban un Estado que abría puertas a un mejor porvenir individual y aspiraba al desarrollo en todas sus potencialidades.

La educación no es un gasto, es la inversión más elemental en defensa propia que podemos hacer como comunidad. No se trata de romantizar el pasado ni de ignorar que la Inteligencia Artificial está cambiando las reglas del juego; se trata de dirimir cuestiones mucho más elementales y es dilucidar en la nación que vale la pena soñar para nuestros hijos.

martes, 5 de mayo de 2026

SALUD

CONFERENCIA DE PRENSA


LOS HOSPITALES UNIVERSITARIOS AL BORDE DEL COLAPSO


El instituto de oncología "Dr. Ángel H. Roffo" al igual que otros cinco hospitales dependientes de la Universidad de Buenos Aires están atravesando una crisis debido al incumplimiento del Gobierno nacional que hasta la fecha no ha ejecutado la partida presupuestaria correspondiente. Si los fondos no llegan a la brevedad, estos nosocomios en un mes y medio podrían entrar en una parálisis total.



Así lo detallaron y cumplieron en advertir los directores de la Red de Hospitales Universitarios de la Universidad de Buenos Aires (UBA), que brindaron hoy una conferencia de prensa que se llevó adelante en una de las explanadas del hospital de Clínicas.

El director del hospital de Clínicas, Marcelo Melo fue tajante: “Nosotros tenemos la obligación de informar la situación del hospital porque es un problema de salud pública y sanitario” Y a renglón seguido agregó “Obviamente al no tener presupuesto no podemos internar, no podemos liberar la lista de cirugía, así que lo que tenemos que hacer es achicar el funcionamiento y ya llegamos al 50% y la verdad es que no se puede seguir achicando más y lo que queda para que el hospital pueda seguir funcionando dignamente es un mes y medio más. Cada paciente que se opera necesita un anestesista, precisa medicamentos, precisa descartables y todo eso es plata y esa plata no la tenemos”. Y cerró su exposición afirmando “Tampoco podemos generar deudas que sean imposibles de solventar”.

Los hospitales que dependen de la UBA son seis: Hospital de Clínicas "José de  San Martín", el Instituto de Oncología “Ángel H. Roffo”, el Instituto de Investigaciones Médicas “Alfredo Lanari”, el Instituto de Tisioneumonología “Prof. Dr. Raúl Vaccarezza”, el Hospital Odontológico Universitario y el Hospital Escuela de Veterinaria.

Según indicaron estas autoridades durante el primer cuatrimestre de 2026 el gobierno nacional no ejecutó los montos correspondiente a Hospitales universitarios que están dispersos en todo el país, cuya partida supone $80.000 millones anuales, un cuarto de ese importe debió haber llegado a los hospitales entre enero y abril.

Al respecto Norberto Lafos, director del Instituto de Investigaciones Médicas explicó que aunque la cifra parezca muy abultada no lo es tanto si se tiene en cuenta que el hospital Posadas (también dependiente del gobierno nacional) requiere anualmente $69.000 millones para funcionar, mientras los hospitales universitarios en su conjunto se les ha asignado $80.000. Remarcó que “los gastos de funcionamiento de una institución son cuantiosos”. El galeno contó que largo de estos meses fueron haciendo malabares y apelando a la buena voluntad de los proveedores “Cuatro meses de no ingreso del presupuesto significa que al proveedor no le podes pagar. Tenés que recurrir a la buena voluntad, gestionar, conversar. Estás pasando de pago a 60, a 90, a 120 días, porque ya entramos en el quinto mes. ¿Hasta cuándo? Tiene un límite y es cuando no te entregan o te piden el cash previo a la entrega del insumo correspondiente”. Y también detalló: “Los insumos están dolarizados, siguen aumentando. Los costos de medicamentos de atención son prácticamente inaccesibles. Llega un momento que nuestra responsabilidad nos lleva a decir basta... El término de 45 días es un término relativo, pero que es más o menos lo que uno calcula que podemos llegar a funcionar con la calidad que lo estamos haciendo al día de hoy”.

El Instituto Roffo es una institución fundada en 1922, fue el primer
hospital de oncología de América Latina. Allí se hace investigación, docencia y
tratamientos a pacientes enfermos de cáncer.

Por su parte Roxana de Águila, subrayó que el caso del Instituto Roffo es aún más delicado porque atienden “pacientes con cáncer cuyos tratamientos son costosos y prolongados en el tiempo”. La directora del nosocomio enfatizó que “obviamente vamos a seguir apoyando a esos pacientes, nunca se los dejó de atender, lo que pasa es que si en un mes y medio no tenemos los recursos necesarios, todo esto se nos va a complicar".  Para paliar el ajuste presupuestario que vienen teniendo, el Instituto Roffo, apoyado por su fundación decidió salir a buscar fondos organizando una Gala benéfica cuyo objetivo principal esta centrado en volver a poner en funcionamiento o reemplazar uno de sus equipos más vitales de tratamiento, como es el acelerador lineal para los tratamientos de radioterapia, un equipo que ya tiene diez años y cuya reparación ronda en U$S400.000 y nuevo sale U$S 2.000.000. Lo ideal sería reemplazar el actual equipo por uno nuevo, debido a que la vida útil estimada para este tipo de tecnología es de tres años y este ya tiene más de una década de antigüedad.  El instituto también debe afrontar otras cuestiones urgentes como son refacciones edilicias. En este sentido Del Aguila confirmó que en la Gala “Nos fue muy bien. Es la primera que se hace después de 30 años. Se ha recaudado plata y tenemos la promesa de ciertas empresas. Por ejemplo Siemens, antes de la gala, nos ayudó con el arreglo de todo un piso de internación.” De Águila cerró su exposición afirmando que el hospital tampoco tiene grandes cobros pendientes “En general todas las obras sociales han pagado. El 61% de nuestros pacientes son de PAMI. Obviamente tampoco eso alcanza sin tener la partida presupuestaria para el funcionamiento”.

jueves, 18 de marzo de 2021

LA OPINIÓN DE ESPECIALISTAS

SOCIEDAD


TIEMPOS DE PANDEMIA… 

Como seguir...


ESTE ES EL MOMENTO EN PONER EN PRACTICA O ADQUIRIR HERRAMIENTAS PARA SALIR DE LA CRISIS…


Escribe: CRISTINA SANDOVAL - Consultora Psicológica y Coach


Estamos viviendo un momento muy especial de la vida, en la cual no sabemos si es una película de terror o de ficción, no lo sabemos.
Lo cierto es que las calles están vacías, que tenemos que tomar distanciamiento social, no nos podemos besar, darnos la mano, etc.
¿Para pensar no?

Yo que hace rato que trabajo con el SER!!!... con la mirada, la escucha, la empatía, con adquirir herramientas para poder salir de crisis, angustias, etc.
Hoy es el momento de poner esas herramientas en practica… si las adquiriste … o de empezar a adquirirlas.
Tiempo de introspección de dejar atrás la vida que tuvimos, porque después de esta PANDEMIA comienza una nueva vida.

CAMBIO: esa es la palabra. Hay un cambio radical del mundo, ya no vamos a volver a SER los mismos.
Esto produce expectativas, incertidumbre, ansiedad, inestabilidad, y ni hablar de lo económico.
En estos casos muchas veces lo mas rápido es medicar, y así caemos en antidepresivos, y sus derivados que a la larga tienen una efecto poco saludable.
Así como también está la forma natural, caminar, meditar, hacer yoga, y preparar tu mente de forma sana.
Experiencia Counseling te propone trabajar en vos de forma personalizada y diseñando un cambio hecho a tu medida, con encuentros individuales, la cual es la única manera de salir adelante.

EL MUNDO CAMBIO, CAMBIA VOS.
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sábado, 9 de enero de 2021

LA OPINIÓN DE ESPECIALISTAS

SECTOR INMOBILIARIO


GOLPEADO POR UNA LARGA CRISIS, REQUIERE MEDIDAS URGENTES

Propuestas para superar este difícil momento


Escribe: MARTA LIOTTO, Vicepresidenta del Colegio Profesional Inmobiliario de la Ciudad de Buenos Aires

Los profesionales inmobiliarios venimos sufriendo una larguísima crisis, que se inició dos años antes que la Pandemia. Y la actual coyuntura, con la fuerte inestabilidad de la economía en general, está produciendo un efecto letal para nuestra actividad.
La mayoría de las últimas medidas que se han tomado para nuestro sector han sido con pocas y contadas excepciones, sumamente nocivas. La sanción de la Ley de Alquileres y el congelamiento de los contratos han arrasado con el mercado de alquileres de viviendas, generando que miles de unidades de retiren de la oferta mientras que, las que se mantienen, han mostrado aumentos del orden del 50 al 65% en los valores mensuales.
Por otro lado, las políticas de restricción del mercado cambiario y la falta de créditos complican fuertemente la compra/venta de inmuebles, lo que significa que, a pesar de haber una mayor oferta de inmuebles residenciales en venta, es casi imposible que se concreten operaciones.
Para enfrentar esta situación, necesitamos medidas urgentes y que, los ciudadanos las vea confiables. Los profesionales inmobiliarios hemos presentado una y otra vez a distintas autoridades varias propuestas que estamos convencidos que servirán para poner de pie rápidamente a nuestro sector.
La primera de ellas es una medida rápida, efectiva, conocida, y ya probada: los CEDIN. Los certificados de depósito para inversión, permitiendo un “blanqueo” simple y efectivo de capital expresamente dirigido a la compra de inmuebles terminados o en construcción, que permitirían duplicar en un trimestre la actividad que tiene el mercado inmobiliario en la actualidad.
Por otro lado, creemos necesario que desde el Estado se encare un Plan de Viviendas de Interés Social, como así también el acompañamiento de los inversores privados otorgándoles reducción de impuestos con la obligatoriedad de alquilar por ocho años. En el mismo sentido, también proponemos la puesta en práctica de un Plan de Viviendas en tierras públicas, mediante el cual desarrolladores urbanos construirían edificios en dichos terrenos, entregando una determinada cantidad de unidades al Estado en parte de pago de los mismos.
Estos planes deberían complementarse con la reglamentación de la Ley 27.6467, por la cual las unidades con un valor de hasta 140.000 UVAs no pagarían impuestos.
Estamos y estaremos a disposición de las autoridades para explicar el detalle de nuestras propuestas. Nuevamente señalamos la necesidad de respuestas urgentes, no podemos seguir esperando. Solicitamos ser escuchados y que se actué con rapidez para salir de esta difícil situación. Esperamos sea posible, somos optimistas.

domingo, 18 de octubre de 2020

EMPRESAS

CHARLA ON LINE

CONTEXTO POLÍTICO Y HERRAMIENTAS ECONÓMICAS PARA ENFRENTAR LA CRISIS.


Convocado por la Unión de Comerciantes de Villa del Parque, el Centro Comercial de Lope de Vega y el Centro Comercial y Profesional de Devoto, Matías Tombolini actual Vicepresidente del Banco Nación dio una charla vía ZOOM donde abordó el siguiente temario:
1. Contexto económico actual
2. El escenario político que se viene
3. las herramientas para enfrentar la crisis.

Respecto del primer punto señaló que el contexto macroeconómico argentino es complicado y en las últimas semanas se sumó un escenario de mayor volatilidad financiera.
A diferencia del resto de la región que en los últimos años venía expandiéndose de manera sostenida, Argentina está anclada en una recesión que se inició en abril del 2018.
En esta situación nos encontró la pandemia
Esta crisis económica, a diferencia de otras, no ha sido provocada por la economía ni la política sino que tiene visos de catástrofe natural: ocurre en un determinado tiempo y se extiende por un plazo determinado.
El terremoto provocado por el COVID-19 ya lleva 6 meses y es 40 veces más grave que la crisis del 2009 y significará una contracción del PBI a nivel planetario de alrededor del 4%, mientras la caída de Argentina en el último trimestre es de alrededor del 20%.
A esta situación se suma que nuestro país tiene poco margen de maniobrabilidad porque dispone de pocas herramientas: no tiene crédito externo y las reservas del banco central son escasas. Solo puede apelar a algunas políticas monetarias que no resuelven los problemas de fondo pero amortiguan el golpe. Y a ellas apeló: llámese IFE, ATP, CRÉDITOS A TASAS SUBSIDIADAS.

Cuál es el escenario que viene?
Aquí hay un enorme signo de pregunta y todo dependerá de cómo vaya evolucionando la pandemia en nuestro país.
Por lo pronto hay algunas herramientas a los que las micro, pequeñas y medianas empresas pueden apelar, que han sido instrumentos que el Banco Nación resolvió poner a disposición, fundamentalmente en forma de créditos.
La principal condición para pedir un crédito ante el banco es ser cliente y el banco pone el foco para autorizarlo, en la capacidad de repago del crédito, es decir, la relación cuota-ingreso que tenga el tomador.
A la fecha el banco Nación lleva colocado 40 millones de pesos destinados a Pymes, orientados a:
- Pagar salarios con garantía FOGAR (Fondo de Garantía Argentino)
- Para financiar capital de trabajo. Por ejemplo renovar stock.
- Descuento de cheques de pago diferido, que cuenta con una atractiva tasa de interés para el cliente.
- En estos momentos se está evaluando una línea de crédito para inversión.
- Créditos a tasa “0” para los sectores de la cultura.

Quienes deseen ver todas las posibilidades, pueden ingresar a la página del banco:

domingo, 13 de agosto de 2017

ACTUALIDAD

EMPRESAS Y FUENTES LABORALES QUE SE PIERDEN

CERRÓ UN TRADICIONAL RESTAURANTE DE VILLA DEVOTO


El conocido Restaurante “La Grilla” ubicado en la esquina de Av. San Martín y Cuenca tiene cerradas sus puertas desde el día jueves 10 de agosto y sus empleados permanecen allí en un acampe reclamando haberes atrasados e indemnizaciones.


AQUÍ VILLA DEL PARQUE se acercó para conocer la situación. Los trabajadores nos contaron que imprevistamente el jueves por la mañana los dueños les avisaron que no se presentaran a trabajar porque a las 0.35 de la madrugada de ese día el Gobierno de la Ciudad había clausurado el local y ellos habían decidido cerrar definitivamente.
Es llamativa la circunstancia en la que se dan estos hechos porque si bien existe una aparente “faja de clausura” pegada en la puerta, en esta no figura la repartición, firmas ni sellos de los responsables que llevaron a cabo el acto.

La desesperación de la veintena de empleados sobrevino porque no solo se quedaron literalmente sin trabajo de la noche a la mañana sino que además ya venían atravesando una situación apremiante fruto que a muchos de ellos les deben los salarios de julio, los días del mes de agosto, aguinaldos y hasta vacaciones.
Por supuesto todos reclaman las correspondientes indemnizaciones por los años trabajados que en algunos casos llega a 25 años, pero hacen hincapié en que no quieren generar ningún problema con la parte patronal, simplemente pretenden cobrar lo que les corresponde, estabilizar su situación y salir a buscar un nuevo empleo, aunque reconocen que para algunos de ellos que rondan los 60 años y están a punto de jubilarse reinsertarse en el mercado laboral les va a ser muy difícil.
Por el momento se sienten acompañados por el sindicato y su secretario gremial está siguiendo de cerca el tema para arribar a la mejor solución.
Los empleados de “La Grilla” se sienten conmovidos y están inmensamente agradecidos con los vecinos que en su mayoría se solidarizan con ellos, les llevan galletitas, agua, se paran a conversar un ratito para interesarse por su situación y acompañarlos en estos momentos de tanta consternación.

Los primeros días mantenían las luces prendidas por la noche
Pero esta no es la única empresa emblemática de la zona que desaparece en estos últimos meses. Hace alrededor de cuarenta días cerró la Estación de Servicio ex ESSO (ahora AXION) ubicada en la estratégica esquina de avenida San Martín y avenida Beiró.
En este caso los empleados tuvieron mejor suerte porque les abonaron a todos los montos que les correspondía por despido.
El futuro de la esquina es incierto. Según algunos trascendidos la estación de servicio podría volver a funcionar bajo la marca AXION luego de trabajos de refacción, otros creen que ya no volverá a abrir. Lo real y concreto es que el predio está cercado, rodeado de concertinas y con todas sus luces apagadas. Esperemos que este no sea un caso más de un lote que queda inutilizado por años y años como sucede con la mayoría de las estaciones de servicio que cerraron en la región.