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miércoles, 21 de enero de 2026

EDITORIALES

NOTA DE TAPA


BUENOS AIRES
En clave 2026

La necesidad de hallar más puntos de contacto entre la planificación de la gestión y las demandas ciudadanas. El desafío de profundizar la democracia participativa.


Escribe: Lic. MÓNICA RODRÍGUEZ. Dirección



La Carta Magna de nuestra ciudad que este año cumple 30 años de existencia, establece en su artículo primero que Buenos Aires se organiza como una democracia participativa. Sin embargo, ese primer principio no ha pasado de la letra de molde en muchos aspectos y nunca fue implementado realmente.

El 2025, una vez más dejó en evidencia que hay una brecha que separa a la gestión de las necesidades reales que viven día a día los vecinos en sus barrios. Bajo el ritmo frenético de las elecciones de medio término, la dirigencia política se sumergió -como ya es costumbre en nuestra democracia- en disputas de poder inmediatas, postergando la construcción de políticas de fondo. Esta desconexión se reflejó en una Legislatura que sesionó apenas cinco veces en todo el año. Sin embargo, entre esos escasos encuentros surgió una definición meridiana: la aprobación del Presupuesto 2026, una especie de GPS que nos muestra cuáles serán las áreas donde el gobierno pondrá sus prioridades.

Y por supuesto, las elecciones cambiaron el escenario político, hubo ganadores y perdedores. Por lo pronto, la legislatura, que renovó el cincuenta por ciento de las bancas, vio modificada la composición de las fuerzas que la componen. Tras el resquebrajamiento de la coalición "Vamos por Más", Fuerza por Buenos Aires integrada por diversas facciones peronistas y partidos aliados se transformó después de muchos años en la primera minoría con 20 diputados, seguidos por la Libertad Avanza con 13, "Vamos por Más" con 11, Confianza y Desarrollo liderado por Horacio Rodríguez Larreta con 8, Ciudadanos Unidos (UCR Evolución) con 5, y cuatro bloques unipersonales: republicanos Unidos, Transformación, FIT-PO y PTS/Frente de Izquierda. En el futuro inmediato parece haberse perdido la mayoría automática que el oficialismo otrora ostentó y se abre un escenario en el que avanzarán aquellas iniciativas que logren consensos a partir de negociaciones y acuerdos.

Pero antes que asumieran los nuevos diputados, quedó sancionado el Presupuesto 2026 dejando algunas cosas en claro, entre ellas cuáles serán las áreas prioritarias que recibirán mayor asignación.

Una buena noticia es que se ha privilegiado la educación otorgándole un 20% de la partida presupuestaria en el marco de la reforma estructural que se está realizando mediante el plan "Buenos Aires Aprende". Sin embargo, en esta área el 2025 no nos dejó libres de preocupaciones, particularmente por las 200 aulas menos que habrá en las escuelas públicas de gestión estatal de la ciudad - entre el nivel inicial, primario y secundario-, cuando comience el nuevo ciclo lectivo. El ministerio se ocupó de justificar que esta decisión se apoya en la caída sustantiva de la tasa de natalidad. Pero hay expertos que ponen en duda el acierto de la medida y afirman que debería haberse sometido a un análisis más exhaustivo, toda vez que es una oportunidad para elevar la calidad de enseñanza en contextos que son totalmente distintos a los de décadas atrás. Y en este sentido se preguntan ¿Se puede seguir sosteniendo las mismas reglas de hace 30 años cuando se establecieron los pisos mínimos de 16 alumnos por aula? Hay quienes lo ponen en duda ante la imperiosa necesidad de incorporar múltiples saberes al ritmo de la evolución de la tecnología y de la inteligencia artificial particularmente. Y ponen un ejemplo, en Finlandia, los maestros se dieron cuenta de la importancia que tiene enseñarles a los chicos desde muy pequeños a distinguir entre material falso generado con inteligencia artificial y contenidos reales, para eso les otorgan herramientas acordes a cada edad que les permite a los niños y adolescentes estar alertas y poder diferenciarlos. Otro aspecto no menor es que hoy se pondera la inclusión de niños y adolescentes con distintos tipos de neurodivergencias, discapacidades y problemáticas sociales. Las poblaciones escolares son cada vez más heterogéneas. Esto implica la necesidad de enfoques más personalizados sobre cada estudiante, debiendo adecuar los contenidos de manera casi individual, a diferencia de lo que sucedía en otras épocas donde los alumnos la única opción que tenían era ser capaces de seguir el ritmo del docente para no quedarse atrás.

El área de salud es la segunda más beneficiada a la hora de recibir recursos en 2026. Ya en 2025 se notaron sustantivas mejoras en los centros de salud que dependen del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, tanto en infraestructura, equipamiento y políticas de prevención. Particularmente en la Comuna 11, se inauguró el CeSAC 50 (Avenida Lastra 4180), respondiendo a una larga demanda vecinal. Y el hospital Zubizarreta, que acaba de cumplir 90 años de existencia, está siendo reacondicionado en varias especialidades y en breve comenzará la construcción del nuevo edificio de cuatro plantas destinado a la atención ambulatoria. No solo se aumentará considerablemente la cantidad de boxes y consultorios externos, también se modernizará el área de quirófanos dotándolo de nuevos espacios que incorporarán la última tecnología.

En el rubro seguridad, el compromiso gubernamental es continuar incorporando recursos humanos y renovar recursos materiales y tecnológicos, pero la noticia más significativa que resonó en los últimos días es la finalización de la obra del complejo penitenciario de Marcos Paz que permitirá el traslado de los internos de la cárcel de Devoto, de las comisarías y alcaidías de la ciudad. Con ello, se espera la erradicación de la última penitenciaría que queda en territorio porteño, algo que para nuestra zona significará un rotundo cambio y abrirá un debate sobre el destino que tendrán esas tierras.

En materia de desarrollo urbano y medio ambiente, el año que acabamos de terminar nos dejó un logro cien por ciento vecinal que celebramos en la comuna 11, como fue la inauguración de la Plaza Villa Santa Rita (Avenida Jonte 3222).

En el sector de movilidad el gobierno continúa con transformaciones, entre las más destacadas está la ampliación de la autopista Dellepiane, el anuncio del inicio de la construcción de la línea "F" de subterráneos, la intención de seguir ganando tierras al río con el excedente que surja de la obra del nuevo subte y que será el punto de partida de un nuevo barrio top ubicado en "Punta Medrano" (por su cercanía a la desembocadura del arroyo que lleva este nombre). Empezará en breve el trazado de la primera línea de Trambus (T1) y hay presupuesto asignado para seguir haciendo pasos bajo nivel: Irigoyen (y vías del Ferrocarril Sarmiento), Álvarez Thomas (y vías del Ferrocarril Mitre), que se sumarán al de García Lorca (y vías del Ferrocarril Sarmiento) que sigue avanzando. Y está previsto construir el nuevo anillo vial La Pampa.

El Poder Ejecutivo se muestra decidido a llevar adelante sus políticas en un derrotero donde la democracia participativa y algunos de los institutos constitucionales continúan siendo relegados, del mismo modo, se sigue postergando ahondar en la descentralización de competencias que luego de 14 años de existencia de las comunas deberían estar funcionando a pleno, como es el presupuesto participativo y el respeto de las facultades concurrentes que todas las políticas públicas deberían atender cuando impactan sobre el territorio y/o su población.

Frente a esta realidad, la reacción de la comunidad es disímil. Hay quienes muestran absoluto desinterés por las cuestiones comunes, les preocupa nada o muy poco lo que sucede en su entorno y solo manifiestan un cierto interés si ven afectado su "metro cuadrado". Otros muchos, se interesan y tratan de estar informados sobre temas del barrio, la comuna y la ciudad, pero ello no se traduce en una participación activa, a veces obturada por la superposición de obligaciones que deben atender y otras por desconocer los mecanismos para hacerlo. Luego, están los vecinos más comprometidos, los que con genuina vocación de participación se van encontrando por temas que los impactan, se agrupan en colectivos y asociaciones que suelen ser transversales y no tienen motivaciones partidarias. Estos actores sociales son un fenómeno que está creciendo y multiplicándose. Tejen redes, que apoyadas en las nuevas tecnologías establecen canales de comunicación fluidos con circulación de información en tiempo real. Al tomar protagonismo, las fuerzas políticas no pueden desconocerlos o ignorarlos porque ejercen verdadera presión. Tienen además la cualidad de no improvisar, sus miembros se informan y profundizan en las temáticas, saben de qué están hablando, qué están demandando y conocen sus derechos dentro de la democracia. En ese involucramiento se movilizan en su afán de ser escuchados, ya sea porque que estén enfocados en proyectos puntuales o porque simplemente pretenden ejercer a pleno sus derechos a participar en los procesos de toma de decisión de las políticas públicas que se llevan adelante, entendiendo que con esto contribuyen al bien común.

En definitiva, este año 2026 es un año que nos abre nuevas oportunidades y si se da una interacción creativa puede ser muy virtuoso. Mientras el presupuesto oficial marca la hoja de ruta del Ejecutivo, la verdadera 'política arquitectónica' comienza a gestarse en esas redes vecinales que ya no esperan ser invitadas a participar, sino que reclaman su lugar por derecho propio. El desafío de nuestra democracia local será, finalmente, acortar la brecha: lograr que ese GPS de gestión no ignore la realidad del territorio y que la dirigencia comprenda que gobernar Buenos Aires hoy implica, necesariamente, sentarse a la mesa con una ciudadanía informada, organizada y profundamente comprometida con el bien común.

jueves, 18 de diciembre de 2025

EDITORIALES

NOTA DE TAPA


2026

Un año para tener los ojos bien abiertos, los oídos atentos y voz presente con una participación activa en los debates que se abran


Escribe: Lic. MÓNICA RODRÍGUEZ - Dirección



Estoy escribiendo estas líneas pocos días antes de finalizar un año más. Para quienes ya llevamos unas cuantas décadas de experiencias acumuladas, parecería que las páginas de la vida van pasando de manera cada vez más rápida y los años se diluyen en un abrir y cerrar de ojos.

Pero indefectiblemente los últimos días del año siempre nos mueven a la reflexión, a balances personales y también los que nos involucran como parte de una comunidad.

Es un momento donde el tiempo parece detenerse y todo nuestro ser, de repente, asume que está en una frontera, imaginaria por cierto (porque el primero de enero no será muy distinto al 31 de diciembre), pero es una marca que se convierte en una buena excusa para hacer una pausa, mirar hacia atrás y proyectarnos hacia adelante.

No se trata de hacer un inventario frío y numérico, es una reflexión que nos atraviesa en toda nuestra humanidad, para reconciliarnos por los errores que pudimos haber cometido en el camino; ¡para agradecer, siempre agradecer!, por la bendición de amanecer cada mañana rodeados de las personas que amamos y nos aman, que valoramos y nos valoran, siendo conscientes que cada día es una nueva oportunidad para seguir viviendo a pleno.

Cada año que concluye es una instancia para observar qué es lo que tenemos que ordenar o reordenar, modificando aquello que funciona como ancla. A partir de allí, se trata de seguir sembrando nuevas esperanzas, con ideas y proyectos, los que ya traemos o nuevos, pero con la convicción que formarán parte del rumbo que queremos y podemos darle a nuestra vida.

Para visualizar el futuro necesitamos configurar un plano mental y el trazado por el que nos proponemos transitar, evaluando los probables desafíos a los que tendremos que enfrentarnos y asumiendo que pueden presentarse imponderables que allanen nuestros propósitos o por el contrario los obstaculicen. Por eso, tener siempre a mano un plan “B” nos da un soporte extra.

Y luego hay otra faceta que no podemos soslayar porque no vivimos solos ni en el barrio, ni en la comuna, ni en nuestra ciudad, ni en nuestro país ni en un mundo que parece estar cada vez más convulsionado.

Ya lo decía Aristóteles allá lejos y hace tiempo, “el Hombre es un ser social por naturaleza”, es decir, solo a partir de vínculos sociales puede lograr sobrevivir y desarrollarse, primero gracias a nuestras familias que nos cuidan, nos alimentan y son nuestro sostén y luego todas las redes sociales que nos albergan, las que construyeron nuestros antepasados ​​y tenemos la responsabilidad de contribuir a cuidarlas, como las nuevas, las que podamos crear o a las que nos sumemos con el ánimo de participar para mejorar nuestra calidad de vida y la de las generaciones por venir.

Dentro de esta convivencia social, hay corrientes actuales -que no son nuevas- que ponderan la cultura individualista, donde cada uno se salve como sepa y pueda. En ese contexto, algunos de quienes suscriben estas ideas, prefieren alejarse, enfrascarse, no escuchar, no leer noticias que contradigan su pensar. Viven en la “felicidad de la ignorancia”, convencidos que ellos y solo ellos son los artífices de su propio bienestar.

Luego están aquellas personas, que con las mejores intenciones tratan de estar informados pero terminan quedando atrapadas por fake news o desinformados por aparatos comunicacionales que manipulan más de lo que informan.

En la era de la comunicación instantánea, reconocer las información veraz de la que no lo es, no es tarea sencilla. Requiere esfuerzo, dedicación, apertura mental, cierto grado de rebeldía y atrevimiento para no aceptar sumisos los contenidos que nos trasladan y tener la habilidad de “cruzar” las noticias para luego analizarlas, desmenuzarlas y sacar nuestras propias conclusiones. ¿Por qué digo esto? Porque lógicamente hay una primera tendencia natural a solo querer ver y escuchar a aquellos con quienes filosófica e ideológicamente nos sentimos identificados. Pero para no caer en la trampa, debemos anteponer una cuota de audacia y de espíritu crítico, animándonos a atender lo que se está diciendo en otro lado, los que piensan distinto, los que informan desde otro lugar, inclusive a aquellos que en principio no les creemos demasiado. ¿Qué nos dará esto? Nutrirá nuestros puntos de vista, escucharemos argumentos que enriquecerán nuestro análisis. Nos haremos una nueva y mejor composición  del tiempo y el espacio para finalmente desembarcar en conclusiones propias, lejos de “frases hechas” que nos gatillan una y otra vez para que solo las repitamos.

Pero cuidado, porque en este camino, tenemos que prestar especial atención a las redes sociales y a los pícaros “algoritmos” que intentan hacernos ver y escuchar solo aquello que nos confirmen nuestras ideas preconcebidas o nuestras propias hipótesis, lo que se da en llamar “sesgo de confirmación”. Para evitarlo, es conveniente seguir cuentas informativas que nos aporten desde la diversidad, desde las que nos gustan y con las que nos identificamos más hasta las que nos gustan menos, las que están en nuestra corriente ideológica como la que están en la vereda opuesta, incluir a medios internacionales e inclusive influencers que hagan análisis a partir de datos y no solo relatos, es también una buena opción.

Los hechos invariablemente, directa o indirectamente nos alcanzan estemos informados, desinformados o que no tengamos noción de lo que está pasando. ¿Cuál es la diferencia? Que no nos agarre desprevenidos, para tener capacidad de reacción. Porque cuando los acontecimientos son buenos, tendremos la dicha disfrutarlos y quienes estén bien informados tendrán mayor capacidad de aprovechar el envión para potenciarse, y cuando lleguen desencadenantes no tan felices, que nos afectan particularmente o crisis más generalizadas que impacten sobre grandes mayorías, estemos preparados porque estos embates suelen pegarles más fuerte y hacerles más daño a los que no se lo esperan y los más débiles.

2026 promete ser un año de grandes transformaciones para nuestro país. Con algunas cuestiones macro ya implementadas, el gobierno ahora se propone “reformas de segunda generación”, entre ellas, las reformas laboral, previsional y tributaria. Por supuesto, también hay otras grandes modificaciones como una reformulación educativa que prevé apartar definitivamente al Estado nacional o los cambios en la ley de glaciares y periglaciares que abriría la puerta a la megaminería en zonas que hoy están prohibidas y donde se pone en juego nada más y nada menos que el acceso al agua dulce de los espejos superficiales como mantener la pureza de las aguas subterráneas y acuíferos. Y esto solo para mencionar algunos de los temas medulares. Si estas iniciativas que se están tejiendo en el “palacio” se terminan sancionando, seguramente el país que conocemos hasta hoy, sea muy diferente al final del año próximo, con otras reglas de juego y normas de convivencia.

Desde el lugar que cada uno ocupamos, podemos elegir ignorarlo y que la vida nos “sorprenda”, mantenernos impávidos viendo por la tele lo que está pasando sentados en el cómodo sillón de nuestro hogar o mantener todos nuestros sentidos bien despiertos, ojos abiertos, oídos atentos, voz presente, con una participación activa en los debates y los procesos que se abran, siendo plenamente conscientes que directa o indirectamente las reformas que salgan del congreso impactarán, para bien o para mal, en nuestras vidas, en las de nuestras familias y muy posiblemente en las de las generaciones venideras. La decisión es nuestra y el futuro que sepamos construir solo depende de nosotros, porque como solemos insistir desde estas páginas, los gobiernos cumplen sus mandatos, los funcionarios pasan y los que quedamos disfrutando de las buenas políticas o padeciendo las consecuencias de las malas, siempre somos nosotros.

Todo el equipo de Aquí Villa del Parque les deseamos una Navidad bendecida y un muy feliz 2026!

lunes, 1 de julio de 2024

CIUDAD DE BUENOS AIRES

ANÁLISIS



MODIFICACIÓN DEL CÓDIGO URBANÍSTICO


Lo que el foro participativo nos dejó...

Más dudas que certezas, más enojos que consensos.




De manera OnLine, se llevó adelante la segunda reunión del Foro Participativo Permanente -la primera se había concretado en noviembre de 2023- para abordar la propuesta de modificación del actual Código Urbanístico sancionado en 2018.


La convocatoria fue realizada por el Consejo Asesor Urbano Ambiental de la Ciudad de Buenos Aires. Actuó como presentador del informe y moderador Aníbal del Olmo, Director de la Dirección General de Antropología Urbana de la Secretaría de Desarrollo Urbano del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, junto a él estaba un equipo de funcionarios entre los que se encontraba Facundo Marzano Gallo, jefe de gabinete de la Dirección General de Planeamiento Urbano, que a lo largo del encuentro introdujo algunos comentarios sobre temas puntuales que se fueron abordando.

Debido a la gran cantidad de inscriptos, la reunión se subdividió en dos días, en la medida que sólo admitían hasta un tope máximo de 300 participantes.

La reunión contempló dos partes

PRIMERA PARTE. LINEAMIENTOS DEL PROYECTO

En los primeros minutos Del Olmo, apoyándose en una veintena de diapositivas, contó de manera somera, superficial y general algunos lineamientos del trabajo que viene desarrollando el Poder Ejecutivo de la Ciudad, que formarían parte de la propuesta de modificación del Código Urbanístico, que elevarían a la Legislatura para su tratamiento. Es de destacar que el funcionario no dio a conocer el texto del proyecto ni tampoco lo puso a disposición de los participantes.

La primera precisión que dio Del Olmo fue afirmar que no se trata de una modificación del CUR sino de un mero “Ajuste”, que surgió a partir del reclamo vecinal de la modificación.

Así, relató que hay siete asociaciones vecinales que presentaron espontáneamente proyectos de ley de modificación del CUR y otros 8 barrios que comparten al menos un aspecto de las problemáticas relevadas.

Sintetizó que partieron de esta realidad para hacer una evaluación participativa. Contó que se llevaron adelante “recorridas con vecinos y vecinas en 15 barrios de la ciudad y más de 30 reuniones de trabajo” detectando tensiones comunes y específicas de cada uno. De estas experiencias surgió un diagnóstico que evidencia problemáticas en:

  • 1. Alturas y morfología.
  • 2. Saturación de usos.
  • 3. Retiros de frente.
  • 4. Patrimonio.


A renglón seguido, Del Olmo relató en qué consistirá el “ajuste”, que se centrará en encontrar “el equilibrio urbano”, fomentar “la protección del patrimonio” e incorporar “el concepto de incentivo”, según sus propias palabras.




Dentro de este esquema se manejan algunos criterios particulares:

  • 1. Diferenciar la identidad de los barrios de la identidad de los corredores, llegando a estas conclusiones a partir de estudio de la ciudad por sectores y segmentos, buscando distinguir qué identidad prima en cada uno.
  • 2. Consolidar el desarrollo urbano en las subcentralidades urbanas donde se concentra la infraestructura de servicio, la matriz de transporte y la mejor cobertura de las necesidades de la vida cotidiana.
  • 3. Repensar las transiciones normativas entre los barrios y los corredores evitando grandes saltos de altura.
  • 4. Fomentar el completamiento de tejido y la conformación de una carpa homogénea evitando los gradientes en las manzanas.
  • 5. Promover la conservación y revalorización del patrimonio urbano de la ciudad.
  • 6. Incentivar la mixtura de usos para el desarrollo de las subcentralidades de escala barrial.


Traduciéndose en:

  • 1. “Ajustar” las alturas en planchetas, priorizando las escalas barriales.
  • 2. Impulsar el desarrollo del sur de la ciudad que tiene “espacio libre y vacante”, grandes terrenos disponibles, menos oferta inmobiliaria, menos demanda y densidad, a diferencia de la zona norte donde hay un mercado inmobiliario saturado, un desarrollo urbano más compacto, mayor demanda y oferta, y mayor densidad.
  • 3. Para los barrios, se propone cuidar algunos indicadores: uso residencial unifamiliar, la altura del tejido existente, área libre por manzana (pulmón), retiros de frente de 3 metros y la huella tapiz.


Entonces, en respuesta a las tensiones relevadas, se “ajustarían”:

  • 1. Alturas y morfología. En algunos barrios se ajustarán las alturas.
  • 2. Ocupación del centro libre de manzana (pulmón). En USAB1 y 2 se propone disminuir la capacidad constructiva (ver cuadro)


  • 3 Saturación de usos. En lo que respecta a la mixtura de usos, la única promesa sería “regular” la saturación de usos, aunque no explicó bajo qué parámetros. Y la nueva propuesta seguirá insistiendo en la mixtura de usos en toda la ciudad, evitando el zoning (antiguo código que distinguía las zonas comerciales, industriales y residenciales), promoverá la pluaralidad y garantizará la proximidad (concepto de ciudad de 15 minutos).
  • 4 Retiros de frente. Se reconsiderarán los retiros de frente “en los barrios que tienen históricamente retiros”.
  • 5 Patrimonio. Se intentará incorporar los 4.209 inmuebles que aún figuran en el catálogo preventivo, de los 9421 que están catalogados. Los otros 5.212 ya están incorporados con ley firme en el anexo I del Código Urbanístico).


A lo largo de su discurso, Del Olmo dejó claro que dentro de la metodología participativa, las reuniones con agrupaciones y/o vecinos autoconvocados, las dos reuniones del Foro Participativo Permanente (FPP) y las que se mantuvieron con la Comisión asesora (CA) son las únicas instancias de participación en esta etapa. Está pendiente la Audiencia Pública porque dado que se trata de una ley de doble lectura, el Poder Legislativo está obligado a convocar y escuchar la opinión de la ciudadanía.

SEGUNDA PARTE: PREGUNTAS Y DEBATE.

A lo largo de la siguiente hora las dudas, reclamos y preguntas se multiplicaron y la discusión de fondo pasó de los temas del propio Código Urbanístico a objeciones que tienen que ver con un principio básico del estado de derecho, el debido proceso y de la democracia participativa que establece la Constitución de la Ciudad.

Así lo dejaron explicitado varios participantes, al decir que estas convocatorias son parciales, segmentadas y discrecionales y uno de ellos directamente la catalogó como “fraude democrático” porque consideró que no se están abriendo las instancias establecidas en la Constitución de la Ciudad y en nuestro plexo normativo.

Tampoco faltó quien recordó que cuando se presentó el proyecto del Código Urbanístico que actualmente está en vigencia, hubo también una resistencia del Poder Ejecutivo de aquel entonces a someter a debate público y abierto la iniciativa. Y debió ser la Justicia, con interposición de medida cautelar mediante, la que determinó que los ciudadanos tenían derecho a participar y expresarse a lo largo del proceso.

Al respecto, el Observatorio de Derecho a la Ciudad en un reciente artículo lo trajo a la memoria:

En el año 2016, en la causa carátulada "Baldiviezo, Jonatan Emanuel Y OTROS C/ GCBA S/ Amparo", Expediente Nª A24068-2016, la Jueza Elena Liberatori, dictó el día 24 de noviembre una medida cautelar ordenando al GCBA, en relación a la discusión del nuevo Código Urbanístico, que:

  • "1. Elabore un cronograma de participación comunal. 
  • 2. El GCBA asegurará la habilitación de canales participativos donde estén incluidos los representantes electos en los Barrios Vulnerados (villas) en cumplimiento de la ley 148. 
  • 3. La convocatoria a las entidades comunales en todas las instancias de su participación. 

  • 4. Ponga a disposición de los interesados la información referida a estudios, relevamientos y diagnósticos de la situación de la Ciudad, relacionada con el nuevo Código Urbanístico, y se haga saber lugar y horarios disponibles para su consulta en las mismas condiciones que sea formulada la convocatoria."
"La Jueza Liberatori, en una sentencia histórica, advirtió al gobierno que 'si solo se convoca principalmente a los empresarios que desarrollan proyectos inmobiliarios, que pertenecen a un sector de la sociedad (…) y se deja de lado a todo el resto de las instituciones, y representantes de las misma, que forman parte de la sociedad civil, las perspectivas a ser explicitadas en los nuevos Código Urbanístico y Código de Edificación tendrán un sesgo que no reflejará la posición que pueden llegar a manifestar los miembros del resto de la sociedad civil'”

Otro reclamo que se hizo presente de manera reiterada es que se ponga a disposición de la población el proyecto con todo su articulado, única manera de acceder a información fehaciente que permita un análisis pormenorizado y permita un debate sobre puntos concretos que hoy se desconocen.

Una crítica fuerte a los funcionarios fue el hecho de que no presentaron un dictámen ni documentación pública que acredite los monitoreos, las evaluaciones y mucho menos un borrador del proyecto de ley, que se debieron hacer.

Los participantes pusieron énfasis en que debería tratarse previamente la actualización del Plan Urbano Ambiental y la sanción del Código Ambiental (como mandó la Justicia) para que las modificaciones del CUR se ajusten a esas normativas.

Otras quejas fueron por el tratamiento que le están dando a los bienes patrimoniales que se traducen en demoliciones a pesar que se supone que son inmuebles protegidos.

Por supuesto, también hubo consultas sobre particularidades del Código Urbanístico que hoy están impactando de lleno a los barrios pero que parece que no se modificarán o si se lo hace, tampoco quedó claro bajo que parámetros. En este sentido, se puso sobre la mesa, qué va a pasar con la mixtura de usos y si se corre el riesgo que siga siendo un dolor de cabeza en los barrios residenciales, los enrases y las plusvalías son otras preocupaciones latentes que los funcionarios dijeron que permanecerán.

¿CUÁLES SON LOS RIESGOS QUE SE CORREN SI EL AJUSTE DEL CUR NO ES LA RESULTANTE DEL CONSENSO?

Como conclusión, y como lo expresamos en el título, esta reunión dejó más dudas que certezas y más enojos que consensos.

Y quienes de alguna manera atravesamos por la experiencia del debate previo que se dio a la sanción del presente Código Urbanístico, desearíamos que no se vuelvan a cometer errores similares a los del pasado.

Uno observa que a este paso, es posible que el “Ajuste” del Código Urbanístico se reintente impulsar “haciendo que se escucha a los vecinos” cuando en realidad no se les abren los verdaderos canales de participación que deberían haberse iniciado en los Consejos Consultivos Comunales y las Juntas Comunales (que tienen facultades concurrentes en esta materia) y continuarse con todas las expresiones sectoriales que puedan tener lugar, no sin antes proveer de información fehaciente y pormenorizada de todos los cambios en marcha.

Esto garantizaría que llegue a la Legislatura un texto consensuado que luego no se enfrente a conflictos sociales y nulidades en la justicia, por no haber respetado el Estado de Derecho y el Debido Proceso.

Al respecto, baste recordar que el 6 de mayo la jueza de primera instancia Lidia Liberatore declaró “la nulidad de las Leyes 6100 (Código de Edificación) y 6438 (en los artículos del código que lesionan el derecho a la accesibilidad de las personas con discapacidad).

En un extenso fallo de 53 páginas la magistrada entendió que “los derechos de participación ciudadana fueron violados durante el procedimiento de doble lectura requerido para modificar el Código de Edificación, porque no se dio cabal cumplimiento a la Ley de Audiencias Públicas, a la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires y a la Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad.”

Esta medida si bien fue apelada por el Gobierno de la Ciudad deja un claro precedente que si no se respetan las instancias de la democracia participativa, los vecinos hacen reserva de sus derechos como ciudadanos.

Cuando las instituciones no saben, no quieren o no pueden resolver problemáticas a través de legislaciones y políticas públicas eficientes y eficaces, en este caso, la planificación urbana, se producen deterioros en la calidad de vida de los habitantes por transformaciones que la mayoría de las veces se tornan irreversibles y empujan a procesos de gentrificación expulsando a los habitantes de su lugar de residencia, también habilitan, y este no es un dato menor, a una inseguridad jurídica que ningún inversor, emprendedor ni desarrollador desea atravesar porque pone en riesgo su capital y oportunidades de negocio.

De manera tal, que lo más saludable es, y aún estamos a tiempo de ello, que no se incurra en los mismos errores que llevaron a vecinos de 18 barrios a salir a reclamar, organizarse y estar decididos a cambiar un Código Urbanístico que consideran que está destruyendo su hábitat.

Quienes entienden del tema, dejan un último interrogante: con el actual CUR los desarrolladores ya están autorizados a construir 42.000.000 m2, de los cuales solo se llevan construidos poco más de 6.000.000 m2. Si no se declara la emergencia urbanística y ambiental para rever estas autorizaciones, aún cuando la modificación del CUR implicara mejoras sustanciales para los vecinos, ¿Se traducirán en el corto y mediano plazo en obras concretas o durante muchos años se seguirá construyendo bajo la normativa de este código que se pretende “ajustar”?.

Por eso, hay expertos que argumentan que si el “ajuste” se limita a una medida gatopardista (cambiar algo en la letra de la ley, para que nada cambie), el conflicto no solo no va a desaparecer sino que se va a acrecentar. A la par, como este “ajuste” del código no tiene en cuenta una planificación de mediano y largo plazo -porque no se actualizó el PUA y no se sancionó el Código Ambiental-, no ponderan los dos grandes riesgos que la crisis climática puede ocasionar a nuestra ciudad, como son las inundaciones y las olas de calor que se potencian con la cementación y la ausencia de tierras absorbentes, y que sumados a otros problemas de infraestructura y deficiencias de servicios públicos, podrían acarrear consecuencias que hagan que nuestra ciudad se torne en inviable en el término de los próximos 10 años.