sábado, 20 de junio de 2026

VILLA DEL PARQUE

PARROQUIA SANTA ANA Y SAN JOAQUÍN



SOSTENER LO IMPORTANTE EN TIEMPOS DE URGENCIA


Desde Cáritas, un grupo de más de 80 voluntarias y voluntarios le hace frente a la crisis cocinando los 365 días del año, acercando comestibles, ropa, calzado, juguetes y artículos de librería a quienes más lo necesitan


La mesa dispuesta para la entrega
de las viandas de un turno
La parroquia Santa Ana y San Joaquín tiene peso propio en Villa del Parque. Más allá de su rol religioso para la comunidad católica, ocupa un lugar clave en lo educativo y lo social, compartiendo el pulso del barrio con otras tantas entidades locales.

Dentro de su órbita, Cáritas se lleva una atención especial por su trabajo diario. Frente a una realidad que golpea duro y no da tregua, el equipo de la sede parroquial asumió un compromiso enorme: garantizar un plato de comida los 365 días del año. Es una movida enorme que la gran mayoría de los vecinos valora y sostiene, aunque, como suele pasar, también genera algunas posturas encontradas.

Para entender cómo sostienen este esfuerzo, nos acercamos una vez más a conversar con Cristina Panzuto, la coordinadora del espacio. El día que nos encontramos el clima no acompañaba para nada; el frío, la lluvia y un cielo colmado de nubes grises daban un paisaje desolador.

Llegamos a las 11 de la mañana, justo en el momento en que empiezan a repartir las viandas. Apenas cruzamos la puerta de la casa parroquial, el ambiente era otro. Adentro se respiraba pura energía: un grupo de voluntarias trabajaba a contrarreloj y con una sincronización admirable.

Mientras unas llenaban las bandejas en la cocina y las acomodaban en una mesa grande, otras se encargaban de llevarlas a los microondas para que salieran calientes. En simultáneo, había colaboradoras calentando pan en los hornitos. Una vez que todo estaba a punto, la encargada de la ventanilla recibía el combo del almuerzo (vianda, pan y una botella de agua) y se lo daba a la gente que esperaba afuera, haciendo fila bajo la tenue lluvia que no paraba de caer.

Esos minutos de espera, mientras Cristina terminaba de trabajar a la par del resto del equipo, nos sirvieron para ver desde adentro la dinámica exacta que repiten cada jornada para asegurarse de que nadie se quede sin comer.

Cuando finalmente terminó con las tareas de la cocina, Cristina se acercó dispuesta a entablar una charlar directa, sin vueltas y con la calidez de siempre.

P: ¿Cómo se vive el día a día?

R: Lo urgente tapa lo importante. Lo importante para nosotros sería poder continuar, como hacíamos antes, dando talleres de microemprendimiento, apoyo escolar, contención emocional, actividades de promoción y asistencia que son centrales para nuestra entidad. Lamentablemente en la actualidad no podemos hacerlo. No tenemos espacio. Toda la casa parroquial está abocada a lo que es Cáritas viandas y ropa para las familias.
La realidad es tan dura que en algunas de las últimas misas el párroco me pidió que diera testimonio y contara lo que estamos haciendo, para que los vecinos conozcan la trastienda de nuestra labor.

P: ¿Que sucede en el interior de la casa parroquial donde ustedes se desempeñan?

R: Actualmente somos más de 80 personas trabajando para Cáritas. Tenemos tres turnos de cocina: lunes, miércoles y viernes. En el grupo de cocina son alrededor de cinco personas cada día. El promedio de entregas diarias son 120 viandas, que se entregan en dos turnos, a las 11 y a las 18 hs, los 365 días del año.

P: ¿Cuántas viandas entregan por persona?

R: A las personas que vienen por ventanilla se les entrega una vianda. No es lo ideal, pero es lo posible. A veces, hay señores que nos piden más porque dicen que tienen hijos, pero como no lo podemos constatar, le entregamos solo a la persona presente.
Después por secretaría atendemos a familias del barrio. Empezaron siendo dos, después cuatro y hoy ya son más de veinte familias que pasan diariamente a buscar la comida.

P: A las familias del barrio también les entregan bolsones de alimentos, ¿no es cierto?

R: Si les damos las dos cosas, viandas y bolsas con artículos. Los bolsones pueden ser mensuales, quincenales, semanales, es a demanda, como surja. Hay familias que no tienen ningún ingreso por falta de previsión, problemas que no pudieron superar o no cuentan con jubilación, son los que están en situaciones límite. A algunos les cortaron la luz y el gas por falta de pago. Otros tampoco tienen agua y se van a bañar a la Parroquia La Candelaria o a Negrito Manuel.

P: Recuerdo que el año pasado tuvimos otra charla similar y nos comentaste que a la mayoría de los vecinos que estaban pasando necesidades se les entregaba bolsones de alimentos, pero no necesitaban viandas y si mi memoria no me falla, la cantidad de familias que acudían a este tipo de ayuda era sensiblemente menor.

R: Actualmente son más de veinte familias. También vienen algunos empleados de comercios y obras en construcción cercanas. De esta manera se ahorran $5000 o $6.000, comen un plato caliente y ese ahorro les significa llevar unos pesos más a sus hogares. Nosotros no preguntamos. Se les da de comer a todos.

P: ¿Por qué algunos reciben las viandas por ventanilla y otros por secretaría?

R: Porque los vecinos del barrio que vienen a retirar su alimento son personas que no están acostumbradas a tener que recibir este tipo de ayudas. Muchas de quienes retiran las viandas por ventanilla están en situación de extrema vulnerabilidad, algunos muy ansiosos y apurados, tienen otras normas de conducta y costumbres. Eso genera situaciones que pueden resultar violentas para nuestros vecinos.
Por otro lado, como solemos visitar el domicilio de los residentes de la zona y hacer una evaluación, sabemos cómo está compuesto el grupo familiar y las necesidades que atraviesan. A ellos se les entregan viandas para todo el grupo familiar. Si viene un matrimonio se les da cuatro viandas por día. Si tienen chicos, se les da dos por día por cada integrante. Aparte se les da pan y facturas de las panaderías del barrio que nos donan: La Nueva Muguet, La Aldea, Las Buenas Artes y la fábrica de churros El Topo.

P: ¿Qué contienen los bolsones de alimentos?

Según la cantidad de integrantes de cada grupo familiar, vamos armando las bolsas.
Normalmente están compuestas con 12 o 14 artículos: aceite, arroz, azúcar, fideos, latas de atún, arvejas, jardineras, duraznos, salsa de tomate, calditos para sopas, jugos, té, mate cocido, leche, mate cocidos, huevos.

P: ¿Qué contienen las viandas?

R: Tratamos que nunca falten las proteínas (carne o pollo). Un comerciante de la zona nos dona fiambres y embutidos, también lo ponemos. Con el queso hacemos pizzetas. Hay vecinos que nos traen carne picada y coditos de pollo. No ponemos las alitas enteras porque la comida resulta muy grasosa y poco nutritiva.
Estamos muy agradecidos, la gente es muy generosa. Así como hay algunos que se enojan con nosotros, no tantos, pero los hay, otros son inmensamente solidarios.

Algunas de las voluntarias con más años de trayectoria

P: Quiénes no están de acuerdo, ¿qué reclaman?

En general dicen que afean, ensucian…
Nuestros equipos entre turnos, sale a ver cómo está el atrio de la parroquia y de ser necesario limpian tanto nuestra vereda como la vereda de enfrente.
Es cierto, a veces puede quedar sucio y en algunas oportunidades hemos encontrado viandas vacías tiradas en la esquina. Es comprensible que a nuestros vecinos no les guste que pasen estas cosas, a mí tampoco me gusta, pero nosotros no provocamos esta situación. Cáritas lo que tiene que hacer, lo hace. Nosotros atendemos la urgencia, damos de comer.
Muchos no se dan cuenta que cuando el hambre o la extrema necesidad ataca a una persona, pierde el eje. Nosotros preferimos que vengan a buscar ayuda a la parroquia y no que estén golpeando las puertas de las casas desesperados. Quizás estoy magnificando un poco, pero hay que estar en la suela de los zapatos de esas personas que comen todos los días fideos y arroz.
Como te decía antes, nosotros no somos los causantes de este estado de cosas, somos el último eslabón de la cadena y como tal, damos un paliativo.
Para ser sincera, preferiría estar haciendo otra cosa, enseñando oficios, dando cursos, pero no podemos…

P: Algunos aducen, incluso autoridades, que el problema es que quienes se acercan a pedir provienen de la provincia de Buenos Aires. Este argumento también está internalizado en vecinos que entienden que se está ayudando a individuos que bajan del tren.

R: Nosotros atendemos seres humanos, provengan de donde provengan. Nuestra Constitución en su preámbulo dice que nuestro país abraza “a todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino”. Nosotros no discriminamos.
No podemos poner una zanja en la avenida General Paz para que no pasen desde la provincia, como alguna vez me han sugerido. Es verdad que hay personas que bajan del tren y vienen a buscar su vianda, será porque “Dios está en todas partes, pero atiende en Buenos Aires”.
Yo me pregunto, a los vecinos que les molesta la vianda tirada en la vereda, que comparto que no está bien, ¿no se indignan con los residentes que arrojan a la calle a cualquier hora del día y de manera indiscriminada cocinas, muebles, colchones, dejan ropa colgada en los contenedores para que las personas humildes se las lleven? Me parece que hay muchas cuestiones de convivencia social que debemos revisar y no todo es culpa de quienes tienen necesidades extremas, todos compartimos cierta responsabilidad.

P: ¿Cómo te afecta en lo personal esta situación?

R: Si me preguntás si los residentes de la capital tienen razón de estar molestos por este estado de situación, no dudo en que tienen razón, pero el origen de este mal no somos nosotros, quizás nuestra tarea lo deja más expuesto.
Desde Cáritas colaboro a diario para defender y proteger a la población que está en riesgo, pero al mismo tiempo comprendo y no descuido a mis vecinos, porque formo parte de esta comunidad, vivo aquí y cada noche cuando termino mis tareas me voy a mi casa que está a pocas cuadras.
La situación para las personas que recurren a nosotros es muy difícil y se está volviendo crónica. Tratemos de ver con empatía lo que está pasando. Todos somos hermanos.

P: ¿Cómo obtienen los fondos para solventar esta inmensa tarea?

R: Con recursos propios, no recibimos subsidios de nadie. Nosotros generamos el dinero para solventar todo. Por eso hacemos las ferias americanas con todo lo que dona la comunidad de Villa del Parque que comprende nuestra misión.
Hace 37 años que pertenezco a Cáritas, siempre hubo necesidades, solo que ahora es inédito.
Debemos comprender que quienes hoy están recibiendo nuestra ayuda son nuestros hermanos, no son vagos. No todos contamos con la misma estructura mental, partimos del mismo lugar o tuvimos las mismas oportunidades. Por otro lado, hay personas que tienen deterioros cognitivos, cansancio y ciertas incapacidades.
A quienes estamos incluidos en el sistema nos resulta fácil tildar de “vagos” a aquellos que están en situación de calle, nos cuesta percibir las dificultades que atraviesan.
Te cuento un caso: un chico al que le habíamos conseguido trabajo. El día anterior a que se incorporara le dimos ropa y pudo ir a bañarse a una parroquia cercana, pero como duerme en la calle, a la noche le robaron las zapatillas y al día siguiente no pudo presentarse.
Pregunto, ¿Cómo hace una persona en situación de calle para acudir a un baño, para higienizarse diariamente, mantener un buen estado de salud?, ¿Realmente creemos que una persona que no está limpia, que le faltan los dientes, que anda acarreando todas sus pertenencias de un lado para otro le va a resultar sencillo conseguir trabajo? Es muy complejo.

P: ¿Qué mensaje te gustaría transmitir a nuestros vecinos?

R: Nosotros atendemos a los más necesitados porque creemos firmemente que hay que amar al prójimo como a nosotros mismos. Estamos convencidos de lo que hacemos.
Si pudiéramos les daríamos de comer en la casa parroquial, que es una de las cosas que nos piden, para que no estén en la calle. No podemos. Es imposible porque todos los salones están ocupados con las actividades de cocina, de clasificación de ropa (calzados, útiles, todo tipo de indumentaria), armarios con alimentos …
Antes dábamos la merienda a los más necesitados en el salón del fondo. Pero la situación cambió radicalmente. No podemos hacer ingresar a 70 personas en cada turno, la población nos desborda.
Por otro lado, la parroquia no es solo Cáritas, acá funcionan más de 35 instituciones, como ser Adultos Mayores, Legión de María, Corazón de Jesús…. Todas ellas necesitan espacios.
Sabemos que no está bueno dar la vianda, que la persona se vaya y coma en la calle, pero es lo que está a nuestro alcance, paliar el hambre.
Ojalá nosotros en algún momento podamos volver a hacer las tareas que habitualmente hacíamos en Cáritas y nadie más necesite que le alcancen un plato de comida.

P: ¿Entregan medicamentos?

R: No, nosotros no damos medicamentos. Hay parroquias que tienen dispensario, como Santa Rita, San Rafael, Soledad de María, San Cayetano. Con receta de hospital o PAMI les entregan gratis los medicamentos a quienes se presenten.

Silvia colabora hace 5 años
en Cáritas y es una de las
responsables de organizar
la ropa
P: ¿Quisieras agregar algo más?

R: Nosotros desde Cáritas podemos llevar adelante esta misión porque tenemos la casa dispuesta y abierta para trabajar gracias a la cabeza de nuestra comunidad. Su compromiso pastoral y social, nos permite llevar adelante esta labor.
También estamos súper agradecidos con los chicos del colegio y la parroquia, un grupo maravilloso siempre dispuestos a darnos una mano.
Y seguimos contando con la figura deprobation”. Ellos ayudan con los traslados para hacer entregas a otras parroquias con las que también colaboramos.

P: Quienes quieran sumarse, ¿cómo tienen que hacer?

R: Pueden acercarse lunes, miércoles y viernes, a partir de las 8,30 y hasta las 19hs, me ven a mí. El único requisito es amar al otro, tener buena voluntad y disponibilidad horaria.
Los invito a todos a que vengan y vean.


P: ¿Este mes es la colecta anual de Cáritas, no es cierto?

R: Si, pueden depositar las donaciones en sobre o en la alcancía de la parroquia. Los flyers y folletos tienen un QR para escanear la cuenta, pero esos aportes van directo a Cáritas central. Las donaciones que dejan en nuestra parroquia las podemos administrar nosotros, el 33% queda en casa y el resto va a Cáritas central y Cáritas Argentina.

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