RELEVAMIENTOS
CENTROS COMERCIALES A CIELO ABIERTO
Mapa de la desocupación de locales.
El enfriamiento de la actividad económica no es parejo. Mientras hay zonas donde aumentaron los locales vacíos, otras logran sostener niveles aceptables de demanda de alquileres y facturación.
El centro comercial de Villa del Parque es uno de los que resiste, manteniéndose por encima del promedio de otros centros comerciales, aunque no está exento del alto índice de rotación de emprendimientos.
Ventas del día del padre.
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| Cuenca y Nogoyá, el corazón del centro comercial de Villa del Parque |
Un reciente informe del Instituto de Estadísticas y Censos de la Ciudad de Buenos Aires determinó que durante el primer cuatrimestre de 2026 la ocupación de espacios comerciales cayó al 90%. Esta cifra representa el indicador más bajo registrado en los últimos cuatro años, evidenciando una baja interanual de 1,6 puntos porcentuales frente al mismo período de 2025, cuando la ocupación alcanzaba el 91,6%.
Del total de 12.896 locales comerciales evaluados en 48 ejes de la Capital, 11.605 se encontraban operativos, marcando una contracción que golpeó a doce de las quince comunas porteñas.
Los datos muestran que la ocupación de locales comerciales retrocedió por tercer año consecutivo y ya toca su peor nivel desde 2022.
La actividad comercial en las calles de la Ciudad de Buenos Aires atraviesa una fuerte transformación impulsada por una marcada dispersión en el consumo. Las persianas bajas en distintas zonas comerciales volvieron a convertirse en un reflejo directo de las dificultades que afrontan los comercios minoristas para sostener sus estructuras de costos, lo que altera la fisonomía habitual de varias áreas comerciales a cielo abierto.
El escenario actual exhibe un contraste pronunciado entre corredores tradicionales que logran mantenerse porque encuentran parámetros aceptables de rentabilidad y zonas residenciales que sufren el impacto de la desocupación de inmuebles comerciales.
Como exhiben los datos oficiales, el retroceso sostenido en los niveles de ocupación de inmuebles comerciales, consolida una tendencia que genera preocupación en el sector de la pequeña y mediana empresa por el enfriamiento de la actividad económica en el sector minorista.
LAS ZONAS CON MÁS LOCALES DESOCUPADOS
El informe del ente estadístico porteño expone una realidad muy heterogénea entre los distintos centros comerciales a cielo abierto de la Ciudad.
En términos comunales, las áreas geográficas que comprenden a Chacarita y Villa Crespo encabezan los índices de desocupación con un 13,5% de sus locales cerrados. Muy cerca se posicionó el eje conformado por los barrios de Retiro y San Nicolás, con una tasa de vacancia de locales comerciales de 13,2%.
Otros centros comerciales afectados también fueron:
Parque Avellaneda en el tope, con 22 locales vacíos por cada 100 relevados y en la tradicional calle Lavalle a cantidad de locales desocupados asciende al 20%.
No menos preocupante son otros ejes comerciales consolidados como las avenidas Córdoba y Scalabrini Ortiz, Warnes dedicado históricamente a la venta de repuestos de automotor, la calle Defensa en San Telmo y la avenida Riestra.
El panorama es mucho más alentador en barrios donde los residentes ostentan un poder adquisitivo que les permite mantener niveles de consumo más estables.
Es así como Caballito -que ostenta junto con Palermo, la particularidad de ser uno de los barrios con más alta densidad poblacional, haciéndolo coincidir los límites barriales con la jurisdicción comunal (+200.000 habitantes)-, se afianzó como uno de los polos comerciales más fuerte de la Ciudad, alcanzando la tasa de ocupación más alta: 96,2%.
Zonas como la nuestra, Villa Devoto, Villa del Parque muestran un desempeño favorable con registros que se mantuvieron por encima de la media: 93% de locales en funcionamiento. Sin embargo, muy lejos quedaron las épocas de plena ocupación, listas de espera y el cobro de “llaves de fondo de comercio” que aseguraban altos volúmenes de venta. Otro factor no menor que se da especialmente en el polo comercial de Villa del Parque es que los locales si bien están ocupados, se registra un alto índice de rotación de emprendimientos, algunos duran lo que dura un contrato y otros incluso deciden abandonar antes, cuando observan que no cubren sus expectativas ó no alcanzan índices de rentabilidad que necesitan para seguir funcionando, es cuando deciden cerrar o migrar a hacia otros rumbos.
Algo parecido sucede en el área de Once (Balvanera), donde se destaca el dinamismo del cruce de las avenidas Corrientes y Pueyrredón, que exhibe un nivel de ocupación casi total del 97%.
Los centros comerciales de la avenida Alberdi orientado a materiales de la construcción, siguen siendo los más elegidos y es otro refugio donde el comercio minorista sigue manteniendo su fortaleza.
DÍA DEL PADRE:
VENTAS EN CAÍDA POR CUARTO AÑO CONSECUTIVO
Según un informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), que representa al empresariado local, el día del padre dejó un saldo comercial con una ligera caída interanual, las ventas retrocedieron en promedio 0,3% interanual a precios constantes, marcando así el cuarto año consecutivo de contracción en esta festividad
Sobre un total de 189 negocios relevados, la cifra de este año se suma a las bajas del 1,7% en 2025 y del 10,2% en 2024, ratificando una recesión persistente en el consumo.
El ticket promedio fue de $78.986 y hay que considerar que más del 80% de los comercios realizaron promociones especiales para incentivar sus ventas.
A la hora de analizar rubro por rubro, la cámara empresaria resalta que no todos los rubros corrieron la misma suerte. Entre los que tuvieron saldo positivo, se cuentan librerías e Indumentaria, que anotaron un avance del 2,1% en la comparación interanual, seguidas por Electrodomésticos (0,8%) y Calzado y marroquinería (0,4%).
En el otro extremo estuvieron equipos periféricos, accesorios y celulares que tuvo un desplome del 6,1%, mientras que Cosméticos y perfumería retrocedió un 3,8%. Se considera que estos sectores pueden estar afectados por la migración de compras a las plataformas digitales y la competencia de productos importados.
De todas maneras, el dato clave es que primó la precaución generalizada de los compradores, que eligieron artículos más económicos y apelar a las ofertas para resguardar los resentidos bolsillos familiares.
Las estrategias comerciales se centraron en financiación con tarjetas de crédito y descuentos por pagos en efectivo o transferencia.



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