jueves, 10 de septiembre de 2020

LA OPINIÓN DE ESPECIALISTAS

SOCIEDAD


HASTA DÓNDE INCIDEN LOS "MITOS" Y "CREENCIAS" EN NUESTRAS VIDAS


Escribe: Lic. KARINA MARTÍNEZ - Psicóloga. Psicogerontóloga


Desde pequeños esperamos cada 24 de Diciembre con alegría y con actitud expectante de recibir obsequios del Gran “Papa Noel”. Creemos, soñamos, le escribimos cartas y hasta logramos verlo en los cielos con su trineo decorado y sonoro. La imaginación es la fuente vital para convertir esa fantasía en realidad, así logramos percibirla como genuina, verdadera, no se nos ocurre (por lo menos por algún tiempo) poner en duda la existencia de éste Santa bondadoso y mágico. Tampoco parece haber reclamos, ni traumas, a la hora de que la verdad se nos revela, aunque algunos lo recuerden con un dejo de tristeza.
Esta tradición que es transmitida de generación en generación (casi mundialmente) y que no ha tenido grandes variaciones con el correr del tiempo, se vivencia como un ritual por todo el clan familiar y comunitario, a conciencia y a sabiendas de la verdad. No es la intención juzgar este ritual, solo lo traigo de ejemplo porque me parece oportuno para observar y reflexionar como funciona un sistema de creencias sostenido por la familia en el tiempo.
Los Mitos forman parte del sistema de creencias de una cultura o de una comunidad, donde son considerados como historias verdaderas. Un mito (del griego μῦθος, mythos, «relato», «cuento») es un relato tradicional que se refiere a unos acontecimientos prodigiosos, protagonizados por seres sobrenaturales o extraordinarios, tales como dioses, semidioses, héroes, personajes fantásticos, que buscan dar una explicación a un hecho o un fenómeno. Los mitos se presentan ante nosotros como un relato ancestral, una sabiduría mística que contraria al pensamiento moderno, parte de un universo lleno de misterios que, ni aún con los grandes avances de la ciencia, han podido quedar plenamente claros.
Su influencia ha trascendido varias generaciones, a tal punto que se han fundido y hoy forman parte de nuestra manera de pensar creando así, un simbolismo que porta una gran carga evocativa, cuyo contenido se convierte en una parte importante del desarrollo social. Somos una construcción sociocultural, atravesados por la palabra. Somos seres de relato.
Pensemos en algunas creencias con las que nos hemos educado y constituido nuestro YO, nuestra personalidad. Esas ideas que evoco de mí, creencias a las cuales le doy un valor, muchas veces pueden ser causa de mi sufrimiento.

Pensemos algunos mitos, y creencias a nivel general… 
No se debe hacer ejercicio físico durante el periodo menstrual.
Los hombres siempre tienen ganas.
La sangre se coagula dentro del cuerpo si te bañas mientras menstrúas.
Los hombres no lloran, siempre tienen que poder.
Existen dos orgasmos: el clitorídeo y el vaginal.
La post-menopausia genera bajo deseo sexual.
Los ancianos no pueden tener orgasmos.
El tamaño del pene es decisivo para el goce de los varones y las mujeres.
La monogamia es natural.
Los que se pelean se aman.
Los viejos ya no puede aprender cosa nuevas.
Viejo y enfermedad es lo mismo.
Los viejos no hacen el amor.
Los viejos no desean.
El ser humano sólo usa el 10% del cerebro.
La homosexualidad es una enfermedad.
Masturbarse es malo, y solo lo hacen los que no tienen pareja.
Las mujeres no se masturban.

Seguramente vienen a tu mente otras tantas creencias y muchas de ellas nos han influenciado en algún momento de nuestra historia a la hora de tomar una decisión.
Revisar nuestra red de creencias y la forma en que operan nos ayuda a poder transformarlas en posibilidades de despliegue. Por eso es enriquecedor hacer consciente nuestro sistema de creencias, ponerlo a cotejo. Derribando mitos, me libero de una forma de pensar binaria, flexibilizando mis pensamientos, abriendo la paleta de colores y posibilidades.

Consultas:  11.3287.9430
karyyver@hotmail.com
Instagram: @karyyver

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