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sábado, 25 de abril de 2026

LA OPINIÓN DE ESPECIALISTAS

INTELIGENCIA EMOCIONAL


EN TIEMPOS DE INTELIGENCIA ARTIFICIAL…
LO HUMANO SE NOS VUELVE INDISPENSABLE


Escribe: CLAUDIA SÁNCHEZ ACOSTA.
Coach. Especialista en Inteligencia Emocional



La inteligencia artificial avanza, automatiza y resuelve cada vez más tareas. Pero en medio de este cambio acelerado, surge una pregunta clave: ¿qué nos diferencia realmente? Lejos de competir con la tecnología, el verdadero valor hoy está en desarrollar habilidades profundamente humanas que ninguna IA puede reemplazar.

En las sesiones que acompaño, tanto con adolescentes como con adultos, esta pregunta aparece cada vez con más fuerza. Hay inquietud, comparación y, muchas veces, la sensación de que “la tecnología nos va a pasar por encima”. Pero lo que también veo —y con claridad— es que aquello que más valor aporta en cualquier ámbito no es lo técnico, sino lo humano.

Personas que saben comunicar lo que sienten y piensan con claridad, que pueden sostener una conversación difícil sin romper el vínculo, que desarrollan pensamiento crítico para no quedarse solo con lo inmediato, que se animan a crear, a adaptarse y a mirarse internamente. Eso no solo no está siendo reemplazado: está siendo cada vez más necesario.

La inteligencia artificial puede procesar información, pero no puede construir confianza genuina, no puede leer el contexto emocional con profundidad ni acompañar procesos humanos reales. Y ahí es donde aparece una oportunidad: dejar de competir con la tecnología para empezar a diferenciarnos desde lo que nos hace únicos.

Cuando estas habilidades se trabajan de manera consciente —en espacios de acompañamiento, en procesos personales— el cambio es concreto. Se gana claridad, seguridad, mejor comunicación y una forma distinta de posicionarse frente al mundo laboral y personal. Ya no desde la comparación, sino desde el propio valor.

Porque en un mundo donde cada vez más cosas pueden ser automatizadas, lo que realmente marca la diferencia no es cuánto sabemos hacer, sino cómo somos siendo con otros y con nosotros mismos.

Y eso, lejos de volverse obsoleto, se vuelve indispensable.

jueves, 22 de enero de 2026

EDUCATIVAS Y CULTURALES

INSTITUTO GLAUX


LA INSISTENCIA EN EL EXISTIR


Escribe: EQUIPO DIRECTIVO DEL NIVEL SECUNDARIO

La IA recolecta, manipula, controla, analiza datos y nos sugiere acciones a partir de ese proceso. Si el Chat GPT, por ejemplo, a través de un prompt puede producir un texto, la pregunta que nos cabe es para qué la escuela, para qué enseñar gramática, ortografía, redacción, argumentación si el chat ya produce lenguaje.


Pero, ¿produce lenguaje? Si pensamos, como Ernst Cassirer, que el humano es un ser simbólico, que construye su interacción y comprensión del mundo a través de una trama simbólica producida por él mismo, en la que el lenguaje es uno de sus componentes, evidentemente la respuesta es no.

El uso de esta herramienta implica que estamos dejando en manos de sistemas automatizados nuestras capacidades de conocimiento y creación, desconociendo que el texto producido por el chat es un pseudolenguaje. En términos de Eric Sadin, hablamos de un lenguaje “clonado”, homogéneo, estandarizado, sin huella del lenguaje como producción simbólica propia y singular de cada sujeto.

Dejar en manos de la IA la búsqueda de soluciones y respuestas a nuestros interrogantes podría generar lo que comienza a conocerse como sedentarismo cognitivo. Diego Slezak, Director del Laboratorio de Inteligencia Artificial Aplicada de la UBA, afirma que ceder una capacidad a un dispositivo tecnológico hace que, de a poco, esa capacidad se oxide y se pierda.

Este tipo de sistemas son bienvenidos y seducen porque brindan beneficios inmediatos con la sensación de no producir pérdidas y evitar el esfuerzo. Desde la escuela, consideramos que el conocimiento y la creación humanos implican voluntad, tiempo, esfuerzo. Sin negar las posibilidades que nos ofrecen las nuevas tecnologías, nuestra tarea es pensar y visibilizar los riesgos que las mismas conllevan para lo humano. El uso de estas herramientas es necesario para la vida actual, pero consideramos que la clave es ser críticos y hacer uso de ellas con responsabilidad y conciencia.

Seguimos afirmando que el aprendizaje significativo para la vida se construye con otros, interactuando entre nosotros y respetando los procesos y temporalidades individuales. Es a partir de este encuentro humano que es posible construir sentido y cultura. Si bien las máquinas funcionan rápido y sin errores, la experiencia y la creación humanas requieren la posibilidad de error, esencial a todo proceso de aprendizaje. Continuamos sosteniendo nuestra idea de la escuela como el lugar para pensar este mundo complejo y priorizar lo humano.