miércoles, 19 de agosto de 2026

COMUNA 11

REUNIÓN DE CERCANÍA


EL MINISTRO GABRIEL MRAIDA ENCABEZÓ UN ENCUENTRO PARA ESCUCHAR LAS DEMANDAS LOCALES


Las personas en estado de extrema vulnerabilidad y las políticas sociales para adolescentes y adultos mayores fueron los ejes que marcaron el pulso de La charla.



El pasado viernes 7 de agosto, el ministro de Desarrollo Humano y Hábitat del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Gabriel Mraida, encabezó una reunión en la sede del Club Ciencia y Labor, ubicado en César Díaz 2453 (Villa General Mitre). La actividad contó con la asistencia de vecinos de Villa del Parque, Devoto, Villa Santa Rita y Villa General Mitre.

Al encuentro se sumó un funcionario de la Secretaría de Gobierno y Vínculo Ciudadano que estuvo junto al ministro y se hicieron presentes autoridades de la comuna 11. 

Tras una breve demora de la llegada del funcionario, el encuentro comenzó a las 16:15 con las dinámicas de participación habituales en este tipo de encuentros. En la primera parte los asistentes expusieron libremente sus inquietudes sobre la Ciudad; en la segunda, las autoridades respondieron cada uno de los planteos.


EMERGENCIA SOCIAL, INCLUSIÓN E IGUALDAD DE OPORTUNIDADES

Los participantes fueron exponiendo sobre distintas cuestiones. En esta oportunidad pondremos el foco  en el tema central que fue el motivo de esta invitación y en las materias vinculadas a la misión y funciones que le toca desempeñar a Mraida.

La primera en tocar la cuestión social fue Norma. Tras advertir que era la primera vez que participaba de una reunión del Gobierno de la Ciudad, manifestó la pesadumbre que le ocasiona ver a “gente en situación de calle” y se mostró interesada en “saber qué tipo de política tiene el gobierno de la ciudad para toda la gente que está en las calles”. Le preguntó al ministro “¿los tienen censados?... ¿existen lugares donde ellos pueden pernoctar?” y continuó diciendo… “Muchos no quieren ir a esos lugares…” y consideró… “aunque eso sería un parche, no la solución, porque esa gente debería tener una familia, poder volver a alguna casa…”. Norma habló también de su experiencia personal, dando cuenta que en la cuadra de su casa cada vez hay más personas viviendo en esas condiciones y remarcó que “no es gente agresiva, para nada”, aunque a su parecer “muchos tienen problemas de adicciones”. Ella planteó que tiene un debate interno “no sé si darles un plato de comida, si darles el desayuno”, considera que “la ayuda que necesitan no es la que un vecino les puede dar, es algo que tiene un fondo mucho más grande”.


Pablo abordó el tema de igualdad de oportunidades para los adolescentes. En este sentido señaló que los clubes de barrio son espacios que les brindan lugares seguros y de contención para que chicas y chicos puedan desarrollar sus potencialidades. Solicitó a las autoridades hacer todo lo que puedan para fomentar la vida de los clubes. A renglón seguido citó el programa Adolescencia y se lamentó el recorte presupuestario que está sufriendo. En alusión a ello dijo “este año han recortado casi un mes de trabajo. Me parece que ese programa es importante tanto para los chicos y chicas como para las instituciones”.

Hugo hizo varios planteos, entre ellos mencionó la tarea que lleva adelante la Iglesia Santa Ana y San Joaquín. Según su apreciación la parroquia “hace todo lo que puede, pero no es suficiente” y añadió… “yo veo a la mañana, a la tarde y a la noche gente que deambula esperando el plato de comida”. Y contó que en la parroquia “abren la ventanita, le dan el platito de comida a la gente que lamentablemente la necesita, cierran la ventanita y que Dios los ayude. La Iglesia trabaja puertas adentro, hacia afuera no hace nada. Ya lo dijo Jorge Macri”, concluyó el vecino. Y reflexionó: “no sé qué se puede hacer”… “es un tema social muy importante. La iglesia no lo soluciona”.

Ricardo lamentó que en Villa General Mitre, uno de los barrios de la ciudad con mayores índices de personas de la tercera edad, no cuente con centros de día para aquellos que viven solos y requieren una contención especial. Puso el ejemplo de la plaza Roque Sáenz Peña, que “a diferencia de otras plazas, no cuenta con actividades para adultos mayores, de recreación gimnasia, propuestas artísticas, como sí existen en otros espacios verdes”. Pidió expresamente la “creación de centros de día” o en su defecto propuso que el Gobierno de la ciudad firme convenios con centros deportivos y asociaciones culturales de la zona -como el club Ciencia y Labor- para que las personas mayores puedan desarrollar actividades de su interés en forma gratuita.

Marcela vive en las proximidades del túnel de avenida Nazca. Ella está alarmada por “la gente que viene con sus carros… colchoncitos y se instalan en la puerta de un negocio que está cerrado” … subrayó “me da temor” porque “soy sola, trato de no salir de noche, pero a veces no me queda otra que pasar por esa esquina”. Se preguntó “¿Cómo tendríamos que reaccionar, pensar y decidir?... ¿Qué falta?... ¿Qué es lo que hay que hacer” y ofreció “Si necesitan ayuda, yo estoy dispuesta…”

Luego fue el turno de Mónica que expuso “me preocupan algunos discursos y más me preocupan los hechos que podrían sobrevenir a partir de estos discursos”. En este sentido señaló que la zona vive de alguna manera una situación inédita con personas en extrema vulnerabilidad. Puntualizó “las que más se ven son aquellas que están en situación de calle, pero detrás de las paredes de muchos hogares hay adultos mayores que también están padeciendo situaciones límites. Algunos ya les han cortado el agua, la luz, el gas… y otros ni siquiera pueden alimentarse debidamente”. Mencionó que ante otros contextos difíciles que atravesó el país siempre estuvieron las instituciones intermedias cubriendo los “baches” de lo que el Estado no hacia, pero ahora lo que más llama la atención es que desde el propio “Estado haya un enfrentamiento con entidades y con vecinos que apoyan a personas en extrema vulnerabilidad”. Siguiendo con ese razonamiento puso el ejemplo de la encomiable tarea que viene realizando la parroquia Santa Ana y San Joaquín de Villa del Parque. Contó que más de 80 voluntarios están abocados a preparar casi doscientas viandas diarias que se entregan los 365 días del año. Estos platos de comida no se entregan solo a personas en situación de calle, también las reciben familias del barrio, trabajadores de comercios y de obras en construcción de las cercanías que están pasando necesidades. En cuanto a la dinámica de la entrega explicó “las personas deben recibirlas en la calle porque la casa parroquial está totalmente ocupada y abocada a preparar la comida, pero también a acondicionar indumentaria, calzado, ropa interior, juguetes y hasta bolsones de alimentos, que también están destinados a quienes precisan de esta ayuda". A renglón seguido subrayó “No es que la Iglesia no quiera ofrecer sus espacios, todos sus espacios ya están ocupados a los fines de este trabajo solidario”. Dentro de su exposición reflexionó “Argentina ha sufrido otras graves crisis sociales y el 2001 no fue menor. Sin embargo, algo que diferencia aquel momento de este es que hace 25 años atrás el Estado y la comunidad comprendieron que la única manera de salir de la situación límite en la que estábamos era con unión y mancomunadamente”. Y mirando la actualidad subrayó “en la comuna 11 no hay ningún parador ni dependencia del Gobierno de la Ciudad que atienda a las personas en extrema vulnerabilidad, así que lo que no hacen las instituciones intermedias, no hay quien lo haga”. Por eso Invitó a los funcionarios a visitar las parroquias, las iglesias y templos de los distintos credos, como así también otras ONGs y asambleas que trabajan en esta comuna para que conozcan en primera persona la tarea que se realiza desde las bases mismas de la comunidad. Finalmente pidió que desde el Estado de la ciudad no se estigmatice a quienes brindan estas ayudas.


RESPUESTAS DEL MINISTRO

Una vez finalizada la exposición de los vecinos, el ministro inició la segunda parte del encuentro detallando la política pública que desde su cartera lleva adelante en las áreas de su competencia y que los participantes fueron abordando en sus intervenciones.

Primero se refirió al Programa Adolescencia contando que “hay casi 11.000 chicos que registran un índice de fragilidad y que acceden a una beca cuando terminan la escuela, para que no estén en la calle o en la casa, sino que accedan a clubes como este, a una oferta cultural o se formen en un oficio”. A esos chicos apunta la iniciativa.

Para la tercera edad Mraida contó que existen centros de jubilados como también centros de vida. Consideró que si en Villa General Mitre no hay espacios así, puede evaluar la propuesta que realizó Ricardo.

Al abordar la cuestión de personas en situación de calle, reconoció que fue uno de los temas que surgió con más intensidad a lo largo de la charla. Reiteró que la postura del Gobierno de la ciudad es que “la calle no es lugar para vivir, no es digno para ninguna persona, pero tampoco es justo para la convivencia de los porteños. Son las dos cosas en simultáneo”. Y continuó: “una persona estando en la calle no puede conseguir trabajo, no puede tratarse de una adicción, no puede terminar la escuela… pero tampoco es justo que alguien tenga miedo de ir al cajero de su esquina o ir a la plaza del barrio con sus hijos porque tiene una persona durmiendo en la calle”.

Mraida contó que en esta materia la ciudad desarrolla una política pública que se apoya en tres herramientas:

Número de teléfono: 108, que puede llamar cualquier vecino cada vez que vea a una persona en situación de calle.

• Para dar respuesta, la ciudad cuenta con 100 camionetas que recorren las calles las 24 horas, ya sea respondiendo llamados, como también identificando y asistiendo a las personas que están en la calle. 

• En la ciudad, hay más de 60 paradores u hogares donde las personas pueden dormir, bañarse, comer. Remarcó que la actual gestión fue segmentando estos espacios por perfiles. Así hay paradores para familias con hijos, para hombres, mujeres, para adultos mayores, individuos que sufren adicciones e incluso hay lugares exclusivos para personas con mascotas. Cada uno de estos espacios cuenta con acompañamiento de profesionales especializados y equipos interdisciplinarios que aseguran un seguimiento personalizado.


De estos 60 paradores algunos son de gestión asociada donde parte del trabajo lo hace el gobierno y otra parte lo hacen ONG. Señaló que trabajan con el arzobispado, Cáritas, iglesias evangélicas, AMIA, Cruz Roja, etc.

Ahora también con el Ministerio de Salud se están articulando acciones para aquellos que tienen problemas vinculados a la salud mental. Se están desarrollando “casas vinculares” que cuentan con equipos psiquiátricos y de desarrollo social para poder atender a personas “que son estos 1.800 que están de forma crónica y con problemas de salud mental y adicciones en la calle” pero el ministro aclaró que “siempre termina dependiendo de la voluntad de la persona”.

Mrada mencionó que los censos se realizan dos veces por año. Y según estos relevamientos, desde el 2017 a la fecha, cada semestre las personas en situación de calle cada vez son más, viene creciendo sistemática e ininterrumpidamente.

Desde su perspectiva, las causas son múltiples “Si vemos hacia atrás, estos últimos nueve años, más tal vez, vienen siendo años de mucha fragilidad social y económica en Argentina” y según él esto explicaría en parte que aumente la gente en situación de calle.

Al mismo tiempo señaló que lo que sucede en la ciudad de Buenos Aires también está pasando en otras grandes capitales del mundo “que quizás no tienen los problemas económicos que tenemos en Argentina, aunque también tienen esta problemática” y evalúa que “después de la pandemia, la cuestión de salud mental y adicciones se agravó de forma severa”. Explicó “lo vemos en grandes ciudades de Estados Unidos, quizás las más icónicas sean San Francisco o Nueva York, pero también la problemática está presente en Montevideo, Santiago de Chile o San Pablo…”. Y al compararlo con nuestro país reconoció que coinciden “las dos cuestiones. Por un lado, la sostenida crisis social y económica, sumado a las problemáticas de salud mental y adicciones”.

A la hora de evaluar las responsabilidades, el ministro considera que “el 70% de las personas en situación de calle son de la provincia de Buenos Aires”. Y aunque advirtió que no iba a “usar la reunión para politizarla” remarcó que “hay una ley que obliga a cada provincia a hacer este relevamiento que hacemos nosotros, las respuestas que damos con las camionetas, el número telefónico y los paradores”

Según Mrada, en la “provincia de Buenos Aires no tienen el número de teléfono que tenemos nosotros, no tienen las cien camionetas, no tienen los 60 paradores”.

Remarcó que la ciudad atiende “a todas las personas, independientemente de dónde vengan. Por dos motivos: primero por un tema humanitario, porque si es una persona que está en extrema emergencia, hay que tratar de acompañarla, de ayudarla”.

En este sentido, el gobierno de la ciudad reconoce que hay 20.000 personas que padecen extrema vulnerabilidad, 18.000 están dentro de la red de atención social del gobierno. De esta cantidad hay cinco mil viviendo en paradores y otras 13.000 reciben un subsidio para poder alquilar o ubicarse en habitaciones en hoteles y pensiones y un número superior a 5.000 vive en paradores. Luego, hay otras 1.800 que no tienen donde ampararse.

En referencia a quienes están viviendo a la intemperie, Mrada comentó que el gobierno no tiene un problema de cobertura, es más subrayó que a la ciudad no le faltan recursos para atender a este segmento poblacional y la decisión política es dar respuesta. Sin embargo, según el diagnóstico de su cartera, muchas de esas 1.800 personas que permanecen en situación de calle padecen problemas de salud mental y adicciones.

Y considera que la limitante para atender a estos grupos es la ley de salud mental nacional, que no le permite actuar al gobierno cuando una persona no desea ser internada y tratada. Remarcó que hay personas que no pueden ayudarse a sí mismas y la ley de salud mental no permite ayudarlas.

Para finalizar, el ministro enfatizó que es una decisión del gobierno no realizar tareas de asistencialismo para las personas en situación de calle porque consideran que desde la gestión ellos llevan adelante una política pública que brinda un servicio integral con espacios que garantizan las cuatro comidas, tienen habitaciones, cuentan con equipos de profesionales que ayudan a las personas que necesitan y dan todo el apoyo necesario.


OTROS TEMAS PLANTEADOS

Como mencionamos al principio de este artículo, el temario fue abierto y los participantes tuvieron la posibilidad de exponer cualquier cuestión que estuviera vinculada al interés público.

Así, los participantes se refirieron a los problemas de tránsito y estacionamiento que sufre la zona, al código urbanístico, problemas vinculados con la fiscalización en los usos del espacio público, luminarias, semáforos, seguridad y discapacidad, entre otros.

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