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lunes, 16 de febrero de 2026

ESPACIO PÚBLICO

ARBOLADO


MÁS VERDE, MAYOR SOMBRA Y MEJOR AIRE


La Comuna 11 está implementando un importante plan de forestación que consolidará a los barrios de esta jurisdicción como unos de los más verdes de la ciudad.




El arbolado público es uno de los bienes comunes más preciados que pueden tener las grandes ciudades.

En Buenos Aires la ley entiende por tal "a las especies arbóreas, las palmeras y las arbustivas manejadas como árboles, que conforman el arbolado de alineación, en espacios verdes y los implantados en bienes del dominio público de la Ciudad".

Los ejemplares que encontramos en las plazas, parques, plazoletas, en veredas y en inmuebles públicos constituyen parte de nuestro patrimonio ambiental y entre las ventajas que otorgan, las más destacadas son sombra y frescura, divino tesoro en épocas estivales y de cambio climático cuando las temperaturas extremas ponen en riesgo al organismo. No menos importante es la conformación de un armonioso paisaje urbano donde el verde vivo no solo embellece, sino que también contribuye a mejorar la calidad del aire, retener el agua de lluvia para evitar inundaciones, reducir los ruidos e incrementar la biodiversidad. Todas las cualidades que aportan a mejorar la calidad de vida de quienes habitamos esta urbe.

En materia de arbolado, Villa del Parque, Devoto, Villa Santa Rita y Villa General Mitre son de los barrios más afortunados. Según el censo realizado en 2018 , la Comuna 11 es la tercer jurisdicción con mayor cantidad de árboles de la ciudad de Buenos Aires, detrás de las comunas 12 y 9. Cuenta con más de 40.000 árboles distribuidos en veredas, plazas, plazoletas y parques.

Desde el 2019, cuando Nicolás Mainieri asumió la presidencia de la Comuna, hasta la fecha se llevan plantamos más de 4.800 árboles. Y este año esa cifra se ampliará sustantivamente cuando se sumen 1.200 ejemplares que está previsto plantar en nuevas planteras que se están abriendo, en espacios que reemplacen extracciones y donde surjan reclamos de vecinos que solicitan expresamente a la comuna que coloque nuevos ejemplares en los frentes de sus casas.

Ante esta noticia, nuestro medio solicitó una entrevista. Nicolás Mainieri nos confirma que este fuerte trabajo de forestación tiene por objetivo que en 2027, cuando esta gestión finalice su mandato, la comuna cuente mayor cantidad de árboles que los que estaban en 2019.

Y para que tengamos mayores precisiones y así poder transmitir a los vecinos los pormenores de este plan, Mainieri nos invitó a conversar con el ingeniero agrónomo Agustín Panelati , Subgerente de Operativo de Gestión Comunal y Obras y Laura Villella , parte del staff de la comuna y mano derecha del presidente de la junta .


P: ¿Cuáles son las especies de árboles que predominan en la Comuna 11?
R: El censo de 2018 arroja que el fresno es la especie más abundante en esta zona.

P: ¿La Comuna actualmente pondera algunas especies sobre otras a la hora de plantar?
R: Nosotros respetamos el plan maestro de arbolado. Esto quiere decir que cada cuadra, cada corredor tiene una especie asignada, dependiendo del tamaño de la vereda y muchos otros aspectos que hay que considerar como el tamaño del árbol, homogeneizar el paisaje, ordenar las tareas de mantenimiento y poda… No todas las especies de árboles florecen en la misma época ni brotan en los mismos meses. Entonces, es conveniente que se organice bien cada corredor para que a la hora de intervenir se haga un trabajo eficiente.

P: ¿Cuáles son las especies que más están plantando en nuestra comuna?
R: Dependiendo del corredor, los árboles que más plantamos son Jacarandás, tilos y liquid ámbar.

acer buergerianum, especie
plantada en avenida Nazca
P: Nicolás [Mainieri] nos contó que el año pasado llevaron adelante un plan de forestación de nuevos árboles sobre avenida Nazca, ¿Cómo resultó? ¿Cuántas planteras abrieron? ¿Cuántos árboles pusieron? ¿Cómo se hace el mantenimiento?
R: Un estudio realizado por la ciudad reveló que esa avenida tenía un mapa de calor muy elevado, muy por encima del promedio.
En principio el Ministerio de Espacio Público había pensado construir un bulevar en el centro de la avenida y hacer allí plantaciones. En función de ese plan, nuestra primera idea desde la comuna fue acompañar con algunas plantaciones en las veredas. Luego, el gobierno central decidió no continuar con el proyecto del bulevar y entonces nos propusimos hacer un nuevo relevamiento con inspectores y el área técnica para evaluar la factibilidad de abrir planteras en cada frente.
En este caso tuvimos que considerar no afectar interferencias (por ejemplo, caños pluviales, y/o luminarias ubicados en los frentes) y contemplar el contexto: tipo de cuadra, el tamaño de las veredas y el paisaje urbano de ese sector.
De ese relevamiento surgió que podíamos abrir un poco más de 200 planteras. Finalmente terminamos abriendo doscientas porque algunos frentistas se negaron a que le pusiéramos un árbol. En todo ese corredor plantamos acer buergerianum, una especie que no solemos poner mucho porque no se menciona tanto en el plan maestro pero que para esa arteria era ideal y además estuvo considerada para plantar si se hacía el bulevar.

P. ¿Qué características tiene?
R: Es una especie de segunda magnitud. Considerando que la avenida tiene veredas relativamente angostas, este es un árbol más pequeño, que no tiene un crecimiento tan descontrolado y sus raíces no son tan agresivas, como podría ser el plátano o el fresno, que son de gran magnitud y recomendados para otro tipo de avenidas. Además, acer buergerianum tiene la virtud de generar copa y sombra bastante rápido.

P: ¿Cómo les está yendo con el mantenimiento? ¿Los vecinos se prestan al cuidado?
R: Cuando se hizo el relevamiento, muchos vecinos y comerciantes se entusiasmaron con la plantación porque había veredas que no tenían nada de sombra. Les pega el sol todo el día.
Sabemos que algunos comerciantes los mantienen. Pero más allá de la buena voluntad de los vecinos, la licitación contempla que la empresa contratista tiene que hacer el mantenimiento de los árboles recientemente plantados. Y ello consiste en regar una vez por semana mínimamente y preservar el correcto crecimiento, como es acomodar los tutores, hacer carpido y limpieza de las planteras para sacar las malezas y la reposición periódica de la cinta anti hormigas.

P: ¿Cuánto años tienen los árboles que se plantan?
R: Suelen tener dos o tres años de vida en vivero. Normalmente vamos con los inspectores para seleccionar los mejores ejemplares para evitar pérdidas en calle. Ellos nos recomiendan y eligen los ejemplares, los marcan y cuando van a plantarlos constatan que sean los que elegimos, que sean de buena calidad.
Después, por distintas razones, hay ejemplares que no sobreviven. En este sentido, aquellos arbolitos que se secan (no los vandalizados) por falta de mantenimiento, la reposición, corre por cuenta de la empresa contratada para tal fin dentro de los primeros dos años que fueron plantados. Es decir, la empresa debe reponer los arbolitos que se secan sin costo alguno.

P: De los que plantaron en avenida Nazca, ¿pudieron medir resultados en cuanto a su supervivencia?
R: Hasta ahora estamos teniendo informes de mantenimiento, son informes diarios. A fines de marzo, cuando empecemos a plantar de vuelta, vamos a hacer el recuento de los que se secaron y pedimos la reposición, junto con otras reposiciones de la comuna.

P: ¿Qué cantidad de cuadras de avenida Nazca abarcó esta plantación?
R: Se abrieron planteras desde el 2900 (Baigorria) hasta 1100 (avenida Gaona), el limite de la comuna 11. También se plantaron algunos arbolitos sobre Marcos Sastre en las cuadras que lindan con la avenida.

Se abrieron más de 750 planteras para
incorporar más ejemplares a la comuna
P: Ahora están abriendo nuevas aperturas de planteras en otras calles, abarcando los cuatro barrios, no es así?
R: Si, en los últimos meses recibimos algunas consultas de vecinos que se preocuparon porque encontraron marcas rojas o negras en sus veredas. Ello obedece precisamente a las marcaciones que hacemos para luego hacer la apertura de nueva plantera.
Esto forma parte del plan integral de reforestación de la ciudad y de las políticas públicas de la actual gestión, como una de las maneras de moderar los efectos del cambio climático.
Este nuevo plan de forestación que comenzamos este año lo iniciamos a partir de un estudio previo, sabiendo que llegamos al límite de saturación de todas las planteras existentes en la comuna, ahora estamos buscando abrir nuevas planteras para sumar más ejemplares.
Los inspectores relevaron los lugares potenciales para nuevas aperturas y ello arrojó un total de 750 posiciones.

Los corredores donde más se harán plantaciones son:
• Avenida Beiró desde el 3200 (Cuenca) hasta 5200 Calderón de la Barca, con un total de 38 nuevas planteras.
• En avenida Nazca abrimos 6 más.
• En avenida San Martín tenemos 14.
• José Pedro Varela 16
• Avenida Jonte 29
• Magariños Cervantes 15
• Nogoyá 21
• Nueva York 23
• Simbrón 35
• Tinogasta 31
• Bolivia, Concordia, Juan Agustín García, San Blas, Condarco, Empedrado, Terrada, San Nicolás, los pasajes…

P: ¿Qué especies van a poner?
R: Todas las correspondientes al plan maestro. Entre otros, jacarandás, acer saccharinum, tilos… El tamaño de la vereda determina en gran parte el árbol que ponemos.

P: ¿En avenida Beiró que van a plantar? Es un corredor de plátanos…
R: Desde la Dirección General nos pidieron que en las avenidas que sean anchas y emblemáticas, mantengamos la fisonomía reforestando con las especies que ya están. Después, en otras calles podemos variar.

El túnel de plátanos de avenida Beiró es un bello recorrido para hacer caminando o en auto

P: El plátano tiene mala fama. ¿Qué nos podrías decir al respecto?
En realidad, los tilos generan más alergias que los plátanos, pero a los vecinos parece no molestarles.
El problema con el plátano es que tiene "mala prensa". Es cierto que la pelusa genera alergias pero es solo en un corto momento del año. El plátano tiene la virtud de estar muy poco tiempo sin hojas, y es muy importante en una ciudad como la nuestra poder tener sombra. Es un árbol muy noble en invierno porque en los días de mayor frío caen todas sus hojas y deja pasar los rayos de sol. Además, es una especie que tiene un área foliar espectacular. Es majestuoso. Es muy indicado para veredas anchas, donde se pueden hacer planteras grandes. No está bueno ponerlo en pasajes o en calles con veredas angostas.

P: ¿Los árboles enfermos tratan de sanarlos antes de tomar la decisión de hacer una extracción?
R: Depende de cada caso y de la evaluación que hacen los inspectores. Siempre evaluamos el riesgo y lo catalogamos en crítico, alto, moderado y bajo. Por suerte, en 2025 terminamos de extraer ejemplares que tenían riesgo crítico y alto. Este año nos vamos a enfocar, salvo que surja alguna emergencia, en las categorías de riesgo moderado y bajo.
A partir de esto, planificadas 400 extracciones en los que no solo se cuentan árboles sino también arbustos menores que a veces tienen espinas y no son adecuadas para la vía pública y plantas más chicas. En este relevamiento se incluyen arbolitos secos que fueron puestos en licitaciones anteriores que no contemplaban el mantenimiento y reposición. Es decir, cuando hablamos de 400 extracciones no significa que todo lo que vayamos a sacar sean árboles de gran porte, hay un mundo de situaciones.
Para cada extracción se dicta una resolución y se emite una orden de extracción.

Podas y extracciones, un tema
urticante que genera controversias
P: Tocaste un punto importante, ¿Cómo debe proceder un vecino cuando sospecha que se está extrayendo un árbol de la vereda de forma indebida?
R: Tiene que llamar a la policía. Los agentes deberían conocer cuál es la documentación que debe exhibir la cuadrilla. Pero sucede que a veces son engañados con formularios con firmas truchas. Nos ha pasado. Por eso es muy importante que el vecino sepa lo que tiene que hacer la policía para ejercer un mejor control.
Para esto, tenemos pensado hacer una próxima reunión con vecinos para charlar todas estas cosas. Conocer el paso a paso es fundamental. Cuando alguien ve que están extrayendo un árbol de la vía pública y cree que puede ser una extracción indebida, debe proceder de la siguiente manera:
1. Hay que denunciar al 911.
2. Los operarios deben exhibir una Orden de Servicio y Resolución.
3. Se debe constatar que la Resolución esté firmada por el presidente actual de la comuna y tenga fecha reciente.
4. En la Orden de servicio debe constar el árbol, la calle y la altura.
5. La Policía debe constatar que la documentación esté en orden.
El vecino no tiene que exponerse frente a los operarios.

P: ¿En qué zonas de la comuna se va a hacer este año la poda de invierno?
R: Nosotros nos basamos en un plan quinquenal y bajo este sistema deberíamos volver a pasar por el mismo corredor cada cinco años. Por ahora estamos terminando de hacer la poda de verano, que se denomina poda verde y es solo de despeje de luminarias.
La poda de invierno, está estipulada para los meses de mayo, junio, julio y agosto, pero a veces, según las condiciones climáticas se puede empezar antes o hay que retrasarla. Por ejemplo, si el frío se anticipa por encima de lo normal, los árboles censan que está entrando el invierno, sus hojas se ponen amarillas y caen, otras veces pasa lo contrario, el calor se prolonga y entonces debemos mantener la veda.
Este año tenemos 607 corredores para revelar.

domingo, 15 de mayo de 2022

CIUDAD DE BUENOS AIRES

MEDIO AMBIENTE


LA CULPA NO ES DEL ÁRBOL

Gentileza: Equipo de Basta de Mutilar Nuestros Árboles

Tras la fuerte tormenta ocurrida sobre la ciudad de Buenos Aires y otras áreas del país el pasado 27 de Abril, los grandes medios amanecieron con enfáticos titulares dedicados a la caída de árboles. A pesar de que los daños fueron muchos y variados, la prensa se enfocó en el arbolado informando cifras e ilustrando con fotografías impactantes. ¿Por qué tanto énfasis en estas situaciones y no en otras igualmente causadas por la tormenta? ¿Por qué se tiene tanto miedo a los árboles y por qué desde los medios y el gobierno lo subrayan? ¿Por qué ocurren fallos en ciertos ejemplares arbóreos frente a estas condiciones meteorológicas excepcionales? En esta nueva columna mensual, desde Basta de Mutilar Nuestros Árboles intentaremos responder algunas de estas cuestiones.


Caída de un árbol en la 
calle Argerich - Noviembre de '21
La lupa sobre el arbolado

Tras las fortísimas ráfagas de viento y lluvias que acontecieron el 27 de Abril pasado, los grandes medios reportaron las secuelas de este “fenómeno” natural advertido como alerta por el Servicio Meteorológico Nacional. Se informaron ráfagas de entre 80 y 120 km (1) (2) por hora y entre 50 y 70 mm acumulados de precipitaciones (3) condiciones no solo excepcionales sino también pasibles de generar serios daños en una ciudad como la nuestra.
En relación a las secuelas de esta tormenta, se registraron anegaciones de calles, caída de postes, carteles y marquesinas, rotura de ramas y fallos de ejemplares arbóreos. A pesar de que los daños fueron muchos y variados, la gran mayoría de los diarios de mayor lectura enfocaron las noticias del día después en los generados por el arbolado urbano. No solo publicaron llamativos titulares, sino que la mayor parte de las imágenes ilustrativas fueron de árboles caídos y no de otros daños. Las cifras informadas también intentaron ser impactantes, aunque bastante inconsistentes: Clarín informó 170 caídas (4), Infobae 119 fallos totales incluyendo caída de ramas (5) mientras que Telam mencionó 400 caídas (2).
Este hecho nos plantea una primera pregunta ¿por qué la lupa está puesta únicamente sobre los árboles?
Posiblemente las noticias sobre caídas de árboles y las fotos de grandes ejemplares sobre automóviles aplastados cautiven muchas más miradas y lecturas que la de una luminaria tendida sobre el asfalto o la de un techo desmantelado. Los motivos de esta mayor atracción posiblemente se deban a la brontofobia cada vez más presente y observable en las grandes urbes. De la mano de una ciudad más “urbanizada”, supuestamente más prolija y más gris, el miedo a la naturaleza parece incrementarse a pasos agigantados. Este miedo se manifiesta de muy diferentes maneras: fobia a los insectos, roedores, murciélagos, palomas entre muchos otros, incluso aceptando y apoyando proyectos que nos condenan cada vez más a vivir de espaldas al río.
Los árboles no escapan a eso. Es más, son los objetivos favoritos de ciudadanos que desconocen su importancia sanitaria y ambiental y los hacen acreedores de imaginarios riesgos y daños que superan claramente cualquier hecho fáctico. Se trata de la dendrofobia o miedo a los grandes árboles que lleva a miles de ciudadanos a pedir reiteradas podas, extracciones o bien a realizar mutilaciones o talas por su propia cuenta.
Dada esta situación de fondo y siendo que la extracción y poda de árboles mueve miles de millones en la ciudad de Buenos Aires a través del accionar de empresas tercerizadas que facturan por cantidad (más podas y más extracciones, mayor facturación…), no es sorprendente que los grandes medios apelen a subrayar a los árboles como los causantes de los peores o más peligrosos daños durante una tormenta.

Percepciones versus realidades

No es raro, tampoco, escuchar a vecinos advirtiendo sobre los riesgos de la caída de una rama y hasta anticiparla como si contaran con dotes visionarios. Del mismo modo, sucede con los archi escuchados argumentos de que los árboles huecos son peligrosos, cuando en realidad no necesariamente lo son. Sucede que muchas personas parecen confiar en creencias populares o mitos más que en saberes especialistas y conocimientos científicos. De este modo, así como ante un partido de la selección muchos argentinos se transforman en directores técnicos a pesar de carecer de toda formación o experiencia, ante un árbol los ciudadanos creen que saben tanto o más que un arborista.
A esta situación se suma los sesgos psicológicos que nos conducen a percepciones equivocadas frente a ciertas situaciones. Un ejemplo de estos sesgos es la creencia de que viajar en avión es más peligroso que viajar en un automóvil. Sumemos a esto la brontofobia y la dendrofobia y obtendremos un combo bastante explosivo.
Esta es una de las causas de que los árboles se lleven uno de los peores lugares en tanto percepción de riesgo a pesar de ser mucho más seguros que, por ejemplo, un automóvil. Si bien es cierto que ha habido en la ciudad algunos fallos graves que han tenido como triste saldo la muerte de personas, estos hechos son muy aislados y excepcionales, con un total histórico que puede contarse con los dedos de una mano.
Por el contrario, los accidentes de tránsitos son cotidianos y mucho más dañinos y graves. Mueren en la C.A.B.A. según estadísticas oficiales (6) y de asociaciones civiles especializadas (7) alrededor de 100 personas por año y 6000 resultan heridas. Estas cifras muestran con claridad que el riesgo de resultado lastimado en un accidente de tránsito es mucho más elevado que el de ser afectado por la caída o rotura de un árbol. Sin embargo, nuestras percepciones sesgadas nos hacen creer que un árbol es más peligroso cegándonos a la realidad de que los necesitamos irrefutablemente para estar sanos, para respirar aire de mejor calidad y protegernos de rayos del sol que pueden ser causantes del cáncer de piel, entre muchas otras razones.
Surge aquí una nueva pregunta ¿Por qué nuestras ideas se sesgan pensando que un árbol es más peligroso que un auto o un colectivo? Justamente porque los fallos de árboles son muy escasos y mucho menos frecuentes que un accidente de tránsito. Por lo tanto, como son tan aislados, cuando suceden causan mayor impresión y se vuelvan más mediáticos como bien ha explicado el Ing. Pedro Calaza, uno de los arboristas más reconocidos a nivel mundial (8)

Riesgos concretos

Como aseguran los expertos, los fallos de árboles son excepcionales y la mayor parte de ellos no tiene como resultados grandes daños ni tampoco personas herida (como sucedió en la tormenta pasada en la que no se registraron daños a personas). Sin embargo, el riesgo cero no existe. Pero no existe no solo con los árboles, sino en todo lo que sucede en una gran ciudad como la nuestra.
Citando nuevamente al Ing. Calaza podemos mencionar que “el riesgo está en todos los aspectos de nuestra vida, por ejemplo, cuando viajamos en un autobús asumimos el riesgo de poder caernos, golpearnos,… De hecho, para ir muy seguros precisaríamos llevar un casco, cinturones de alta seguridad, etc…lo que está claro es que siempre debemos asumir un nivel de riesgo para poder desarrollar nuestras labores y poder vivir…,” (9)
Sin embargo, ni se nos pasa por la cabeza pensar que viajar en colectivo diariamente es riesgoso, mientras que sí se nos ocurre que estacionar el auto bajo un gran árbol lo es. Tampoco que los automóviles o los colectivos deben ser desterrados de la ciudad, sin embargo pensamos que los grandes árboles sí. La razón posiblemente esté dada en que claramente ponemos por delante los beneficios de asumir el riesgo de un viaje, caso contrario no podríamos trasladarnos, ni trabajar, ni pasear ni siquiera irnos de vacaciones. Las ventajas que percibimos superan con creces al riesgo, aun cuando fuéramos más conscientes de éste de lo que realmente somos.
Ahora bien, cuando nos referimos al arbolado, sus beneficios no son tenidos en cuenta. O se desconocen (como le sucede a gran parte de la gente) o se dejan de lado, por lo que se observan únicamente sus potenciales riesgos. Sin profundizar en esta nota en las enormes bondades de los árboles para el entorno urbano, debemos dejar en claro que son fundamentales e irremplazables de cara al cambio climático, la calidad ambiental y la salud pública. Por lo tanto, “resulta imperativo que el arbolado sea un recurso fundamental en la planificación urbana, tal y como señala la propia FAO y, de forma particular, el elemento clave que conforma la columna vertebral de conectividad en la infraestructura verde, para así optimizar la generación de servicios ecosistémicos” (9).
De este modo, las páginas de los grandes medios y sobre todo las políticas gubernamentales orientadas a la educación ambiental y a la salud pública deberían invertir sus recursos en racionalizar estas cuestiones e informar sobre los grandes beneficios del arbolado y la baja probabilidad de sus fallos en lugar de alarmar a la población como hacen habitualmente frente a cada árbol caído.

¿Por qué fallan los árboles?

Tras todo lo dicho y habiendo dejando en claro que aunque los fallos son muy pocos el riesgo cero no existe, cabe preguntarnos cuáles son los motivos que los generan y analizar si podrían ser evitables o no. La primera idea que surge al respecto es que las políticas y gestiones de arbolado deberían estar orientadas a minimizar ese riesgo utilizando las herramientas disponibles para ello, priorizando la preservación del follaje.
Muy por el contrario, lo único que se observa hoy en la Ciudad de Buenos Aires es que se apela a las extracciones y a las podas como únicas herramientas para ofrecer “mayor seguridad” a los ciudadanos en tanto arbolado, sin respetar al árbol como ser vivo ni defenderlo en pos de mantener sus irrecuperables beneficios. Estas intervenciones sobre los árboles, como hemos explicado en nuestra columna anterior, afectan severamente su arquitectura, estabilidad y salud, volviéndolos más vulnerables e indefensos.
Retomando las secuelas de la tormenta del 27 de abril, algunos medios también informaron que fue la mayor caída de ramas y ejemplares de los últimos 10 años. Ante esto, sin dejar de lado que una tormenta de tal envergadura es causal potencial de este tipo de situaciones, debemos aclarar que en la última década, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires ha intervenido el arbolado urbano mucho más que en momentos anteriores.
Las prácticas actuales, sobre todo en los ejemplares de alineación, son todas ellas conducentes a volverlos más débiles e inestables ante este tipo de fenómenos meteorológicos.
Por ejemplo, los planes de poda quinquenales que garantizan intervenciones reiteradas que debilitan y desestabilizan la estructura natural de cada árbol y las podas excesivas y las mutilaciones privadas, no sancionadas, que exponen (como toda poda) a los ejemplares a heridas mal compartimentadas que se transforman en la puerta de entrada de microorganismos dañinos, son posibles causas de caídas. Del mismo modo, los cortes excesivos y no supervisados de raíces por las reparaciones de veredas y las obras de servicios públicos, así como las planteras insuficientes o invadidas por materiales que no permiten la respiración de las raíces son otros grandes causales. Adicionalmente, la destrucción del bosque urbano generada por las reiteradas extracciones que suceden de a miles cada año y en forma simultánea, dejan como consecuencia ejemplares añosos aislados, mucho más expuestos a las fuerzas dinámicas de vientos y lluvias por haber perdido la protección de sus congéneres.
A todo esto se suma la falta de inversión en prácticas de cuidado y preservación tales como las que se incluyen en el rubro B de la licitación de “Servicio de Mantenimiento Integral del Arbolado Público lineal o viario y demás Servicios Conexos de las Comunas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires” (10) tales como los tratamientos fitosanitarios o el uso de vayas de contención que podrían fortalecer a ejemplares vulnerables reduciendo enormemente el riesgo de fallo.
Todas estas cuestiones hacen que ante la mayor cantidad de árboles caídos, no podamos mirar hacia el costado. Las fuerzas de la naturaleza como las grandes tormentas son inevitables y de cara al cambio climático posiblemente cada vez más frecuentes. Las consecuencias de estas, en tanto daños y roturas, siempre seguirán latentes y el arbolado no escapa a ello. Sin embargo, existen muchas prácticas y herramientas para minimizar estos riesgos, aunque la gestión actual las ignora por completo dedicándose cien por ciento a acciones invasivas que incrementan notablemente los riesgos potenciales en lugar de minimizarlos.
Por lo tanto, ante un fallo de un árbol añoso y ante las roturas o molestias que este pueda causar, no podemos echarle la culpa al árbol. Debemos asumir que el riesgo cero no existe en las ciudades y que el beneficio de mantener ejemplares de pie y con todo su follaje es exponencialmente mayor a potenciales daños por eventuales fallos.
Las podas reiteradas y las extracciones lejos de ser una solución son una gran equivocación. Por un lado, vuelven a los árboles más débiles frente a fuerzas dinámicas externas y por otro, nos quitan el follaje que es nuestra principal herramienta frente al cambio climático y uno de los más grandes protectores naturales de nuestra salud en un contexto urbano.
Ante todo esto, es tiempo de que como ciudadanos exijamos el respeto por nuestra salud, nuestro patrimonio y nuestro ambiente, dejando de culpar al árbol y dirigiendo las responsabilidades a quienes tienen la potestad de cambiar las cosas persiguiendo un único objetivo: el bien común.

Referencias:

domingo, 24 de abril de 2022

LA OPINIÓN DE ESPECIALISTAS

ARBOLADO PÚBLICO


“TOCAR EL ÁRBOL LO MENOS POSIBLE PARA CUIDARLO"

La poda de invierno también es dañina.


Escriben: Equipo de Basta de Mutilar Nuestros Árboles.

A mediados de Marzo, en una reunión con vecinos sobre temas de seguridad, Nicolás Mainieri presidente de la Junta Comunal 11 fue claro al decir que, según las evaluaciones de los idóneos Inspectores de Arbolado en la Comuna, “se trata de tocar el árbol lo menos posible para cuidarlo”.
Palabras más que acertadas cuando se busca preservar el follaje frondoso, una de las herramientas más efectivas en las ciudades para contrarrestar el efecto “isla de calor” y las consecuencias del cambio climático como el incremento de temperatura, lluvias e inundaciones.

¿Pero cómo se implementa esta premisa cuando hay planes definidos de antemano sobre la cantidad de podas, cuando los ciudadanos reclaman intervenciones reiteradas o la realizan ellos mismos sin ningún conocimiento y cuando el árbol no es considerado ambientalmente?
En esta columna, desde Basta de Mutilar Nuestros Árboles (BDM) compartimos algunas respuestas a estas preguntas.

Mitos sobre la poda: Necesidad y época adecuada

Seguramente el lector o lectora habrá escuchado aquello de que “podar los árboles es como cortarles el pelo”, “crece más fuerte”. Nada más lejano de lo que le sucede realmente a un árbol cuando es intervenido. Lo que le pasa es más parecido a perder parte de un órgano ya que se ve afectada su capacidad de respiración y nutrición. Claramente no es como cortarse el pelo.
Si bien es cierto que tras ser podado (o mutilado, porque lamentablemente a veces las podas excesivas o reiteradas se transforman en mutilaciones) el árbol brota mucho, estos brotes (brotes epicórmicos) son una respuesta defensiva en su afán por sobrevivir, son una señal de estrés y trauma más que un signo de fortaleza.
Los árboles realizan el proceso de fotosíntesis que les permite nutrirse y respirar a través de sus hojas, proceso mediante el cual nos ofrecen el oxígeno que respiramos. Por lo tanto, esos brotes solo son intentos de recuperar el follaje perdido. Recordemos una vez más que un árbol es un ser vivo y no un mero mobiliario urbano.
Dentro de estos mitos sobre la poda también hay creencias que dicen que se puede podar en los meses que no llevan “r” o que el invierno es temporada de poda. Nada de eso es exactamente así.
Cada especie puede ser intervenida en un momento distinto, dependiendo de sus ciclos naturales. Por lo tanto, no puede tomarse ningún parámetro fijo para definir la “temporada de poda”.
Los árboles pueden ser podados únicamente cuando los periodos de actividad fotosintética lo permiten. Es necesario que el flujo de savia se encuentre atenuado por el reposo o baja actividad de las hojas. De este modo, pueden intervenirse cuando han perdido todas sus hojas si se trata de especies caducifolias y hacia fines del invierno para especies perennifolias. Fuera de estas temporadas pueden realizarse acciones de muy baja intensidad, evitando los períodos en que las hojas están amarilleando (abscisión), brotando o expandiéndose (1). Por este motivo, cuesta mucho comprender los grandes volúmenes de follaje que se ven en las calles tras la realización de las podas estivales que se conocen como “podas verdes”.


La poda invernal también es dañina

Todos estos mitos hacen que el común de la gente piense que las podas invernales son adecuadas y que no importa cuánto se pode.
Lo cierto es que aunque se realice en invierno, la poda es dañina. Basta con ver un árbol en estado natural para comprender la importancia de su arquitectura vegetal. Las intervenciones, sobre todo cuando son sucesivas, alteran el equilibrio de esta estructura cargando peso en ramas o follaje que aún no está fortalecido o queda desprotegido por la ausencia de otras ramas que antes le ayudaban a resistir las fuerzas dinámicas que lo afectan como el agua o el viento (2).
Esta es la principal razón de las roturas de ramas y la caída de árboles en las tormentas fuertes: las malas y sucesivas podas. Luego, cuando suceden los accidentes todo el mundo culpa al árbol y apunta a convertir la ciudad en un páramo con tal de evitar cualquier riesgo. Lo cierto es que si hay riesgos, estos no son responsabilidad del árbol sino de quienes afectan su estructura y salud.
Esa arquitectura natural se desarrolla porque el árbol “sabe qué necesita”. Viene definido en su genotipo. Su información genética está configurada para desarrollar una estructura que resista las condiciones exógenas a las que se ve sometido. Por esta razón también, un árbol nunca va a crecer más de lo que pueda sostener (3). Estos motivos son los que nos guían cuando decimos que los árboles NO se deberían podar.
Las heridas mal compartimentadas son otra amenaza que expone al ejemplar a pudriciones, proliferación de hongos o invasiones de otros organismos que lo debilitan y enferman. Por eso, las buenas prácticas de arboricultura definen qué cantidad de follaje puede ser intervenido en cada temporada y estado de cada árbol, así como qué ramas pueden ser podadas y cuáles no.
De este modo, aunque se ejecute en invierno, la poda puede ser muy dañina si no se realiza en intervenciones acotadas que eviten exponer el árbol a patógenos o desequilibrar su estructura incrementando los riesgos de accidentes.

Plan quinquenal y poda por corredores

En la misma reunión que citamos al principio, el presidente Mainieri mencionó que las podas comunales se realizan de acuerdo a un plan quinquenal que tiene previsto podar cada árbol cada cinco años. En principio, esta afirmación parece contradecirse con aquello de que “es mejor no tocar al árbol para cuidarlo”.
Si siguiéramos este criterio, los árboles solo deberían ser podados mínimamente en situaciones muy puntuales. Por lo tanto, no existiría un plan previo de podas, sino solo la evaluación idónea de cada ejemplar pretendiendo afectar la menor cantidad de follaje posible.
Un plan quinquenal como el que se sigue en la Comuna 11 y en todas las de la ciudad, implica todo lo contrario. Por un lado, está predeterminado que todos los árboles necesitan intervención, yendo contra sus necesidades biológicas, las buenas prácticas y el espíritu de la ley 3263 de Arbolado Público Urbano.
Por otro lado, establece prácticas que afectan al árbol en forma reiterada. De este modo, su arquitectura natural se vuelve más débil, riesgosa y vulnerable. A esto se suman “podas puntuales” y “despeje de luminarias” que se aplican a árboles ya intervenidos dentro del plan quinquenal.
Esta forma de trabajo surge como un interpretación equivocada del Plan Maestro para el Arbolado Público Lineal Tomo II (4) que se encuentra a disposición de la ciudadanía desde que el Gobierno de la Ciudad tuvo que crear Arbopedia como respuesta a una medida judicial que lo obligó a hacer accesible la información pública sobre arbolado y cumplir con la ley 3263.
Uno de los cometidos principales de la elaboración de este segundo tomo, fue la “determinación política de unificar el programa de un plan quinquenal que garantizase la atención anual de una quinta parte del patrimonio arbóreo”. “Atender” un árbol NO es podarlo. Atender a un árbol es observarlo, diagnosticarlo con herramientas no invasivas y determinar qué requiere. El resultado más feliz de esta “atención” sería concluir que NO necesita intervención. En caso de necesitarla, los primeros pasos deberían ser los tratamientos fitosanitarios y la aplicación de técnicas orientadas a disminuir riesgos sin reducir follaje, como por ejemplo el uso de barras de contención de ramas vulnerables como se realiza con los árboles históricos y notables. Las podas y extracciones deberían ser el último recurso.
Del mismo modo y por los mismos motivos, la poda por corredor (la poda de todos los ejemplares de una cuadra o de un grupo de cuadras) es también contraria a las buenas prácticas de arboricultura, a las necesidades ambientales frente al cambio climático y a las metas del Plan Maestro y de la ley 3263.
Entonces, si demostrado está que “tocar los árboles lo menos posible” es necesario para cuidarlos, deberíamos desactivar los planes quinquenales de poda y transformarlos en planes de “atención”, entendiendo esta como preservación y cuidado.

Pedidos de poda y podas privadas

Como hemos comentado en otras columnas, la mayor parte de la población desconoce las prácticas de la arboricultura y los parámetros de cuidado de los árboles (y no tiene por qué conocerlos ya que para eso están los expertos y la autoridad de aplicación), así como las necesidades y derechos ambientales. Partiendo de esta situación, darles la potestad de que pidan intervenciones predeterminadas sobre el arbolado es, cuanto menos, inadecuado.
Lo correcto sería brindar la posibilidad de solicitar la “atención” de un ejemplar dado, enmarcando mucho mejor la gestión dentro del Plan Maestro y permitiendo un campo de acción más amplio al personal idóneo.
La famosa “poda de despeje de luminarias” es un claro ejemplo de cómo se mal interpreta esta práctica y como se descuida el arbolado. Las luminarias deberían estar ubicadas lejos y debajo de los árboles, de modo de no interferir con su estructura. Si se trata de tocar lo menos posible a cada ejemplar arbóreo, las antiguas luminarias colgantes que se ubicaban en el centro de las calles eran mucho más adecuadas que las actuales, que dicho sea de paso no iluminan con la cantidad suficiente de lúmenes que indicaba el pliego de licitación por el que fueron colocadas.
Por último, en esta insistencia ciudadana por intervenir los árboles sin conocimiento, en este propósito de que no ensucien con sus hojas, brotes y flores y no rompan nada con sus ramas o raíces, muchos vecinos y vecinas deciden intervenir el árbol por ellos mismos, acción prohibida por el artículo 9 de la ley ya citada.
En estas situaciones se realizan podas salvajes y dañinas con herramientas inadecuadas, en volúmenes desmedidos que condenan al árbol a enfermar, acortan su expectativa de vida e incrementan el riesgo de rotura y caída.
Si el plan de intervenciones comunal se orientara al ambiente y a la salud pública, dedicaría una “atención quinquenal” a cada ejemplar y no una poda. Así se podrían detectar las intervenciones privadas, tanto para tratar el árbol afectado y ayudarlo a recuperarse como para sancionar la acción colaborando en la educación y transmisión de la información para que la ciudadanía conozca los beneficios de los árboles y las prohibiciones legales respecto a su maltrato.

En defensa del follaje frondoso: qué hacer ante una poda inadecuada

Así como muchos ciudadanos intervienen árboles sin cuidado ni conocimiento o insisten en podas innecesarias, muchos otros reconocen sus beneficios y se dedican a protegerlos.
Por eso, ante una poda que se cree inadecuada se pueden tomar algunos recaudos:
1. Verificar que se trate de una acción autorizada por la Comuna solicitando la acreditación del personal interviniente y los informes de intervención sobre cada ejemplar (ficha técnica firmada por profesional idóneo).
2. Asegurarse de la presencia del Inspector de Arbolado Comunal quien debe acreditar su rol y supervisar toda la operación dando las indicaciones necesarias a la cuadrilla interviniente.
3. Verificar que se realicen intervenciones mínimas y puntuales, en ramas de pequeño porte y afectando una porción reducida del follaje total del árbol. Para conocer más sobre estas cuestiones recomendamos el instructivo sobre podas que hemos realizado desde BDM (5).
4. Denunciar cualquier intervención que no cumpla estas pautas llamando a la autoridad policial, a la Fiscalía o al área de Ambiente de la Defensoría del Pueblo, indicando el incumplimiento de los artículos 9, 10, 11, 12 (según corresponda) de la ley 3263. Para más información sobre cómo denunciar también se puede consultar el instructivo citado.

La poda NO es una práctica necesaria. Solo es adecuada en casos muy puntuales y cuando afecta mínimamente la estructura del ejemplar arbóreo. Es cierto que en las ciudades, a diferencia de los contextos naturales, los árboles deben convivir con obstáculos que hacen necesaria cierta adaptación.
El trabajo de la autoridad de aplicación es priorizar el follaje, “tocándolo lo menos posible” y previendo soluciones creativas que apelen a la poda como ultimísima instancia.
De cara al cambio climático y a los compromisos que la Ciudad de Buenos Aires ha asumido al respecto; considerando el respeto por la vida y la naturaleza; priorizando el patrimonio colectivo y poniendo el bien común, los derechos ambientales y la salud pública en primer lugar, los planes a nivel comunal y de la ciudad toda deberían partir de una única premisa: preservar, plantar y cuidar.

Referencias:
(1) Arbolado público. Conceptos. Manejo. Marcela Ledesma. INTA - EEA Manfredi, Córdoba
2008 https://inta.gob.ar/sites/default/files/script-tmp-inta_libro_arbolado_publico_ledesma.pdf
(2) Docentes de la UBA advierten sobre podas en CABA. http://sobrelatierra.agro.uba.ar/docentes-de-la-uba-advierten-sobre-las-podas-en-caba/
(3) Ciclo de Charlas BDM. Charla del Ing. Agr y Arborista Carlos Anaya https://www.youtube.com/watch?v=wVmd3GsZYDU&t=5s
(4) Plan Maestro para el Arbolado Público Lineal de la CABA Tomo II https://www.buenosaires.gob.ar/jefaturadegabinete/atencion-y-gestion-ciudadana/gestion-comunal/arbopedia/normativa
(5) Instructivo sobre podas Basta de Mutilar Nuestros Árboles https://docs.google.com/document/d/1xjmr_kcM70nOmOX9S9ZmDgr2jh6MhOWH/edit

martes, 25 de enero de 2022

CIUDAD DE BUENOS AIRES

ARBOLADO URBANO.


LA RESPONSABILIDAD CIUDADANA COMO BASES DE SU PRESERVACIÓN.

“Uno piensa que los días de un árbol son todos iguales. Sobre todo si es un árbol viejo. No. Un día de un viejo árbol es un día del mundo.”

Escribe: GUILLERMINA BRUSCHI. 

Por Basta de Mutilar Nuestros Árboles. Integrante de Vecinos Unidos Comuna 11 y Una Plaza para Villa Santa Rita.



Esta frase de Haroldo Conti al inicio de su cuento “La Balada del Álamo Carolina” (1) expresa muy acertadamente lo que significa y representa un árbol añoso. Y no nos referimos aquí a sus numerosos e irremplazables beneficios para el ambiente y la salud pública (2), sino al tiempo que un árbol condensa en su ser, porque no podemos olvidar que ante todo, un árbol es un ser vivo que nace, crece, se reproduce y muere.
En su lentísimo desarrollo, desde semilla a ejemplar añoso, el árbol condensa la historia. No solo la historia social, sino también la historia individual. Basta con pasar delante del Aguaribay del Perito Moreno en la Plaza del Instituto Bernasconi, plantado en 1872 y acariciar una de sus hojas imaginando que Moreno, probablemente haya hecho lo mismo allá por el 1900 o tal vez antes. O la Magnolia de Avellaneda en el Parque tres de Febrero, o el Ombú de la Recoleta. O, yendo más lejos, el Alerce “El Abuelo” en el Parque Nacional Los Alerces en la provincia de Chubut, que con más de 2600 años fue semilla cuando todavía no habíamos comenzar a contar los años de nuestra era.
No hace falta recurrir exclusivamente a ejemplares tan icónicos. Basta con pensar en un árbol de unos 60, 80 o 100 años, como muchos de los ejemplares de alineación de nuestra Comuna. ¿Cuántas cosas pasaron mientras ellos crecían?
Por eso, los árboles de nuestras veredas, sea cual sea su especie, son testigos de nuestra propia historia. De la historia del barrio, de cada cuadra, de cada casa. Son parte esencial de nuestra identidad y cultura. Llevan en su ser el tacto de las manos que lo plantaron y lo regaron, los gritos de los niños que se escondieron tras su tronco, los cantos de los pájaros que anidaron en sus ramas. El perfume de las flores de cada primavera, los pasos apurados de los jóvenes que vibraron en sus raíces y los más lentos de los ancianos que buscaron un rato del cobijo de su sombra.
Cada árbol añoso es una “caja” que conserva el tiempo que pasó y es, también, una batalla ganada al tiempo que vendrá.
Un follaje frondoso permite mitigar el aumento de temperaturas en un contexto tan preocupante a nivel climático. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) nos recordó que nuestros esfuerzos por garantizar hacia fin de siglo un aumento global de temperatura de 1.5 grados (o incluso 2) “será un objetivo inalcanzable” (3). Y las olas de calor cada vez más fuertes nos los repiten a cada rato con crisis energéticas que está golpeando duramente a nuestros barrios.
Bajo estas condiciones no podemos esperar 60, 80 o 100 años para que nuevos ejemplares logren copas frondosas. Estamos en una carrera contra el tiempo en la que no podemos darnos esos lujos. Por eso, cada año de un árbol añoso es un tiempo de descuento para nuestra calidad de vida presente y futura.
En nuestra Comuna se retiran 700 ejemplares al año según los pliegos de licitación vigentes (4), casi todos de gran tamaño. La mayor parte de las extracciones se debe a razones que no justifican esa irrecuperable e irremplazable pérdida. Que un árbol “esté enfermo”, que cause “molestias” en propiedades privadas o comunes, que “ensucie”, que albergue “insectos o roedores” entre muchos otros argumentos cotidianamente formulados, no son causas justificadas para que los funcionarnos decidan quitárnoslos. Todas estos motivos son solucionables, tratables y mejorables con el árbol de pie. La muerte del ejemplar y el tiempo que se lleva con él no son cuestiones que puedan “reemplazarse” o “reponerse” aunque el marketing quiera hacernos creer lo contrario.
La mayor parte de estas prácticas contrarias a las recomendaciones de expertos y Organismos Internacionales, comienzan con el pedido de un vecino. Por eso, es importante recordar que desde el punto de vista ambiental, histórico, social, cultural, patrimonial, identitario y desde la salud pública, un árbol es un bien común que se debe preservar, proteger y respetar. Los árboles son reflejo de las generaciones que pasaron, patrimonio de las presentes y legado para las que vendrán.
Queda entonces una pregunta latente: ¿Por qué seguimos perdiendo follaje irrecuperable? Por el lado de los funcionarios, ¿podríamos decir que porque no priorizan el bien común sino los intereses mercantilistas y sus carreras políticas? Por el lado de los ciudadanos, ¿por desconocimiento o porque, también, el bien común ha quedado relegado muy por detrás del interés individual? Yendo un poco más lejos y con una mirada más general, ¿será porque se ha perdido el sentir comunitario, la empatía, la sensibilidad y el respeto por la naturaleza…?

“…Después el hombre, que parecía tan viejo como el viejo álamo carolina, se sentó al pie del árbol y se recostó contra el tronco. Al rato el hombre se durmió y soñó que era un árbol”


Haroldo Conti. “La Balada del Álamo Carolina”. Haroldo Conti. 1975.

ONU Habitat. “7 grandes beneficios de los árboles urbanos” https://onuhabitat.org.mx/index.php/siete-grandes-beneficios-de-los-arboles-urbanos

ONU Cambio Climático. Sexto Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) https://www.ipcc.ch/site/assets/uploads/2021/08/IPCC_WGI-AR6-Press-Release-Final_es.pdf

Pliego de Bases y Condiciones Particulares de la Licitación Pública para la contratación del “Servicio de Mantenimiento Integral del Arbolado Público lineal o viario y demás Servicios Conexos de las Comunas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires” https://documentosboletinoficial.buenosaires.gob.ar/publico/PE-DEC-AJG-AJG-121-19-ANX.pdf

sábado, 4 de diciembre de 2021

COMUNA 11

VILLA DEVOTO


RECLAMOS, ENOJO Y GRITOS MARCARON LA REUNIÓN DE VECINOS CON HORACIO RODRÍGUEZ LARRETA


El aumento de la construcción, la nueva ley del distrito del vino, la desaparición de superficies verdes y árboles junto a quejas por la forma en que llegaría el tomógrafo al hospital Zubizarreta y la muerte de Adrián Continiello Farelo, muerto hace 32 meses por un derrumbe a consecuencia de una obra en construcción, fueron los principales ejes de reclamos que incomodaron al jefe de gobierno en un tono por momentos muy álgido.


El jefe de gobierno porteño decidió retomar las habituales reuniones de cercanía que solía hacer en los barrios 3 veces por semana y que se vieron interrumpidas por la pandemia.
El viernes 3 de diciembre la convocatoria estuvo dirigida a “vecinos y vecinas” de Villa Devoto bajo la consigna “Hablemos sobre tu barrio”, a las 17 horas en el Círculo Devoto (Pedro Morán 4151, CABA). Allí se dieron cita cientos de residentes que colmaron el salón de la planta baja de la entidad. Junto a Horacio Rodríguez Larreta estaba el presidente de la Comuna, Nicolás Mainieri.

A diferencia de otros encuentros que en general siempre se dieron en un marco de cordialidad, esta vez el jefe de gobierno estuvo frente a vecinos enojados y con planteos medulares en un barrio que está sintiendo de lleno el impacto de políticas públicas que están produciendo cambios acelerados en su fisonomía y afectan el apreciado estilo de vida y el orgullo que los residentes sentían por vivir en el “jardín de Buenos Aires”.

Como saben quiénes suelen participar de este tipo de audiencias, los vecinos hacen uso de la palabra y luego obtienen la respuesta por parte del mandatario. Nuestro medio recopiló algunos pasajes claves que ahora compartimos con los lectores.

AUMENTO DE LA CONSTRUCCIÓN Y DESTRUCCIÓN MASIVA DE SUPERFICIES VERDES:

Un tema al que se hizo referencia en más de una oportunidad a lo largo de la tarde, pero un vecino sintetizó con suma claridad lo que está viviendo “…El actual código, con la eliminación del FOT permite modificar la constructividad con lo cual estamos viendo la destrucción progresiva de casas, casas y casas que están siendo reemplazadas por edificios de 3 a 5 plantas. Se está transformando la fisonomía histórica (que el barrio tuvo) por muchas décadas. Da la impresión que el nuevo Código Urbanístico privilegia el interés de los desarrolladores inmobiliarios por sobre el interés de los vecinos de vivir en un barrio de estas características (casas, jardines, tranquilidad y calidad de vida)…” Y continuó diciendo… “Esto también provoca la destrucción masiva y acumulativa de superficies verdes, mayor escurrimiento de agua a los sistemas de desagüe pluvial y eliminación de árboles por efecto de la construcción. Cualquiera de su equipo (de HRL) puede hacer una evaluación de lo que esto está provocando en Devoto, porque cuando se construye un edificio, el pulmón de manzana queda reemplazado por cocheras o superficies cementadas destruyendo los jardines que hoy existen”.
Y terminó preguntándole al jefe de gobierno… “¿Sos consciente de este impacto que está teniendo el Código Urbanístico en Devoto?, Si sos consciente, considerás que algo se debe hacer y podemos tener un compromiso tuyo de que algo se modifique para que no se siga destruyendo Devoto…?”

La respuesta del mandatario no se hizo esperar: “El nuevo código terminó con el FOT, que decía que podía construir en altura según el tamaño del terreno. Vos te comprabas 3, 4 terrenos juntos, los pegabas y hacías una torre, en lugares de casas. Eso no se puede más. El nuevo Código Urbanístico no te permite construir en altura donde no hay altura. En cada barrio se puede construir según la altura del barrio, donde hay 5 pisos, 5 pisos; donde hay 20 pisos, 20 pisos… el nuevo código frenó las torres aisladas.”
Y continuó… “El otro tema es la destrucción de casas. Hay un régimen que protege las propiedades anteriores a 1945. Todas las casas anteriores a 1945 necesitan un permiso especial (*1).
Y cerró diciendo: “yo no puedo prohibir que una persona venda su casa y venga alguien y construya según el código. Este es uno de los barrios donde más aumentó el valor de la propiedad junto a Parque Patricios y Barracas. Si yo lo prohibo el valor de la propiedad se cae”.

DISTRITO DEL VINO

En diferentes momentos y a veces a viva voz se le reclamó al Jefe de Gobierno por la nueva ley que estableció el Distrito del Vino con un polígono que recae en un 98% sobre áreas netamente residenciales (no comerciales) de Villa Devoto y un área de Villa del Parque. En este aspecto los vecinos que hicieron uso de la palabra recalcaron  que el proceso de sanción de esta ley fue violatorio de la “democracia participativa y representativa” y fomenta un “proceso de destrucción y degradación de las zonas residenciales”. Se le reclamó a Larreta que el día del lanzamiento de este distrito un grupo de vecinos le entregaron una carta en mano pidiéndole una audiencia que hasta ahora no brindó.
El jefe de gobierno respondió diciendo que pidan al presidente de la Comuna una reunión para hablar en particular del Distrito del Vino donde también iban a estar presentes urbanistas de la ciudad.

Nota de pedido de audiencia entregada en mano a HRL
el día del lanzamiento del Distrito del Vino 

Desde el fondo del salón y a viva voz, un grupo de vecinos le respondió… “A través del Consejo Consultivo Comunal lo hicimos y no pasó nada”… “Ya la tiene la carta y no tenemos respuesta”… “Queremos que se modifique el polígono”… “Queremos una respuesta tuya”… “También pedimos que venga Del Gaiso” (legislador y vecino de Devoto, autor de la ley).


TOMÓGRAFO PARA HOSPITAL ZUBIZARRETA

A confesión de parte, relevo de prueba.
La directora del hospital posa junto a
Manusovich y equipo de una de sus empresas,
en el espacio que están acondicionando y donde
irá colocado el equipo que dona el empresario
El tema salud y en particular la falta de este equipamiento en el hospital Zubizarreta es recurrente en este tipo de encuentros, pero esta vez un vecino expuso una arista diferente… “las malas lenguas del barrio dicen que el tomógrafo va a ser donado por un particular, por un particular que se está quedando con todos los terrenos de Devoto para construir (fuertes aplausos). La persona que dice que va a donar el tomógrafo es Damián Manusovich. Si un particular quiere donar el tomógrafo está perfecto, pero hace 14 años que seguimos sin tomógrafo y ustedes saben muy bien que hubo pacientes que se murieron en el traslado del Zubizarreta al Pirovano”.
Rodríguez Larreta comentó al respecto que toda la inversión de salud de la ciudad en el último año y medio estuvo volcada a COVID y agregó "estamos retomando en el `22 (con inversiones en infraestructura). Dentro del ´22 nosotros tenemos presupuestado el tomógrafo. Sabemos que un privado quiere donarlo. Si lo dona antes, mejor. Yo no le voy a decir que no."

En este punto, parece que la información que sus colaboradores le hacen llegar al Jefe de Gobierno es imprecisa y el mandatario no está al tanto de lo que verdaderamente está sucediendo en el nosocomio, toda vez que fue la propia directora del hospital la que anunció a un medio de prensa local que el tomógrafo ha sido donado por la familia Manusovich y el propio particular se está encargando con su empresa constructora @ormigon de acondicionar el bunker donde irá colocado el nuevo equipo. Y según los propios protagonistas anunciaron, esperan tenerlo instalado antes del 31 de diciembre de este año.

De todas maneras algo que no respondió Horacio Rodríguez Larreta porque nadie se lo preguntó y es medular en esta cuestión es si el Gobierno de la Ciudad ha dado el impacto presupuestario para nombrar al personal que debe operar el equipo las 24 horas del día, los 7 días de la semana, los 365 días del año. De lo contrario, la donación habrá sido en vano.

FALTA DE JUSTICIA POR LA MUERTE DE ADRIAN CANTINIELLO FARELO

El dolor de una madre que lleva
32 meses pidiendo justicia por su hijo
El momento de mayor tensión y conmovedor se vivió con la intervención de la mamá del joven que murió hace 32 meses enterrado por el derrumbe de un edificio en San Cristobal debido a una obra en construcción aledaña.
Norma Farelo expresó… “El mismo día del derrumbe un inspector del G.C.B.A. realizó una inspección en la obra y dijo que estaba todo bien cuando a la vista la empresa constructora no había realizado los trabajos correspondientes. Dos horas más tardes de esa inspección, el edificio se derrumba y entierra a mi hijo 8 metros bajo tierra con todo el edificio encima de él…” Con dolor agregó… “Usted ni siquiera nos dio las condolencias…” Y finalizó diciendo… “Este es un problema de la construcción indiscriminada y que no se realizan los controles de obra que deben realizarse. Son treinta y dos meses y mi hijo no tiene justicia. Tampoco usted me recibió y no tengo medios de acercarme, cuando me acerco todos me rechazan y todavía estamos esperando que usted cumpla su promesa de recibirme”.
Luego de escuchar, Rodríguez Larreta se comprometió a recibirla y expresó sus condolencias.

De manera sorpresiva y a diferencia de otras oportunidades donde el Jefe de Gobierno acompaña al presidente de la Comuna a dar respuestas a las inquietudes de los vecinos, en esta oportunidad decidió retirarse intempestivamente y dejó al representante comunal para seguir con la reunión, aunque la mayoría de los presentes interpretó que la convocatoria había concluido y comenzaron a retirarse. Unos pocos se acercaron al atril para seguir conversando con Mainieri.

(*1) Hay una imprecisión en lo expresado por el Jefe de Gobierno, porque solo están protegidos los inmuebles anteriores de 1941 "CATALOGADOS Y SUCESIVOS ANEXOS