martes, 2 de junio de 2020

VILLA DEL PARQUE

DENUNCIA

COMERCIANTE  HOSTIGADO POR INSPECTORA DE LA CIUDAD.
Sucedió en un Maxikiosco de la calle Nazarre.

Agente de Fiscalización Andrea Manero
Dentro de la fase de cuarentena estricta a la que volvió la ciudad de Buenos Aires, el número de controles se multiplica en distintos ámbitos. Desde la solicitud de permisos de circulación hasta “patrullajes” permanentes sobre los centros comerciales verificando que estén abiertos solo los comercios autorizados.
Algunos de los que osaron abrir en días, horarios y/o están en rubros no permitidos, se los obligó a volver a bajar las persianas y si persistían se les impusieron importantes multas. Tal fue el caso de una peluquería sobre la calle Campana que fue clausurada.

Si bien la mayoría de los agentes gubernamentales actúa con respeto, haciendo cumplir la norma pero comprendiendo la situación por la que atraviesan aquellos que necesitan trabajar, existen excepciones.

Y esta ingrata experiencia atravesó Luciano Maglio, titular de un maxikiosco ubicado en la calle Nazarre 3150 y otros comerciantes de las cercanías. La historia comienza el sábado 23 de Mayo cuando la agente Vanesa Andrea Manero de la Dirección General de Fiscalización del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires se presentó en su local. Luego de verificar que el negocio estaba en regla, labró un acta porque había un par de artículos (alcohol en gel y lapiceras) que no entraban en el tipo de habilitación que tenía el local.

Momento en que la Policía de la Ciudad está interviniendo
Luciano procedió, como le indicó la agente, a retirar de la venta los productos en cuestión y se dispuso a gestionar el anexo de la habilitación, para lo cual tenía 15 días de plazo.
Sin embargo, el sábado 30 de Mayo, habiendo transcurrido tan solo 4 días hábiles volvió al negocio la agente Manero. Sin presentarse ni mostrar su credencial comenzó, quiso clausurar el local sin causa alguna, toda vez que el comerciante no estaba vendiendo los productos objetados la semana anterior y no se le había dado el tiempo suficiente para concluir el trámite. Luciano nos cuenta... “actuó con saña, me gritó y hasta me dijo que era un estúpido. Me sentí hostigado" 
En su relato, el joven continúa diciendo… “Gracias a Dios que intervino la Policía de la Ciudad” para volver a poner las cosas en orden y "tuve el apoyo de mis vecinos que me ayudaron a filmar lo que estaba sucediendo".
Luciano afirma que lo que le sucedió a él también les pasó a otros colegas de la cuadra y que Manero incluso interrumpe el paso de transeúntes para solicitarles el documento de identidad, actitudes todas que están catalogadas y que no corresponden a este tipo de autoridades de aplicación.
Para finalizar, el comerciante dejó muy claro a este medio que está totalmente de acuerdo que se lleven a cabo los controles que sean necesarios si ello contribuye al cuidado de la salud de todos, pero los agentes gubernamentales deben actuar en el marco de los derechos y garantías que todos los ciudadanos tenemos.


La parte gratificante de esta historia es que la denuncia no cayó en saco roto. Ni bien se conoció la noticia, dos juntistas de la Comuna 11, Carolina Maccione y Sebastían Grisolía se acercaron el 1º de junio al local para conocer en detalle lo sucedido, hablaron con testigos del hecho y elevaron a la Directora General de Fiscalización y Control de la Ciudad de Buenos Aires, señora Paula Scauzillo la queja del comerciante. La funcionaria a cargo y sus subordinados iniciaron un sumario a la señora Manero por exceso en el ejercicio de sus funciones y se la apartó de sus funciones en esta área.

1 comentario:

  1. La agente de fiscalización Andrea Manero, actúa abusando de sus funciones públicas. Espero que la autoridad pertinente entienda que esta persona debe ser capacitada para cumplir su tarea y no permita este tipo de comportamientos de sus agentes.

    ResponderEliminar