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martes, 6 de octubre de 2026

COMUNA 11

LA CUESTIÓN SOCIAL


¿QUIÉN ATIENDE A LAS PERSONAS VULNERABLES EN NUESTROS BARRIOS?


El peligro de criminalizar la pobreza.


6 de septiembre de 2026: Persona durmiendo en el pasaje Padre Vicente Rigoni
Acceso a la Estación Villa del Parque - Ferrocarril San Martín

Desde hace tiempo, las calles de Villa del Parque, Devoto, Villa Santa Rita y Villa General Mitre —al igual que en la gran mayoría de los barrios porteños— muestran una presencia creciente de personas en extrema vulnerabilidad. Algunas forman parte de la red informal de cartoneros que buscan materiales reciclables o comida en los contenedores; otras están en situación de calle directa.

Frente a esta realidad, la respuesta de los residentes no es unánime.

Por un lado, están quienes buscan solidarizarse. En este sector se alinean iglesias y templos de distintos credos, organizaciones sociales y vecinos autoconvocados que se organizan varias veces por semana para ofrecer un plato de comida, abrigo e indumentaria. Incluso existen asociaciones civiles que brindan espacios de ducha e higiene personal en horarios pautados.

Por otro lado, a muchos vecinos los embarga el miedo. Desde ese sentimiento infieren que detrás de esos rostros, de la ropa desgastada y de la fragilidad visible —que en ciertos casos incluye consumos problemáticos o afecciones de salud mental— se solapa un delincuente que ante la menor oportunidad puede atentar contra la integridad física de otros. Ese temor suele magnificarse cuando involucra a niñas, niños y adolescentes que están más desprotegidos frente a una posible agresión.

Aparece así el discurso que desde el sentido común dice: "Es gente que trae el tren, que deambula delinquiendo...", o afirmaciones que sostienen que la mayoría de quienes esperan una Vianda frente a la Parroquia Santa Ana y San Joaquín (Villa del Parque) "están al margen de la ley y vienen de la provincia de Buenos Aires".

Sin embargo, estas percepciones no se sostienen en los datos. El Censo Popular de Personas en Situación de Calle realizado con rigor científico en 2025 determinó que el 45% de los encuestados nació en la Ciudad de Buenos Aires y casi el 60% residió siempre en CABA. Tampoco surge de las estadísticas de la Policía de la Ciudad que la mayoría de los delitos provengan de este sector social.

Aunque las cifras están, no podemos desconocer que nuestros barrios están ubicados en la periferia de la capital y lindantes con la provincia de Buenos Aires. Es así que la línea imaginaria de la avenida General Paz diariamente es traspasada por personas que pueden llegar caminando o en cualquier medio de transporte público (incluyendo el tren) en busca de algún tipo de sustento.

Meses atrás cuando le hicimos un reportaje a Cristina Panzuto, responsable de Cáritas  Santa Ana y San Joaquín y coordinadora de la labor solidaria que lleva adelante la parroquia, nos dijo en relación a los reclamos que se suscitan "Es comprensible que a nuestros vecinos no les guste que pasen estas cosas, a mí tampoco me gusta, pero nosotros no provocamos esta situación. Cáritas lo que tiene que hacer, lo hace. Nosotros atendemos la urgencia, damos de comer." Y argumentó: "Muchos no se dan cuenta que cuando el hambre o la extrema necesidad ataca a una persona, pierde el eje. Nosotros preferimos que vengan a buscar ayuda a la parroquia y no que estén golpeando las puertas de las casas desesperados. Quizás estoy magnificando un poco, pero hay que estar en la suela de los zapatos de esas personas que comen todos los días fideos y arroz".  Aclarando que "...nosotros no somos los causantes de este estado de cosas, somos el último eslabón de la cadena y como tal, damos un paliativo."

En relación al origen de estas personas y su ámbito de residencia Panzuto remarcó "Nosotros atendemos seres humanos, provengan de donde provengan (...) Nosotros no discriminamos." Para cerrar diciendo: "No podemos poner una zanja en la avenida General Paz para que no pasen desde la provincia... Es verdad que hay personas que bajan del tren y vienen a buscar su vianda, será porque `Dios está en todas partes, pero atiende en Buenos Aires'".


Relevamiento de personas en estado de vulnerabilidad en calles, plazas y parques 
realizado por la Policía de la Ciudad en conjunto con la Dirección General de Fiscalización
del Ministerio de Espacio Público en la Comuna 11 el lunes 21 de septiembre de 2026 

¿LLAMAR AL 108 O AL 911?

Resulta comprensible que los vecinos no quieran personas durmiendo en las puertas de sus domicilios ni en las cercanías donde diariamente transitan. Ya sea por temor o por compasión, la comunidad busca una respuesta de las autoridades.

La pregunta clave es a quién recurrir. Quienes entienden que la persona en calle requiere contención e intervención del Estado suelen acudir a la Línea 108 para solicitar refugio y asistencia social. Quienes priorizan una mirada de seguridad suelen llamar al 911.

De allí surgen otros interrogantes centrales: ¿es rol de la Policía de la Ciudad "correr" a las personas en situación de calle? ¿Se están utilizando de forma eficiente los siempre limitados recursos policiales en esta tarea? ¿Alcanza con "invitar a irse" a quienes están en la calle, o esa práctica solo traslada el problema a unas cuadras de distancia?

El problema es complejo y las soluciones no son lineales.

Cómo funciona la Línea 108

La Línea 108 de Atención Social Inmediata funciona las 24 horas recibiendo solicitudes de asistencia para personas o familias en vulnerabilidad social, derivando los casos a profesionales del Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat.

A través de la Red de Atención, los equipos del Gobierno de la Ciudad abordan a las personas en la vía pública para ofrecerles recursos de contención según cada situación. Su menú de gestión cuenta con cuatro opciones principales:

• Opción 1: Reporte de personas en situación de calle en cualquier punto de la Ciudad.

• Opción 2: Atención directa para personas que se encuentran en situación de calle.

• Opción 3: Información y orientación sobre adicciones y consumos problemáticos.

• Opción 4: Contención y asesoramiento sobre derechos de personas embarazadas en situación de vulnerabilidad.


Personas en estado de vulnerabilidad
retiran a diario sus viandas en la
Parroquia Santa Ana y San Joaquín
COMUNA 11: SIN CENTROS DE INCLUSIÓN, LA RESPUESTA DEPENDE DE LAS ONG

La Ciudad dispone de Centros de Inclusión Social (CIS) orientados a albergar a quienes atraviesan emergencias sociales y habitacionales. Estos espacios cubren alojamiento, alimentación e higiene, mientras equipos multidisciplinarios (enfermeros, trabajadores sociales, psicólogos y operadores 24 horas) evalúan a cada persona para facilitar el acceso a documentación, salud integral, talleres de reinserción laboral y actividades culturales o deportivas.

Sin embargo, al revisar el mapa porteño, ninguno de los cuatro barrios de la Comuna 11 cuenta con un Centro de Inclusión Social ni con paradores estatales de contención alimentaria. Sin la labor constante de las organizaciones no gubernamentales y las redes comunitarias, la crisis de estas personas sería aún más gravosa y el vecindario carecería de todo dique de contención.


ENTRE LO DESEABLE Y LO POSIBLE

Lo deseable sería que la crisis social no fuera tan dura. Lo razonable, que la Comuna contara con dispositivos estatales descentralizados para dar respuesta inmediata al desamparo alimentario y habitacional.

Hoy, esa ausencia la suplen cientos de voluntarios. Es el caso emblemático de la Parroquia Santa Ana y San Joaquín, que entrega entre 140 y 160 viandas diarias los 365 días del año gracias al trabajo de más de 80 personas, donaciones de vecinos, aportes de empresas y recursos generados en ferias americanas. Un servicio que no solo atiende a quienes duermen en la calle, sino también a trabajadores y residentes de la zona en situación de precariedad.

Frente a este escenario, no resultaría complejo constituir una Mesa de Diálogo Institucional a nivel comunal que reúna a las autoridades locales, a funcionarios del ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat y a las organizaciones civiles que realizan tareas solidarias en nuestro territorio. Articular un sistema de asistencia coordinado no solo es una deuda social con los más vulnerables, sino la única vía sostenible para velar por la convivencia y la paz social en nuestros barrios.

sábado, 20 de junio de 2026

VILLA DEL PARQUE

PARROQUIA SANTA ANA Y SAN JOAQUÍN



SOSTENER LO IMPORTANTE EN TIEMPOS DE URGENCIA


Desde Cáritas, un grupo de más de 80 voluntarias y voluntarios le hace frente a la crisis cocinando los 365 días del año, acercando comestibles, ropa, calzado, juguetes y artículos de librería a quienes más lo necesitan


La mesa dispuesta para la entrega
de las viandas de un turno
La parroquia Santa Ana y San Joaquín tiene peso propio en Villa del Parque. Más allá de su rol religioso para la comunidad católica, ocupa un lugar clave en lo educativo y lo social, compartiendo el pulso del barrio con otras tantas entidades locales.

Dentro de su órbita, Cáritas se lleva una atención especial por su trabajo diario. Frente a una realidad que golpea duro y no da tregua, el equipo de la sede parroquial asumió un compromiso enorme: garantizar un plato de comida los 365 días del año. Es una movida enorme que la gran mayoría de los vecinos valora y sostiene, aunque, como suele pasar, también genera algunas posturas encontradas.

Para entender cómo sostienen este esfuerzo, nos acercamos una vez más a conversar con Cristina Panzuto, la coordinadora del espacio. El día que nos encontramos el clima no acompañaba para nada; el frío, la lluvia y un cielo colmado de nubes grises daban un paisaje desolador.

Llegamos a las 11 de la mañana, justo en el momento en que empiezan a repartir las viandas. Apenas cruzamos la puerta de la casa parroquial, el ambiente era otro. Adentro se respiraba pura energía: un grupo de voluntarias trabajaba a contrarreloj y con una sincronización admirable.

Mientras unas llenaban las bandejas en la cocina y las acomodaban en una mesa grande, otras se encargaban de llevarlas a los microondas para que salieran calientes. En simultáneo, había colaboradoras calentando pan en los hornitos. Una vez que todo estaba a punto, la encargada de la ventanilla recibía el combo del almuerzo (vianda, pan y una botella de agua) y se lo daba a la gente que esperaba afuera, haciendo fila bajo la tenue lluvia que no paraba de caer.

Esos minutos de espera, mientras Cristina terminaba de trabajar a la par del resto del equipo, nos sirvieron para ver desde adentro la dinámica exacta que repiten cada jornada para asegurarse de que nadie se quede sin comer.

Cuando finalmente terminó con las tareas de la cocina, Cristina se acercó dispuesta a entablar una charlar directa, sin vueltas y con la calidez de siempre.

P: ¿Cómo se vive el día a día?

R: Lo urgente tapa lo importante. Lo importante para nosotros sería poder continuar, como hacíamos antes, dando talleres de microemprendimiento, apoyo escolar, contención emocional, actividades de promoción y asistencia que son centrales para nuestra entidad. Lamentablemente en la actualidad no podemos hacerlo. No tenemos espacio. Toda la casa parroquial está abocada a lo que es Cáritas viandas y ropa para las familias.
La realidad es tan dura que en algunas de las últimas misas el párroco me pidió que diera testimonio y contara lo que estamos haciendo, para que los vecinos conozcan la trastienda de nuestra labor.

P: ¿Que sucede en el interior de la casa parroquial donde ustedes se desempeñan?

R: Actualmente somos más de 80 personas trabajando para Cáritas. Tenemos tres turnos de cocina: lunes, miércoles y viernes. En el grupo de cocina son alrededor de cinco personas cada día. El promedio de entregas diarias son 120 viandas, que se entregan en dos turnos, a las 11 y a las 18 hs, los 365 días del año.

P: ¿Cuántas viandas entregan por persona?

R: A las personas que vienen por ventanilla se les entrega una vianda. No es lo ideal, pero es lo posible. A veces, hay señores que nos piden más porque dicen que tienen hijos, pero como no lo podemos constatar, le entregamos solo a la persona presente.
Después por secretaría atendemos a familias del barrio. Empezaron siendo dos, después cuatro y hoy ya son más de veinte familias que pasan diariamente a buscar la comida.

P: A las familias del barrio también les entregan bolsones de alimentos, ¿no es cierto?

R: Si les damos las dos cosas, viandas y bolsas con artículos. Los bolsones pueden ser mensuales, quincenales, semanales, es a demanda, como surja. Hay familias que no tienen ningún ingreso por falta de previsión, problemas que no pudieron superar o no cuentan con jubilación, son los que están en situaciones límite. A algunos les cortaron la luz y el gas por falta de pago. Otros tampoco tienen agua y se van a bañar a la Parroquia La Candelaria o a Negrito Manuel.

P: Recuerdo que el año pasado tuvimos otra charla similar y nos comentaste que a la mayoría de los vecinos que estaban pasando necesidades se les entregaba bolsones de alimentos, pero no necesitaban viandas y si mi memoria no me falla, la cantidad de familias que acudían a este tipo de ayuda era sensiblemente menor.

R: Actualmente son más de veinte familias. También vienen algunos empleados de comercios y obras en construcción cercanas. De esta manera se ahorran $5000 o $6.000, comen un plato caliente y ese ahorro les significa llevar unos pesos más a sus hogares. Nosotros no preguntamos. Se les da de comer a todos.

P: ¿Por qué algunos reciben las viandas por ventanilla y otros por secretaría?

R: Porque los vecinos del barrio que vienen a retirar su alimento son personas que no están acostumbradas a tener que recibir este tipo de ayudas. Muchas de quienes retiran las viandas por ventanilla están en situación de extrema vulnerabilidad, algunos muy ansiosos y apurados, tienen otras normas de conducta y costumbres. Eso genera situaciones que pueden resultar violentas para nuestros vecinos.
Por otro lado, como solemos visitar el domicilio de los residentes de la zona y hacer una evaluación, sabemos cómo está compuesto el grupo familiar y las necesidades que atraviesan. A ellos se les entregan viandas para todo el grupo familiar. Si viene un matrimonio se les da cuatro viandas por día. Si tienen chicos, se les da dos por día por cada integrante. Aparte se les da pan y facturas de las panaderías del barrio que nos donan: La Nueva Muguet, La Aldea, Las Buenas Artes y la fábrica de churros El Topo.

P: ¿Qué contienen los bolsones de alimentos?

Según la cantidad de integrantes de cada grupo familiar, vamos armando las bolsas.
Normalmente están compuestas con 12 o 14 artículos: aceite, arroz, azúcar, fideos, latas de atún, arvejas, jardineras, duraznos, salsa de tomate, calditos para sopas, jugos, té, mate cocido, leche, mate cocidos, huevos.

P: ¿Qué contienen las viandas?

R: Tratamos que nunca falten las proteínas (carne o pollo). Un comerciante de la zona nos dona fiambres y embutidos, también lo ponemos. Con el queso hacemos pizzetas. Hay vecinos que nos traen carne picada y coditos de pollo. No ponemos las alitas enteras porque la comida resulta muy grasosa y poco nutritiva.
Estamos muy agradecidos, la gente es muy generosa. Así como hay algunos que se enojan con nosotros, no tantos, pero los hay, otros son inmensamente solidarios.

Algunas de las voluntarias con más años de trayectoria

P: Quiénes no están de acuerdo, ¿qué reclaman?

En general dicen que afean, ensucian…
Nuestros equipos entre turnos, sale a ver cómo está el atrio de la parroquia y de ser necesario limpian tanto nuestra vereda como la vereda de enfrente.
Es cierto, a veces puede quedar sucio y en algunas oportunidades hemos encontrado viandas vacías tiradas en la esquina. Es comprensible que a nuestros vecinos no les guste que pasen estas cosas, a mí tampoco me gusta, pero nosotros no provocamos esta situación. Cáritas lo que tiene que hacer, lo hace. Nosotros atendemos la urgencia, damos de comer.
Muchos no se dan cuenta que cuando el hambre o la extrema necesidad ataca a una persona, pierde el eje. Nosotros preferimos que vengan a buscar ayuda a la parroquia y no que estén golpeando las puertas de las casas desesperados. Quizás estoy magnificando un poco, pero hay que estar en la suela de los zapatos de esas personas que comen todos los días fideos y arroz.
Como te decía antes, nosotros no somos los causantes de este estado de cosas, somos el último eslabón de la cadena y como tal, damos un paliativo.
Para ser sincera, preferiría estar haciendo otra cosa, enseñando oficios, dando cursos, pero no podemos…

P: Algunos aducen, incluso autoridades, que el problema es que quienes se acercan a pedir provienen de la provincia de Buenos Aires. Este argumento también está internalizado en vecinos que entienden que se está ayudando a individuos que bajan del tren.

R: Nosotros atendemos seres humanos, provengan de donde provengan. Nuestra Constitución en su preámbulo dice que nuestro país abraza “a todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino”. Nosotros no discriminamos.
No podemos poner una zanja en la avenida General Paz para que no pasen desde la provincia, como alguna vez me han sugerido. Es verdad que hay personas que bajan del tren y vienen a buscar su vianda, será porque “Dios está en todas partes, pero atiende en Buenos Aires”.
Yo me pregunto, a los vecinos que les molesta la vianda tirada en la vereda, que comparto que no está bien, ¿no se indignan con los residentes que arrojan a la calle a cualquier hora del día y de manera indiscriminada cocinas, muebles, colchones, dejan ropa colgada en los contenedores para que las personas humildes se las lleven? Me parece que hay muchas cuestiones de convivencia social que debemos revisar y no todo es culpa de quienes tienen necesidades extremas, todos compartimos cierta responsabilidad.

P: ¿Cómo te afecta en lo personal esta situación?

R: Si me preguntás si los residentes de la capital tienen razón de estar molestos por este estado de situación, no dudo en que tienen razón, pero el origen de este mal no somos nosotros, quizás nuestra tarea lo deja más expuesto.
Desde Cáritas colaboro a diario para defender y proteger a la población que está en riesgo, pero al mismo tiempo comprendo y no descuido a mis vecinos, porque formo parte de esta comunidad, vivo aquí y cada noche cuando termino mis tareas me voy a mi casa que está a pocas cuadras.
La situación para las personas que recurren a nosotros es muy difícil y se está volviendo crónica. Tratemos de ver con empatía lo que está pasando. Todos somos hermanos.

P: ¿Cómo obtienen los fondos para solventar esta inmensa tarea?

R: Con recursos propios, no recibimos subsidios de nadie. Nosotros generamos el dinero para solventar todo. Por eso hacemos las ferias americanas con todo lo que dona la comunidad de Villa del Parque que comprende nuestra misión.
Hace 37 años que pertenezco a Cáritas, siempre hubo necesidades, solo que ahora es inédito.
Debemos comprender que quienes hoy están recibiendo nuestra ayuda son nuestros hermanos, no son vagos. No todos contamos con la misma estructura mental, partimos del mismo lugar o tuvimos las mismas oportunidades. Por otro lado, hay personas que tienen deterioros cognitivos, cansancio y ciertas incapacidades.
A quienes estamos incluidos en el sistema nos resulta fácil tildar de “vagos” a aquellos que están en situación de calle, nos cuesta percibir las dificultades que atraviesan.
Te cuento un caso: un chico al que le habíamos conseguido trabajo. El día anterior a que se incorporara le dimos ropa y pudo ir a bañarse a una parroquia cercana, pero como duerme en la calle, a la noche le robaron las zapatillas y al día siguiente no pudo presentarse.
Pregunto, ¿Cómo hace una persona en situación de calle para acudir a un baño, para higienizarse diariamente, mantener un buen estado de salud?, ¿Realmente creemos que una persona que no está limpia, que le faltan los dientes, que anda acarreando todas sus pertenencias de un lado para otro le va a resultar sencillo conseguir trabajo? Es muy complejo.

P: ¿Qué mensaje te gustaría transmitir a nuestros vecinos?

R: Nosotros atendemos a los más necesitados porque creemos firmemente que hay que amar al prójimo como a nosotros mismos. Estamos convencidos de lo que hacemos.
Si pudiéramos les daríamos de comer en la casa parroquial, que es una de las cosas que nos piden, para que no estén en la calle. No podemos. Es imposible porque todos los salones están ocupados con las actividades de cocina, de clasificación de ropa (calzados, útiles, todo tipo de indumentaria), armarios con alimentos …
Antes dábamos la merienda a los más necesitados en el salón del fondo. Pero la situación cambió radicalmente. No podemos hacer ingresar a 70 personas en cada turno, la población nos desborda.
Por otro lado, la parroquia no es solo Cáritas, acá funcionan más de 35 instituciones, como ser Adultos Mayores, Legión de María, Corazón de Jesús…. Todas ellas necesitan espacios.
Sabemos que no está bueno dar la vianda, que la persona se vaya y coma en la calle, pero es lo que está a nuestro alcance, paliar el hambre.
Ojalá nosotros en algún momento podamos volver a hacer las tareas que habitualmente hacíamos en Cáritas y nadie más necesite que le alcancen un plato de comida.

P: ¿Entregan medicamentos?

R: No, nosotros no damos medicamentos. Hay parroquias que tienen dispensario, como Santa Rita, San Rafael, Soledad de María, San Cayetano. Con receta de hospital o PAMI les entregan gratis los medicamentos a quienes se presenten.

Silvia colabora hace 5 años
en Cáritas y es una de las
responsables de organizar
la ropa
P: ¿Quisieras agregar algo más?

R: Nosotros desde Cáritas podemos llevar adelante esta misión porque tenemos la casa dispuesta y abierta para trabajar gracias a la cabeza de nuestra comunidad. Su compromiso pastoral y social, nos permite llevar adelante esta labor.
También estamos súper agradecidos con los chicos del colegio y la parroquia, un grupo maravilloso siempre dispuestos a darnos una mano.
Y seguimos contando con la figura de “probation”. Ellos ayudan con los traslados para hacer entregas a otras parroquias con las que también colaboramos.

P: Quienes quieran sumarse, ¿cómo tienen que hacer?

R: Pueden acercarse lunes, miércoles y viernes, a partir de las 8,30 y hasta las 19hs, me ven a mí. El único requisito es amar al otro, tener buena voluntad y disponibilidad horaria.
Los invito a todos a que vengan y vean.


P: ¿Este mes es la colecta anual de Cáritas, no es cierto?

R: Si, pueden depositar las donaciones en sobre o en la alcancía de la parroquia. Los flyers y folletos tienen un QR para escanear la cuenta, pero esos aportes van directo a Cáritas central. Las donaciones que dejan en nuestra parroquia las podemos administrar nosotros, el 33% queda en casa y el resto va a Cáritas central y Cáritas Argentina.

miércoles, 21 de octubre de 2020

EDUCATIVAS Y CULTURALES

ACCIÓN SOCIAL


CONOCIMIENTO SOLIDARIO PARA AYUDAR A LOS QUE ESTÁN EN LA PRIMERA LÍNEA


Historiadores de reconocida trayectoria se unen para dar un ciclo de charlas a beneficio de las cooperadoras de Hospitales públicos de la ciudad.



Buscando aportar un pequeño granito de arena a quienes combaten la Pandemia en primera línea, organizando un ciclo de charlas sobre la historia de los barrios porteños a beneficio de hospitales públicos a elección de cada historiador.
De la iniciativa de las profesoras de italiano Nora Sforza y Valeria De Agostini, que dieron dos conferencias a beneficio del Hospital Zubizarreta, surgió la idea de este ciclo de charlas a beneficio de las Cooperadoras de los hospitales públicos.
Organizado por Susana Costa, se está preparando un segundo ciclo con nuevos barrios porteños.

Hemos completado el primer ciclo de charlas en el cual escuchamos la historia de los Orígenes de Buenos Aires, Villa Devoto, Liniers, Villa Del Parque, Agronomia, Floresta, Parque de los Patricios y Parque Chacabuco . Queremos llegar a los vecinos de la ciudad, para que puedan conocer el origen de su barrio mientras están colaborando con Cooperadoras de hospitales públicos.

Próximas reuniones

27 de octubre - Lic. Susana Gesualdi. Visita virtual al Cementerio de la Recoleta. A beneficio del Hospital Zubizarreta.

3 de noviembre - Prof. Arnaldo I. Miranda Tumbarello.  Himno Nacional Argentino. A beneficio del Hospital Zubizarreta.

10 de noviembre - Lic. Susana Costa y DG Noemí Lilian Salva. Buenos Aires Italiana Barrios con impronta peninsular. A beneficio del Hospital Zubizarreta.

El costo de cada conferencia es de $250. La organización, el cobro del arancel y la transferencia a las Cooperadoras de los hospitales será gestionado por la Sociedad Friulana.

Ciclo de 7 conferencias, abonando el ciclo completo, una conferencia bonificada!

Informes e inscripción: friulanabuenosaires@fogolares.org o a través de la web SOCIEDAD FRIULANA llenando el formulario de registro.