martes, 14 de julio de 2020

EDUCACIÓN

CENTENARIO DEL INSTITUTO EVANGÉLICO AMERICANO

EMOTIVA CEREMONIA

La distancia física no impidió compartir un momento único de una escuela que ha crecido al compás del barrio, consustanciada en cada momento histórico con su comunidad, transmitiendo valores y teniendo un rol protagónico en la formación de niños y jóvenes a lo largo de estos 100 años 


“Seguimos convencidos que esos pioneros que empezaron la Obra, que nos dejaron este legado siguen presentes en el recorrido realizado y para repensar un nuevo proyecto hacia delante. Igual que ellos pensamos que la educación es un instrumento que nos permite cambiar vidas, transformarlas y a través de esos cambios personales generar una sociedad más justa, más libre y más equitativa…”
                                                                          Claudia Lombardo  -  Directora General

El día 1º de julio el Instituto Evangélico Americano cumplió cien años de vida institucional y lo celebró con un acto que llevó a cabo en forma simultánea por ZOOM, YouTube y Facebook.
Más de mil personas se congregaron para seguir la transmisión y acompañar al colegio en esta trascendental fecha.

Ignacio Chaumont ofició de maestro de ceremonias, hoy profesor del nivel medio y también transitó sus claustros como alumno de la institución.  


Como todo acto, comenzó con el ingreso de las banderas de ceremonia, portada por Paula Casado del nivel medio y sus escoltas, Delfina Basso Natale y Florencia Bongiorni. Por el nivel primario los abanderados fueron: Florencia Ulrich, Mia Balizano y Ornella Miguelez y de Nivel Inicial: Bautista Campos Pini, María Paz Becerra Cha, Emilia Uriarte y Lupe Givone.

La bandera de la Ciudad de Buenos Aires fue llevada por Bárbara Rivero de quinto año Economía “A”. En el nivel primario tuvo ese honor Valentina Bragatto junto a sus escoltas, Agustín Carbone Ciola y Renzo Brizuela

Por último, la bandera Institucional la sostuvo Sarah de Oliveira Alfonsín de 5º año Economía “A”. Por el nivel primario, fue abanderada Agustina Pasadore escolatada por Victoria Silvia Fuentes y Franco Galzenatti.

A posteriori la alumna de 7º grado Irma Maresco Palma hizo una hermosísima interpretación en violín del Himno Nacional Argentino.


El momento devocional fue realizado por la Pastora Juana Corigliano y el Pastor Gustavo Gómez Pascua. Dos lecturas de la Biblia fueron los disparadores de una reflexión que puso centro en la difícil situación que hoy nos toca vivir a nivel planetario pero la pastora la comparó con la larga historia institucional de la congregación y del colegio, preguntándose cuántas situaciones a lo largo de estos cien años tuvieron que superar las distintas generaciones, cuántas angustias, cuántas ilusiones venidas abajo o cuántos nuevos desafíos debieron afrontar. Ahora esta pandemia es como un garrotazo que nos hace tambalear las ideas y nos obliga a repensar en forma totalmente distinta ese horizonte que de alguna manera proyectábamos. Y afirmó que así como de los textos leídos se desprendía la presencia de Dios en todo momento, también en esta realidad que nos toca atravesar, podemos tener la esperanza que puede haber un cambio y que es necesario ese cambio hacia el futuro, porque “el Señor guía nuestros pasos”.

La rectora Lic. Silvina Di Lonardi, el director de Estudios Pablo Cariboni y la directora del nivel primario Mariel Pascualetto concluyeron el momento devocional con una oración de agradecimiento y acto seguido los alumnos Micaela Dodarro (voz) y Francisco Martínez (teclado) entonaron el tema Pescador de Hombres (Tu has venido a la orilla)

Fueron particularmente emocionantes las palabras de la Lic. Leticia Pietrantonio, directora de nivel primario, de la Profesora Viviana Mesaros (nivel medio), Natalia Chiesa (ex alumna y hoy mamá del colegio) y de estudiantes que hoy están en los últimos años del nivel secundario, llenas de vivencias transcurridas detrás de esos muros pero con los años los trascendieron para convertirse en estilos de vida donde siempre están presentes los valores y las enseñanzas adquiridas en esta escuela.


Para redoblar las movilizantes palabras de quienes precedieron en la palabra, IEA BAND selló el momento con una impecable interpretación de “Yo vengo a ofrecer mi corazón”.

Fue propicia la oportunidad también para que quienes a pesar de la distancia se sienten muy cerca de la escuela y de la congregación pudieran hacer llegar su mensaje, como el Pastor César Gogorza desde Los Ángeles (USA) y el Dr. Norberto Baloira, secretario Ejecutivo de COORDIEP.

Las autoridades agradecieron la presencia de Héctor Raimondo, Rafaél Sáez (Ecea), colegas de Institutos Evangélicos Americanos de las localidades de Grand Bourg, Caseros y José C. Paz, Cristina Carriego en representación de la Dirección de Gestión Privada, a los directivos de los Institutos San José de Villa del Parque, Santísima Virgen Niña e Instituto Schiller Schule, Agustín Suárez (Presidente de la Comuna 11, Marcelo Ipericelli y Sivina Delbonis (Supervisoras), Comisarías 11A y 11B, las pastoras Delia Ravignani, Eva Ross, Ricardo Pietrantonio, Lisandro Orlov, Raúl Momblanch y Raúl Lunch, Daniel Ochoa (Presidente del CECE ), a los docentes, ex docentes y familias que forman parte de la escuela

Los organizadores transmitieron un video hecho llegar por el Ministro de Educación de la Nación, Nicolás Trotta con un mensaje que puso de relieve la importancia y trascendencia del colegio en la vida de la comunidad a la cual dedicó estos años de labor educativa. 

La diputada porteña Cristina García impulsó una resolución a través de la cual el órgano colegiado decidió entregar y colocar por el centenario de la escuela, una placa recordatoria de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires que será colocada en el frente, una vez superada la etapa de cuarentena.

Las palabras finales fueron de la Directora General, Claudia Lombardo”hoy el trabajo de 100 años de dedicación, de compromiso de la Congregación El Redentor de la Iglesia Luterana Unida, comprometida con el trabajo de la educación.

“En alguno de los festejos anteriores, decían esta escuela fue creada por la Fe, la voluntad y el tesón de los pioneros, convencidos que la educación era un instrumento para transformar la sociedad y que vale la pena que una Iglesia se comprometa en proyectos educativos para transformar la sociedad.

“Siempre es bueno entender cual es el marco de las instituciones en las que nos formamos, porque el sentido de las propuestas educativas dejan huellas, dejan marcas en nuestras vidas. Y los proyectos educativos no son neutros. Siempre tienen una historia que le da sustento, que implica la toma de decisiones, posicionamientos éticos y políticos. No solamente cuestiones técnicas, no solamente cuestiones pedagógicas. Y esto es importante porque todo nuestro decir y hacer como personas no está exceptuado de este contexto en el que nos formamos. La vida de cada uno de nosotros está impactada por el recorrido de nuestras instituciones, por aquellas marcas que las personas dejan en nosotros, por las enseñanzas que recibimos.

“Esas marcas y esas huellas son el motivo por el cual una institución debe ser consciente, aún en las cosas más pequeñas, está dejando huellas en los estudiantes…

“Ese es el motivo central por el cual continuamos pensando que es importante llevar adelante un proyecto educativo.

“La historia de la que hicimos referencia en este acto no solamente impacta en las generaciones anteriores que generaron este proyecto, sino que también nos compromete a las generaciones que están trabajando en la institución no solamente para celebrar, para recordar sino también para asumir el compromiso y el desafío que significa hoy llevar adelante esta tarea educativa, poniendo en el centro a la persona, poniendo en el centro a la comunidad toda, abiertos a la posibilidad de pensar en el futuro, a la posibilidad de encarar este recorrido que el lema señalaba: poder pararnos en la herencia recibida, poder mirar nuestro camino y poder pensar hacia el futuro. Diseñar ese futuro que implica estar abiertos al cambio, a la innovación, estar parados frente a este cambio constante que hoy tiene este momento histórico en el que estamos educando pero parados en esa fuerte herencia recibida, en entender que tenemos que construir una educación que se adapte a los tiempos, que resulte convocante a nuestros estudiantes, que sea profunda en medio de los cambios constantes y de las profundas transformaciones. 

“Seguimos convencidos que esos pioneros que empezaron la Obra, que nos dejaron este legado siguen presentes en el recorrido realizado y para repensar un nuevo proyecto hacia delante. Igual que ellos pensamos que la educación es un instrumento que nos permite cambiar vidas, transformarlas y a través de esos cambios personales generar una sociedad más justa, más libre y más equitativa.

“Diseñar el futuro es lo que nos convoca hoy en el IEA. El Centenario parece un punto de llegada pero a su vez es un nuevo punto de partida. Iniciamos un nuevo recorrido, un nuevo trayecto y hoy tenemos que asumir esa tarea apasionante, desafiante que implica tener la conciencia de lo que hoy es educarnos en este contexto particular. Y digo educarnos porque los docentes nos formamos, nos reconstruimos, nos rediseñamos al igual que las instituciones en este día a día.

También nos atrevemos a seguir sembrando esperanza, sabiendo que es posible que no podamos ver el resultado de toda esa siembra generamos, como lo hicieron los pioneros (…). Hemos recibido de ellos semillas de esperanzas que fueron plantadas en otros tiempos y ahora iniciamos un nuevo camino a partir de todo lo realizado con el objetivo y la conciencia que estamos sembrando experiencias de educación, semillas de alegría, semillas de conocimiento, de fortalezas y sueños. Y vamos a asumir ese desafío de transformación, apoyados en las experiencias de nuestros pioneros y con la vista puesta en el futuro para enriquecer la vida de nuestros niños, de nuestros docentes, de quienes formamos parte de este proyecto educativo. Que Dios nos acompañe en este nuevo recorrido".

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