jueves, 23 de junio de 2022

EDITORIALES

NOTA DE TAPA


INSEGURIDAD VIAL

Vivir en peligro



El 10 de junio en Argentina es el día de la Seguridad Vial, aunque en rigor deberíamos decir que es el día de la INSEGURIDAD VIAL, a juzgar por los tristes datos que reflejan las estadísticas.

Desde 1990 a la fecha en nuestro país mueren en promedio diecinueve a veinte personas por día a causa de siniestros viales, la mayoría de ellos evitables. Una tasa de mortalidad que permanece estancada y no baja, a diferencia de otros países que han logrado enormes mejoras en esta materia a partir de políticas públicas proactivas. Es el caso de España que a principios de la década del ´90 registraba números peores que nuestro país y hoy ostenta una tasa que bajó 80% la cantidad de víctimas fatales respecto de hace dos décadas atrás.


¿QUÉ PASA EN NUESTRA CIUDAD?

Aunque parezca una verdad de perogrullo, es dable aclarar que los datos reflejan personas reales, de carne y hueso que padecen los estragos de los accidentes viales.


A prima facie la ciudad de Buenos Aires tiene un dato alentador: registra la menor tasa de víctimas fatales cada 100.000 habitantes en relación al resto de las provincias.


Sin embargo, un observador más atento percibe que esta buena noticia queda opacada al mirar el cuadro de los últimos diez años, donde se mantiene casi constantes la cantidad de muertos anuales por accidentes de tránsito producidos en esta urbe. (Ver cuadro adjunto)

De los mismos informes también surge que la mayor cantidad de muertos son motociclistas (48%), peatones (34%) y ciclistas (5%), es decir los más vulnerables a la hora de circular por la vía pública. El 74% de los muertos son varones y el 49% de los fallecidos tienen entre 25 y 54% de edad.
El exceso de velocidad y pasar los semáforos en rojo están entre las principales causas que producen hechos fatales.

Pero los datos más preocupantes aparecen al mirar la cantidad total de siniestros viales y el número de lesionados que se registraron los últimos años.
Así, tenemos que tan solo en 2018 hubo 10.061 siniestros viales con 11.750 lesionados y peor aún fue el 2019 (último año sin pandemia) donde la cantidad de accidentes trepó a 10.106 y los heridos llegaron a 11.825, según surge de los documentos publicados por el Observatorio de Movilidad y Seguridad Vial de la Ciudad y datos del Ministerio de Seguridad y Justicia. Pero lo que estas estadísticas no revelan es cuántos de esos lesionados han terminado con secuelas y/o discapacidades permanentes producto de estos accidentes.

PRÓXIMAS MEDIDAS

Tendiente a mejorar la convivencia en el espacio público, aumentar la seguridad vial y con el objetivo de disminuir a la mitad la cantidad de siniestros viales al 2030, desde el Gobierno de la Ciudad ha informado una serie de nuevas medidas:
- Se renovará el sistema de fiscalización electrónica con el objetivo de disminuir las víctimas fatales y modificar comportamientos vinculados con el exceso de velocidad y cruzar semáforos en rojo.
El plan consiste en modernizar las cámaras ya existentes y sumar otras 73. Así, la ciudad pasará a disponer de 208 equipos de última generación ubicados en sitios donde se registran altos índices de siniestralidad, que reportarán en tiempo real los datos de los infractores.
También los funcionarios a cargo, manifestaron que está en estudio desarrollar a través de inteligencia artificial la detección de nuevas conductas como, por ejemplo, la invasión de ciclovías.
Por último, se enfocarán en acciones de comunicación y capacitación para aumentar el compromiso y participación de la ciudadanía.

- Sacar la licencia de conducir implicará aprobar exámenes práctico y teórico más rigurosos y mayores requisitos a la hora de evaluar la aptitud física


¿QUÉ PASA EN NUESTROS BARRIOS?

Un rápido relevamiento por nuestros barrios da cuenta de la falta de respeto por las normas de tránsito por parte de conductores y peatones, la invasión del espacio público y específicamente de la calzada con todo tipo de obstáculos, muchos de los cuales son auspiciados y promovidos por la autoridad pública como decks, maceteros, mesas y sillas ubicadas en el medio de la calle (literal) con la sola protección, en el mejor de los casos, de pequeños canteros de cemento y alguna “cintita”, semáforos en avenidas mal sincronizados; falta de cartelería, ausencia de reductores de velocidad y déficit de semáforos en algunas de las esquinas más peligrosas están atentando contra la vida y la integridad física de las personas.
Y vaya paradoja, se ha creado recientemente el Distrito del Vino en la Comuna 11 pero los controles de alcoholemia en el territorio brillan por su ausencia.

PARA CONCLUIR…

Una primera premisa para la seguridad vial es que todos nos respetemos y acatemos las normas.

También es indispensable que desde la autoridad pública se apunte al ordenamiento del espacio público, se ejerzan los controles pertinentes mediante el Poder de Policía que le confiere la ley, no se ejecuten medidas que conspiren contra la integridad física de las personas creando o propiciando focos de inseguridad vial y se establezcan políticas públicas de largo plazo que apunten a la educación vial a partir del nivel inicial de la escolarización.

En nuestros barrios se requiere un ordenamiento urgente del espacio público en cuanto a la colocación de maceteros, “zonas calmas” y decks gastronómicos en las calzadas, que estuvieron justificados en épocas de cuarentena cuando había que ayudar al sector porque no podíamos estar en lugares cerrados y no resultaban una amenaza dada la menguada circulación vehicular de ese entonces. Hoy, que todo volvió a la normalidad, muchos de esos espacios constituyen un verdadero peligro. Por eso se requiere de manera urgente que se vuelva a la normativa del 2019 o se establezca una nueva protocolización de cómo y con qué materiales deben estar construidos estos decks y en que arterias pueden emplazarse, a qué distancia de las esquinas, etc., debiendo contar en todos los casos, con habilitación pertinente.

Por último, nos permitimos proponer que se hagan campañas permanentes de Educación Vial, capacitaciones de RCP y Primeros Auxilios para alumnos de nivel primario, secundario y vecinos interesados que se formen como Agentes multiplicadores comunales dispuestos a colaborar ante la necesidad de su prójimo.

Y específicamente en el área de Educación Vial, sería muy positivo que en los patios de las escuelas y en las plazas se dibujen/pinten circuitos y se coloquen las señalizaciones para que los chicos practiquen y conozcan las normas viales que deben acatar como peatones y como conductores (con triciclos, bicicletas y kartings). Este tipo de aprendizajes desde lo lúdico son fácilmente incorporados por los chicos y repercuten de manera inmediata en las familias porque el niño, al igual que sucede en temas ambientales, es un excelente agente de cambios positivos dentro de su núcleo y en el largo plazo, no cabe duda, se estarán formando ciudadanos con mayor conciencia.

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