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viernes, 16 de enero de 2026

CIUDAD

COMUNA 11


EL CIERRE DE LA CÁRCEL DE DEVOTO CADA VEZ MÁS CERCA

Y con él se abre un nuevo debate: ¿Cuál será el destino de esas tierras? El sueño de muchos vecinos: verlo transformado en un bosque urbano con la conservación de sus edificios patrimoniales.

Vista aérea de la Unidad Penitenciario Federal de CABA ( Villa Devoto )

Luego de varios años de postergación y demora, los nuevos pabellones de la cárcel de Marcos Paz están a punto de concluir. En vista a esta circunstancia el gobierno local acaba de firmar en estos días un acta de entendimiento con el gobierno nacional que establece que la Ciudad de Buenos Aires entregará durante el primer cuatrimestre de este año la nueva cárcel federal que está construyendo y automáticamente pasará a la órbita de la Nación.

El acuerdo, suscrito entre la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva , y el ministro de Seguridad de la Ciudad, Horacio Giménez , que actuó en representación de Jorge Macri , permitirá que los 1.500 presos que hasta ahora permanecen alojados en el penal de Devoto sean trasladados al nuevo complejo penitenciario. También se espera que a la par se vayan descomprimiendo las comisarías y alcaidías de la ciudad y se fortalezca la capacidad operativa del Servicio Penitenciario Federal con la instalación de unidades modulares que se irán abriendo dentro de los predios de la Penitenciaría Federal IV y de la Unidad 19, en Ezeiza , que serán destinados a alojar permanente a otros 400 detenidos más.

El nuevo Centro Penitenciario Federal VII de Marcos Paz tendrá capacidad para 2,240 presos y asegurarán que cumplirá con los estándares técnicos, de seguridad, de tratamiento penitenciario y de habitabilidad previstos en la normativa nacional e internacional aplicable.


El nuevo complejo penitenciario de Marcos Paz tendrá capacidad para alojar a 2.240 internos

El nuevo complejo, que está dentro de un predio de 80 hectáreas, tendrá cuatro unidades con un edificio de administración, uno de programas y servicios para el comando de seguridad interna de la unidad, un área de salud, salas de videoconferencia para internos y profesionales, áreas de visitas, un gimnasio y un sector educativo para talleres de trabajo y capacitación laboral. También habrá un espacio para el distribuidor de raciones alimentarias y un campus determinado por los módulos de alojamiento divididos en cinco sectores independientes con canchas de fútbol y espacios para huertas.

Con la entrega de esa prisión está previsto que se desocupe la cárcel de Villa Devoto, según los convenios que oportunamente fueron firmados entre las dos jurisdicciones en marzo y agosto de 2018 y que tienen plena vigencia. En aquel año la Nación y la ciudad habían pactado que la cárcel de Marcos Paz estaría terminada en 2020. El costo total de la obra demandaría U$S130 millones de los cuales la ciudad asumía el compromiso de aportar 70 millones y el resto lo pondría la Nación. Debido al litigio que luego surgió entre la Nación y la Ciudad por los porcentajes de la coparticipación, la obra se paralizó durante cinco años y recién volvió a reanudarse en diciembre de 2024, durante la actual gestión.

El acuerdo de partes recientemente firmado prevé que el Servicio Penitenciario Federal (SPF) dispondrá de un lapso de 120 días para movilizar a los internos de Devoto a Marcos Paz, una vez que la ciudad entregue los nuevos pabellones. El operativo incluye el traslado de las 1500 personas que residen en el establecimiento de la zona oeste de la ciudad y de los presos que actualmente están alojados en calabozos en comisarías y alcaidías porteñas.

En consonancia con esto, la ministra de seguridad nacional afirmó en una reciente entrevista que la ciudad se comprometió a entregar el complejo en el curso del primer cuatrimestre de este año y a partir de allí, la nación procederá al traslado de los internos por fases. La funcionaria aseguró que si estos tiempos se cumplen, el predio de Devoto estaría desalojado antes de fin de año.


¿QUÉ PASARÁ CON LOS TERRENOS QUE HOY OCUPA LA CÁRCEL?

Según informaron desde esferas oficiales, la expectativa de la actual gestión de la ciudad es recuperar los fondos invertidos en la construcción de la unidad penitenciaria de Marcos Paz con los fondos provenientes de la comercialización del solar de la calle Bermúdez.


La Inteligencia Artificial nos deja imaginar cómo se vería el predio de Villa Devoto convertido
en un bosque urbano, conservando algunos de sus edificios patrimoniales 

Es decir, una vez que las celdas queden vacías, este polígono de casi cinco hectáreas, valuado en varios millones de dólares por estar ubicado en una de las zonas más privilegiadas de la ciudad -delimitado por las calles Desaguadero, Pedro Lozano, Bermúdez y Nogoyá- quedará bajo responsabilidad de la Nación para realizar una subasta pública a través de la Agencia de Administración de Bienes del Estado.

Desde ámbitos oficiales ya van adelantando que la Legislatura de la Ciudad deberá tratar una modificación del Código Urbanístico a fin de cambiar la nomenclatura de la zona que permita la edificación. La catalogación actual es Distrito de Urbanización Futura. Esto implica sectores “de propiedad pública, aún no urbanizados u ocupados por instalaciones y usos pasibles de remoción”.

Dentro de las ideas en danza, se plantean distintas opciones, las más beneficiosas desde la óptica del bien común, prevén un porcentaje de espacios verdes de acceso público y gratuito. En las iniciativas también surgen diferencias respecto a las actividades comerciales que podrán realizarse en esa zona como ser la radicación de locales de gastronomía y los estándares de los futuros desarrollos inmobiliarios en cuanto a altura y superficie construida.


LA CÁRCEL DE DEVOTO

El Complejo Penitenciario Federal de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, más conocido como la Cárcel de Devoto, es el último gran establecimiento carcelario que queda en la Capital.

Esta cárcel fue inaugurada en 1927 en terrenos donados por la familia Visillac. Nació como prisión para contraventores (condenados por ebriedad o vagancia) y dependió de la Policía Federal. Construida para alojar alrededor de 700 internos, hoy tiene 1500 internos.

En la historia de este establecimiento se recuerdan muchos acontecimientos violentos como el de 1978 cuando se produjo el motín más trágico de la Argentina, llamado "Motín de los colchones" en el cual entre 60 a 65 internos perdieron la vida por asfixia, quemaduras o fueron baleados y 85 resultaron heridos debido a la combustión generada por la quema de colchones. Y quizás el más dantesco fue el escape del “Gordo” Valor, del cual se tienen filmaciones cuando sorteaba los muros ganando la calle.


La cárcel también funcionó como centro clandestino de detención y torturas entre 1976 y 1983. Fue una de las que se utilizaron para alojar en forma ilegal a miles de presos políticos, siendo sometidos a torturas y en muchos casos asesinados o desaparecidos. Por allí pasaron unos mil doscientos presos que luego fueron "blanqueados" para ocultar ante la comunidad internacional el plan sistemático de desaparición de personas.

El traslado de la cárcel de Devoto es sin lugar a dudas una deuda pendiente que tiene la Nación y la Ciudad con los vecinos del barrio.

En ese sentido, desde la asociación “Devoto sin cárcel” vienen batallando hace varias décadas para que el presidio sea cerrado. Ellos opinan que una vez erradicado, en la zona "se necesitan espacios verdes y vamos a luchar por eso, para que siga teniendo sentido el famoso lema que identifica a Devoto como el «jardín de la ciudad». Y en ese sentido los residentes enfatizan: “Acá sólo hay dos grandes plazas,  Arenales y Riccheri , y en toda la comuna 11 , seis sólo”. Queremos que se respete la voluntad de la gente: que además de los parques se mantienen los edificios carcelarios que forman parte del patrimonio histórico, y que se pueda hacer allí una dependencia educativa, porque no nos interesan los emprendimientos comerciales privados, sino que Devoto siga siendo un barrio".

miércoles, 31 de julio de 2024

INSTITUCIONALES

ÚLTIMO MOMENTO


SE PRORROGÓ EL PLAZO DE INSCRIPCIÓN PARA TENER LOS SUBSIDIOS DE GAS Y LUZ


La Secretaría de Energía, dirigida por Eduardo Rodríguez Chirillo, confirmó la extensión del plazo para anotarse en el Registro de Acceso a los Subsidios a la Energía, que ahora estará abierto hasta el 4 de septiembre. Inicialmente, la fecha límite para registrarse en el Registro de Acceso a los Subsidios a la Energía (RASE) era el 4 de agosto. Quienes no cumplan con el trámite serán catalogados como N1 y, por lo tanto, no podrán acceder al beneficio.




Según informó la plataforma InfoGEI, el Gobierno nacional, a través de la Secretaría de Energía, extendió el plazo de inscripción al Registro de Acceso a los Subsidios a la Energía (RASE) para mantener los subsidios a la energía eléctrica y el gas.

En principio la fecha límite para anotarse en el Registro de Acceso a los Subsidios a la Energía (gas y luz) era hasta el 4 de agosto pero acaban de extenderla por un mes más hasta el 4 de septiembre.

Las personas que desean inscribirse y/o mantener los subsidios deben entrar a la página del gobierno nacional https://www.argentina.gob.ar/subsidios. También pueden hacerlo a través de la aplicación “Mi Argentina”.

Cabe advertir que, quienes no cumplan con el trámite serán catalogados como N1 y, por lo tanto, no podrán acceder al beneficio.

Durante la realización del trámite le serán solicitado los siguientes datos personales: DNI; Una boleta del servicio; CUIL de cada integrante del hogar (mayor de 18 años); Ingresos de bolsillo de cada integrante del hogar (mayor de 18 años), y una dirección de correo electrónico.

Se recuerda que los hogares se encuentran divididos en tres categorías en base a los niveles de ingresos que perciben según la segmentación de subsidios vigente desde 2022: Altos ingresos (N1); Ingresos bajos (N2), e Ingresos Medios (N3), correspondiendo el beneficio a los niveles 2 y 3.

Los hogares que podrán percibir y/o mantener los subsidios son aquellos que el total de ingresos de sus integrantes no superen los $3.056.000.

miércoles, 23 de junio de 2021

EDITORIALES

NOTA DE TAPA

UN LABERINTO, POCAS SALIDAS

¿HAY UN PLAN PARA LAS MiPyMES?


Escribe: Lic. MÓNICA RODRÍGUEZ. Dirección


No hay duda y las estadísticas así lo indican que las micro, pequeñas y medianas empresas de servicios y comercio orientadas principalmente a satisfacer la demanda interna en la ciudad de Buenos Aires son desde las facetas cuantitativa y cualitativa los motores que impulsan la producción, el empleo y el consumo en un circuito virtuoso que retroalimenta el desarrollo.
Sin embargo, la pandemia empezó a tejer un laberinto complejo en el que muchos fueron quedando cercados y sin posibilidad de encontrar los caminos de salida.
La cuarentena primero y luego las restricciones segmentadas impactaron de manera transversal a todos los sectores pero ciertos rubros siguen siendo golpeados de lleno, especialmente los vinculados a las industrias culturales, entretenimiento, recreación, esparcimiento, actividades físicas y deportivas en ámbitos cerrados, turismo, educación, gastronomía, estética, indumentaria, calzado…

A esto hay que sumarle los cambios de hábitos que se impusieron obligados por las circunstancias. Los primeros meses de la cuarentena estricta dejó al e-commerce casi como la única alternativa que tuvieron aquellos rubros considerados "no esenciales" para mantener algún nivel de actividad que se complementó con el abanico de medios de pago digitales que acompañaron las transacciones. Se multiplicaron los deliverys y las apps de entregas a domicilio fueron servicios que tuvieron crecimientos exponenciales. Al mismo tiempo, los comercios de cercanía emplazados en los centros comerciales a cielo abierto de los barrios advirtieron que el teletrabajo que mantiene hasta el día de hoy a muchos en sus hogares, es una circunstancia que modifica ciertos consumos.

La crisis sanitaria agravó y complejizó gran parte de los problemas que nuestra economía venía arrastrando y acumulando antes que la pandemia se desatara: la actividad económica cayó a niveles similares a la debacle del 2001/2002 y las ventas se desplomaron al ritmo de la pérdida de poder adquisitivo de una población golpeada por el desempleo creciente y los altos niveles de inflación constante que carcomen sus bolsillos.
Sumado a ello, a una parte del comercio, las industrias y profesionales les resultó difícil adecuarse rápidamente a los vertiginosos cambios que se imponían, sobre todo aquello que devienen de la exposición y venta digital.

En lo que va de la pandemia los apoyos del gobierno nacional para el sector fueron escasos, limitados a ATP que se otorgaron algunos meses del 2020, pocos pudieron aplicar a los REPRO y los créditos para monotributistas si bien fueron a tasa 0% hoy los deudores se encuentran que si no pueden pagar las cuotas en términos se les aplican los leoninos intereses como a las moras de tarjetas de crédito; los créditos bancarios tampoco resultan atractivos y a decir verdad gran parte de las MiPymes tampoco logran calificar, ni hablar del problemón que significa intentar financiarse por fuera del sistema bancario. 
Por su parte, el gobierno de la ciudad de Buenos Aires apenas se limitó a ofrecer créditos a través del banco Ciudad a tasas un poquito mejoradas, a condonar algunos meses del pago del impuesto a Ingresos Brutos y ABL a rubros que hoy por hoy están prácticamente fundidos y difícilmente estén pagando esas obligaciones.

Como medida positiva podemos mencionar la inyección de 50.000 mil millones de pesos -que los empresarios ruegan que se vuelquen al consumo- a través de la suba de los mínimos no imponibles del impuesto a las ganancias que mejorará en algo los bolsillos de los empleados en relación de dependencia. Pero en este beneficio los autónomos y micro, pequeños y medianos empresarios quedaron afuera.

El resultado, miles de empresas bajaron sus cortinas definitivamente viéndose obligados a despedir a sus colaboradores. Otros siguen atrapados en ese laberinto intentando sobrevivir a inconvenientes de todo tipo: comerciales, económicos y financieros que se van acumulando en estos difíciles tiempos y que los van dejando cada día más desguarnecidos. Se saben librados a su propia suerte o a la fortaleza individual que les quede para campear el vendaval que les falte atravesar.

Desde algunas cámaras empresarias de centros comerciales a cielo abierto y desde la misma Federación de Comercio de Buenos Aires (FECOBA) se están elevando pedidos y proyectos para que el comercio minorista, los profesionales e industriales de la ciudad puedan sobrevivir.

Nada será suficiente sin un plan estratégico que reúna alrededor de una mesa de trabajo a todos los actores: Estados Nacional y de la Ciudad, Empresarios y Sindicatos. Se necesitan medidas urgentes para la actual contingencia pero también políticas para sentar las bases de una rápida recuperación y saneamiento en el mediano y largo plazo.

En los próximos años se viene una profundización y aceleración de cambios que ya comenzaron en la comercialización y estilos de consumo. Ello requiere nuevas y audaces regulaciones para los nuevos escenarios, que establezcan reglas de juego claras para que cada actor pueda desempeñarse en un marco de competencia y transparencia del mercado. En este sentido sería necesario establecer normas que fijen por ejemplo, los metros de distancia entre un comercio y otro del mismo rubro para que no se superpongan o las grandes cadenas no destruyan al pequeño emprendedor; fijar una normativa de la venta Online fijar la normativa de la venta Online donde los fabricantes y mayoristas no puedan ofrecer sus productos en la web por debajo del valor sugerido que esas mismas empresas como proveedoras les dan a sus clientes del comercio minorista, establecer que las comisiones por ventas en plataformas como Mercado Libre estén dentro de los estándares internacionales y las comisiones de las apps -como PedidosYa, Globbo, Rappid- de entregas domiciliarias estén acordes con los márgenes de cada actividad.
Unido a este tema son trascendentales todos los programas de capacitación, actualización y asesoramiento a los emprendedores y a sus colaboradores que puedan abrirse desde el Estado y desde las propias cámaras empresarias para fomentar una sistemática transformación positiva y constructiva.

El desafío es volver a poner en el centro de la escena y como protagonistas del desarrollo económico a las MiPYMES que representan el 99% de las empresas y generan el 65% del empleo. Es decir, se trata de salvar al tejido productivo de nuestra ciudad y de nuestro país que hoy por hoy es el único que tiene la capacidad de crear y recrear la existencia (o no) de un mercado interno sólido y de crecimiento.

sábado, 20 de marzo de 2021

SALUD

COVID-19 

NUEVAS MEDIDAS

EL GOBIERNO NACIONAL EXTENDIÓ LAS MEDIDAS DE DISTANCIAMIENTO


Por medio del decreto 168/2021 el Gobierno Nacional prorrogó hasta el 9 de abril el Distanciamiento Social Preventivo y Obligatorio (DISPO) dispuesto por la pandemia de coronavirus.
Entre las causales de la medida, la norma expresa que "muchos países de la región (Brasil, Chile, Uruguay, Paraguay) presentan un aumento de casos en las últimas semanas" y que "se han detectado variantes del virus", por lo que "se deben desarrollar estrategias para disminuir el ingreso y mitigar la posibilidad de transmisión de estas variantes en nuestro país".

CIRCULACIÓN

Se establece que "en atención a las condiciones epidemiológicas y a la evaluación de riesgo y de expansión de CovidD-19, en los distintos aglomerados, departamentos y partidos de la jurisdicción a su cargo, las autoridades provinciales y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires podrán dictar normas para limitar la circulación por horarios o por zonas, con el fin de evitar situaciones que puedan favorecer la propagación del virus SARS-CoV-2".
Además, las autoridades de las Provincias y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires podrán disponer el aislamiento de las personas que ingresen a las jurisdicciones a su cargo provenientes de otras provincias argentinas o de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, cuando las mismas revistan la condición de caso sospechoso, caso confirmado de Covid-19 o cuando presenten síntomas o sean contacto estrecho de quienes padecen la enfermedad.

FRONTERAS

La Dirección Nacional de Migraciones "podrá establecer excepciones a las restricciones de ingreso al país con el fin de atender circunstancias de necesidad o de implementar lo dispuesto por el Jefe de Gabinete de Ministros".
En este último supuesto, la Dirección Nacional de Migraciones "determinará y habilitará los pasos internacionales de ingreso al territorio nacional que resulten más convenientes al efecto y definirá los países cuyos nacionales y residentes queden autorizados para ingresar al territorio nacional".

Se indica además que "los Gobernadores y las Gobernadoras y el Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires podrán solicitar al Jefe de Gabinete de Ministros excepciones a la prohibición de ingreso establecida en el primer párrafo del presente artículo a los fines del desarrollo de actividades que se encuentren autorizadas o para las que se solicita autorización".

viernes, 18 de septiembre de 2020

EDITORIALES

CIUDAD Y NACIÓN


CUESTIONES DE FONDOS Y DE FONDO

Cuando uno mira en retrospectiva, se da cuenta que la época turbulenta que vivimos, independientemente de la pandemia producida por el coronavirus -que quizás contribuyó a acelerar ciertos procesos que venían in crescendo-, es consecuencia de problemas que se fueron acumulando década tras década hasta transformarse en boomerangs estructurales que no solo impiden cualquier sueño de desarrollo sino ya están amenazando la convivencia social. Es decir, estamos tocando fondo en el más amplio sentido de la palabra.


Escribe: Lic. MÓNICA RODRÍGUEZ - Dirección


La Plaza de Mayo: Símbolo de todos los argentinos
(Foto: Telam)

En los últimos días en la República Argentina asistimos a una nueva confrontación. (y van???)
El Presidente de la Nación acaba de dictar un decreto por el cual le recorta parte de los fondos de la coparticipación federal de impuestos a la Ciudad de Buenos Aires para redireccionarlos a la provincia lindante al otro lado de la Av. Gral. Paz.
A diferencia de otras discusiones banales a la que nos llevan falsas grietas que no conducen a ningún camino más que a ahondar la división entre argentinos, la surgida en los últimos días creo que vale la pena darla, porque no solo se trata de fondos pecuniarios sino porque también conlleva una polémica de fondo, que de alguna manera sobrevuela nuestra historia desde el nacimiento de nuestro país hasta la actualidad, y pasa por la centralidad de la ciudad de Buenos Aires, y su rol centralista y hegemónico que se le achaca.

Cuando uno mira en retrospectiva, se da cuenta que la época turbulenta que vivimos, independientemente de la pandemia producida por el coronavirus -que quizás contribuyó a acelerar ciertos procesos que venían in crescendo-, es consecuencia de problemas que se fueron acumulando década tras década hasta transformarse en boomerangs estructurales que no solo impiden cualquier sueño de desarrollo sino ya están amenazando la convivencia social. Es decir, estamos tocando fondo en el más amplio sentido de la palabra.
En este sentido, saber de donde venimos siempre es útil para decidir los caminos a futuro. 

Veamos un poco la historia de los fondos coparticipables.
Si bien el primer régimen formal de coparticipación federal data de 1935, es en 1973 donde se produce un cambio cualitativo, cuando se sanciona la ley 20.221 que estableció el primer régimen global de Coparticipación Federal de Impuestos entre la Nación y las Provincias, unificando casi la totalidad de la recaudación en un solo sistema de distribución único y excluyente con criterios explícitos para la distribución a las Provincias.
Esta Ley estipulaba una vigencia de 10 años, es decir, vencía en el año 1983. A punto de finalizar, el gobierno militar la prorrogo cuatro años para darle tiempo a los mandatarios que asumirían en el nuevo contexto democrático de buscar un acuerdo con las provincias.
Luego de una etapa de transición e incertidumbre, se dictó la Ley 23.548 en 1988. Se concibió como un régimen “transitorio” pero sigue vigente hasta el día de hoy, con innumerables “parches” y modificaciones que lo han transformado en un engendro que privilegia mecanismos paralelos, transferencias discrecionales, y está lejísimos de principios de justicia, equidad, eficiencia y solidaridad.

En estos años y hasta 1994 nuestra ciudad era un municipio que dependía del Poder Ejecutivo Nacional y el intendente era un mero delegado del Presidente de la Nación.

Veamos que pasó con la Provincia de Buenos Aires. Sin duda, es la provincia más importante en cuanto a generación de riqueza, ya que aporta el 40% al PBI nacional.
Esta cualidad fue pretexto para quitarle puntos de coparticipación cuando se estableció el régimen en 1973 y más tarde la ley de 1988 volvió a sacarle 6 puntos más, dejándola con 19,93% de los fondos coparticipables. El excusa era que Buenos Aires debía ser solidaria y los puntos que se le quitaban iban a redistribuirse a provincias que por ese entonces eran consideradas “inviables”,  condición que producía migraciones internas hacia el área metropolitana de Buenos Aires. Los legisladores creían que si las provincias más postergadas alcanzaban mayor autonomía financiera iban a lograr que su población permaneciera en ellas. Eso no pasó.
Los desequilibrios en el territorio bonaerense se fueron profundizando con el paso de los años. En la década del `90 se sumaron las provincializaciones del Ministro Cavallo (entre otras se traspasaron las escuelas de nivel primario y secundario sin acompañarlas con los debidos fondos). Los estados de cuenta de la provincia más poblada, con cada vez más alta incidencia de pobreza y con mayor aporte al fondo común y menor nivel de transferencias per cápita, se agravaron aún más, porque además las administraciones disponían de un escaso margen de maniobra para contener el gasto público: un muy alto porcentaje del total recaudado se destinaba al pago de remuneraciones y entre ellas, las funciones de educación, salud y policía a cargo de la provincia, por mencionar algunas, presentaban una elevada intensidad de trabajo y determinaban una estructura de personal bastante inflexible.
Para cubrir parte de los desajustes, en 1992 se creó el Fondo de Reparación Histórica, cuyo monto se congeló a partir de 1996 en un tope nominal de $650 millones. Por supuesto, las sucesivas devaluaciones lo fueron licuando.
En el 2019 la gobernación alcanzó los 22 puntos porcentuales de coparticipación gracias a la actualización del Fondo de Reparación Histórica pero en paralelo la Nación le traspasó el costo de los subsidios a la electricidad y el transporte. Ahí se le fue el 74% de lo que percibió como compensación.
Moraleja, las sucesivas administraciones, cualquiera fuera el color político de quien gobernaba, se fueron haciendo cargo de una provincia que se fue transformando en inviable sobre todo por la compleja situación del conurbano bonaerense.

En el año 1994 la Convención Nacional Constituyente dictó una Carta Magna que buscó darle un corte definitivo al tema. La Ciudad de Buenos Aires obtuvo su autonomía y por lo tanto definió la necesidad de dictar antes de la finalización de 1996 una nueva Ley de Coparticipación Federal de Impuestos. Nunca se sancionó esa ley.
Los parches siguieron y siguieron. En el año 2003 el Presidente de la Nación fija por decreto la coparticipación para la Ciudad de Buenos Aires en 1.4%. En el 2016 un nuevo decreto presidencial pasa la coparticipación de la Ciudad a 3,75%, bajo el argumento que se traspasa parte de la Policía Federal a la recientemente creada Policía de la Ciudad con los fondos pertinentes (aunque claramente los fondos transferidos excedían los gastos en concepto de seguridad). En el año 2018, tras un acuerdo fiscal, la ciudad cede 0,25% y quedó con 3,50%
Llegamos al día de hoy donde un nuevo decreto hace otra quita que alcanza a 1,18%, dejando ahora a la ciudad con 2,32%.
Tras concretarse la medida, reaparecieron los chisporroteos verbales de funcionarios nacionales y de la ciudad. Como en un ring, de un lado amenazan con judicializar el pleito, del otro justifican la medida endilgándole a la ciudad una “opulencia” que merece ser “igualada” hacia abajo.
En el medio, los habitantes que vivimos y amamos nuestra ciudad quedamos atónitos ante el intercambio pugilístico de palabras que van y vienen.

Es cierto, la ciudad de Buenos Aires tiene un ingreso per cápita y un coeficiente gini – toma en cuenta la distribución del ingreso - que la acerca a los parámetros de las urbes de países desarrollados, aunque en los últimos años esos indicadores marcan un sustantivo deterioro. También es cierto que nuestra ciudad aporta el 22% al PBI nacional, teniendo entre otras, explotando entre otras la industria del turismo, cuarto sector en términos de ingreso de divisas al país. Al igual que la provincia de Buenos Aires, no recibe ni lejos la coparticipación que le correspondería en función de la riqueza que genera, aunque bien vale la salvedad que los fondos coparticipables representan para la ciudad solo 26% del total de su gasto, mientras para la provincia de Buenos Aires significan casi el 50% y para los distritos más pequeños supera el 90% de los recursos provinciales.
Dicho esto, la ciudad de Buenos Aires está muy distante de ser una ciudad “opulenta”, más allá que luzca “iluminados hasta los helechos” en alguna de sus principales avenidas (como destempladamente afirmó días atrás un dirigente político). Esconde profundas inequidades para sus habitantes, una de ellas es la crisis habitacional que se exhibe en los 58 barrios de emergencia, llamados eufemísticamente “barrios populares”, y mantiene a miles de habitantes en condiciones paupérrimas de habitabilidad, se expresa también en el aumento del porcentaje de residentes obligados a alquilar porque el sueño del techo propio está cada vez más lejos. Quienes hablan de esta manera olvidan que recae sobre los residentes el costo de mantener una ciudad limpia, segura y que garantice la movilidad a través de sus calles y avenidas a los 3,5 millones de personas que ingresan diariamente desde los municipios del conurbano a realizar sus quehaceres. Parece que tampoco contemplan que los vecinos de esta ciudad con nuestros impuestos sostenemos la educación y la salud pública aunque una buena porción de sus habitantes no los utiliza porque eligen –por distintas razones que no viene al caso abordar en este texto- sistemas de gestión privada y esas plazas vacantes son ocupadas por quienes viviendo en la provincia de Buenos Aires apelan a estos servicios en la ciudad por considerar que son mejores que los que se les brindan en sus lugares de radicación.
Todo este embricado intercambio propio de las grandes metrópolis transforma los límites geográficos entre la provincia y ciudad en líneas imaginarias y hablan de un sustantivo aporte solidario que los porteños brindamos a quienes vienen a trabajar, eligen estudiar y/o tienen que atender su salud en esta ciudad.

Por otra parte, parece que la dirigencia política de nuestro país también olvida que la ciudad de Buenos Aires, más allá de su autonomía sigue siendo la Capital de la República Argentina y asiento del Gobierno Federal. Parece ridículo y hasta ofensivo denostarla cuando debería ser motivo de orgullo tener una ciudad capital que es reconocida en el mundo por su belleza, patrimonio arquitectónico, oferta cultural y pujanza.

Por todo lo expuesto, solo me resta una reflexión final. Sería tanto más productivo que quienes fueron elegidos por el pueblo y cumplen funciones de gobierno dejasen a un lado la pirotecnia verbal y los actos discrecionales para abocarse a empezar a saldar las enormes deudas pendientes, comenzando, por ejemplo, por llegar a un acuerdo federal amplio, forjado en los consensos necesarios para dar a luz un nuevo régimen que contenga como criterio rector una distribución justa entre los distintos niveles de gobierno, tendiente a mejorar la distribución personal del ingreso, garantizando la equidad, eficiencia y solidaridad interjurisdiccional, donde no puede quedar a un lado el reconocimiento que merece la ciudad de Buenos Aires como ciudad-estado con rango similar al de cualquiera de las otras 23 provincias pero además por su condición de ser la capital de todos los argentinos.