miércoles, 8 de agosto de 2012

 INSTITUCIONALES

INSTITUTO SANTÍSIMA VIRGEN NIÑA
La primera escuela en Villa del Parque cumple 100 años!!!
Dos personas que dejaron huella...
Hermana Narcisa Zucchi
 y con la impronta de su vida, la fuerza y la alegría que vienen de Dios, nos animan en la pasión, el compromiso y el coraje… en definitiva, en el AMOR  por lo que hacemos y vivimos. 

La Hermana Narcisa Zucchi – 05/04/11: Nació en Pavia (Italia) en 1908. Fue una hermana de la Congregación de la Virgen Niña y misionera, que llegó a la Argentina en 1935. Desde entonces, su actividad se desarrolló siempre entre los niños de nuestro colegio. Estaba convencida, y lo demostraba con cada uno de sus gestos, de que los niños necesitaban alegría, seguridad y que les "pertenecía" ser felices. El canto y el juego fueron siempre sus aliados para amar a los más pequeños y para enseñarles amar a Dios, a respetarse mutuamente, a vivir en la libertad y en la verdad. Aun hoy, quienes la conocieron recuerdan las rondas infantiles, los juegos en la sala con los zancos de plástico sobre el piso de madera, la banda con instrumentos musicales. Todavía resuena en muchos de ellos "La luna llena", o "Rosa, Rosella"
Fue maestra del jardín durante 50 años (entre 1936 y 1986) y cuando dejó la docencia, se dedicó incansablemente a recibir y a despedir a cada uno de los alumnos, docentes y padres que llegaban al colegio cada día. Y esto, durante casi 10 años! Atenta a cada detalle, con los infaltables cuidados: corriendo hasta cada auto bajo la lluvia para proteger con su paraguas a los chicos hasta la entrada del colegio, subiéndoles el cierre de la campera o atándoles los cordones, y las necesarias preguntas que hacía con infinita ternura: "¿Comiste?", "¿Por qué faltaste ayer?”
En su corazón de caridad, había otra gran predilección, los pobres. Para ellos pedía y reunía ropa, alimentos, y naturalmente, juguetes para los niños. Es fruto de este “amor preferencial por los pobres”, que la Hna. Narcisa, en contacto con exalumnos maristas, se convirtió en la "madrina" de un jardincito de Villa Astolfi a quien regaló una imagen de la Virgen Niña, encomendándolos a la protección y ternura de la pequeña. Hasta hoy, el nivel inicial de nuestro colegio, continúa la tarea de acompañar a este jardín.
En 1999, recibió la distinción "Divino Maestro" otorgada por el Consejo Superior de Educación Católica.
Estando muy enferma- dormía sentada, porque acostada no podía respirar- le comentaron el deseo de que el Nivel Inicial, próximo a inaugurarse, llevara su nombre. La Hna. Narcisa, reticente a todo "reconocimiento" se enojó, se dio media vuelta y se fue hablando sola. Al fallecer, la voz unánime de exalumnas docentes y maestras del colegio pidió que el Nivel Inicial se llamara "Hna. Narcisa" A solo dos semanas de la inauguración, ya estaba listo el cartel en el ingreso del Inicial, que con orgullo muestra hoy su nombre. Dentro de "su" jardín y de todo "su" colegio, con la ayuda de su testimonio de bondad y de servicio, buscamos ser como ella, testimonios de caridad y servicio a los mas pequeños!!!!

Los invitamos a visitar el blog: http://hermananarcisa.blogspot.com/

Profesora María del C. D'Alessandro de Piro
“Piro, la profesora”
Escribe: Hna. Yolanda Lourenco
María del Concepción D´Alessandro de Piro, “Piro”, fue y es, en la opinión compartida por todos:"una institución dentro de la institución". Tuvo el sello y el estilo del Colegio Virgen Niña de Villa del Parque, en el que se educó desde los cinco años, del que salió Maestra Normal Nacional, donde fue docente toda la vida y del que se retiró hace apenas unos años, para acogerse a la jubilación, que en ella tiene todo el significado etimológico de lo que fue su vida: "jubileo", justa retribución de la vida a quien laboralmente lo dio todo y con alegría.
“Mari”, porque ése es su nombre para nosotros, nació en Villa del Parque el 26 de mayo de 1949 y todavía vive aquí. También esto es un sello: Villa del Parque, aún hoy es "barrio". Por eso, podemos decir que ella es del barrio y de su colegio: porque se educó en él, porque pasó por sus aulas como alumna, docente, ex alumna, maestra y profesora y ahora, como orgullo de la institución. Esto también la caracteriza: es mujer de tradiciones arraigadas, en el mejor sentido de la palabra. Y transmite arraigo.
A los 18 años, el 10 de marzo de 1967, con ese sello magisteril que tuvieron nuestros egresados de las escuelas normales estaba dando clase en "su" colegio.
Ya era elogiada en su dedicación y responsabilidad por los directivos de esa época, como docente de 3° y luego de 7° grado. Tenemos en nuestras manos el amarillento "cuaderno de actuación profesional" que así lo certifica.
Contemporáneamente estudiaba en el Profesorado del CONSUDEC, del que egresó como profesora de Ciencias Naturales. El 15 de marzo de 1972, flamante profesora, comienza a dar clases en el nivel secundario y recorre la "historia política de su área": Dicta Botánica, Zoología, Higiene, Biología, Educación para la Salud...
Pero su identidad cristiana y con el ideario del Virgen Niña, no están asociados sólo a los muchos años de permanencia en el colegio, sino a sus características como hija, esposa, madre y docente; "profesora con mayúscula" en el decir de sus compañeros de trabajo. Junto a más de 80 galardonados de todo el país, Mari recibió el 24 de septiembre de 2010, la distinción “Divino Maestro”, otorgada por CONSUDEC (Consejo Superior de Educaciòn Católica).
Las innumerables "despedidas" escritas por ellos con ocasión de su jubilación, perfilan su retrato: explicaciones claras, los alumnos aprendían por su excelencia, pasión por enseñar, sentido de la justicia y a la vez, buen trato, responsabilidad como docente. La reconocen como verdadera formadora, cercana y maternal. Admiran su calidad como persona y su calidad profesional intachable. La reconocen como la profesora que "enseñaba a querer ser alguien en la vida".
Su persona es, sin duda, parte fundamental de la misión e historia de este colegio,  porque encarnó en su vida laical, el carisma de caridad que nos legó Santa Bartolomea Capitanio. Por su fe en el Señor de la vida …y en la vida misma.

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