martes, 10 de diciembre de 2013

EDITORIAL

SIEMPRE UN PASO MÁS ADELANTE
Las falencias de la democracia se subsanan con más democracia.
Escribe: Lic. MÓNICA A. RODRIGUEZ


En el día que los argentinos cumplimos 30 años del retorno a un sistema de gobierno en el que las mayorías legitiman a sus mandatarios a través del voto bajo el amparo de la ley, sabemos que hemos transitado un largo camino en el que el Estado de Derecho buscó formas de perfeccionamiento tratando de alcanzar una democracia más participativa.
Así, nuestros constituyentes en el año ´94 dieron un paso adelante y no dudaron en volcar en letra de molde algunos institutos de democracia semidirecta en un capítulo especialmente dedicado a  “Los Nuevos Derechos y Garantías”. En él se previó la  iniciativa popular (plebiscito y referéndum) y la consulta popular; también se consagraron los derechos humanos de tercera generación: derecho a la paz, al desarrollo, al respeto del patrimonio común de la humanidad, a un ambiente sano y equilibrado y los derechos de los usuarios y consumidores; se volcaron además, en forma expresa, garantías como el amparo, el hábeas data y el hábeas corpus.
Sin embargo, para que algunos de estos principios no caigan en letra muerta y dar acceso a la ciudadanía al pleno ejercicio de ellos, debe aún concretarse su plena institucionalización.
Pasar de la democracia representativa a la democracia participativa implica darle un espacio a la ciudadanía en el diseño, ejecución y control de políticas públicas.  Supone emponderar a la comunidad y permitirle su intervención en los temas de la agenda pública. 
Para que esto suceda se requieren gobernantes - nacionales, provinciales y locales – que se piensen como hombres y mujeres de Estadoque más allá de sus objetivos personales valoren un proyecto colectivo que pondere la virtuosidad de procesos basados en el afianzamiento de los consensos como forma de legitimación de las políticas que se llevan adelante y en el establecimiento de una relación armónica con la ciudadanía que permita una retroalimentación dinámica y enriquecedora para toda la Nación.
Diciembre es además un mes de balance. Sería muy  positivo valorar todo lo que tenemos y hemos logrado. Y sin renunciar a nada de lo que hemos alcanzado, seamos conscientes que debemos seguir dando pasos hacia adelante para consolidar nuestra joven democracia convirtiéndola en un sistema realmente participativo erradicando definitivamente las profundas desigualdades, la marginación y la inequidad. Es condición necesaria para la paz social y para que todos nos sintamos constructores de un destino común de desarrollo.


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