COMUNAS 11 Y 15
A 50 años del golpe cívico-militar
ENCUENTROS CIUDADANOS MANTIENEN VIVA LA MEMORIA
Hoy, 24 de marzo de 2026 se cumplen cincuenta años del golpe cívico-militar que dio comienzo a una dictadura (1976-1983) y finalizó con el advenimiento nuevamente de la democracia.
En el marco de esta conmemoración, a lo largo del mes de marzo se fueron realizando actividades convocadas desde la propia ciudadanía y desde organizaciones de la sociedad civil que muestran que la memoria se mantiene viva, una forma de resistencia pacífica y activa que a los mayores no nos permite olvidar los horrores que se vivieron en aquellos años y a los más jóvenes les enseña que lo que pasó en esa época tan oscura y destructiva de nuestro país NUNCA MÁS debe volver a ocurrir.
En algunos actos se hicieron retrospectivas históricas con testimonios de quienes fueron protagonistas de aquellos sucesos. Otros encuentros eligen darle una impronta simbólica y el arte en todos fue el catalizador para construir mensajes que transmiten el compromiso ciudadano por la memoria, la verdad y la justicia.
Esta área de la ciudad no fue la excepción y nuestro medio compartió algunas de esas actividades.
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| Adolfo Pérez Esquivel Premio Nobel de la Paz |
JORNADA DE REFLEXIÓN CON ADOLFO PÉREZ ESQUIVEL
Organizada por la Feria del Productor al Consumidor, que se realiza cada mes en el predio de la Facultad de Agronomía de la UBA, se hizo una jornada de reflexión sobre derechos humanos, memoria y el plan económico de la dictadura militar.
A lo largo de este encuentro, que se llevó adelante el pasado 7 de marzo, hubo espacio para el arte, los testimonios y también para una mirada más analítica, siempre manteniendo como telón de fondo la memoria, la verdad y la justicia.
El acto contó con la apertura musical del dúo Ramanegra que interpretó versiones folclóricas del metal argentino.
Luego, dos integrantes de la agrupación HIJOS, Lucas Córdoba y Camilo Juárez País, brindaron sus testimonios de vida en torno a los derechos humanos, relatando experiencias y el legado de las lucha contra el terrorismo de Estado.
Lucas Córdoba recordó a su padre, que tenía 26 años cuando la dictadura militar lo secuestró y desapareció. Valorizó su pertenencia a H.I.J.O.S.
Camilo también hizo una breve reseña de su historia de vida. Empezó diciendo “tengo 57 años...” para luego contar que su padre en los años `70 era cineasta y delegado sindical del gremio “Luz y Fuerza”. Ya antes del golpe había pasado a la clandestinidad perseguido por la Triple A. Su mamá, Alicia, era modista y militante de la Juventud Peronista. Poco después del golpe, fue secuestrada, “estuvo unos meses desaparecida y luego pasó a disposición del Poder Ejecutivo sin acusación, sin juicio y sin haber cometido ningún delito, solo por portación de ideas”, remarcó Camilo. Y como su madre hubo alrededor de otros 9.500 presos políticos bajo las mismas condiciones. De sus recuerdos de infancia mantiene vivo sus visitas a la cárcel para ver a su mamá. Contó que su madre murió asesinada “por negligencia médica, no la atendieron [en prisión] y falleció allí, en noviembre de 1977”.
Camilo no solo quiso dejar su testimonio, aprovechó el espacio para dar un mensaje “Si bien entendemos que lo que nos pasó fue una catástrofe para todo el pueblo argentino, entendemos que la lucha debe ser con alegría, con arte, con poesía, con amor”. Y cerró reafirmando: “Los pueblos tristes nunca vencen y esto es lo que nos quieren hacer en esta época. Condenarnos a la derrota, al dolor, a la angustia. No vamos a dar el brazo a torcer y vamos a seguir peleando por esta memoria, que sigue tan viva”.
Tanto Lucas como Camilo son artistas y le regalaron al público varias de sus canciones.
Más adelante, Carmen Flores leyó una poesía y a continuación, la locutora invitó a personas del auditorio a sumar sus testimonios. Se acercó una vecina de Villa del Parque llamada Ana. Ella puso el foco en un aspecto que pocas veces es tenido en cuenta dentro del drama que vivieron tantas familias argentinas en aquellos años: “Yo nací en España debido al exilio que tuvieron que sufrir mis papás. Fueron perseguidos políticos”. Por esa razón milita hace más de 20 años en el colectivo “Hijas e hijos del exilio” entendiendo que ese destierro forzado que sufrió ella, sus padres y sus hermanas también forman parte de la violación a los derechos humanos. Contó que esta experiencia atraviesa toda su vida, toda su existencia: “desde el día que tuvieron que regalar todo lo que tenían, salir con otros nombres que no eran los suyos, estar en un país y después volver al nuestro sin poder contar la historia propia porque era peligroso. Sentirnos siempre `sapos de otro pozo’ en el exilio y acá. Yo hasta hace unos años años tuve en mi pasaporte un cartel que decía `extranjera’”. Por eso, Ana considera tan importante tener oportunidades de encuentro para relatar estas historias “y no sentirnos ajenos”, concluyo.
Hay que destacar que las autoridades de la Facultad de Agronomía de la UBA acompañaron la actividad reafirmando el compromiso institucional con la memoria histórica, los derechos humanos y la democracia. En línea con esto, estuvo presente el secretario académico de extensión universitaria de FAUBA que dio la bienvenida en nombre de la decana. Y recordó que esta casa de estudios sufrió la desaparición de 34 estudiantes. Mencionó los espacios de la memoria que están dentro del predio y un altillo que pronto se convertirá en museo. Finalizó diciendo: “Estamos convencidos que la Universidad debe generar estos espacios de charlas, debates para hablar de todo lo que nos ocurre”.
Para cerrar la actividad, llegó el momento más esperado de la tarde, con la charla de Adolfo Pérez Esquivel que fue recibido de pie por un auditorio que prolongó durante largos minutos un cerrado aplauso. El premio Nobel de la Paz dedicó su alocución a hablar de “El plan económico de la dictadura y sus proyecciones hasta el presente”.
Con su estilo campechano, lenguaje sencillo pero a la vez profundo, dejo algunas definiciones imposibles de soslayar.
Luego de agradecer la invitación fue directo al tema que lo convocó y empezó diciendo “Se cumplen 50 años del golpe militar que nos cambió la vida a todos y todas”. Y advirtió que esto no sucedió solo en Argentina sino que fue fruto de un esquema de dominación mediante la implementación del terror, la persecución y los golpes de estado que se impusieron en la mayor parte del continente americano, considerado rebelde.
Pérez Esquivel hizo referencia a la Doctrina de Seguridad Nacional que a partir de los años ´50 instruyó a mas de 80.000 militares lationamericanos que se formaron en las Escuelas de Panamá y en las Academias militares de Estados Unidos.
Y subrayó “estos 80.000 militares fueron los que generaron todas las dictaduras en el continente latinoamericano. En el año 76, desgraciadamente nos tocó a nosotros, pero ya estaba en todo el continente.”
Según Pérez Esquivel, las dictaduras vinieron a implantar “un proyecto económico, político y cultural "(…). Sostuvo que Martínez de Hoz no fue un producto casual…“había todo un plan siniestro para imponernos un modelo económico y someter al pueblo argentino, empobrecernos”.
Pero, según este defensor de los derechos humanos, “Ese proyecto sigue hasta el día de hoy. No es que terminó en el ‘83 cuando recobramos la democracia”.
Por eso, considera que “La democracia no se regala, se construye. Los derechos humanos y la democracia son valores indivisibles. Si se violan los derechos humanos, las democracias se debilitan y dejan de ser democracias”. Y dijo: “la democracia significa derecho e igualdad para todos, no para algunos. No puede ser que este pueblo pase hambre. Es imposible. Esto está violando los derechos humanos. Los derechos humanos no se limitan solo al secuestro y desaparición de personas…”
Y al referirse al momento histórico actual, apeló a un término creado por el escritor uruguayo Eduardo Galeano, definiéndolo como una “democradura” que intenta imponer el mismo “proyecto económico de dominación” que comenzó en 1976 con Martínez de Hoz.
En este punto no soslayó la trascendencia que tiene la deuda externa: “la dictadura, cuando derrocan a Isabel Perón, asumió con 8 mil millones de dólares de deuda” y cuando en 1983 le traspasó el gobierno a Alfonsín “la deuda externa estaba en 45 mil millones de dólares”. Pérez Esquivel se preguntó “Ahora ¿en cuánto está la deuda externa?. Perdimos los números. Y esto lo tienen que pagar, y se lo van a hacer pagar a las nuevas generaciones, si no nos revelamos ante esta deuda inmoral e injusta”.
Amplificando la mirada, aseguró que “aunque la economía es algo importante, no lo es todo…”
Y volvió a preguntar… “¿Saben qué es más importante que los números? Son los rostros de hombres, mujeres, niños, campesinos, indígenas, que nos cuestionan, nos interpelan y nos están pidiendo un lugar en la vida, un lugar digno. No la miseria, la pobreza, el hambre. Hoy hay hambre en Argentina, siendo un país productor de alimentos”.
“Están los comedores, están las iglesias que están repartiendo cajas de comida. Eso no puede ser…"
“La democracia significa derecho e igualdad para todos, no para algunos. No puede ser que este pueblo pase hambre. Es imposible.” Y parafraseando a Lula, afirmó “un pueblo con hambre no puede ser un pueblo libre”.
Pérez Esquivel también trajo a la charla Martin Luther King al reflexionar sobre el silencio que muchos gobernantes y dirigentes mantienen hoy frente a lo que está pasando. Aquel pastor solía decir: “no me duele tanto la acción de las malos como el silencio de los buenos”. Y apoyándose en este pensamiento, agregó: “Hay muchos buenos que guardan silencio” y eso debilita la democracia y deja al pueblo abandonado. Y se ve en la práctica, “votamos y al día siguiente estamos en un estado de indefensión total. Es una indefensión total.”
Con su habitual optimismo el Premio Nóbel de la Paz dejó un mensaje esperanzador: “Hay posibilidades”. Pero “Hay que tener rebeldía de conciencia.”… “Hay gente que sabe construir, pero tenemos que unirnos. En la diversidad” porque “la diversidad es la fuerza de los pueblos. Y esta fuerza de los pueblos tenemos que ponerla en práctica. En cosas, en acciones permanentes.” Y propuso “no solo la dirigencia política, el pueblo debe ser protagonista y no mero espectador”. Y todo esto hay que hacerlo sin dejar de sonreírle a la vida porque “El día que dejemos de sonreír a la vida, es porque lo vencieron. Y eso, nunca”.
En una de las pintorescas y típicas casitas del barrio Nazca (Villa Santa Rita) un grupo de vecinos y vecinas se reunió el sábado 14 de marzo para realizar una actividad comunitaria, de compromiso con nuestra historia y de revalorización de la memoria de un pueblo que sigue pidiendo por la verdad y la justicia.
Para el encuentro cada uno asistió llevando hilos, agujas, tijeras, telas y ganas de pasar en compañía este ejercicio de la memoria. Con creatividad e inspiración mediante, cada participante fue interviniendo los retazos ya cortados en formas de triángulo, representando a aquellos pañales que las Madres que daban vueltas alrededor de la pirámide de Plaza de Mayo se pusieron en la cabeza para reclamar por la aparición con vida de sus hijos.
Flores, frases, incrustaciones, bordados fueron dando forma a cincuenta pañuelos, uno por cada año que pasó desde aquel fatídico golpe militar que dio inicio a uno de los períodos más oscuros de nuestra historia.
No faltó el mate compartido, poesías de autores comprometidos y la música que acompañó la tarde como fondo de las conversaciones que naturalmente fueron surgiendo.
Convocado por la Comisión de Derechos Humanos del Consejo Consultivo y bajo el título “A 50 años del Golpe de Estado Cívico Militar” el domingo 22 de marzo se realizó un acto en la Plaza Aristóbulo del Valle, Villa del Parque.
A lo largo de la jornada se escucharon duros testimonios de quienes sufrieron el secuestro y desaparición de familiares y/o padecieron el horror de las torturas y el encarcelamiento, también hablaron personas que tuvieron que atravesar el exilio e hijos que nacieron en el destierro que debieron auto imponerse sus padres para sobrevivir.
Y dentro de tantas emociones, hubo espacio para que la memoria se canalizara a través del arte en sus diferentes expresiones: poesías, pinturas, pañuelos intervenidos y mucha música, demostrando una vez más, que a pesar de todo, no han podido quitarnos la alegría y el amor por el prójimo.
En esta actividad se hicieron presentes los comuneros Gastón Fernández y Malena Rotondo, al igual que la legisladora Delfina Velázquez. La conmemoración contó con la colaboración de colectivos vecinales y organizaciones no gubernamentales de la zona.
Hoy diferentes delegaciones de la Comuna 11 marcharon a la Plaza de Mayo sumándose al acto central





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