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viernes, 20 de mayo de 2022

LA OPINIÓN DE ESPECIALISTAS

SALUD MENTAL


NO AL MALTRATO PSICOLÓGICO

Vamos a pegotearnos más.


Escribe: ADRIANA SILVIA DEZA - Lic. en Psicología (M.N.: 55.836)*



Nos invaden con muchos pensamientos, que terminamos adoptando como propios. El tan mentado sentido común, no es otra cosa, que lo que llamo “sociedad tabánica” como tábanos molestos, los medios de desinformación, las personas en sus diferentes funciones, en fin, la sociedad. Ni hablar de los estragos de la Pandemia, aún en pañales y mutando día a día. Nos dicen, nos recalcan, nos obligan a creer que somos dueños de nuestras creencias.

La solidaridad parece un valor olvidado, ser amable una virtud de pocos, la bondad como carencia del mal, directamente está en extinción y en medio de semejante deshumanización, se pone de moda “soltar”. Hay que soltar te dicen cuando hacés un duelo. Soltá cuando te morís de amor por un hombre y te acaba de dejar. Aprendé a soltar le sugieren al padre desesperado cuyo divorcio, lo tiene alejado de sus amados hijos porque a su ex, se le ocurre castigarlo con lo más preciado de su vida. Soltá, cuando la misma ex u otra, le pone dos testigos falsos y le dicta una perimetral, para que ni siquiera puede ver de lejos a sus pequeños. Soltá me dicen a mí, cuando critico a ciertas mujeres porque con el tema de la violencia de género, criticarnos se convierte en un error irreparable. Porque claro, ahora, son todas buenas madres, buenas compañeras, buenas esposas, buenas, buenas, y ellos, son todos, todos, malos. A ver, gente linda, nunca la parte es el todo. Por eso, creo, que la lucha más importante para mantener nuestra salud mental es ser libres. Dentro, de nuestras restringidas posibilidades de sujetos vinculados por lazos sociales.

Sin entrar en definiciones complejas y a efectos, de ser muy directa en este tema. Diré algo: hay una libertad física (me libero de cadenas), hay una libertad mental (estoy en mi casa pero sueño estar en otro lado) y hay una libertad de ausencia de interferencia, (decido y elijo). Esto que acabo de hacer, es por supuesto un reduccionismo de un tema mucho más complejo. ¿Por qué? Porque me interesa hablar del pegoteo. Si, ese pegoteo que nos hace demostrar afecto a las personas cercanas. Ese pegoteo, para tolerar las nimiedades y dejar los penares para los grandes eventos.

Pegotearse con los hijos, aunque sea tocándole la cabeza y preparando una rica comida. Pegotearse con la pareja y masajearle la cabeza hasta hacerlo dormir. Pegotearse con nuestra mejor amiga y llamarla todos los días, por lo menos con un mensaje o un emoticón. Pegotearse para decirles a los alumnos cuanto los extrañamos en vacaciones. Ese pegoteo para decirle al jefe, lo linda que le queda esa camisa. Ese pegoteo para decirle a nuestro hombre, lo seductor que sigue siendo, aún con el tiempo. Ese pegoteo, que alegra cuando la pareja te dice, unos kilos de más no importan, el amor no tiene peso. Ese pegoteo, que hace que el médico te pregunte algo más que su específica especialidad. Algo digo, hablo de un minuto. Ese pegoteo, para que el vendedor entienda que no tenés porqué saber el nombre exacto de lo que vas a comprar y dedique parte de su trabajo para explicarte un poco. Ese pegoteo pergeñador de sentido, cuando no funciona el sistema pero los empleados no hacen una tertulia, mientras vos esperás apurado, pensando en las mil cosas que te esperan todavía.

Si, estimados lectores, hablo de pegoteo, ligadura, buena onda, amabilidad, afecto, comprensión, y todos los modos del amor al prójimo.

En lugar de soltar, propongo, pegotearse. En lugar de soltar, demando agarre. En lugar de soltar, llevemos flores al santuario. En lugar de solar, invitemos a nuestro cumple hasta al pariente más lejano. En lugar de solar, vayamos a buscar a los abuelos al geriátrico, aunque sea por dos horas.

No tenemos que aprender a soltar si queremos estar mejor. No tenemos que aprender a soltar, si queremos salvar al Planeta. No tenemos que soltar si queremos estar contentos.

Soltar implica en el mejor de los casos, no sentir. Propongo lo contrario.

Insisto, en lugar de soltar, agarre. Pegarse con ternura, comprensión, diálogo, inteligencia, acotación y despegarse cuando sólo es imprescindible.

No hagamos un hábito de un defecto, porque el sentido común lo dice. A ese sentido, también lo hacés vos. Podés cambiarlo.

Vamos a pegotearnos más.

(*) La Lic. Deza es Magíster en Neuropsicología clínica. Especialista en investigación educativa. Ex profesora de Filosofía secundaria y universitaria.

Consultorio privado en Paternal.
CEL: 1536560318
www.evaluacionneurocognitiva.com.ar

viernes, 18 de marzo de 2022

LA OPINIÓN DE ESPECIALISTAS

SALUD MENTAL


EL MALTRATO PSICOLÓGICO
Psicópatas.

Parte 2.

Escribe:  Licenciada en Psicología: ADRIANA SILVIA DEZA (M.N.:55.836)
Magister en Neuropsicología clínica. Especialista en Investigación.


Vimos en el anterior artículo, que nos ocurre cuando nos vemos obligados a relacionarnos con un psicópata. Tenemos que negar a nuestro yo. Y con él, también a nuestros valores. Esto implica, convertirnos en una especie de muñeco llamado (dummy) utilizado por el ventrílocuo. Ese mágico y atractivo personaje, que logra hacer decir a su pequeño pinocho, cualquier cosa. Lo interesante es que lo dicho, parece salir de la boca de otro y sin embargo, no es así. El psicópata en menor o mayor escala hace lo mismo.
También vimos en otros artículos: que el psicópata genera un vínculo de necesidad (se vuelve necesario para seducir). Regalos costosos o con apariencia romántica, actitudes muy compañeras, etc. El trabajo para cohesionarse con su presa elegida es arduo y meticuloso.
Cuando el psicópata o la psicópata está decidido/a no para. Entre otros motivos porque su meta existencial es el control y la manipulación de su posible pareja y descendencia.

Aclaración: si bien, los ejemplos se basan en general en historias reales, no se los muestra del mismo modo, como tampoco se pueden tomar a rajatablas, en el orden en que se presentan. Se los enuncia, con fines preventivos y son conocidos popularmente como SEÑALES.

El psicópata adiestra a su pareja con el famoso método de ensayo y error, premios y castigos, pero aplicados a situaciones anómalas que se van naturalizando dentro del núcleo familiar.
1.a) El psicópata ensaya lentamente, hasta dónde puede llegar con su control. Primero impone la comida, segundo la forma de administrar el dinero, luego, influye en la mirada hacia los seres, que quieren a su pareja o hijos, para que se vean sólo los aspectos negativos. Y si existen los positivos, sólo son aquellos que hablan de sometimiento o aceptación sobre cualquier tema, propuesto obviamente por el psicópata o la psicópata. Cuando la manipulación ejercida no alcanza, son capaces de endilgarle a un bebe de 15 meses la responsabilidad de la elección. En tal sentido, un ejemplo básico suele ser, el de los regalos. Si estos provienen de allegados al psicópata o la psicópata siempre serán lindos y su hijo o hija, los adorará. Ahora bien, si los obsequios provienen de los abuelos políticos o cualquier otro miembro que verdaderamente ame a su pareja e hijos, dirán que son feos, que al niño/a no le gustan o cualquier otra mentira, para distorsionar la comunicación y la verdad. Verdad que nunca puede salir a la luz.
1.b) Adiestrar sobre el error es consecuente con hasta dónde llegar. Un ejemplo claro es, el nene pone cara extraña cuando ve a tu mamá, le molesta que tu mamá, le diga te extrañé y nimiedades por el estilo. Sobre todo, cuando se trata de abuelos que aman a sus nietos y se comportan comúnmente. Es volver raro lo conveniente y si no se logra el objetivo, adjudicarle la responsabilidad de la elección a un bebé.
1.c) El premio puede ser una cena romántica con sexo incluido, si la presa por ejemplo, aceptó finalmente la sugerencia del psicópata (renunciar a un buen trabajo porque éste forma parte de una empresa familiar y esa familia, no es, la del psicópata).
1.d) Hay castigo con silencio e invisibilización de la pareja cuando éste, no obedece alguna indicación. Ejemplo: el psicópata o la psicópata, quiere lejos a la gente que ama verdaderamente a su novio/a, por tanto, no le permite en un fin de semana que sus suegros se comuniquen. Pase lo que pase. Así se trate de un hecho grave. Esto incluye si hay hijos, preguntar por la salud de uno ellos. No se puede. ¿Por qué? Así lo decide el controlador o la controladora, seguramente con razonamientos falaces, único estilo de pensar, pasible de un psicópata o una psicópata.

Consecuencias: estos sujetos nefastos generan daños psíquicos en sus parejas, hijos, hijas y todo aquel que haya intentado acercarse con amor sincero a ellos. Uno de los más habituales es negar la visita a los padres, luego de una separación o no permitir a los abuelos políticos visitar a su hijo/a por cualquier nimiedad. Sin importarle siquiera la erosión psíquica pergeñada en su pequeño/a, que por un lado siente el amor recibido y por otro, no termina de entender porque esas dulces personas dadoras de amor, ocasionan tanto malestar a mamá y luego, no vienen más.

A tener en cuenta: las personas afectadas por los psicópatas suelen padecer "daño psíquico post-trauma y daño psíquico" existen otros tipos de daños que tal vez, sólo puedan ser judicializados porque lograr un acuerdo racional de visitas por ejemplo, con un psicópata o una psicópata, suele ser bastante difícil.

QUE LE PASA A LA SUPUESTA VÍCTIMA QUE EMPEZÓ A DEJAR DE SERLO.

Deja de discutir y da la razón, para evitar situaciones violentas delante de los hijos.
Empieza a somatizar la angustia de fingir ser un dummy.
Tiene que hacer si o si, terapia para poder decirle a alguien su verdad, antes de enloquecer o lo que es peor, deshumanizarse.
Desarrolla un desapego de las cosas que antes quería porque finalmente descubrió, que si sus gustos no son compartidos por su pareja, habrá boicot.
Aprende a sonreír aunque sufra en extremo.
Miente estar de acuerdo para no demostrar su fragilidad y descontrol emocional.
En ocasiones, cuestiona a su pareja delante de su hijo/a para evitar la validación de una medida extrema o injusta.
Consulta a un abogado/a de familia.
Trata de realizar alguna actividad fuera del entorno familiar. Es muy común que el psicópata quiera compartir todas las actividades de su pareja, siempre. El objetivo, es controlar.
Empieza a observar a otros grupos familiares, de amigos, en la escuela, y percibe cada vez con más nitidez, que no es amor lo que lo tiene unido/a hace años a la psicópata o al psicópata. No sabe bien qué es. Cree tal vez, ver menos a los hijos menores que ama, si decide divorciarse.
Teme no estar mejor solo/a. Seguro que no. El psicópata si no tiene a quien controlar pierde su meta vivencial y el a medias sometido/a, desconoce hasta rutinas diarias sin las utilizadas en convivencia con su pareja psicópata. ¿Qué hacer?
Lo importante, es que se inicia la toma de conciencia, única palanca de un posible cambio.
Lo saludable sería separarse, por lo menos un tiempo. La distancia ayuda a sufrir, reflexionar y fortalecerse. De paso, vamos experimentando la soledad de a ratos.
No hay que alejarse de la familia que nos quiere, aunque no tengamos ganas. Hay que inventar una nueva rutina y hacerlo con gente confiable. Ya habrá tiempo, de cambiarla. No en pleno duelo.
Si hay hijo/a o hijos, la valentía tiene que fluir con toda la fuerza de la que seamos capaces. Tratar de negociar en buenos términos en principio, un régimen de visitas si hay menores, para verlos seguido y que sufran lo menos posible la separación, de sus padres.
Si se logra un buen acuerdo, tratar de reglarlo judicialmente para evitar una posible ruptura del pacto.
Algo que puede ocurrir y no es lo recomendable, es que la víctima del psicópata se revincule con alguien vulnerable y noble como lo ha sido él o ella, (ojalá lo siga siendo). Y en lugar de crear una nueva relación sana, consciente o inconscientemente se convierta en un aprendiz de psicópata necesitado de venganza o justicia, según el caso. En ocasiones, muchos años de sometimiento provocan una necesidad de revancha hacia la vida de consecuencias impensadas.

Consideraciones finales:
Dado que, el psicópata no resiste ninguna terapia porque no existe la mínima intención de cambiar nada. La evitación de la consolidación del vínculo se impone de suyo.
Es claro, el nivel de destrucción familiar y social que causan. Una desgracia para quien se enamore en principio de una o uno. Las consecuencias son como mínimo horrendas.
He mostrado un lado oscuro de este tipo de psicopatía sin llegar a los criminales en acto. La intención obviamente, es preventiva.
Pensemos que las personas comunes, pueden ser rencorosas, envidiosas y hasta vengativas. Si no cambian es por un tema de esencia o falta de voluntad para ser mejores. Pero poseen un Ser, con bondad o maldad. El psicópata puro, no.

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miércoles, 16 de febrero de 2022

LA OPINIÓN DE ESPECIALISTAS

SALUD MENTAL


EL MALTRATO PSICOLÓGICO
Psicópatas.


Escribe: ADRIANA SILVA DEZA - Lic. en Psicología (M.N: 55.836) (*)


Se sabe desde hace bastante, lo ocurrido al empatizar con un Psicópata (por necesidad, miedo o lo que fuere) esta aparente concordancia, nos obliga a la negación de nuestro yo. Decir esto, equivale a decir, que nos obliga a dejar de ser quien somos. Dejar nuestros principios, nuestra ética, nuestra parte noble si es que la tenemos. Vamos a suponer que sí. Porque buenos y malos hubo desde siempre; en las enfermedades mentales, las profesiones, la sociedad y desde una mirada micro, en nuestro entorno más cercano. Este entorno, incluye a la familia. Sí, a la familia.
La familia como institución para muchos está perimida, para otros en transición y la gran mayoría según se informa o desinforma, todavía halla en ella, el único verdadero núcleo de afectos y pertenencia como para defender a ultranza con amor, valentía y compromiso de vida. Ahora bien ¿qué pasa si ingresa un familiar político psicópata? Por poner alguno de múltiples ejemplos que hay. ¿Y si este familiar político, es un yerno? O ¿una nuera?
Supongamos que venimos bien, con un hijo, dos o tres. Conflicto normal mediante, somos un equipo dirigido al mismo objetivo común. Nos ayudamos económicamente, a veces, compartimos vacaciones, fiestas de cumpleaños o aleatorias. Digamos, somos gente común con lazos de unión sinceros y cero malintencionados.
Los nuevos miembros (entiéndase novios, novias, cuñados, cuñadas, sobrinos, etc.) son recibidos cordialmente con la sana pretensión de agrandar al grupo y fortalecer aquello, que consideramos valioso; la tan mentada, hasta aquí, familia. Y no hablo de una familia extensa, al estilo de los 80, donde convivían padres, suegros, nietos e incluso, sobrinos. Y acá, atentos. No hay crítica. La clase alta suele vivir en viviendas lo suficientemente cómodas como para poder disfrutar de almuerzos y cenas de esta índole, porque luego cada integrante, vuelve al sector del inmueble habitado, con suficiente privacidad como para no desear, mudarse. Tampoco en este punto, juzgo a la clase baja o media. La falta de recursos económicos puede obligar a juntarse y esto, no es sinónimo de malestar ni mucho menos. Todo depende de la esencia de cada cual. Repito: hay buenos y malos, siempre.
El psicópata, casi no tiene sentimientos, ni remordimientos, ni piedad, no los tiene, ni con sus hijos. También se sabe, que hay diferentes niveles de psicopatología al respecto. En esta nota, no hablo de los asesinos en acto. Hablo de los psicópatas de menor valía, por decirlo de algún modo, de los asesinos potenciales. Como la gotita de la tortura medieval, corroen lentamente a los miembros más cercanos, pareja e hijo/a/s. Porque para el psicópata o la psicópata, la pareja y el hijo/a o hijos/as son de su propiedad exclusiva, no sólo para decidir por ellos sino para alimentarse. Sí, el psicópata o la psicópata se nutre de su esposo/a, hijo/a y tiene que acabar con aquellos seres honestos y nobles, que aman a sus parejas e hijos. ¿Cuál es la causa o las causas? Manipular, dominar, ejercer un poder que siempre ansiaron tener en algún otro ámbito pero nunca pudieron. En síntesis, son unos fracasados con complejo de gente poderosa. ¿Entonces? Se aprovechan de la bondad. Estudian a sus víctimas mucho antes de generar un vínculo. El psicópata o la psicópata propician la relación, nunca es al revés. Agotan casi todas las instancias para obtener a la presa. Cuando lo logran, si en algún momento, este sujeto pretende ser, lo castigan con el silencio y la amenaza de separación. Si hay hijos de por medio, esto es mucho peor. La amenaza incluye, llevarse a los niños. Sobre todo si son menores. Llegada aquí, el dolor se hace extensivo a los padres de la presa elegida, tal vez, hace añares, por estos seres malvados, que de cometer un delito terminan presos porque tienen conciencia del bien y del mal. Y mientras en el ámbito social, parecen gente normal, incluso hasta solidaria, en el ámbito privado, viven rodeados de un círculo propio y matando lentamente, al entorno de su esposo/a e hijo/a.
El psicópata/a invisibiliza a los padres de su pareja, empieza con uno, y si el otro no tolera, también es incluido en el paquete de los “enemigos”. Si tiene hijo/a, los próximos “enemigos” serán los abuelos. Que siempre hacen todo mal, aunque vean a su nieto/a una vez a la semana, un rato. Además el lavado de cerebro de su pareja, paulatinamente hace que estos, se enfrenten a su familia. En fin, el cuadro es desolador. Y si alguien hasta acá, cree que no puede ser, basta con que se informe de todos los casos, en los cuales un acosador logró abusar sexualmente de menores, utilizando el lavado de cerebro. (Muchos de estos casos, se hicieron paradigma de nuevas leyes).
Por último, el tema queda incompleto y por su complejidad, requiere nuevos artículos, por tanto, volveré a escribir sobre psicópatas.
Señales a tener en cuenta: excesiva preocupación por un desconocido/a por mostrarse confiable, incluirlo en su grupo íntimo, a partir de empezar a mostrarle que su familia o amigos tienen algunos defectos, no menores. Instarlo a hablar de sí. Tratar de contenerlo por nimiedades y hacerle creer, que son situaciones importantes. Mostrarse muy ético en lo discursivo solamente (observar al entorno y la conducta). Son intransigentes, rígidos, creen tener siempre la razón. Muy rencorosos (aunque la causa sea una tontería como por ejemplo, “me miró mal”). También suelen vanagloriarse de una intuición que nunca se equivoca. El eje de su perversión, es venderse como buena gente y ser un canalla dependiente de su presa y sus posibles presitas (hijo/a o hijos/as).
Si alguna de estas señales te hace ruido, llámate al silencio y aléjate. Todavía estás a tiempo de salvarte y salvar a la gente que verdaderamente te ama.
La mayoría de las víctimas de los psicópatas tarda aproximadamente entre 5 a 10 años en darse cuenta (tal vez, ya sea demasiado tarde). No lo permitas. Tu salvación está en tu conducta y si esta, es consciente, coherente y racional, no va traicionarte, en cambio el psicópata/a, sí.

(*) Magíster en Neuropsicología clínica.
Ex profesora de Filosofía occidental secundaria y universitaria.
Especialista en investigación educativa.
Consultorio privado en Paternal. CABA


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miércoles, 9 de junio de 2021

LA OPINIÓN DE ESPECIALISTAS

SALUD

EL MALTRATO PSICOLÓGICO EN LA SALUD MENTAL
Aprendizaje de recursos.


Escribe: ADRIANA SILVIA DEZA  -  Lic. en Psicología.M.N.: 55.836.  Magíster en Neuropsicología clínica.


Maltratar, herir, dañar y tratar de un modo incorrecto suelen encontrarse como sinónimos en cualquier diccionario etimológico que se precie de tal. La modalidad agresiva es bastante común de hallarse, no sólo en los familiares del padeciente sino en profesionales formados en las escuelas de los años 20 del siglo pasado. Se suele estipular elevar el tono de voz y mirar de forma desafiante con una única meta: intimidar. En otras palabras, acobardar, atemorizar, paralizar. Existe un bastardeo popular abyecto, y aunque el término parezca duro, no lo es. Hablamos de personas en general angustiadas, asustadas y con una mirada evasiva o en búsqueda de cuidado. Es más, aún si se tratara de un caso sospechoso para el sujeto que desconoce cómo actuar, siempre la mejor manera de abordar la situación es con delicadeza, un tono suave de voz suele producir milagros. No incluyo a un caso extremo (por ejemplo, alguien armado y a la vista de cualquiera.
Como resumen del anterior artículo, recordaré la imperiosa necesidad de dirigirse a ese prójimo sufriente, con amabilidad y en lo posible no mirarlo fijo a los ojos mucho tiempo. En circunstancias varias, la mirada puede ser interpretada como un riesgo. Tanto por parte del paciente o consultante, como del supuesto sano o normal. El desconocimiento es parásito casi inmortal del mal comportamiento. Dicho esto, prosigo como dije con el aprendizaje de recursos.
La socialización suele tener el peso de un obstáculo para el filósofo/a. En cambio para la psicología, la psicopedagogía, la neuropsicología, y otras disciplinas, se considera a la sociabilización un hecho fundamental al que incluso se lo toma en cuenta a la hora de evaluar el comportamiento de un sujeto, sobre todo, si se trata de un menor. Por ejemplo, en los informes psicológicos de niños, niñas y adolescentes hay que considerarlo. Con las evaluaciones neuropsicológicas debemos efectuar un análisis no sólo cuanti sino cualitativo de este aspecto empático del niño/a en cuestión. Por supuesto estudiamos casi todas las facetas del accionar del menor. Hay un solo tema que todavía la neuropsicología no obtiene con test, cierto tipo de movimiento neuronal en algunas patologías. Sobre la importancia de esta evaluación en los menores, volveré. Aquí solamente, hago alusión a los recursos.
1.a) En ocasiones no hay dificultad para socializarse sino falta de ganas.
1.b) Existen circunstancias, tanto en menores como en adultos, en dónde el hartazgo predictivo, arranca de cuajo a la voluntad de hablar con alguien. Sobre todo si la formación educativa de ambos semejantes, difiere. Es como intentar dialogar en dos idiomas distintos, sin que ambos participantes lo conozcan.
Recurso: establecer preguntas básicas, al estilo de ¿cómo te llamás? ¿Cuál es tu color favorito? ¿Dónde queda tal o cual calle? Según estemos en un lugar o en otro.

La cooperación es prioritaria para no ser mal etiquetado como vago/a. Puede que no se disponga del ánimo apropiado ¿qué hacer?
2. a. Ofrecerse para ordenar un rincón, pintar figuras geométricas, hacer un jugo de frutas. La tarea tiene que implicar acción y a su vez, serenidad con una cuota de libertad.
2. b. A la mayor parte de las conductas hay que sacarles una ventaja terapéutica. En el exterior: focalización en el tránsito, semáforos, altura de calles, observar una parada de colectivo por vez y tratar de retener el recorrido. Al principio, de donde sale y donde termina. Detectar el sitio de compra y preguntar por el precio (tratar de recordar) seguir 2 cuadras más en la misma dirección y volver atento/a al movimiento callejero. El dinero ahora es el centro. Llegados al negocio, producto y suma.
2. c. Si se vive en un edificio, tratar de subir un piso por la escalera. Uno por semana o cada 3 días. Ya sea, deteniendo al ascensor un piso antes o subir por subir. Cada piso es un nuevo desafío, lo mismo que saludar a un vecino o vecina. El objetivo: la terraza. Luego bajar.

3. d. Cuando la dificultad para interactuar tiene inicio antes de levantarse, en general se necesita la ayuda de cómo mínimo un acompañante terapéutico. No obstante, los antecedentes indican a personas en condiciones deplorables con una voluntad de acero, estos seres si se quiere diferentes al común, a veces se arrastran hasta el baño, toman agua y otras necesidades, hasta estar en condiciones de higienizarse, vestirse y empezar de a poco a caminar. El consumo de algo dulce y abundante agua, puede ser el comienzo de una caminata por el exterior de 15 minutos, luego 20, 30 y después de unos días, la calle, el gran desafío. En situaciones extremas, pedir ayuda también requiere un estado de salud física y psíquica mejor. Por supuesto, es preferible el socorro exterior, un llamado a emergencias, un llamado a un familiar, a un vecino. En esta situación particular, hago referencia a estados de aislamiento intensos, pero con necesidad de mejoría. Estados en los cuales, nadie sabe qué ocurre. Y lo que está sucediendo, es que un ser humano, en soledad libra la batalla más fuerte. La batalla para salvarse y contando sólo, con sus propios recursos.

Aclaración: en el artículo no influye la clase económica del enfermo. Si hay ejercicios básicos, se realizan al sólo efecto de brindarles ayuda aquellos seres dolientes, que aunque cuenten con recursos para viajar en un yate, apenas pueden salir de su propio cuarto.

Consultas:
E.Mail: traful6@gmail.com
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