viernes, 10 de julio de 2026

OPINIÓN

CHICOS DE BARRIO


¿ALGUNO PARA JUGAR AL CHUPI?


Escribe: SERGIO LOMBARDO. Vecino de Villa Pueyrredón


La letra del tango “Como dos Extraños” dice “como cambian las cosas los años”.

Antes los chicos éramos más independientes. Madurábamos junto a los otros chicos. Pasábamos horas en la calle, a media cuadra, una o dos cuadras a lo sumo de nuestras casas. Sin que un adulto estuviera vigilando cada movimiento. De repente aparecía un vecino en camiseta ballenera, sentado en la puerta de su casa, abrazado al respaldo de una silla dada vuelta. Estuviera solo o conversando con otro, su mirada de soslayo alcanzaba para poner orden entre nosotros. Casi todos los vecinos nos conocían, en general trabajaban menos horas que ahora. El ritmo era más tranquilo, menos frenético.

Eran tiempos de ir a la escuela en un solo turno. Después llegaron las de doble turno que nos quitaron tiempo de calle.

No había salvo excepciones, algunos que tomaran clases de inglés – karate - natación. Eran los menos, los distintos. Para la mayoría la vida era escuela y calle.

Nadábamos estilo pecho en los charcos y espalda en las zanjas que dejaban las lluvias sobre las calles de tierra. Porque esa palabra que hoy escuchamos a cada rato “ciclogénesis”, que el decirla nos valoriza, el fenómeno es más viejo que el jopo.

Fuera del centro y cercanías las calles de los barrios eran de tierra con alguna principal de adoquines- made in- Isla Martin García hechos por los presos. Así era buena parte de la Capital Federal, ahora CABA, en el inicio de la segunda mitad del siglo pasado.

Todo este rodeo viene a cuento para meternos en un tema que hoy moviliza a grandes y chicos: “Las Figuritas”.


Hoy los papás están igual o más ilusionados que sus chicos en llenar el álbum. No recuerdo un momento con mi papá, jugando o pegando figuritas. Esa experiencia estaba negada. Por esto no quiero instalar la idea que “todo tiempo pasado fue mejor”. Me parece muy lindo que los papás compartan la ilusión de llenar el álbum con sus chicos.

Pero algo cambió, ese mundo era exclusivamente nuestro, de los chicos.

Había que salir a negociar, discutir, perder y ganar. Uno se exponía frente a los otros y jugando iba descubriendo sus virtudes y limitaciones.

Cuando veo hoy un tumulto de gente, no es un encuentro político, están cambiando figuritas.

El Domingo pasado caminando por la orilla del Tigre, vi un encuentro nutrido de gente cerca del embarcadero a las lanchas de Paseo. Pensé cuanta gente con ganas de navegar por el Delta. Pero no. Estaban cambiando figuritas.


Antes era distinto. Más lúdico. Las figuritas se compraban, sí, pero sobretodo se ganaban. Casi no existían cambios.

Uno compraba algunos sobres y después salía a jugarse. Por eso era normal no completar el álbum. Casi ninguno lo llenaba. Y quizás ahí estaba el secreto, la ilusión.

Jugábamos “Al Punto”: desde unos tres metros había que hacer planear la figurita hasta una pared. El que la dejaba más cerca se llevaba todas.

Estaba “La Tapadita”: Se tiraban las figuritas y si uno lograba cubrir a otra quieta en el suelo, premio mayor, todas al bolsillo.

También “El Espejito”: se apoyaba una figurita contra la pared, apenas inclinada y había que voltearla con otra lanzada desde cierta distancia. Si lo conseguías te llevabas el botín.

Pero mi especialidad era “El Chupi”. La regla era simple: se apoyaba la figurita en el piso y había que darle un golpe con la palma de la mano para darla vuelta. Si lo lograbas seguías pegando. Si fallabas el turno pasaba al rival.

Con toda humildad debo decir que fui Campeón Mundial de Chupi durante una década. La llamo mi Década Dorada.

Tenía una palma zurda endemoniada. Y eso que competí contra otros que en vez de palma parecía que tenían manoplas.

Hasta que un día cerca de los veinte, mi viejo al verme jugar, siempre diplomático con buenos modales me dijo: “Pendejo de mierda dejá las figuritas y andá a laburar”.

Y así terminó la “Época Dorada” del mejor jugador de Chupi que vieron estas tierras. Ahora díganme.

¿Alguno para jugar al Chupi?

No hay comentarios:

Publicar un comentario